jueves, 19 de febrero de 2026

A moler a Fresno del Río

Ir a moler




Era en tiempos de la guerra
en el bando nacional;
años de racionamiento,
de hambre y necesidad.

Se compraba de extraperlo
pero apenas había pan;
el trigo se malvendía o
se requisaba sin más.


Otro poco se escondía
para poderlo amasar;
pero ¿cómo moler trigo
si vigilan sin cesar?


Malos tiempos, los que corren,
-dice apurado Marcial-
mis dos hijos en la guerra
y yo, viejo, he de labrar.


Hasta las niñas pequeñas
dejan la escuela y a arar;
así que La Margarita,
también tendrá que ayudar.


De la cámara secreta
saca dos sacos, no más;
se los carga en una burra
le indica como llegar:


- Irás a Fresno del Río
allí te lo molerán;
Pero esperad a la noche
que dejan de vigilar.


Has de salir a las once
y ocultarte al caminar
Vete con La Primitiva
que es fuerte y tiene tu edad.


Por Ayuela atardecía,
Tabanera es noche ya;
prosiguen y en Los Corrales
se paran a descansar.


La Primitiva descarga
los sacos del animal.
Hay luna, es medianoche,
y un hombre las vio llegar.


-¡Ay, chiguitas, dónde váis?
¿vais a moler, verdad?
¡Ojo con los inspectores!
¡Tened cuidado que están
de guardia, bien escondidos,
y si os ven os multarán!


La primitiva echa el saco
y ya reculan p'atrás.
El hombre las tranquiliza:
"Era un broma. Id en paz"


Cuando llegaron a Fresno
se tuvieron que esperar
que un mozo de Barriosuso
se ha adelantado en llegar.


Deja el trigo al molinero
les da la vez y va al bar.
Dejó el morral y la bota
para después merendar.
Las mozas, que le conocen,
se la quisieron gastar...


Mientras muele el molinero
la Primitiva se va
coge la bota echa un trago,
la Margarita otro más;


y también el molinero
no se quiso conformar:
La bota se adelgazaba
la tuvieron que engordar
con el agua de su pozo
no se le fuera a notar.


Llegó diciendo el buen mozo
- ¡Venga, toca merendar!
Agarra pan y chorizo
y la bota fue a tentar:
"El vino se ha desmayado
era más fuerte al llegar"


Todos rieron la gracia
hubo juerga hasta acabar
y retomando el camino
vuelven para Ayuela ya.


Antes, en Tabanera,
pararon junto a un peral;
desayunaron con peras
con el sol a despuntar.
Ya salían con los carros
que tocaba acarrear.


¿Quién a los trece años
vivió una aventura tal?
Hoy las chicas se acobardan
si tienen que trabajar
y si han de salir de noche
las tienen que acompañar...

Versión foto fija con texto



Historia de la canción

El tema está basado en una narración de mi madre que vivió esta y otras situaciones similars de niña. Lo cuenta en sus memorias, escritas hace unos 30 años (ahora tiene 102). Transcribo su propio relato: 

Pues pan, legumbre y carne con huevos todos tenían. En los 3 meses de verano se mataba un carnero o una oveja. Cada semana lo hacía uno y se repartía entre 4 ó 6 vecinos y así se arreglaban las familias. Gallinas todos tenían y, por lo tanto, también había huevos aunque mayormente se vendían para comprar aceite.  Yo recuerdo que de 13 años, siendo como era, muy poca cosa y estando la guerra civil; tenía que ir por la noche, con un burro o yegua y cargada de 60 kilos de trigo, a moler bien a Fresno del Río o bien a Vega de Riacos para poder hacer el pan. Menos mal que íbamos siempre varios y después de andar dos o tres horas lo pasábamos bien pues, en lo que nos lo molían, nos íbamos por las noches a las huertas de los pueblos y cogíamos algunas frutas y reíamos mucho.

Al volver a casa teníamos que separar el salvado de la harina con un cedazo y después cocerlo para hacer el pan. Solían hacerse unas 14-15 piezas grandes que podían durar unos 12 ó 14 días pero se conservaban bastante bien.

Relato que completó más adelande añadiendo algunos detalles que relatamos en modo de entrevista: 

 [JESÚS]
A ver, otra cosa, el rincón ese secreto que teníais en las paneras. A ver ese rincón ¿Quién le hizo? ¿De quién fue la idea?

[MARGARITA]
Yo no le vi

[JESÚS]
El que está ahí encima de la escalera ¿Para qué era eso?

[MARGARITA]
¡Ah, ya lo sé! Que lo guardaban allí el trigo cuando venían los inspectores durante la guerra para que no lo vieran; por los inspectores cuando venían a buscar, a ver lo que había. Allí metían Un saco o dos de centeno o de trigo. Como tenía una ventanita se cerraba y allí no lo miraban. Era para guardarlo.

[JESÚS]
¿Y eso lo hacías vosotros solos O todo el pueblo?

[MARGARITA]
Yo no sé si lo habían hecho o estaba hecho, no lo sé. Era para guardarlo; por lo menos con abuelo, yo ya no lo guardé.

[MARGARITA]
Cuando iba con el burro 12 años ya, y 13 años.

[JESÚS]
¡Y hoy en día que no las dejan salir a las chicas que les da miedo aquí al lado de la puerta de casa! ¿Cómo lo ves tú eso? Que a vosotras tan pequeñarras y en una guerra que hay tanto peligro os dejaran; bueno, os mandaran…

[MARGARITA]
Y de 13 años con el burro Salir de noche allá por los montes que no había ido nunca…

[JESÚS]
Por caminos desconocidos

[MARGARITA]
Por montes, claro. El primer viaje que hice yo, después de la guerra claro; perdón, mientras la guerra; que ya no podían moler... y fuimos a Fresno del Río. A Fresno, la Primitiva que es la mujer de Franciscón y yo, las dos solas. No habíamos ido nunca.

[JESÚS]
Tú sola no ibas nunca, ibas con gente…

[MARGARITA]
Ese día las dos solas

[JESÚS]
Pero otras veces ¿cuántas ibas? ¿Tú sola fuiste alguna vez?

[MARGARITA]
No, sola nunca; porque los burros si se caían… Pero el de esa vez… yo lo he contado. Yo tenía... pues ya habría cumplido los 13 años, tendría 14 años. Ella tenía uno menos; pero era grandona, ¿sabes? tenía mucha fuerza. Y yo iba y ella. Y no habíamos ido nunca a Fresno, ni lo sabíamos. Hemos salido de Ayuela a la postura del sol y hemos llegado a Tabanera al anochecer sin haber ido nunca. Mi padre nos nos dijo: "Mira, cogéis el camino -de eso me acuerdo siempre- pasar Tabanera y cogéis el camino que va directo… ¿Ves aquella montañita? Subís allí. Allí hay dos caminos ¿eh? Coged el de la derecha y os llevará hasta donde hay unos corrales. Y de allí ya, en los corrales ya tienes camino para ir a Fresno". 

No se me olvidará, aunque yo viviría mil años el camino ese ¡es que le estoy viendo, fíjate! Lo estoy viendo.  Y llegamos. Aquel camino fue tremendo. Llegamos a Fresno, o a los corrales, bajamos la fanega que llevábamos de trigo para moler. Ella tenía buena fuerza, yo no podía hacer nada; pero ella… Paramos un rato, de noche ya era, había luna…

[JESÚS]
¿A qué hora?

[MARGARITA]
Era en el verano, pues ¿qué hora sería? Sería entonces las once, o las diez… No sé qué hora sería. Pues ahora ¡a Fresno! Pues nos ha dicho que este camino es allí directo, directo a la carretera, cruzarla y ya hasta Fresno.  Y a la carretera, ya para bajar a Fresno, viene un señor – “Ay chiquitas, ¿dónde vais? ¿Vais a moler? Tened cuidado, que estaban Los inspectores”. ¡Ay Dios mío!  Cogimos los burros y echarlos para atrás. Entonces nos dice “venid hijos, lo dije a ver qué hacíais… ¡Está libre, está libre!”  Y volvimos; pero lo de aquella noche fue tremendo. Llegamos la Primitiva yo…

[JESÚS]
Pero a ver, ¿cada cuánto tiempo Se enviaban a estas cosas? ¿Cada mes? ¿Cada dos meses?

[MARGARITA]
Hombre, pues cuando se acababa el pan… Cuando no teníamos harina, lo que duraba… Era por el pan…

[JESÚS]
¿Y eso cuánto pasaba?

[MARGARITA]
Pues yo si fui Tres o cuatro veces, o a lo mejor cada dos meses. A Fresno, cuatro veces yo fui

[JESÚS]
¿A Fresno, pero también ibas a otros sitios?

[MARGARITA]
A Vega de Riato, dos veces.

[JESÚS]
O sea que, en total, viajes De esos, unos diez o doce Sí, diez se haría.

[MARGARITA]
Pero a mí me gustaba…

[JESÚS]
¿Ibais siempre chicas? 

[MARGARITA]
Chicas y chicos, lo que saldría.

[JESÚS]
¿Chicos también? En cuadrillas ¿Llevábais algun farol o linterna? ¿Todo a oscuras? ¿No se caían los burros?

[MARGARITA]
No, no, no. Todo a oscuras.

[JESÚS]
¿Y no se caían los burros?

[MARGARITA]
No. Íbamos cantando todas las noches por allá nosotros, cantando

[JESÚS]
¿Para pasar el rato? Eso en verano, claro, claro

[MARGARITA]
Pues mira esa noche que el primer día… Verás, te lo voy a contar yo. Llegamos a Fresno donde estaba el molinero, que nos dice: “Tenéis que esperar un poco porque está moliendo uno que ha venido de Barriosuso". Dice: “Ahora se ha ido al bar a tomar algo”.  Y nosotras allí, en el molino, con nuestro saquito... Y, "Pues ¿Quién es?" Y cuando le dice el nombre, la Primitiva le conoce y dice "¡Uy, si a ese le conozco yo!" Y el molinero le dice:  “Pues, mira, vendrá a cenar” Entonces la Primitiva me dice: “Pues, se la vamos a hacer…” Cogió una botella o una bota con vino que tenía y le quitamos un poco… no lo bebimos, le quitamos un poco; y el molinero también bebió un trago y lo volvimos a meter en su morral; Y nada... cuando vuelve  dice: “Bueno, hay que merendar o hay que cenar, o hay que no sé qué..." (y bebe un trago). Entonces dice "¡Madre mía, este vino se ha desmayado! ¡Parece que estaba mejor antes que ahora!" Y era que lo habíamos echado agua. Y allí estuvimos ¡pues bien! De juerga hasta que era hora ya de poder moler.  Vinimos de noche, todo el camino. Cuando llegamos a Tabanera, por donde se va a Rabanillo, allí había una huerta… ¡Es que lo estoy viendo! El mozo de Barriosuso  nos dice:  "Mira, agarrad mi burro hasta Ayuela que yo voy a por peras"  Nosotras seguimos andando y él se metió en una huerta. Llenó la camisa de peras, o ciruelas, y a la salida de Tabanera ya nos pilló ¡Y a comer las peras! Por allí llegamos a Ayuela cuando salían los carros de la paja. Es decir, al ser de día.   

[JESÚS]
Ya, ya Toda la noche

[MARGARITA]
Toda la noche; pero lo pasábamos bien ¿eh?

[JESÚS]
¿Luego qué hacíais? ¿Os ibais a dormir un poco?

[MARGARITA]
Pues no sé, iríamos… Ya no me acuerdo Pero ese primer viaje si…

[JESÚS]
¿No os pillaron nunca Los inspectores? ¿Qué hubiera pasado si os pillaban?

[MARGARITA]
Pues no sé, quitárnoslo todo y, a lo mejor, una denuncia que ponían; o algo que había que pagar…

Porque una de las veces que fuimos a Vega de Riacos también de noche, allí por Valcuende, por allí subimos… Llegamos a Villanueva, pues había que pasar por Villanueva, y en Villanueva nos juntamos allí con dos o tres chavales que también iban para allá.  Pues ¡todos juntos! ¡Uy, el uno se lió mucho con la Nemesia a hablar y eso! Llegamos a Vega y lo mismo: era pronto. Nos fuimos a esperar a una huerta que había por allí. Nos salió Don Antirio: “¡Ay! ¿qué hacéis?” Entonces nos dice: “¡No, hasta que no sea muy de noche, muy de noche; no podéis entrar porque están los inspectores!" Estuvimos entonces allí en la huerta comiendo peras y eso hasta que ya fuimos a la fábrica. Llegamos a la fábrica y ¡pues mira! llegamos y nos dicen: “No puedo ahora; estoy ocupado con eso... (un turno anterior) Hasta tal hora no se os puede atender". No había acabado así que allí estuvimos esperando. Nos lo muelen por fin y a las doce de la noche o la una, ya había terminado. Nos dijimos ¿y cómo vamos a ir ahora por el monte otra vez a Ayuela? ¡Vamos por la carretera! Fíjate, de Vega Ríos andando con el burro hasta Buenavista y Ayuela… Pero creo que les pareció muy mal a los de la fábrica; porque les vigilaban mucho los inspectores.  Y dijeron que si nos pillaban a nosotras se las habrían cargado ellos. Esa fue la primera vez que fui; y la siguiente vez que volvimos también fue bonito allí.

Otra vez llevamos cuatro o cinco. Iba Agustín, el hijo de Ramiro. Iba también Vitorino el marido de la Escolástica y otro chico, Ismael que era hermano de Andrés. Y de chicas ¿Quiénes íbamos? La Nemesia, otra y yo. Llegamos a Villanueva y se nos hacía ya tarde, tuvimos que cenar allí... ¿Qué hacemos? No tenemos dinero

[JESÚS]
Pero llevabais algo de cena y de comer…

[MARGARITA]
No... pero aquel día no llevábamos nada creyendo venir pronto. Y estaba Porfirio haciendo una casa en Villanueva y como iba también Agustín pues dice “Vamos a buscarle”. Esto era de día, bien de día, claro. Vamos a buscarle, dijimos:  “Oye, que tenemos que cenar y no tenemos nada de dinero" habíamos juntado una peseta, yo creo, que entre todos. Y nos dio él solo dos pesetas, no tenía más en aquellos tiempos… Dijimos: “Pues a comprar pan a Ríosmenudos.  Dejamos la harina y todos fuimos a Ríos Menudos a comprar pan. El panadero había estado comiendo en mi casa hace 15 días.  Estaba el cura entonces en mi casa y estuvo allí comiendo y yo pensé que nos daría pan.  Y vamos y nos dice que no, que no tiene pan. Y que no puede venderlo porque le vigilan mucho. No, no... no nos vendió pan. Pero yo allí conocía… pues al cura, al don (¿Aciano?), a la hermana, a toda la gente… “Ah, digo, pues vamos en casa de…

[JESÚS]
Del cura

[MARGARITA]
De la hermana del cura. Y fuimos allí y digo yo: “Herminia, nos pasa esto”. Ella nos dijo: “Pues mira, precisamente he cocido hoy y  ya tengo las tortas ahí” Así que nos dio una torta y el pan, lo que quisimos.

[JESÚS]
¿Y comisteis pan y algo que os pondría? ¿O pan solo?

[MARGARITA]
No... no sé Puede ser que compráramos… Igual compramos alguna latilla o algo. No me acuerdo; la cosa es que ¡a comerlo a la fábrica, allí entre todos! Y uno, no sé si fue Ismael, dio un poco pan al burro. ¡Ay, casi le pegamos entre todos!

[JESÚS]
¿Por qué? Porque dio pan al burro

[MARGARITA]
Claro, lo teníamos medido y se lo…

[JESÚS]
Es que el burro es un compañero…

[MARGARITA]
Y ya pues fue eso, que ya cuando ya estaba molido, nos preguntamos ¿Como volvemos otra vez de noche por ahí? ¡Ah, tira por la carretera! Y por la carretera vinimos. Hicimos una barbaridad, ¿eh? Con un burro…

 

La protagonista de la historia:
Margarita junto a su madre.

     

El padre de la protagonista: Marcial, 
quién le orienta sobre el camino a tomar
 

Margarita, algo más mayor. 


COMO SE HA HECHO LA CANCIÓN

Basándome en los relatos de mi madre y conociendo los parajes de la zona quise añadir algunas imágenes para animar el video de la canción. 
No costó mucho escribir el poema; es un romance sencillo que sigue bastante fielmente el relato materno. La música (tras una adecuada ordenación en versos y estrofas para señalar la esructura) se dejó completamente en manos de la IA de Suno. El programa resuelve bastante bien por sí mismo el tono general del texto y además, basándose en el contenido, es capaz de detectar muchas cosas;, por ejemplo que es un relato rural castellano de época. En su base de datos tiene acumuladas muchas melodías folclóricas y tonadas  de muchas partes del mundo. Supo conectar con una música popular, similar a un romance de ciego, y una instrumentación sencilla pero muy adecuada. 
He realizado una versión inicial con texto, a modo de karaoke o para seguir el poema fielmente; pero, mientras tanto, buscaba imágenes en mi archivo personal o en la web. Pensaba inicialmente utilizar material original como viejas fotografías del pueblo o zonas de alrededor; pero quedaban muchas lagunas en una historia tan concreta y lejana en el tiempo y los espacios. Hube de recurrir a la IA. 
Poco a poco me hice con un montón de imágenes que, pese a unas expresiones muchas veces deformadas en los personajes, acertaban bantante bien con las situaciones y parajes descritos en el texto. Incluso descubrí que se puede enviar a Copilot (la IA en que me he basado) una foto particular y es capaz de insertarla en un contexto con bastante eficacia. Así que fui añadiendo paisajes o lugares conocidos: El árbol de la cigüeña en el camino de Tabanera, las calles de distintos pueblos, Las ermitas de Rabanillo y el Nido... ¡Incluso fue capaz de reconstruir la antigua fuente de ladrillo de Ayuela a partir de una fotografía incompleta! Además era capaz de colorear el motivo y ajustarlos a las conidicones de luz que requiere el poema... 
A final quedó una edición aceptable con la única pega de que no hay mucha precisión en los rostros y gestos de los personajes (la IA de uso común, aún no lo ha conseguido; aunque la de pago parece lograrlo casi pefectamente) y una falta de coherencia en vestiduras y objetos en las diversas esceneas. ¡Pero no soy Dios" Ni falta que hace...  

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