viernes, 18 de julio de 2025

Chimeneas

Chimeneas

 


Dedos hacia el cielo,
caminos del humo:
veneno que huelo,
negro sí, lo asumo,
y también anhelo,
deseo, al fin, de vuelo.

Cada chimenea
fuma en su azotea.


Atajo de brujas,
torre de los gatos,
puerta de granujas
sin inquilinato.
Para las Marujas,
de estancias chivato.

Que a las chimeneas
desde casa otean.


Cuerno del tejado
que no se conmueve
como las veletas,
vecinas inquietas,
que al viento se mueven
bailando a su lado.

Que las chimeneas
nunca se menean.


Mágico pasaje,
en la tierna edad,
para los juguetes;
en donde los pajes
meten los paquetes
por la Navidad.

¡En pie!  chimenea,
para que la veas.


Pero aunque la gente,
(muy frivolamente)
dice que son  sucias, 
negras, malolientes,
que parecen dientes
¡esas son minucias!

¡Que las chimeneas
son bellas, no feas! 

¡Que las chimeneas
son bellas, no feas! 


CANCIÓN


jueves, 17 de julio de 2025

Pequeño poema

 Pequeño poema


Pequeño poema del día de hoy,
serás un soneto de pronto nacido
de la llaga abierta al poeta herido,
de la pesadumbre en que siempre estoy.

Si risas no puedo, mis llantos te doy,
dirás que el regalo tú no lo has pedido,
lágrimas que no te han correspondido
tú no las aceptas: -"Lo siento, me voy".

Tuve que intentarlo, la pena me puede;
gritar en silencio no aleja el dolor,
busca la angustia en mi corazón la sede.

Y tú que te alejas buscando el calor
dejándome sólo al penar que no cede:
solo tendrás frío, jamás el amor.

CANCIÓN 


miércoles, 16 de julio de 2025

Cero

 Cero



Cero. 
Nada. 
Nulidad.  

Vacío total,
absoluta ausencia,
oquedad expansiva.

Ablación del ser, 
 agujero del alma,
modorra del pensamiento.

La vida sin sentido, 
la razón sin cordura, 
el proyecto sin objetivo.

La senda a ninguna parte, 
la larga escalera sin fin,
el vuelo lento sin destino.

Los pies caminan sin rumbo conocido,
las cuencas buscan los ojos perdidos, 
los pechos extrañan los corazones arrancados. 

Comemos de los platos bocados de vacíos,
habitamos en la casa del desahucio inminente, 
dormimos en la cama del insomnio sentenciado.

Es la noche sin sueño del cuerpo desmadejado, 
la algarabía de ideas de la mente atormentada, 
la lluvia inútil en el mar del náufrago.

Terminó por fin la cuenta atrás del parto estéril, 
cumplióse el reto de llenar el vacío de sandeces,  
acabó el forzado desatino metafórico de las nueve palabras.
 

CANCIÓN


martes, 15 de julio de 2025

El comentario

 El comentario





Gracias te doy por tu tiempo empleado
por tu lectura de lo ajeno,
por tu interés en el extrarradio de tu mundo.
Aún sin respuesta, gracias. Lo valoro.

Pero te pido, acaso abusando de bondad,
el esfuerzo mínimo del recibí,
No arrojes al basurero del olvido,
las palabras que ahora lees.

Un "pasé por aquí", un "me gusta",
un "te entiendo", un "me sorprende",
una confesión, un sentimiento provocado,
la escolar corrección de alguna errata,
la solidaridad de un "te comprendo".

Cree que importa tu tiempo biengastado, 
tus manos en las teclas tienen sentido
tu respuesta te acerca  y te comparte.

Tu comentario provocará una respuesta
escucharé tu opinión con atención reverente
cortés contestaré, humilde me disculpo,
educado te rebato, apreciaré tu aprecio...

En este diálogo reposado en la distancia
te escucho, no te calles:
Espero la réplica, un dictámen,

Eres juez de mis juicios
amigo de confidencias,
amante de amores afines,
padre de confesiones infantiles,
madre para risas y sollozos
público de mi vida y de mi muerte

Y, aunque, a veces, el silencio hable;
hoy te pido un acuse de recibo,
el afecto notarial de un comentario.

Un comentario anónimo de lector distante
un eco rebotado del mensaje escrito.
Que tu comentario  sea el pan del escritor,
el peculio digital por sus poemas.


CANCIÓN


lunes, 14 de julio de 2025

Tristeza

Tristeza





Hoy desperté abrazado a la tristeza
no quería levantarme y saludar al día
estaba lloviendo, también el alma mía
lloraba y luchaba sintiendo su flaqueza.

Entre lluvia el alma buscaba su certeza
probé que su rumbo marcara la poesia
intenté con versos construir la guía
que llegara a la razón por la belleza.


Daba igual, el alma se angustiaba
y el cuerpo se dolia en la pereza.
La esperanza se moría abandonada.


¿Quién me apoya, me da su fortaleza
-desde el fondo del alma preguntaba-
No sé quén me respondió: Levanta y reza.


CANCIÓN



Eschando a Los Ramones

 Eschando a Los Ramones

 ¡Ritmo, Hei!, ¡Ritmo, Hei!

Giran Los Ramones incontenibles
en el casete plateado.
Vibra el altavoz tras la rejilla
y mi pluma baila con su ritmo:
¡Hei, hei, hei-hei-hei!
Vuelven los acordes facilones:
pegan fuerte Los Ramones,
me producen sensaciones,
increíbles emociones,
Los Ra-Ra-Ramones.
La guitarra a contra ritmo del bajo
(sigue la batería imperturbable)
y la voz rara y monótona
ahora se emociona levemente.
Como un leñador con su madera
el batería machaca su caja,
el coro se funde en una voz…

Y empiezan otra vez.
Ritmo fuerte,
acordes a presión,
cana el solista,
desgrana las fáciles escalas,
como recitando un poema…
Siguen los acordes de dos segundos
y una enojosa sensación de rallado
sabiamente mezclada.

Una cierta dulzura en la nueva melodía
se escapa ahora de la voz enronquecida:
melodía enternecedora,
un desgarrado grito de tristeza.
La voz le tiembla,
vibra de emoción.
Imagino letras preciosas.
Seguro que habla de una chica
bonita, sencilla, de ojos victoriosos
y mirada cobarde…
La guitarra toca bajito,
lo importante es la voz….
se pierde el sonido…
se van… se van…
acariciando por última vez el oído.

Pero vuelven otra vez
y se ríen de ti con el cua-cua
y el ritmo incontenible
que estremece las membrana de los bafles.
Distorsiones efectistas
acaramelan las últimas notas
y sigue el cua-cua
que acaba con un horrible estallido.

Un, dos, tres, ¡caña!
de nuevo la batería es un rápido reloj.
Ya está. La melodía se repite
y la rítmica se torna
conservadoramente fácil.
Están otra vez rayando el disco.
Insulta el solista a la guitarra
y esta le responde histérica.
Un, dos, tres, cuatro, cinco, ¡seis!
Ahora van fuerte con el ritmo
pero la melodía se apodera de la cinta.
Diez trenes pasan por la estación
y el solista despide un talgo imaginario;
la ciudad atormentada en hora punta.
Él grita desde la soledad,
lleno de desgarradora ternura…
Los agudos ahora, aceleran los latidos,
la herida del cuchillo va directa a la garganta,
un sabor ácido a limón me baña los dientes,
un afilado cuchillo penetra en mis oídos.
El solista se pierde entre los ruidos
de la percusión y de la acústica
y su voz, apenas perceptible,
adrede impotente,
se suicida voluntariamente,
desde el botón del volumen.

Otra más: Un, dos, tres…
vuelve de nuevo
silabeando las palabras
como golpes de batería.
El ritmo tan ligero se vuelve lento,
la distorsión, rápida y hábil,
recuerda el canto gregoriano.
El bajo y la acústica se dan la mano
y corren juntos por la escala
jugando a ganar una veloz carrera.
El sonido es opaco,
apenas lo traspasa la voz del batería
haciendo la cuenta atrás para la próxima salida:
¡One, two, three!

La moto se ha puesto en marcha,
la primera, la segunda,
las cuerdas azotan la guitarra
y su aullido aterrador:
violencia y distorsión,
es un grito de odio,
un grito de angustia,
de socorro.

Después parece que el herido ha muerto
y sus ayes se hunden lentamente
en el fondo de un río.
Me tiembla la mano al compás
de una inesperada canción de amor.
De nuevo la emoción
navega a raudales por los cables del control.
¡A love you! , ¡A love you!
El ritmo se serena,
la batería se oculta con respeto
el bajo se pierde en este bosque
y suena lejano y triste…
Van ya veinte ¡A love you!
y se aproxima el fin
con distorsiones de la rítmica
y el bajo burlón en el último te quiero,
riéndose del último beso,
dado momentos antes
de un solitario, salvaje y prolongado:
¡A love you!

La gigantesca respiración de un dragón herido
abre esta pieza que deriva en frenética lucha
acompañada por destrozos en toda la cueva
culpa de la batería enloquecida.
Otra vez la cuenta atrás.
Al fondo ruge un mar furioso
batiendo contra la playa.
Una voz perversa, ferozmente afectada,
grita algo provocativo
y lo repite con excitada agresividad.
En este mar de wisqui sobrenada el punteo
empujado por la distorsión inevitable,
los perversos gallitos del solista
siguen alimentando equívocos,
los pies no pueden parar…

Aplausos, cuenta atrás y …¡caña!

La olla está a punto de estallar,
la ventana vibra fuertemente.
Una voz de cristal estalla en monosílabos
y se estremece con una brisa extraña.
La batería imperturbable.
El solista vuelve a sus desafinadas melodías.
La rítmica sigue siendo caracola de mar.
Vuelven las órdenes de mando
sobre las tropas oyentes.
Su mensaje incomprensible,
su inglés desconocido,
su sonido dislocado…
Vuelven como niños traviesos
que juegan y son jugados.


CANCIÓN 


domingo, 13 de julio de 2025

En busca del poema perfecto

En busca del poema perfecto



 Sólo acierto a dibujar,
ninguna palabra tiene sentido;
el único genio que me asiste
es el mal genio.
¿Y con esto quiero hacer
el poema perfecto?


Hasta el lápiz
siente alergia al roce en el papel.
No, hoy no es mi día,
la página noventa y ocho
no merecerá ser leída.

Noventa y ocho páginas
agotaron el genio de veinte años
y no hice más que repetirme.
La búsqueda de la poesía perfecta
se convirtió en el viaje a la nada.

Convocaré al azar: abriré un libro
de Machado y buscaré inspiración:
“… y en la página siguiente
los ojos de Guadalupe
cuyo color nunca supe…”
¡Cielos, es terrible,
es desolador, no comprendo…!
Probaré Miguel Hernández:
“Rumorosas pestañas
de los cañaverales.
Cayendo sobre el sueño
del hombre hasta dejarle
el pecho apaciguado
y la cabeza suave”
Algo entiendo, no soy lerdo.

Bien ya puedo empezar:

“Quisiera ser espejo para verte
y tus momentos más ocultos hacer míos,
ser beso de sol sobre tu frente
y viento cálido hablándote al oído;
decirte entonces lo que no he podido
y en el rubor de tus mejillas consolarme;
en abrazo de amor quedar fundido
con tu carne, sin soltarme, eternamente!"
En fin, ni es poesía perfecta,
ni nunca la ha habido,
ni nunca la habrá sobre un papel.
Tú, por ejemplo, o yo;
sí, tú y yo,
somos dos poesías perfectas.


CANCIÓN