Estos versos son una mínima parte de las múltiples estrofas que se llegaron a componer sobre este espíritu, animal, ser diabólico, misterio satánico, o lo que fuera. No afectó solamente a Ayuela sino a todos los pueblos de alrededor. Gentes del contorno oían de vez en cuando ciertos ruidos lastimeros, extraños a todo lo conocido, que llegaron a preocupar a todos. Unos creyeron escuchar ruidos fantasmales, otros, gritos satánicos. Todos pensaron en un momento dado que se trataba de un misterio o aviso apocalíptico. Se le achacaban todo tipo de fechorías que sucedían por estos lugares. Alguno aprovechaba esto mismo para hacérselas al vecino. Mucha gente se desplazaba a La Majada para poder verlo. Sólo, y los más afortunados, llegaron a oírlo y escucharlo. La expresión más repetida fue : "Es Una Cosa del Otro Mundo". Con el paso del tiempo, algunos empezaron a decir que no era más que un pájaro, que aliado con el silencio de la noche y con la superstición popular logró producir todo este engaño. Pero para otros sigue siendo un misterio sin desvelar.
Unos decían que era un anima del cielo que venía a recordar algo a una familia, porque en esa casa todas las noches, cuando se escuchaban los misteriosos balidos, se movían las sillas, las mesas, los platos se rompían, las vacas se desataban de sus pesebres.
Las gentes atemorizadas, se organizaron en verdaderos ejércitos para batir a esta aparición enigmática, que nunca fue vista por nadie, y, sin embargo todas las noches, por espacio de mucho tiempo, sembró la alarma en el poblado.
Y como suele suceder cuando no se encuentra una explicación racional a los hechos, es cuando surge la leyenda, así que aquellos atemorizados campesinos comenzaron a contar historias terroríficas.
La primera historia que contaron los mayores de Carbonera, acaeció hace algunos años:
"Cierto día después de muchos de desaparición, encontraron en pleno valle de Valdejuelo el cadáver de un sacerdote asesinado brutalmente, nadie supo adivinar el motivo de tal crimen, pues el cura rural era un hombre de bien. Por más que las autoridades investigaron para hallar al autor del crimen, jamás fue encontrado, ¿será el alma del cura, quien emite los extraños sonidos, reclamando justicia?"
Otros cuentan que los misteriosos sonidos obedecen a un alma que pide perdón:
"Se trataba de una noble dama que se aposento por aquellos lares y que era poseedora de una gran fortuna. Jamás esta mujer dio una limosna, ni una palabra de alivio a los pobres que se acercaron hasta la puerta de su casa. Jamás tuvo piedad de aquellos labriegos acosados por los vencimientos de las hipotecas que no podían cancelar debido a las malas cosechas. Así que cuando la linajuda dama murió nadie rezo por su alma."
Hay más sorprendentes historias como la que aseguraba que la responsable de aquellos lastimeros sonidos era una bruja de San Pedro de Cansoles que fue encontrada ahorcada en su casa ó aquella en la que se aseguraba que misteriosos fenómenos tenían lugar en una de las casas de Carbonera:
«Las portoneras cerradas, que a la mañana siguiente aparecían abiertas sin que nadie se hubiera acercado a ellas. Las mantas arrebatadas fantasmagóricamente de las camas, los platos partidos en cien pedazos al amanecer ».
Y por último otra leyenda que hace referencia a que aquellos balidos amedrentadores eran un anuncio cierto de una próxima guerra. Se fundaban en que las otras dos veces que resonaron a lo largo del valle coincidieron con terribles contiendas. Y que mayor contienda que la Guerra Civil española que comenzó poco después.
RESUMEN DEL PODSCAT de Francisco Renedo
Esta noche me gustaría que de algún modo esta noche habláramos de un alma en pena, un alma esquiva al mostrarse que acabó aterrorizando a los vecinos de la pequeña localidad de Carbonera. Pero, cómo es el pueblo de Carbonera?
A muchos de nosotros se nos puede esbozar una sonrisa de escepticismo cuando escuchamos estas historias. PLero con tantas ventajas tecnológicas y de todo tipo, aún no se ha podido resolver a ciencia cierta lo que ocurrió en aquel apartado lugar del corazón de Palencia, de la provincia palentina. Pues este caso ocurrió, como bien dices, en una pequeña aldea, una pequeña aldea llamada Carbonera, muy cerca de Saldaña cuando corrían los años de principios del siglo veinte y la escasísima población, (incluso mucho menos hoy en día que antaño) vivía atemorizada, sobre todo al llegar la noche. Por ese miedo a lo desconocido, pues la gente dirigentemente cogía y se ponía a trancar puertas, ventanas, casas, establos y es por lo que escuchaba.
Los vecinos lo describen, los escasos vecinos que aún hoy en día se pueden entrevistar y que son como herederos de aquel caso que atemorizó a todos sus ancestros, como algo sobrecogedor, de alarido espantoso, un grito desgarrador que retumbaba por todo el valle sin conocer la causa o la procedencia de tan siniestro sonido. Está claro que esta gente eran conocedores de su medio, gente que se dedicaba a la agricultura, la ganadería, la caza y no iba a ser sobresaltados de esta manera simplemente por algo que viniera de la madre natura, eso está clarísimo y eso me lo dejaban muy claro los testigos que tuve la oportunidad de entrevistar.
La gente comenzó a especular sobre todo y por supuesto, primero las opiniones pues más lógicas: que si era algún animal desconocido (como te decía, cosa poco plausible, ya que aquellos vecinos estaban de sobra acostumbrados al medio que les había visto crecer y jamás habían escuchado nada parecido). Y entonces fue cuando las fantasías se empezaron a desbocar y se comenzó a hablar entonces pues de almas en pena, de espectros, de brujería. Y curiosamente, Juan Carlos, los más viejos empezaron a relacionar estos hechos con cierto que se produjo no hacía tanto tiempo, por aquella época, y que fue un crimen sin esclarecer, un crimen un tanto tétrico, porque fue el asesinato que tuvo como víctima al cura del pueblo, al párroco, y que nunca, como te digo, llegó a esclarecerse. Un hombre que no tenía enemigos conocidos, que la verdad es que tampoco fue motivo de robo ni nada parecido. Y bueno, la gente se empezaron a creer que era el espíritu del párroco que reclamaba justicia en forma de tan desgarrador grito.
Los escasos vecinos que aún viven en Carbonera, con los que tuve la oportunidad de entrevistarme, sí que dan como verídico aquello, no dudaban de el testimonio de sus propios padres, de sus propios abuelos, de toda la vecindad. Pero el hecho ocurrió y además fue durante un tiempo prolongado y que incluso que pueblos cercanos, pues también percibían este grito desgarrador, este grito terrorífico en la noche. Y muchos de ellos, investigando después en lo que son hemerotecas y los archivos incluso sonoros, por ejemplo los de la Fundación Joaquín Díaz, que tiene un trabajo etnográfico estupendo; pues puede recopilar incluso viejos romances, viejas coplillas que se hicieron al respecto.
Pero fíjate: los ánimos un tanto alterados y sobre todo el miedo, el miedo que pululaba por las callejuelas de esta pequeña aldea de Carbonera. Entra escena en ese momento en esta historia la señorita Pilar Gómez, recién llegada al pueblo de maestra; la cual, al enterarse de lo que ocurría, con su mente empírica, lo primero que decidió fue erigirse como una suerte de detective del caso y para ello comenzó a entrevistarse con la totalidad de los paisanos y vecinos creyendo probablemente que eran simplemente fantasías de mentes calenturientas, de mentes pueblerinas, si me permites, que habían imaginado tan ridículo asunto. Pero después de varias indagaciones, tampoco esta señorita, pudo llegar a ninguna conclusión.
Fíjate hasta qué punto llegó a ser importante este hecho que podría haberse perdido como otros tantos, en lo que era el imaginario, los recuerdos colectivos de un lugar muy determinado, muy concreto y muy aislado que incluso la prensa de la época. Pero la prensa nacional se hizo eco de esta noticia. Podemos ver en hemerotecas muchas entrevistas con fotografías incluso, en la que no se hicieron pocos artículos al respecto.
Acaso hasta la propia Pilar, la maestra pudo escuchar aquellos sonidos misterioros... Por supuesto, escuchaba todo el mundo que se podría acercar por aquella comarca en aquellos años. Lo que ocurre es que un día, que parece que se quiso desfacer el entuerto y un día pues un cazador de la zona atrapó a un pájaro, a un pajarraco, como se describe las viejas crónicas, que jamás se había tenido noticia por aquellos pagos, por lo menos nadie lo reconocía. Entonces doña Pilar Gómez, deseosa de esclarecer lo antes posible y de manera lógica, por supuesto, este extraño caso, pues llegó con sus libros de biología, con sus libros de zoología hasta el lugar y viendo el aspecto del pájaro que se había sido atrapado, bueno pues todo el mundo estalló en carcajadas, porque el pájaro era conocido con los sobrenombres de "engañapastores" o "Caprimulgus". Y lo curioso de esto y lo que describían esos tratados es que era capaz de emitir sonidos que podían confundirse con funestos alaridos y con gritos desgarradores.
El asunto parecía en este punto que se había resuelto y doña Pilar reprochaba a sus vecinos su candidez y su inocencia. Pero sin embargo cuando este pájaro ya había sido cazado, a los pocos días, en las noches ese sonido volvió a repetirse, si me apuras, con mayor virulencia.
Algunos me pruguntan si, habiendo estado ahí, he visto u oído el pájaro. No he tenido esa suerte. La zona que dices tú es un lugar pantanoso a las afueras del pueblo, es un buen lugar, son arroyos que prácticamente la inmensa mayoría de los meses del año corren secos, pero claro, es un lugar que es bastante proclive a que sea el paso de este tipo de aves, aves que vienen de otros continentes y que puede ser que no sean conocidos en aquel terruño, en aquel lugar concreto. Pero es que los vecinos, aparte de este sonido sobrecogedor, también hablaban de que por las noches se oían extraños sonidos en sus propias casas y en sus establos se escuchaban y se producían movimientos de enseres y por las mañanas encontraba todos las ataduras quitadas de las reces, del cuello de las reces, los animales sueltos; sin ninguna mano conocida que procediera a estos menesteres.
Empezaron de nuevo a relacionar ese extraño sonido, ese extraño alarido, esa voz terrorífica que se oía por la noche; con estos extraños fenómenos que podríamos considerar de naturaleza polstergeist o quién sabe lo que antiguamente se hablaba; que incluso también en el pueblo se habló de duendes burlones que se disponían a hacer estas travesuras en el hogar de los vecinos de Carbonera.
En las localidades así, con pequeño número de población, suele coincidir que la iglesia es el eje principal de la vecindad, el punto de encuentro. Muchos se preguntarán si la iglesia se implicó en este asunto. Algunos decían que era el espectro del propio párroco asesinado. La iglesia levantó la voz ante esto. Peor no se tiene noticia de ello. Yo creo que había cierto grado de escepticismo, por supuesto. Incluso en pueblos cercanos como puede ser Ayuela y otros próximos a Carbonera, la gente que no habían apreciado, no habían escuchado este extraño sonido, hicieron mofa y befa de los vecinos de Carbonera; incluso fue causa de peleas y de rivalidad en fiestas cuando salía a colación esta historia: unos burlándose de los otros y y los otros de los unos, de alguna manera asegurando que lo que ocurría allí era cierto. A partir de ahí lo que te puedo decir es que el final de esta historia es incierto y pocos podemos decir a pesar del tiempo transcurrido. La gente mayor de la comarca, eso sí que te puedo asegurar yo, porque lo he vivido en primera persona, aún sienten recelo incluso de hablar del caso, como pudimos comprobar in situ.
En resumen se puede decir que, a pesar de los años transcurridos y a pesar de que ya apenas quedan personas que lo conocieron, porque han pasado prácticamente cien años, pues hijos directos de esos testigos. Lo que podemos resumir de este caso es que en ciertas personas aún existe el miedo en Carbonera; sobre todo pensando en aquel misterio que nunca se ha podido resolver o explicar de manera lógica.
Para empezar, ese nombre, la Cabra Fantasma de Carbonera, se lo han puesto los foráneos. En Carbonera solo se la conoce como “La Cabra”. Y no se toma como una leyenda. Para los más ancianos es algo muy real, y que les retrotrae a los miedos más atroces de su niñez, obviando el hambre. Para entender un poco mejor lo que es La Cabra, vamos a viajar en el tiempo. Nos situaremos para ello… en la Carbonera de los años treinta de la pasada centuria… Muchas noches, los vecinos oían ruidos terribles desde la cama. Ruidos que los despertaban y atormentaban: vacas mugiendo inquietas y atemorizadas en las cuadras, revuelo en las cocinas cuando se supone que no había nadie ahí, chiguitos llorando en sus camas asustados por esos ruidos y el espectral balido de una cabra retumbando en las paredes de adobe, desde la fuente hasta la escuela, desde el majón hasta la iglesia. Todo esto hizo que se quisiese ver al ser maléfico, unos para cazarlo o matarlo, y otros porque era algo inusual y, por lo tanto, digno de ver. A esto último se acercaron muchos foráneos al pueblo, en comitivas de docenas de personas en carros, mulas, caminando… Y la leyenda fue poco a poco convirtiéndose en una bola de nieve de grandes proporciones. Como es lógico, al final no solo se acercaron al pueblo los curiosos. Llegó un momento, en el que hasta la prensa escrita quiso contar aquellos sucesos tan… oscuros y enigmáticos…
Sobre todo, lo que oyó por boca de la maestra de por aquel entonces del pueblo: doña Pilar. Eusterio, redactó una noticia sobre ello, fotos incluidas. Noticia que puedo enseñaros aquí debajo, gracias al trabajo de un hijo del pueblo de Carbonera. Alguien que rebuscó en pinacotecas de Madrid hasta que pudo dar con la noticia. Espero que entendáis que lo que vais a ver son documentos escaneados de fotocopias de fotocopias. Por ello, si no se aprecian del todo bien, os pido disculpas. Pero me parecen unos documentos tan reveladores…























