sábado, 28 de febrero de 2026

La escuela

 La escuela



En 1936, en el pueblecito de Ayuela de Valdavia, estaba de maestro Don Lucas Martín Labrador. Sin llegar a ser un martir fue sin embargo represaliado por sus ideas y suspendido de empleo y sueldo. Mi madre, por entonces con 12-13 años, recuerda muchas anécdotas de aquellos años y algunas muy vívidas de la escuela. Con ayuda de sus relatos y algunas fotos de la época (muchas de ellas de la propia localidad y sus habitantes) he reconstruido el ambiente de aquellos días en esta institución que pasó en cuestión de días de un ideología progresista a la rigidez de la dictadura en la posguerra. Me inspiro en la música de "La de la escuela" del grupo asturiano "Los Berrones" para componer este poema musicado con ayuda de la IA de Suno. Espero que os guste y que, a algunos de vosotros ya mayorcitos, os traiga algunos recuerdos. 

LETRA 
Años antes de la guerra 
aún es de noche en Ayuela;
ya están cantando los gallos 
y la gente se despierta.

Un cacho pan con membrillo, 
salen los niños afuera;
suben la Calle del Lobo, 
es la calle de mi abuela,
llegan al ayuntamiento 
donde se encuentra la escuela. 

Abre la puerta el maestro 
y entra un rebaño de ovejas. 
Pasa el maestro la lista 
mientras abren la cartera; 
sacan los libros, cuadernos, 
tintero y la pluma nueva. 

Don Lucas habla de España, 
República comunera, 
debajo de La Alegoría 
que llevaba la bandera. 

(Ah, Ah) 

(Ah, Ah) 

Un dibujo en la pizarra, 
de Machado algún poema; 
una copia los pequeños,
los mayores un problema. 

Y cuando llega el recreo, 
si acabaron la tarea, 
sacan muñecas de trapo, 
juegan a punzón, tijera; 
con las canicas de barro,
 con tabas o lo que fuera. 

Todos con pantaloncicos 
y con las faldas muy viejas, 
con coderas y zurcidos, 
remiendos en las culeras. 
Don Lucas sale a llamarlos 
porque otra clase comienza. 

Les pican los sabañones 
en los días en que hiela, 
tienen los dedos helados 
y han de escribir a la fuerza. 

El inspector de visita 
pregunta a un niño cualquiera: 
-- Escríbeme en la pizarra 
la palabra que tú quieras 

Una niña, Margarita, 
escribe "vaca" contenta.
Don Lucas mira aliviado 
como el inspector lo aprueba. 
que corren muy malos tiempos 
y muchos hablan de guerra. 

(Ah, Ah) 

(Ah, Ah) 

Al mediodía, corriendo, 
salen todos de la escuela; 
llegan a casa y ayudan 
que en casa hay mucha faena.


Los maestros de Ayuela por aquellos años:
(He podido recopilar con ayuda de la prensa histórica, nombramientos o/y ceses de algunos maestros de Ayuela de aquellos años (entre 1914 y 1936). Hay constancia de los siguientes)


1930  Gregorio Carucelo Santo

1932 Ángel López Corcuera 

¿? Lucas Martín Labrador 


¿Qué se sabe de Don Lucas Martín Labrador?

 Sabemos que aprueba la oposición (se publica oficialmente) el 01/12/1931, según la revista "El magisterio español : Revista General de la Enseñanza": Número 8913 - 1931 Diciembre 01)

En 1932 estuvo destinado en Sotillo de Sanabria-Cobrezos (Zamora) Residencia Martín Muñoz de la Dehesa (Segovia).

En 1936 estaba dando clases en Ayuela de Valdavia. En agosto de 1936 se incoa un expediente de depuración y se le destituye del puesto. 

En noviembre de 1936 se repone en su cargo; pero con otro destino y sin sueldo pendiente. Efecto de la disposición 17 de febrero de 1937. 

 11 de diciembre de 1937 Nombramiento para Barrio de Santa María (Palencia)

Nombramiento provisional (¿provisional desde Barrio de Santa María en Palencia? a la Unitaria de Rapariegos (Segovia). 11/12/1937

En 1954 Aparece en publicación de Falange, que lo sitúa en Rapariegos, en relación con la concesión de la «MEDALLA CONMEMORATIVA DEL XX ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE LA FALANGE» POR SU ASISTENCIA A LOS ACTOS CELEBRADOS EL 29 DE OCTUBRE EN MADRID DE ACUERDO CON LA ORDEN DE FECHA 27 DE NOVIEMBRE, QUE CREABA TAL DISTINCION.

En los años 90 (aprox.) recibe la visita de Margarita y Cecilio (de Ayuela y antiguos alumnos suyos) en su localidad de residencia (Rapariegos). Está jubilado.  

¿Cómo era Don Lucas, maestro de Ayuela según su antigua alumna Margarita?

Por lo que sabemos debía ser muy joven (había aprobado la oposición cinco años antes. 

Su mujer, afirma, era de Ayuela (hermana de Manolo, casado con la Virgilia, que era hermana de Anastasio y vivía donde mi abuela Perpetua). La hija del Franciscón y La Primitiva no la miraban bien, acota personalmente).

Según cuenta Teodoro en su libro "Ayuela de valdavia: un recuerdo nostálgico" Don Lucas fue el primero en comprar una radio en Ayuela en 1936.

Fue a parar a un pueblo pequeño cerca de Arévalo (Rapariegos, posiblemente). Allí le encontró mi madre, ya jubilado: pues pasando cerca le fueron a visitar. La mujer de Lucas (la que era de Ayuela supongo) ya no se acordaba de ella. La hija fue a buscarle al bar: "Ahora le llamo para que venga".

Después de tantos años parece que al llegar la reconoció pues le comentó textualmente "Espero que las vacas de Ayuela sigan dando leche" Parece que en realidad lo que escribió Margrita fue realmente esa frase -el error se debe a mi mala memoria-. Pero en esencia la anécdota es la misma. 

Mi madre recuerda que le hicieron un regalo para su boda que fue en Ayuela. Lo fueron a comprar a Renedo. Le escribieron con él una nota que decía. 

"Por lo mucho que nos quiere
y lo bien que se  ha portado
este ramo de rosquillas
los niños le hemos regalado"

Don Lucas solo le preguntó en toda su actividad de maestro dos veces porque "se lo sabía todo" (y no era bueno significarla). Mi madre recibía enseñanzas complementarias en su casa por parte de sus tíos, hermanos...


Depuración de Don Lucas

El 19 de agosto de 1936 es cesado y causa baja en la escuela de Ayuela. 


El 8 de noviembre de 1936 es repuesto en el cargo (efectos de aplicación el 17 de febrero)

        


Sobre los maestros represaliados en la Provincia de Palencia

Eufemio Lorenzo Sanz, en la presentación de su libro en el Ateneo Republicano de Valladolid manifestó que “en la provincia de Palencia hubo un porcentaje muy elevado de docentes represaliados, y con castigos graves, pese a que esta provincia no entró en guerra", lo que en su opinión se debe a la afección generalizada de los maestros hacia la República. Así, tan solo el 3,1 % de los docentes se quedó sin depurar, y de los depurados el 27 % recibió algún tipo de sanción. También fueron represaliados muchos alumnos.

Otro campo del trabajo de Sanz es el repaso de las sanciones impuestas a los docentes, que iban desde suspensiones, destituciones, traslados, depuraciones…hasta el asesinato (una veintena). Fueron numerosos los maestros y maestras ejecutados por resistirse al alzamiento, sobre todo en la comarca del Cerrato. En septiembre de 1936, tras ser detenidos en Palencia y decirles que iban a ser trasladados a Burgos, a mitad camino, en Quintana del Puente, fueron asesinados previo aviso al alcalde y al cura de esta localidad, lo que prueba la premeditación de estos hechos.

NOTA: 


El historiador Eufemio Lorenzo Sanz acaba de publicar su último trabajo "Represión y depuración de los maestros de la provincia de Palencia en la guerra civil. De los anhelos republicanos a la resignación en el franquismo")Eufemio Lorenzo Sanz, natural de San Martín de Tábara (Zamora) es catedrático de Historia, doctor en Historia de América, y autor de una amplia producción investigadora.

El libro está editado por el Instituto de Investigaciones Antropológica de Castilla y León, Institución Tello Álvarez de Meneses, Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Arte, y Diputación de Palencia.

El prólogo es de Pablo García Colmenares, autor de Víctimas de la guerra civil en la Provincia de Palencia, obra de contenido más general no centrada en exclusiva en los maestros y que también recoge los datos completos de todos los represaliados en la provincia palentina.




La escuela de Ayuela en tiempos en los años previos a la Guerra Civil

TRANSCRIPCIÓN DE ENTREVISTA A MARGARITA GUTIÉRREZ     

[JESÚS]
Antes de que se me olvide El maestro ese que tú fuiste a visitar ¿Dónde dijiste? ¿A qué pueblo?

[MARGARITA] 
Arevalo (*Se refiere a un pequeño pueblo, Rapariegos, a escasos 9 kilómetros en coche desde Arévalo)

[JESÚS]
¿Es el tal Lucas?

[MARGARITA] 
Lucas, Lucas Martín me parece que era. Era del pueblo que está allí pegando Arévalo. O sea, fuimos todos a verle. Uno pequeñín que está pegando a Arévalo

[JESÚS]
U
na pregunta ¿Ese era el de la época de la República o el de después?

 [MARGARITA]
Ese fue… cuando La República. Me parece que cuando entró allí estaba todavía el rey… Porque teníamos en la escuela teníamos… Eso ya no me acuerdo si era el rey; sí que cuando vino la República pusieron la alegoría.

 [JESÚS]
La alegoría de la República ¿Que es una especie de estatua de mujer con una bandera?

[MARGARITA]
Sí, sí y esa ya se quitó cuando la guerra

[JESÚS]
O sea que este es al que querían que dijerais que...

[MARGARITA]
Que había escrito un anónimo (*se refiere a una declaración anónima incriminándole como republicano)

[JESÚS]
El tío Benito

[MARGARITA] 
Sí, le quería...

 [JESÚS]
Ya, ya, ya

[MARGARITA]
Que lo dijéramos. ¡Eso es bonito hombre! Quería el alcalde, el pobre hombre, el tío Justo; se creía que ese artículo de la ley era una falta grande (* El que recitaran en clase ese artículo para aprenderlo). Y no se me olvida “España es una República Democrática de trabajadores…”

 [JESÚS]
 ¿Y eso era una falta grande?

[MARGARITA] 
Él creía que era eso. El tío Justo y los de entoces. El tío Justo y los falangistas“Que se organiza en régimen de libertad y de justicia”  

....................................................

[JESÚS]
Yo una vez estuve en la escuela de Ayuela cuando era pequeñajo. ¿Tú te acuerdas de haberme llevado?Yo creo que estuve en la escuela y ya no sé si era, creo que todavía había clases y que estuve allí un día. Porque me acuerdo de la estufa y me acuerdo de la leche en polvo.

 [MARGARITA]
A lo mejor te llevó La Pere (Mª Jesús Peregrina, prima suya mayor que él). ¿Eh? Debe ser La Pere.

 [JESÚS]
Pues igual fue La Pere, yo qué sé. Pero yo recuerdo haber estado un día por lo menos. Es más, yo sabía que la escuela estaba en el piso de arriba porque yo subía al piso de arriba.  Y porque, ya te digo, había una estufa de leña que estaba más o menos en el medio. No estaba en un rincón, estaba más metida para acá. Y que echaban leña que cada cual tenía que llevar leña o no llevaba leña.

 [MARGARITA]
Un día iban todos con cestos.

[JESÚS]
O sea, un día cada equis tiempo, cada mes o cada semana.

[MARGARITA]
Al principio del invierno iban todos los niños al ser todos allá a la cuesta de Buenavista. Había unos brezos que estaban como pegados, pegados a toda la pared. No eran altos.  

[JESÚS]
O sea, que lo que echabais ahí era leña, brezos que llevabais vosotros. Al principio del invierno y que si hacían falta más pues se volvía a pedir, claro.

[MARGARITA] 
Habían unos cestos así (que llevaba)  la Asunción que tenían mucha fuerza. Traía un cesto y después era el pincho. Una vez que lo subían al cesto, cogían un palo grande y le picaban y eso era el pincho. Y poner más. Hasta aquí hasta le ponían a eso y le echaban de aquí encima.

[JESÚS]
¿Quién se cargaba de la lumbre? ¿El maestro o los chicos?

[MARGARITA]
Yo creo que el maestro. No me acuerdo. Yo fui poco a eso.

[JESÚS]
¿Cómo funcionaba la escuela? A ver... Porque estabais de todas las edades. Entonces, ¿cómo funcionaba aquello? Llegabais y... ¿Los pequeños iban con los pequeños? ¿O cómo era?

[MARGARITA]
Los grandes se ponían en un rincón, unos en otro rincón otros... 
Entrábamos. "Buenos días, tengo usted". Pedimos al señor que nos ilumine. Hacíamos una oración. Cada uno iba a su sitio.

[JESÚS]
¿Ibais a la mesa?

[MARGARITA]
A la mesa a enseñar las manos.

[JESÚS]
¿Para qué?

[MARGARITA]
Para limpiar (ver si estaban limpias).

[JESÚS]
Buenas costumbres. Que alguno vendría con las manos sucias.

 [MARGARITA]
Sí, vale, bien (decía el maestro)

[JESÚS]
¿Llegabais? ¿Cogíais las cosas o qué hacíais?

[MARGARITA]
Cada uno tenía su mesa allí ya.

[JESÚS]
¿Iba ya? ¿Se podía escribir o leer?

[MARGARITA]
Como que fuera. Si era lectura...

[JESÚS] 
¿Pero luego el maestro qué hacía?

[MARGARITA]
Ah, pues mirar cada día (los deberes, supongo).

[JESÚS]
Pero al principio se diría, bueno, hoy tal cosa.

[MARGARITA]
Sí, claro.

[JESÚS]
¿Y cómo funcionaba? ¿Los mayores enseñabais a los pequeños o cómo? 

[MARGARITA] 
Yo creo que sí.

[JESÚS]
¿No te acuerdas? ¿Cómo aprendiste tú a leer?

[MARGARITA] 
Yo como aprendí en casa...
Pues ya se ha vuelto a leer. Yo luego a preguntar... ¡A mí que nunca me preguntaba el maestro!  Y siempre me ponía la primera o la segunda. Decía que porque lo sabía ya.

 [JESÚS]
A ver, a ver. Me contaste una vez ¿qué te escapaste y te escondiste debajo de la escalera? ¿Con qué cura? O Dios, ¿con qué cura?

 [MARGARITA]
Todo era don Lucas, hombre. Yo siempre estuve mezclada con don Lucas.

[JESÚS]
Pero si luego cambiaste de maestro, cuando ya pasó la guerra, ¿cómo se llamaba el siguiente?

[MARGARITA]
No, no he tenido más maestros yo. En el pueblo, cambiaron. Pero yo ya no iba a la escuela.

 [JESÚS]
Ah, dejaste de ir a la escuela cuando acabó la guerra. Pero sí que tienes algún cuaderno de después.

[MARGARITA]
Una vez que salió la guerra, yo no volví a la escuela. No iba, porque si fue algún día, porque sabían más que menos que yo a quién nombraban.

[JESÚS]
¿Para qué vas a ir allí si ya no sabías? Pero bueno, y porque además harías falta en casa. Pero que sí que tienes algún cuaderno de haber ido.  Ya escribías como más rápido, sin tanto cuidado. Pero al principio con mucho cuidado, con mucho cariño. Luego ya, como con prisas.

 [MARGARITA]
Pero no (iba). Y Faustiniano nos enseñaba algo. No estaba... (yo estaba) fuera. A casa todo el día.  Después vino la guerra (cuando la guerra)  ya fue de secretario o Bellota del Duque.

 

Actividades típicas de la escuela en Ayuela en aquellos años

Se preparaban actividades como funciones teatrales, Día del árbol..

17/02/1930


El Día de Palencia. 14 de abril de 1925

   



Las fotos de alumnos y maestros conservadas

La escuela de los abuelos
(Clase de finales de los años 20)
Sus caras


1- Jesús
2- Anastasio
3- Balbino
4- Sócrates
5- Lucila
6- Luciana
7- Eugenio
8- Aurora
9- Ovidio
10- Aventino
11- Dionisio
12- Macario
13- Jacinta
14- Baudilia
15- Victorina
16- Anastasia
17- Felicísimo
18- Rafael
19- Ediberto
20- Mariano
21- Carmelo
22- Poli
23- Julián
24- Similian
25- Emilio
26- Floriana
27- Eduardo
28- Plácido
29- Feliciano
30- Marino
31- Marina
32- Encarnación ?
33- Guadalupe
34- Mariana
35- Francisco
36- Cándido
37- Constantino
38- Paco
39- Carlos
40- Ricardo
41- Benilde
42- Teodora
43- Ana
44- Juana Mª
45- María
46- Esther



En 1940 aproximadamente.



Escuela de Ayuela (grupo de los niños)
(Años 1946-47 aproximadamente)
Sus nombres:
Serviliano
Martín
Plácido
Martín
Teodoro
Díez
Eutiquiano
Campos
Joaquín
Grande
Pascual
Rojo
Avencio
García
Miguel
Rojo
David
Diez
Ramiro
Diez
Teódulo
Rodríguez
Esteban
Tejedor
Antonio
Campo
?Nicolás
Montes
Perrilla del tío JustoVale
(maestra)
Mariano
Fernández
Virgilio
Rodríguez
Jesús
Laso
Onésimo
Rojo

* FOTO cedida por Joaquín Grande Campo (Recuerdan sus nombres: Cecilio Grande, Margarita Gutiérrez y Joaquín Grande).



La escuela en la zona de La Valdavia en la posguerra

(Extracto del relato de Donato Vargas (agustino natural del cercano pueblo Arenillas de San Pelayo) Recopilación de escritos

(sobre las fiestas del pueblo. Antes de...)
"...Nadie se quedaba mirando. Los chiguitos y chiquitas, después de salir de la escuela, cogíamos el 
cesto o canasto, la azadilla o el tranchete y con un buen trozo de pan como merienda, salíamos a las tierras a coger aballicas y amapolas para los conejos y cardos para los “gochos”.

(Sobre el maestro de Arenillas)

...Y ya que estamos, hablemos un poco de la escuela y el maestro Don Nazario. Me es muy difícil enjuiciarlo. Eran otros tiempos, otras normas y nosotros éramos el diablo. En Historia, en los Frailes me enseñaron una norma muy savia. “No se pueden enjuiciar hechos pasados, con criterios actuales”.  Era un señor ya entrado en años. Muy callado y prudente, cumplidor de su deber. Aficionado a la caza de la perdiz, con reclamo, al ojeo y a la espera. No hablaba mucho. Frío de sentimientos. No aparentaba ser muy piadoso, pero era bien cumplidor con su cargo y con la religión. También era honrado, leal y buen ciudadano. Ajeno a todo chismerío y política. 

En la escuela era constante en su trabajo y exigente. Nunca faltó de clase. Nunca le vi enfermo. Aun persistía entonces la ley de que: “las letras con sangre entran”, y con una varilla o la regla, la ponía en práctica de vez en cuando. Tenía el defecto de llamar por el mote a los alumnos, aunque se veía que su intención no era mala, sino que lo hacía para que entendiéramos. Recuerdo una vez que fui a la escuela sin la pizarra. Y cuando había que copiar los deberes que nos ponía, yo no copié nada claro es. Me llamó al orden y le dije que me había olvidado la pizarra en casa. ¿Cómo se te ocurre venir a la escuela sin la herramienta? -me dijo-. Es lo mismo que si tu padre va arar y se deja el arado en casa”. La cosa es que no me había olvidado, sino que se me había roto. Al llegar a casa se lo dije a mi padre y me respondió: “¡Hombre, el arado no cabe en el cabás!”. Vete en casa de la Sra. Sabina y dile que te dé una, que ya se la pagaré yo. Inmediatamente, sin pensar en más me fui. Pero cuando estoy por llamar a la puerta, me entran las dudas. ¿Desde cuando la tía Sabina vende pizarras, nunca lo he oído? ¡Ah, ya sé…¡Mi padre me la está mangando! A la señora Sabina la llamaban de mote pizarra. Ya estaba por caer como aquella vez que me mandó a buscar la romana de pesar, en casa de la Sra. Romana (la madre de Janines), y me respondió que ella de romana solo tenía en nombre. 

Y hablando de cabás, creo que habrá que explicar qué era. Pues era, como un portafolio pequeño sin cerradora, de madera, como un botiquín, donde metíamos los pocos enseres que teníamos para la escuela. Los había de cuero, y de cartón prensado. Los más pobres, usaban un fardel para tal efecto. 

 

Quizás sobresalían en Don Nazario más las virtudes, porque el maestro anterior, -decía la gente-, que no enseñaba nada.

Visto a la distancia, su labor era encomiable. Es difícil (imposible, diríamos hoy) llevar una escuela, de un aula sola, mixta, con bancas corridas, con tinteros que al menor movimiento se derramaba la tinta, en donde veintitantos niños de 8 a 14 años teníamos que aprender, desde hacer palotes, hasta memorizar los ríos y provincias pasando por el catecismo del P. Astete, que se tenía que saber de memoria, y darlo en la iglesia después del rosario delante de todos, durante la cuaresma. Y si te cortabas, tus padres hermanos o abuelos, desde el banco, tenían que soplarte. Y si no lo sabías no hacías la primera comunión.  Para la música no tenía cualidades, pero sí voluntad. Me acuerdo que a base de repetir y repetir, nos enseñó, en el mes de María (Mayo), aquella canción que dice: 

“Venid y vamos todos, / con flores a María, / con flores a porfía / que Madre nuestra es.”


Y la forma de estudiar, en aquel entonces, era en voz alta y con tonada, como la regla de multiplicar. Aprendía uno más de oído, que por fijación en el libro. De tal forma que cuando nos tocaba aprenderla, ya la sabíamos de haberla escuchado tantas veces a los mayores. Aún recuerdo la pregunta de la enciclopedia de Historia de España. Decía: ¿Cuantos fueron los Reyes Godos? Respuesta: Los Reyes Godos fueron 33, pero los más notables fueron: Ataulfo, Recadero, Wamba y Don Rodrigo.

En invierno teníamos una estufa a leña, que daba más humo que calor, sobre todo los días de viento, pues el tubo salía por la ventana y no tiraba bien. Y para sacar el humo, había que abrir las ventanas. Total que para lo único que servía, era para calentarnos las ateridas manos en el tubo y poder así escribir algo. Pero no faltaban los que te empujaban las manos contra el tubo y te quemabas. 

Se jubiló, o mejor dicho se retiró, -como se decía entonces-, estando yo en la escuela. Y a pesar de que le teníamos respeto y algunos hasta miedo, cuando terminábamos el último día de clase, más de uno lloraba, sobre todo las chigitas.


Estaba de cura, en aquel entonces, Don Jesús Largo Treceño. Un santo barón, muy querido por todos y muy dado al pueblo. Todo el día estaba visitando a la gente y sobre todo los chiguitos no nos separábamos de él.

Pues Don Jesús, propuso que no se podía despedir a un maestro así, sin más. Que había que hacer algo. Y se lanzó ha preparar la despedida que consistía en sainetes, poesías y cantos.

Y se logró una despedida como se merecía. Trabajó duro y parejo para hacernos aprender los papeles a base de ensayos y ensayos, pero al fin salió bien. Se hizo en el salón de arriba del convento y acudieron hasta de los pueblos vecinos. Aún hay algunos y algunas que recuerdan de memoria la poesía que les tocó echar. Yo recuerdo el canto del coro que decía: 


“A la puerta del molino 

hay un ratón con un diente,

 mirando a la molinera 

como bebe el aguardiente. 

El peral de molino no tiene peras 

que se las ha comido la molinera, 

la molinera niña la molinera,

 el peral del molino no tiene peras”.  


Ahí, en el pueblo, en lo que actualmente es el Teleclub, ahí era la escuela. Y hasta hace poco había una lápida de mármol que lo recordaba. ¡Lo de la gallina no, ni lo del rosario…! ¡La despedida de Don Nazario…! 

 


jueves, 19 de febrero de 2026

A moler a Fresno del Río

Ir a moler




Era en tiempos de la guerra
en el bando nacional;
años de racionamiento,
de hambre y necesidad.

Se compraba de extraperlo
pero apenas había pan;
el trigo se malvendía o
se requisaba sin más.


Otro poco se escondía
para poderlo amasar;
pero ¿cómo moler trigo
si vigilan sin cesar?


Malos tiempos, los que corren,
-dice apurado Marcial-
mis dos hijos en la guerra
y yo, viejo, he de labrar.


Hasta las niñas pequeñas
dejan la escuela y a arar;
así que La Margarita,
también tendrá que ayudar.


De la cámara secreta
saca dos sacos, no más;
se los carga en una burra
le indica como llegar:


- Irás a Fresno del Río
allí te lo molerán;
Pero esperad a la noche
que dejan de vigilar.


Has de salir a las once
y ocultarte al caminar
Vete con La Primitiva
que es fuerte y tiene tu edad.


Por Ayuela atardecía,
Tabanera es noche ya;
prosiguen y en Los Corrales
se paran a descansar.


La Primitiva descarga
los sacos del animal.
Hay luna, es medianoche,
y un hombre las vio llegar.


-¡Ay, chiguitas, dónde váis?
¿vais a moler, verdad?
¡Ojo con los inspectores!
¡Tened cuidado que están
de guardia, bien escondidos,
y si os ven os multarán!


La primitiva echa el saco
y ya reculan p'atrás.
El hombre las tranquiliza:
"Era un broma. Id en paz"


Cuando llegaron a Fresno
se tuvieron que esperar
que un mozo de Barriosuso
se ha adelantado en llegar.


Deja el trigo al molinero
les da la vez y va al bar.
Dejó el morral y la bota
para después merendar.
Las mozas, que le conocen,
se la quisieron gastar...


Mientras muele el molinero
la Primitiva se va
coge la bota echa un trago,
la Margarita otro más;


y también el molinero
no se quiso conformar:
La bota se adelgazaba
la tuvieron que engordar
con el agua de su pozo
no se le fuera a notar.


Llegó diciendo el buen mozo
- ¡Venga, toca merendar!
Agarra pan y chorizo
y la bota fue a tentar:
"El vino se ha desmayado
era más fuerte al llegar"


Todos rieron la gracia
hubo juerga hasta acabar
y retomando el camino
vuelven para Ayuela ya.


Antes, en Tabanera,
pararon junto a un peral;
desayunaron con peras
con el sol a despuntar.
Ya salían con los carros
que tocaba acarrear.


¿Quién a los trece años
vivió una aventura tal?
Hoy las chicas se acobardan
si tienen que trabajar
y si han de salir de noche
las tienen que acompañar...

Versión foto fija con texto



Historia de la canción

El tema está basado en una narración de mi madre que vivió esta y otras situaciones similars de niña. Lo cuenta en sus memorias, escritas hace unos 30 años (ahora tiene 102). Transcribo su propio relato: 

Pues pan, legumbre y carne con huevos todos tenían. En los 3 meses de verano se mataba un carnero o una oveja. Cada semana lo hacía uno y se repartía entre 4 ó 6 vecinos y así se arreglaban las familias. Gallinas todos tenían y, por lo tanto, también había huevos aunque mayormente se vendían para comprar aceite.  Yo recuerdo que de 13 años, siendo como era, muy poca cosa y estando la guerra civil; tenía que ir por la noche, con un burro o yegua y cargada de 60 kilos de trigo, a moler bien a Fresno del Río o bien a Vega de Riacos para poder hacer el pan. Menos mal que íbamos siempre varios y después de andar dos o tres horas lo pasábamos bien pues, en lo que nos lo molían, nos íbamos por las noches a las huertas de los pueblos y cogíamos algunas frutas y reíamos mucho.

Al volver a casa teníamos que separar el salvado de la harina con un cedazo y después cocerlo para hacer el pan. Solían hacerse unas 14-15 piezas grandes que podían durar unos 12 ó 14 días pero se conservaban bastante bien.

Relato que completó más adelande añadiendo algunos detalles que relatamos en modo de entrevista: 

 [JESÚS]
A ver, otra cosa, el rincón ese secreto que teníais en las paneras. A ver ese rincón ¿Quién le hizo? ¿De quién fue la idea?

[MARGARITA]
Yo no le vi

[JESÚS]
El que está ahí encima de la escalera ¿Para qué era eso?

[MARGARITA]
¡Ah, ya lo sé! Que lo guardaban allí el trigo cuando venían los inspectores durante la guerra para que no lo vieran; por los inspectores cuando venían a buscar, a ver lo que había. Allí metían Un saco o dos de centeno o de trigo. Como tenía una ventanita se cerraba y allí no lo miraban. Era para guardarlo.

[JESÚS]
¿Y eso lo hacías vosotros solos O todo el pueblo?

[MARGARITA]
Yo no sé si lo habían hecho o estaba hecho, no lo sé. Era para guardarlo; por lo menos con abuelo, yo ya no lo guardé.

[MARGARITA]
Cuando iba con el burro 12 años ya, y 13 años.

[JESÚS]
¡Y hoy en día que no las dejan salir a las chicas que les da miedo aquí al lado de la puerta de casa! ¿Cómo lo ves tú eso? Que a vosotras tan pequeñarras y en una guerra que hay tanto peligro os dejaran; bueno, os mandaran…

[MARGARITA]
Y de 13 años con el burro Salir de noche allá por los montes que no había ido nunca…

[JESÚS]
Por caminos desconocidos

[MARGARITA]
Por montes, claro. El primer viaje que hice yo, después de la guerra claro; perdón, mientras la guerra; que ya no podían moler... y fuimos a Fresno del Río. A Fresno, la Primitiva que es la mujer de Franciscón y yo, las dos solas. No habíamos ido nunca.

[JESÚS]
Tú sola no ibas nunca, ibas con gente…

[MARGARITA]
Ese día las dos solas

[JESÚS]
Pero otras veces ¿cuántas ibas? ¿Tú sola fuiste alguna vez?

[MARGARITA]
No, sola nunca; porque los burros si se caían… Pero el de esa vez… yo lo he contado. Yo tenía... pues ya habría cumplido los 13 años, tendría 14 años. Ella tenía uno menos; pero era grandona, ¿sabes? tenía mucha fuerza. Y yo iba y ella. Y no habíamos ido nunca a Fresno, ni lo sabíamos. Hemos salido de Ayuela a la postura del sol y hemos llegado a Tabanera al anochecer sin haber ido nunca. Mi padre nos nos dijo: "Mira, cogéis el camino -de eso me acuerdo siempre- pasar Tabanera y cogéis el camino que va directo… ¿Ves aquella montañita? Subís allí. Allí hay dos caminos ¿eh? Coged el de la derecha y os llevará hasta donde hay unos corrales. Y de allí ya, en los corrales ya tienes camino para ir a Fresno". 

No se me olvidará, aunque yo viviría mil años el camino ese ¡es que le estoy viendo, fíjate! Lo estoy viendo.  Y llegamos. Aquel camino fue tremendo. Llegamos a Fresno, o a los corrales, bajamos la fanega que llevábamos de trigo para moler. Ella tenía buena fuerza, yo no podía hacer nada; pero ella… Paramos un rato, de noche ya era, había luna…

[JESÚS]
¿A qué hora?

[MARGARITA]
Era en el verano, pues ¿qué hora sería? Sería entonces las once, o las diez… No sé qué hora sería. Pues ahora ¡a Fresno! Pues nos ha dicho que este camino es allí directo, directo a la carretera, cruzarla y ya hasta Fresno.  Y a la carretera, ya para bajar a Fresno, viene un señor – “Ay chiquitas, ¿dónde vais? ¿Vais a moler? Tened cuidado, que estaban Los inspectores”. ¡Ay Dios mío!  Cogimos los burros y echarlos para atrás. Entonces nos dice “venid hijos, lo dije a ver qué hacíais… ¡Está libre, está libre!”  Y volvimos; pero lo de aquella noche fue tremendo. Llegamos la Primitiva yo…

[JESÚS]
Pero a ver, ¿cada cuánto tiempo Se enviaban a estas cosas? ¿Cada mes? ¿Cada dos meses?

[MARGARITA]
Hombre, pues cuando se acababa el pan… Cuando no teníamos harina, lo que duraba… Era por el pan…

[JESÚS]
¿Y eso cuánto pasaba?

[MARGARITA]
Pues yo si fui Tres o cuatro veces, o a lo mejor cada dos meses. A Fresno, cuatro veces yo fui

[JESÚS]
¿A Fresno, pero también ibas a otros sitios?

[MARGARITA]
A Vega de Riato, dos veces.

[JESÚS]
O sea que, en total, viajes De esos, unos diez o doce Sí, diez se haría.

[MARGARITA]
Pero a mí me gustaba…

[JESÚS]
¿Ibais siempre chicas? 

[MARGARITA]
Chicas y chicos, lo que saldría.

[JESÚS]
¿Chicos también? En cuadrillas ¿Llevábais algun farol o linterna? ¿Todo a oscuras? ¿No se caían los burros?

[MARGARITA]
No, no, no. Todo a oscuras.

[JESÚS]
¿Y no se caían los burros?

[MARGARITA]
No. Íbamos cantando todas las noches por allá nosotros, cantando

[JESÚS]
¿Para pasar el rato? Eso en verano, claro, claro

[MARGARITA]
Pues mira esa noche que el primer día… Verás, te lo voy a contar yo. Llegamos a Fresno donde estaba el molinero, que nos dice: “Tenéis que esperar un poco porque está moliendo uno que ha venido de Barriosuso". Dice: “Ahora se ha ido al bar a tomar algo”.  Y nosotras allí, en el molino, con nuestro saquito... Y, "Pues ¿Quién es?" Y cuando le dice el nombre, la Primitiva le conoce y dice "¡Uy, si a ese le conozco yo!" Y el molinero le dice:  “Pues, mira, vendrá a cenar” Entonces la Primitiva me dice: “Pues, se la vamos a hacer…” Cogió una botella o una bota con vino que tenía y le quitamos un poco… no lo bebimos, le quitamos un poco; y el molinero también bebió un trago y lo volvimos a meter en su morral; Y nada... cuando vuelve  dice: “Bueno, hay que merendar o hay que cenar, o hay que no sé qué..." (y bebe un trago). Entonces dice "¡Madre mía, este vino se ha desmayado! ¡Parece que estaba mejor antes que ahora!" Y era que lo habíamos echado agua. Y allí estuvimos ¡pues bien! De juerga hasta que era hora ya de poder moler.  Vinimos de noche, todo el camino. Cuando llegamos a Tabanera, por donde se va a Rabanillo, allí había una huerta… ¡Es que lo estoy viendo! El mozo de Barriosuso  nos dice:  "Mira, agarrad mi burro hasta Ayuela que yo voy a por peras"  Nosotras seguimos andando y él se metió en una huerta. Llenó la camisa de peras, o ciruelas, y a la salida de Tabanera ya nos pilló ¡Y a comer las peras! Por allí llegamos a Ayuela cuando salían los carros de la paja. Es decir, al ser de día.   

[JESÚS]
Ya, ya Toda la noche

[MARGARITA]
Toda la noche; pero lo pasábamos bien ¿eh?

[JESÚS]
¿Luego qué hacíais? ¿Os ibais a dormir un poco?

[MARGARITA]
Pues no sé, iríamos… Ya no me acuerdo Pero ese primer viaje si…

[JESÚS]
¿No os pillaron nunca Los inspectores? ¿Qué hubiera pasado si os pillaban?

[MARGARITA]
Pues no sé, quitárnoslo todo y, a lo mejor, una denuncia que ponían; o algo que había que pagar…

Porque una de las veces que fuimos a Vega de Riacos también de noche, allí por Valcuende, por allí subimos… Llegamos a Villanueva, pues había que pasar por Villanueva, y en Villanueva nos juntamos allí con dos o tres chavales que también iban para allá.  Pues ¡todos juntos! ¡Uy, el uno se lió mucho con la Nemesia a hablar y eso! Llegamos a Vega y lo mismo: era pronto. Nos fuimos a esperar a una huerta que había por allí. Nos salió Don Antirio: “¡Ay! ¿qué hacéis?” Entonces nos dice: “¡No, hasta que no sea muy de noche, muy de noche; no podéis entrar porque están los inspectores!" Estuvimos entonces allí en la huerta comiendo peras y eso hasta que ya fuimos a la fábrica. Llegamos a la fábrica y ¡pues mira! llegamos y nos dicen: “No puedo ahora; estoy ocupado con eso... (un turno anterior) Hasta tal hora no se os puede atender". No había acabado así que allí estuvimos esperando. Nos lo muelen por fin y a las doce de la noche o la una, ya había terminado. Nos dijimos ¿y cómo vamos a ir ahora por el monte otra vez a Ayuela? ¡Vamos por la carretera! Fíjate, de Vega Ríos andando con el burro hasta Buenavista y Ayuela… Pero creo que les pareció muy mal a los de la fábrica; porque les vigilaban mucho los inspectores.  Y dijeron que si nos pillaban a nosotras se las habrían cargado ellos. Esa fue la primera vez que fui; y la siguiente vez que volvimos también fue bonito allí.

Otra vez llevamos cuatro o cinco. Iba Agustín, el hijo de Ramiro. Iba también Vitorino el marido de la Escolástica y otro chico, Ismael que era hermano de Andrés. Y de chicas ¿Quiénes íbamos? La Nemesia, otra y yo. Llegamos a Villanueva y se nos hacía ya tarde, tuvimos que cenar allí... ¿Qué hacemos? No tenemos dinero

[JESÚS]
Pero llevabais algo de cena y de comer…

[MARGARITA]
No... pero aquel día no llevábamos nada creyendo venir pronto. Y estaba Porfirio haciendo una casa en Villanueva y como iba también Agustín pues dice “Vamos a buscarle”. Esto era de día, bien de día, claro. Vamos a buscarle, dijimos:  “Oye, que tenemos que cenar y no tenemos nada de dinero" habíamos juntado una peseta, yo creo, que entre todos. Y nos dio él solo dos pesetas, no tenía más en aquellos tiempos… Dijimos: “Pues a comprar pan a Ríosmenudos.  Dejamos la harina y todos fuimos a Ríos Menudos a comprar pan. El panadero había estado comiendo en mi casa hace 15 días.  Estaba el cura entonces en mi casa y estuvo allí comiendo y yo pensé que nos daría pan.  Y vamos y nos dice que no, que no tiene pan. Y que no puede venderlo porque le vigilan mucho. No, no... no nos vendió pan. Pero yo allí conocía… pues al cura, al don (¿Aciano?), a la hermana, a toda la gente… “Ah, digo, pues vamos en casa de…

[JESÚS]
Del cura

[MARGARITA]
De la hermana del cura. Y fuimos allí y digo yo: “Herminia, nos pasa esto”. Ella nos dijo: “Pues mira, precisamente he cocido hoy y  ya tengo las tortas ahí” Así que nos dio una torta y el pan, lo que quisimos.

[JESÚS]
¿Y comisteis pan y algo que os pondría? ¿O pan solo?

[MARGARITA]
No... no sé Puede ser que compráramos… Igual compramos alguna latilla o algo. No me acuerdo; la cosa es que ¡a comerlo a la fábrica, allí entre todos! Y uno, no sé si fue Ismael, dio un poco pan al burro. ¡Ay, casi le pegamos entre todos!

[JESÚS]
¿Por qué? Porque dio pan al burro

[MARGARITA]
Claro, lo teníamos medido y se lo…

[JESÚS]
Es que el burro es un compañero…

[MARGARITA]
Y ya pues fue eso, que ya cuando ya estaba molido, nos preguntamos ¿Como volvemos otra vez de noche por ahí? ¡Ah, tira por la carretera! Y por la carretera vinimos. Hicimos una barbaridad, ¿eh? Con un burro…

 

La protagonista de la historia:
Margarita junto a su madre.

     

El padre de la protagonista: Marcial, 
quién le orienta sobre el camino a tomar
 

Margarita, algo más mayor. 


COMO SE HA HECHO LA CANCIÓN

Basándome en los relatos de mi madre y conociendo los parajes de la zona quise añadir algunas imágenes para animar el video de la canción. 
No costó mucho escribir el poema; es un romance sencillo que sigue bastante fielmente el relato materno. La música (tras una adecuada ordenación en versos y estrofas para señalar la esructura) se dejó completamente en manos de la IA de Suno. El programa resuelve bastante bien por sí mismo el tono general del texto y además, basándose en el contenido, es capaz de detectar muchas cosas;, por ejemplo que es un relato rural castellano de época. En su base de datos tiene acumuladas muchas melodías folclóricas y tonadas  de muchas partes del mundo. Supo conectar con una música popular, similar a un romance de ciego, y una instrumentación sencilla pero muy adecuada. 
He realizado una versión inicial con texto, a modo de karaoke o para seguir el poema fielmente; pero, mientras tanto, buscaba imágenes en mi archivo personal o en la web. Pensaba inicialmente utilizar material original como viejas fotografías del pueblo o zonas de alrededor; pero quedaban muchas lagunas en una historia tan concreta y lejana en el tiempo y los espacios. Hube de recurrir a la IA. 
Poco a poco me hice con un montón de imágenes que, pese a unas expresiones muchas veces deformadas en los personajes, acertaban bantante bien con las situaciones y parajes descritos en el texto. Incluso descubrí que se puede enviar a Copilot (la IA en que me he basado) una foto particular y es capaz de insertarla en un contexto con bastante eficacia. Así que fui añadiendo paisajes o lugares conocidos: El árbol de la cigüeña en el camino de Tabanera, las calles de distintos pueblos, Las ermitas de Rabanillo y el Nido... ¡Incluso fue capaz de reconstruir la antigua fuente de ladrillo de Ayuela a partir de una fotografía incompleta! Además era capaz de colorear el motivo y ajustarlos a las conidicones de luz que requiere el poema... 
A final quedó una edición aceptable con la única pega de que no hay mucha precisión en los rostros y gestos de los personajes (la IA de uso común, aún no lo ha conseguido; aunque la de pago parece lograrlo casi pefectamente) y una falta de coherencia en vestiduras y objetos en las diversas esceneas. ¡Pero no soy Dios" Ni falta que hace...