martes, 10 de marzo de 2026

La cabra de Carbonera

 


" ... Hacía ya mucho tiempo
que La Cabra no berraba,
ya ha vuelto a berrar
en la Fuente de La Majada ".




Estos versos son una mínima parte de las múltiples estrofas que se llegaron a componer sobre este espíritu, animal, ser diabólico, misterio satánico, o lo que fuera. No afectó solamente a Ayuela sino a todos los pueblos de alrededor. Gentes del contorno oían de vez en cuando ciertos ruidos lastimeros, extraños a todo lo conocido, que llegaron a preocupar a todos. Unos creyeron escuchar ruidos fantasmales, otros, gritos satánicos. Todos pensaron en un momento dado que se trataba de un misterio o aviso apocalíptico. Se le achacaban todo tipo de fechorías que sucedían por estos lugares. Alguno aprovechaba esto mismo para hacérselas al vecino. Mucha gente se desplazaba a La Majada para poder verlo. Sólo, y los más afortunados, llegaron a oírlo y escucharlo. La expresión más repetida fue : "Es Una Cosa del Otro Mundo". Con el paso del tiempo, algunos empezaron a decir que no era más que un pájaro, que aliado con el silencio de la noche y con la superstición popular logró producir todo este engaño. Pero para otros sigue siendo un misterio sin desvelar.

Firma esta entrada Teodoro Fontecha, de Ayuela de Valdavia, cuyos padres (al igual que los míos: Margarita Gutiérrez y Cecilio Grande) escucharon e incluso cantaron aquellos versos. 



Extracto del artículo del blog "DESPUÉS DE LA VIDA", en su entrada de  13 de enero de 2014


Sonidos del más allá, ruidos extraños, lamentos, llantos… El vagar eterno de unas almas que quedaron “en este lado”… Así es como en Carbonera, humilde localidad palentina, unos vecinos vivieron momentos de terror indescriptibles…

Unos decían que era un anima del cielo que venía a recordar algo a una familia, porque en esa casa todas las noches, cuando se escuchaban los misteriosos balidos, se movían las sillas, las mesas, los platos se rompían, las vacas se desataban de sus pesebres.

Las gentes atemorizadas, se organizaron en verdaderos ejércitos para batir a esta aparición enigmática, que nunca fue vista por nadie, y, sin embargo todas las noches, por espacio de mucho tiempo, sembró la alarma en el poblado.

Y como suele suceder cuando no se encuentra una explicación racional a los hechos, es cuando surge la leyenda, así que aquellos atemorizados campesinos comenzaron a contar historias terroríficas.

La primera historia que contaron los mayores de Carbonera, acaeció hace algunos años:

"Cierto día después de muchos de desaparición, encontraron en pleno valle de Valdejuelo el cadáver de un sacerdote asesinado brutalmente, nadie supo adivinar el motivo de tal crimen, pues el cura rural era un hombre de bien. Por más que las autoridades investigaron para hallar al autor del crimen, jamás fue encontrado, ¿será el alma del cura, quien emite los extraños sonidos, reclamando justicia?"

Otros cuentan que los misteriosos sonidos obedecen a un alma que pide perdón:

"Se trataba de una noble dama que se aposento por aquellos lares y que era poseedora de una gran fortuna. Jamás esta mujer dio una limosna, ni una palabra de alivio a los pobres que se acercaron hasta la puerta de su casa. Jamás tuvo piedad de aquellos labriegos acosados por los vencimientos de las hipotecas que no podían cancelar debido a las malas cosechas. Así que cuando la linajuda dama murió nadie rezo por su alma."

Hay más sorprendentes historias como la que aseguraba que la responsable de aquellos lastimeros sonidos era una bruja de San Pedro de Cansoles que fue encontrada ahorcada en su casa ó aquella en la que se aseguraba que misteriosos fenómenos tenían lugar en una de las casas de Carbonera:

«Las portoneras cerradas, que a la mañana siguiente aparecían abiertas sin que nadie se hubiera acercado a ellas. Las mantas arrebatadas fantasmagóricamente de las camas, los platos partidos en cien pedazos al amanecer ».

Y por último otra leyenda que hace referencia a que aquellos balidos amedrentadores eran un anuncio cierto de una próxima guerra. Se fundaban en que las otras dos veces que resonaron a lo largo del valle coincidieron con terribles contiendas. Y que mayor contienda que la Guerra Civil española que comenzó poco después.


RESUMEN DEL PODSCAT de Francisco Renedo 

Esta noche me gustaría que de algún modo esta noche habláramos de un alma en pena, un alma esquiva al mostrarse que acabó aterrorizando a los vecinos de la pequeña localidad de Carbonera. Pero, cómo es el pueblo de Carbonera?

A muchos de nosotros se nos puede esbozar una sonrisa de escepticismo cuando escuchamos estas historias. PLero con tantas ventajas tecnológicas y de todo tipo, aún no se ha podido resolver a ciencia cierta lo que ocurrió en aquel apartado lugar del corazón de Palencia, de la provincia palentina. Pues este caso ocurrió, como bien dices, en una pequeña aldea, una pequeña aldea llamada Carbonera, muy cerca de Saldaña cuando corrían los años de principios del siglo veinte y la escasísima población, (incluso mucho menos hoy en día que antaño) vivía atemorizada, sobre todo al llegar la noche. Por ese miedo a lo desconocido, pues la gente dirigentemente cogía y se ponía a trancar puertas, ventanas, casas, establos y es por lo que escuchaba.

Los vecinos lo describen, los escasos vecinos que aún hoy en día se pueden entrevistar y que son como herederos de aquel caso que atemorizó a todos sus ancestros, como algo sobrecogedor, de alarido espantoso, un grito desgarrador que retumbaba por todo el valle sin conocer la causa o la procedencia de tan siniestro sonido. Está claro que esta gente eran conocedores de su medio, gente que se dedicaba a la agricultura, la ganadería, la caza y no iba a ser sobresaltados de esta manera simplemente por algo que viniera de la madre natura, eso está clarísimo y eso me lo dejaban muy claro los testigos que tuve la oportunidad de entrevistar.

La gente comenzó a especular sobre todo y por supuesto, primero las opiniones pues más lógicas: que si era algún animal desconocido (como te decía, cosa poco plausible, ya que aquellos vecinos estaban de sobra acostumbrados al medio que les había visto crecer y jamás habían escuchado nada parecido). Y entonces fue cuando las fantasías se empezaron a desbocar y se comenzó a hablar entonces pues de almas en pena, de espectros, de brujería. Y curiosamente, Juan Carlos, los más viejos empezaron a relacionar estos hechos con cierto que se produjo no hacía tanto tiempo, por aquella época, y que fue un crimen sin esclarecer, un crimen un tanto tétrico, porque fue el asesinato que tuvo como víctima al cura del pueblo, al párroco, y que nunca, como te digo, llegó a esclarecerse. Un hombre que no tenía enemigos conocidos, que la verdad es que tampoco fue motivo de robo ni nada parecido. Y bueno, la gente se empezaron a creer que era el espíritu del párroco que reclamaba justicia en forma de tan desgarrador grito.

Los escasos vecinos que aún viven en Carbonera, con los que tuve la oportunidad de entrevistarme, sí que dan como verídico aquello, no dudaban de el testimonio de sus propios padres, de sus propios abuelos, de toda la vecindad. Pero el hecho ocurrió y  además fue durante un tiempo prolongado y que incluso que pueblos cercanos, pues también percibían este grito desgarrador, este grito terrorífico en la noche. Y muchos de ellos, investigando después en lo que son hemerotecas y los archivos incluso sonoros, por ejemplo los de la Fundación Joaquín Díaz, que tiene un trabajo etnográfico estupendo; pues puede recopilar incluso viejos romances, viejas coplillas que se hicieron al respecto.

Pero fíjate: los ánimos un tanto alterados y sobre todo el miedo, el miedo que pululaba por las callejuelas de esta pequeña aldea de Carbonera. Entra escena  en ese momento en esta historia la señorita Pilar Gómez, recién llegada al pueblo de maestra;  la cual, al enterarse de lo que ocurría, con su mente empírica, lo primero que decidió fue erigirse como una suerte de detective del caso y para ello comenzó a entrevistarse con la totalidad de los paisanos y vecinos creyendo probablemente que eran simplemente fantasías de mentes calenturientas, de mentes pueblerinas, si me permites, que habían imaginado tan ridículo asunto. Pero después de varias indagaciones, tampoco esta señorita, pudo llegar a ninguna conclusión.

Fíjate hasta qué punto llegó a ser importante este hecho que podría haberse perdido como otros tantos, en lo que era el imaginario, los recuerdos colectivos de un lugar muy determinado, muy concreto y muy aislado que incluso la prensa de la época.  Pero la prensa nacional se hizo eco de esta noticia. Podemos ver en hemerotecas muchas entrevistas con fotografías incluso, en la que no se hicieron pocos artículos al respecto. 

Acaso hasta la propia Pilar, la maestra pudo escuchar aquellos sonidos misterioros... Por supuesto, escuchaba todo el mundo que se podría acercar por aquella comarca en aquellos años. Lo que ocurre es que un día, que parece que se quiso desfacer el entuerto y un día pues un cazador de la zona atrapó a un pájaro, a un pajarraco, como se describe las viejas crónicas, que jamás se había tenido noticia por aquellos pagos, por lo menos nadie lo reconocía. Entonces doña Pilar Gómez, deseosa de esclarecer lo antes posible y de manera lógica, por supuesto, este extraño caso, pues llegó con sus libros de biología, con sus libros de zoología hasta el lugar y viendo el aspecto del pájaro que se había sido atrapado, bueno pues todo el mundo estalló en carcajadas, porque el pájaro era conocido con los sobrenombres de "engañapastores" o "Caprimulgus". Y lo curioso de esto y lo que describían esos tratados es que era capaz de emitir sonidos que podían confundirse con funestos alaridos y con gritos desgarradores.

El asunto parecía en este punto que se había resuelto y doña Pilar reprochaba a sus vecinos su candidez y su inocencia. Pero sin embargo cuando este pájaro ya había sido cazado, a los pocos días, en las noches ese sonido volvió a repetirse, si me apuras, con mayor virulencia.

Algunos me pruguntan si, habiendo estado ahí, he visto u oído el pájaro. No he tenido esa suerte. La zona que dices tú es un lugar pantanoso a las afueras del pueblo, es un buen lugar, son arroyos que prácticamente la inmensa mayoría de los meses del año corren secos, pero claro, es un lugar que es bastante proclive a que sea el paso de este tipo de aves, aves que vienen de otros continentes y que puede ser que no sean conocidos en aquel terruño, en aquel lugar concreto. Pero es que los vecinos, aparte de este sonido sobrecogedor, también hablaban de que por las noches se oían extraños sonidos en sus propias casas y en sus establos se escuchaban y se producían movimientos de enseres y por las mañanas encontraba todos las ataduras quitadas de las reces, del cuello de las reces, los animales sueltos; sin ninguna mano conocida que procediera a estos menesteres.

Empezaron de nuevo a relacionar ese extraño sonido, ese extraño alarido, esa voz terrorífica que se oía por la noche; con estos extraños fenómenos que podríamos considerar de naturaleza polstergeist o quién sabe lo que antiguamente se hablaba; que incluso también en el pueblo se habló de duendes burlones que se disponían a hacer estas travesuras en el hogar de los vecinos de Carbonera.

En las localidades así, con pequeño número de población, suele coincidir que la iglesia es el eje principal de la vecindad, el punto de encuentro. Muchos se preguntarán si la iglesia se implicó en este asunto. Algunos decían que era el espectro del propio párroco asesinado. La iglesia levantó la voz ante esto. Peor  no se tiene noticia de ello. Yo creo que había cierto grado de escepticismo, por supuesto. Incluso en pueblos cercanos como puede ser Ayuela y otros próximos a Carbonera, la gente que no habían apreciado, no habían escuchado este extraño sonido, hicieron mofa y befa de los vecinos de Carbonera; incluso fue causa de peleas y de rivalidad en fiestas cuando salía a colación esta historia: unos burlándose de los otros y y los otros de los unos, de alguna manera asegurando que lo que ocurría allí era cierto. A partir de ahí lo que te puedo decir es que el final de esta historia es incierto y pocos podemos decir a pesar del tiempo transcurrido. La gente mayor de la comarca, eso sí que te puedo asegurar yo, porque lo he vivido en primera persona, aún sienten recelo incluso de hablar del caso, como pudimos comprobar in situ.

En resumen se puede decir que, a pesar de los años transcurridos y a pesar de que ya apenas quedan personas que lo conocieron, porque han pasado prácticamente cien años, pues hijos directos de esos testigos. Lo que podemos resumir de este caso es que en ciertas personas aún existe el miedo en Carbonera; sobre todo pensando en aquel misterio que nunca se  ha podido resolver o explicar de manera lógica.


LA HISTORIA CANTADA EN COPLAS


COPLAS 

Hacía ya mucho tiempo
que la cabra no berraba;
pero ha vuelto a repetir
en la fuente de Juan Lada.

El veinticinco de mayo,
por ser fiesta señalada,
Villorquite y Villafruel
subieron a oír la cabra.

Una vez todos reunidos
se formaron en cuadrillas;
unos van por la ladera
otros para la Matilla.

Y atravesaron el valle
dos mozas de Carbonera:
una se cayó en un pozo
¡cómo se puso las medias!

Los pastores que bajaban,
era tiempo de encerrar,
se sacaron las chifritas 
y se ponen a tocar. 

Y empezaron a cantar
la tonada de Manolo;
pero la cabra berraba
igual que si fuera un toro.

Unos dicen que es un pájaro
y otros que es un mochuelo;
pero nosotros decimos
que es un cástigo del cielo.

Castigo que Dios les da
a la gente de este pueblo
porque siempre se han llevado
como los gatos y perros.







He aquí un extracto de lo escrito el 29/11/2017 al respecto por un vecino del pueblo que firma como Bajasun, en su blog en Bitacora.net

Carbonera está situado en lo alto de La Loma de La Vega-Valdavia. Es una de las más humildes pedanías del Ayuntamiento de Saldaña, en la provincia de Palencia. Un pequeño pueblecito que no ha podido, a pesar del transcurso de los años… eliminar del imaginario colectivo un hecho que, como poco, no deja de resultar curioso: la existencia de un ser oscuro y misterioso que atormentó a los vecinos en el pasado. Existen varios sitios, otras bitácoras, que hablan de ello. Yo os puedod asegurar que hablo con conocimiento de causa. En mi segundo libro expongo el tema. Y de manera bastante concienzuda, además.

Unos intentan explicar de forma racional lo que pasó y cómo. Otros, se limitan a tratar de mostrar los hechos como algo oscuro y tenebroso. Ambas ideas son acertadas.
Carbonera ha sido, y es, un lugar apartado y humilde como pocos. Si a ello le sumamos que en la actualidad hay menos de treinta vecinos censados… (sí, sí… menos de treinta…) nos haremos una mejor idea de lo minúsculo y recóndito que es. Sin embargo… guarda secretos…

Perdido en el interior de la provincia de Palencia, ha visto cómo sus habitantes se tuvieron que marchar poco a poco del pueblo para buscarse el pan. Por ello, en la actualidad hay muy pocos vecinos. Y los que hay son, en su mayoría, hombres y mujeres de ya cierta edad. Tan apartado como está, y teniendo en cuenta los habitantes que viven en la actualidad (apenas una docena a pesar de que haya el doble censados), si a día de hoy una persona se da una vuelta por el pueblo… comprobará cómo es casi imposible poder entablar conversación con algún vecino.

La sensación desde el majón, si se queda uno quieto mirando a su alrededor, no dista mucho de lo que pudo sentir un forastero en una película del oeste: Imaginad llegar a un pueblo vacío… mientras observáis cómo os pasa por delante una bola de heno empujada por el viento. Así es Carbonera hoy. Algo muy triste, si tenemos en cuenta que se dice por el lugar que hace cincuenta o sesenta años… Carbonera era el pueblo con la cuadrilla más grande de mozas de los alrededores. Hecho este, que nos da una idea de lo que ha menguado en cuanto a número de vecinos en apenas medio siglo… y la vida que hubo entonces en dicho lugar.

Pero mientras los habitantes han ido a menos, su historia se mantiene inalterable. Pétrea y dura, como Carbonera en invierno. Y dentro de esa historia, obviando todo lo que un humilde servidor ha podido aportar rebuscando en archivos y bibliotecas… Una búsqueda que ya dejé plasmada en las entradas de esta bitakora con el nombre del pueblo (Carbonera I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX y X) y esto no ha terminado a pesar de todo lo que en estas entradas dejé escrito…)…

… y donde queda claro que Carbonera no fue en el pasado un pueblo cualquiera… hay algo que ha perdurado. Algo que hace que más de uno todavía se santigüe al oírlo: la leyenda de la Cabra Fantasma. Del mismo modo que a un joven se le erizan los pelillos de la nuca… al oír la historia de la chica de la curva… Carbonera ha sido, y es, un lugar apartado y humilde como pocos. Si a ello le sumamos que en la actualidad hay menos de treinta vecinos censados… sí, sí… menos de treinta… nos haremos una mejor idea de lo minúsculo y recóndito que es. Sin embargo… guarda secretos…

Perdido en el interior de la provincia de Palencia, ha visto cómo sus habitantes se tuvieron que marchar poco a poco del pueblo para buscarse el pan. Por ello, en la actualidad hay muy pocos vecinos. Y los que hay son, en su mayoría, hombres y mujeres de ya cierta edad.

Tan apartado como está, y teniendo en cuenta los habitantes que viven en la actualidad (apenas una docena a pesar de que haya el doble censados), si a día de hoy una persona se da una vuelta por el pueblo… comprobará cómo es casi imposible poder entablar conversación con algún vecino.

La sensación desde el majón, si se queda uno quieto mirando a su alrededor, no dista mucho de lo que pudo sentir un forastero en una película del oeste:
 Imaginad llegar a un pueblo vacío… mientras observáis cómo os pasa por delante una bola de heno empujada por el viento. Así es Carbonera hoy. Algo muy triste, si tenemos en cuenta que se dice por el lugar que hace cincuenta o sesenta años… Carbonera era el pueblo con la cuadrilla más grande de mozas de los alrededores. Hecho este, que nos da una idea de lo que ha menguado en cuanto a número de vecinos en apenas medio siglo… y la vida que hubo entonces en dicho lugar.

Del mismo modo que a un joven se le erizan los pelillos de la nuca… al oír la historia de la chica de la curva a los mayores de Carbonera les pasa lo mismo cuando se les menciona la susodicha leyenda. Algo que yo mismo he podido confirmar. Y cuando se les saca el tema, comentan algo… aportan poco cuando intentan explicarlo… y suelen zanjar la conversación haciendo ademanes con la mano… mientras te preguntan que qué tal será el tiempo del día siguiente. odavía hoy, y a pesar de los años pasados, esta leyenda permanece viva. Todavía hoy, y a pesar de los años, esta leyenda sigue causando miedo. Y todavía hoy, y a pesar de los años, esta leyenda sigue dando que hablar a cualquiera que se arrime al pueblo a pasear. Foráneos que no dejan pasar la oportunidad de preguntar a algún vecino por estos hechos. Si es que ven a alguno, claro. Foráneos que intentan saciar su curiosidad en cuanto a lo que se refiere sobre la Cabra Fantasma. Creedme, sé de lo que hablo. Pero… ¿qué es la Cabra Fantasma?

Para empezar, ese nombre, la Cabra Fantasma de Carbonera, se lo han puesto los foráneos. En Carbonera solo se la conoce como “La Cabra”. Y no se toma como una leyenda. Para los más ancianos es algo muy real, y que les retrotrae a los miedos más atroces de su niñez, obviando el hambre. Para entender un poco mejor lo que es La Cabra, vamos a viajar en el tiempo. Nos situaremos para ello… en la Carbonera de los años treinta de la pasada centuria… Muchas noches, los vecinos oían ruidos terribles desde la cama. Ruidos que los despertaban y atormentaban: vacas mugiendo inquietas y atemorizadas en las cuadras, revuelo en las cocinas cuando se supone que no había nadie ahí, chiguitos llorando en sus camas asustados por esos ruidos y el espectral balido de una cabra retumbando en las paredes de adobe, desde la fuente hasta la escuela, desde el majón hasta la iglesia. Todo esto hizo que se quisiese ver al ser maléfico, unos para cazarlo o matarlo, y otros porque era algo inusual y, por lo tanto, digno de ver. A esto último se acercaron muchos foráneos al pueblo, en comitivas de docenas de personas en carros, mulas, caminando… Y la leyenda fue poco a poco convirtiéndose en una bola de nieve de grandes proporciones. Como es lógico, al final no solo se acercaron al pueblo los curiosos. Llegó un momento, en el que hasta la prensa escrita quiso contar aquellos sucesos tan… oscuros y enigmáticos… 

El periodista que llegó a Carbonera con la intención de saber algo más de La Cabra, se llamaba Eusterio Alario. Este periodista, dejó constancia escrita de lo que allí vio y le contaron.

Sobre todo, lo que oyó por boca de la maestra de por aquel entonces del pueblo: doña Pilar. Eusterio, redactó una noticia sobre ello, fotos incluidas. Noticia que puedo enseñaros aquí debajo, gracias al trabajo de un hijo del pueblo de Carbonera. Alguien que rebuscó en pinacotecas de Madrid hasta que pudo dar con la noticia. Espero que entendáis que lo que vais a ver son documentos escaneados de fotocopias de fotocopias. Por ello, si no se aprecian del todo bien, os pido disculpas. Pero me parecen unos documentos tan reveladores…





 

 (Eusterio B. Alario 1965, nos pareció impagable su artículo “El misterio de la cabra invisible que aterroriza a un pueblo de Palencia [Carbonera]”) Publicada en Estampa 1 de enero de 1934 'Revista gráfica y literaria de la actualidad española y mundial' (1928-38).


PAGINAS ORIGINALES DE ESTAMPA, 1 DE ENERO 193



Vídeo documental sobre La Cabra Fantasma de Carbonera.
El vídeo es propiedad exclusiva de don Luis Montes Marcos. Si puedes verlo, es gracias a su permiso expreso y como homenaje a él mismo y su trabajo. Firma esta observación: Basajaun (bitakora.net). Haciendo clic en la fotografía serás enviado al alojamiento directo en YouTube. 
Por medio de este video conocerás algún aspecto monumental de la localidad, indicios de su pasado señorial y una interesante dramatización de aquellos hechos. Una conversación final aclarará muchas cosas sobre estos sucesos explicados por ancianos de la localidad.














viernes, 6 de marzo de 2026

Oh, Virgen de Rabanillo (Copla de ciego)

VIDEO CON EDICIÓN DE IMÁGENES DE ÉPOCA (actualizado)


VIDEO ANTIGUO (Primera versión)

Reconstrucción virtual de la Pelea de Mozos entre Tabanera y Ayuela (Romería de la Virgen de Rabanillo, 1905). Con música inspirada en romances castellanos y grabación original de algunas de las coplas de ciego que se escribieron al respecto y conservadas por la Fundación Joaquín Díaz. Intérprete: Avelino Montes Tejedor de Villanuño de Valdavia, Palencia (original) y romance completo creado con la IA de Suno  (añadidos). Coplas recogidas de la propia grabación, de la memoria de Margarita Gutiérrez de Ayuela y de la historiadora Mª Jesús Orejón (Tabanera) en su libro "Historia de la ermita de Rabanillo"

Oh, Virgen de Rabanillo! (Pelea entre mozos de Tabanera y Ayuela)



El video trata de escenificar los sucesos que tuvieron lugar en la romería de 1955 donde se entabló una pelea entre los mozos de los diferentes pueblos.


Oh, Virgen de Rabanillo, qué poder tan admirable no ha habido ninguna muerte derramando tanta sangre. Los mozos de Tabanera empezaron la quillera empezaron a dar palos encima de los de Ayuela. El primero ha sido Eusebio encima de Rafaél del primer palo que dio a tierra le hizo caer. El hermano de Juan y Medio ha levantado el bastón: ¡Adelante la batalla que ganamos la cuestión! Y las mujeres de Ayuela hasta piedras les llevaban, si queréis saber quién era: era la Petra Quijana. La María Luisa y la Nieves estas palabras decían: "¡Hay que dales ya de palos hasta quitarles la vida!" Oh, Virgen de Rabanillo, no consientas tanta sangre que tengo aquí mi familia con muchos primos carnales. Con muchos primos carnales y la gente de mi pueblo ¡y todo esto ha venido por culpa de Juan y Medio! Los guardias se retiraron a unas tierras centeneras allí dieron dos descargas que hicieron temblar la tierra. A Marcial ya le ponían una cinta colorada los mozos de Tabanera para que le fusilaran. A los hijos de la Eusebia ya les llevan a la cárcel; y ha contestado el alcalde que al pequeño hay que dejarle.

NOTA: Parte de estas estrofas corresponden a la grabación sonora recogida por miembros de la Fundación Joaquín Díaz, y parte provienen de la memoria de mi madre, Margarita Gutiérrez de Ayuela. Con la publicación del libro de María Jesús Orejón "Historia de la ermita de Rabanillo" he tenido acceso a otras estrofas (comunicadas, según la autora, por Anita Martín y Mª Luz, de Tabanera; y Angelita Acero de Valderrábano) . En la entrada a continuación completo el cantar en lo posible.


0. Ahí tenéis a Juan y Medio
con las calzas bien bajadas,
que el día de la función
nos dio bien la tostonada. (*1)

1. Oh, Virgen de Rabanillo, qué poder tan admirable no ha habido ninguna muerte derramando tanta sangre.
(Oh, Virgen de Rabanillo, 
Oh, qué milagro tan grande,
que no hubo ningún muerto
derramando tanta sangre.)(*2)

2. Si la Cruz de Piedra hablase  (*3) 
ella nos podría decir
lo que se habló aquella noche
en casa del tío Gasparín.

3. Los mozos de Tabanera
empezaron la quillera (*4)
empezaron a dar palos encima de los de Ayuela.

4. El primero ha sido Eusebio encima de Rafaél
del primer palo que dio a tierra le hizo caer.

(El primer palo lo dio Eusebio,
en el mozo Rafaé;
al primer palo que dio
a tierra le hizo caer.)

5. El hermano de Juan y Medio ha levantado el bastón: ¡Adelante la batalla que ganamos la cuestión!

(Juan y Medio, que esto vio,
ha levantado el bastón;
¡Arriba con la victoria
que he de ganar la cuestión) (*5)

6. Y las mujeres de Ayuela hasta piedras les llevaban, si queréis saber quién era: era la Petra Quijana. (*6)

(Mujeres de Tabanera
iban cargadas con cantos,
si quieres saber quién era
era la Petra Quijano.)

 7. La María Luisa y la Nieves estas palabras decían: "¡Hay que dales ya de palos hasta quitarles la vida!"

(Y la María Rojo y la Nieves
estas palabras hablaban:
La una que asarlos vivos,
la otra que los matara.) (*7)

 8.También la Secundina
apuntada la traían
los guardias en la libreta,
yo no sé lo que sería.

9. Ahora vemos a Ramón,
un devoto de piedad
que después de dar los palos
se fue a la iglesia a rezar.

10. El mozo de Valderrábano
que lo llaman Eusebión,
de los jóvenes de Ayuela
buena paliza llevó.

11. Y hay otro en Tabanera
que lo llaman el "Juanazas"
y como no pudo más
ha sacado una navaja.

12. Oh, Virgen de Rabanillo, no consientas tanta sangre que tengo aquí mi familia con muchos primos carnales.

13. Con muchos primos carnales
y la gente de mi pueblo ¡y todo esto ha venido
por culpa de Juan y Medio! (*8)

14 Los guardias se retiraron a unas tierras centeneras allí dieron dos descargas
que hicieron temblar la tierra. (*9)
15. A Marcial ya le ponían una cinta colorada los mozos de Tabanera
para que le fusilaran. (*10)
16. A los hijos de la Eusebia (*11) ya les llevan a la cárcel; y ha contestado el alcalde
que al pequeño hay que dejarle.


NOTAS:
Coplas recogidas por Avelino Montes Tejedor de Villanuño.
Coplas que recuerda Margarita Gutiérrez de Ayuela.
Coplas proporcionadas por Anita Martín y Mª Luz, de Tabanera; y Angelita Acero de Valderrábano

(*1) Esta es una copla de presentación que no aparece en el cantar. Según relata Mª Jesús Orejón en su libro "Historia de la ermita de Rabanillo", a primeros de agosto del año siguiente, en la fiesta de San Esteban de Ayuela, se quemó un muñeco representando a "Juan y Medio", el corpulento alcalde de Tabanera, al que acusaban de incitar a sus paisanos a la pelea. 

(*2) Esta copla (y las que se suceden en cursiva) es otra versión de la anterior. Como dice la copla y refleja Mª Jesús en su libro, aquella batalla campal acabó con todos más o menos descalabrados. Se apunta que la mayoría de las heridas fueron en la cabeza y la imagen de rostros ensangrentados camino de sus respectivos pueblos resultaría ciertamente impactante.  

(*3) La Cruz de Piedra se refiere a la situada en Tabanera, a la salida del pueblo en el camino que asciende hacia la ermita.

(*4) "Quillera" (palabra que se escucha claramente en la grabación) es un término que no aparece en diccionario alguno. He intentado buscar su origen, pero no encontré nada. Posiblemente sea una corrupción de "querella". 

(*5) Según las versiones fue "Juan y Medio" o su hermano. Sería interesante que alguien que conociera la familia lo aclarara.

(*6) Aquí se produce probablemente una confusión en el intérprete (lo confirma que el acompañante le anima a proseguir aludiendo a las mujeres de Tabanera. Avelino Montes era de Villanuño y no conocería de primera mano los hechos. Es posible que invirtiera las protagonistas). La versión de Mª Jesús asigna el papel del acopio de piedras a las de Tabanera. Por otro lado Quijana/o se confunden. Ambas riman con un verso anterior así que no podemos asegurar quién tiene razón (o quizá la tengan ambos; pues no sería extraño llamar "la Quijana" a quien se apellida Quijano).

(*7) Nueva confusión en los nombres. Mª Luisa y Mª Rojo. Sería fácil para los que conozcan a los antiguos vecinos aclararlo.

(*8) Refiere Mª Jesús que los que hicieron las coplas fueron escritas por los de Ayuela. En la segunda estrofa se indica que hubo premeditación en el altercado con reunión previa en casa de Gasparín. Esta sería, lógicamente, la versión de los de Ayuela. Pero da la impresión de algo de eso hubo (se admite, al fin y al cabo, una provocación inicial; ya sea robando tortillas, escondiendo el tambor, o destrozándolo).

(*9) La actuación de la Guardia Civil plantea dudas. Tanto por la forma de avisarla, como por su comportamiento: la copla habla de disparos de advertencia, los testimonios recogidos por Mª Jesús de impotencia para detener el altercado y posicionamiento encima del tablado. Llegar desde la ermita a Buenavista y volver con los números de la benemérita correspondientes habría de llevar un buen rato (ya sea en caballería o bicicleta). Suficiente para que aquello hubiera llegado a mayores en ese tiempo.  Se supone que se llegaría a las manos de forma intermitente, intentado apaciguar; pero calentándose enseguida de nuevo... el caso, a Dios gracias (o a la Virgen de Rabanillo) es que no hubo muertos. Lo que sí parece seguro es que, al final, hubo detenciones. Es posible que se hiciera informe (y sería interesante encontrarlo). La prensa de la época bien pudiera haber publicado alguna reseña (sin embargo; he consultado las hemerotecas digitales de la Prensa Histórica sin encontrar referencia alguna). También es posible que el obispado tenga algún tipo de información remitida por los sacerdotes a cargo. 

(*10) Marcial es abuelo mío y no le conocí en vida. Si no, le hubiera preguntado por esa cinta que, muy bien parece un detalle inventado para impresionar al auditorio. 

(*11) "La Eusebia" (mi bisabuela, fallecida en 1919) tenía siete hijos varones (y entre ellos el secretario del pueblo que tenía tan "buenas aldabas", según se comenta en el libro de Mª Jesús, y que les "libraba siempre de todas sus responsabilidades". Un juicio aventurado, me temo)


La ermita (1977)

Imagen de la Virgen con uno de sus antiguos mantos. 

Vecinos de Valderrábano camino de la ermita. 
(Interesante para ver como lucía el montecillo, mucho más 
desarbolado que en la actualidad) (Foto tomada de la Web de Valderrábano)

 Subasta de los presentes donados por los vecinos en el interior del recinto. 1977.



Apuntes generales sobre La Virgen de Rabanillo

En tierras de Palencia, el el término municipal de Tabanera pero muy próxima a los límites contiguos de otros dos pueblo (Valderrábano y Ayuela) se encuentra la ermita de la Virgen de Rabanillo. El Santuario pertenece, en lo eclesiástico, a la mitra de León, pero los tres pueblos citados tienen parte en su administración, con su correspondiente reglamento y Junta formada por los párrocos correspondientes. 

El santuario de la virgen se yergue sobre una colina ("La Campera")  que domina el risueño valle de Valderrabanillo y el monte Bascarrión, o Sahagún, que en tiempos lejanos perteneció a la rica y floreciente Abadía de los Benedictinos de tal nombre. En las inmediaciones y al pie de un árbol existe un manantial en un lugar conocido como "Las Degolladas"  y donde, según cuenta la tradición, fueron degolladas inofensivas e indefensas religiosas. Los orígenes de este sencillo monasterio (existen algunos restos de edificaciones en las cercanías, apenas perceptibles ), están borrosos. El santuario de Rabanillo perteneció a los monjes de Sahagún (existe diploma de donación que les hizo Alfonso VII de todo aquel valle en 1148), pero el diploma no menciona monasterio alguno, lo que parece indicar que por entonces no había monjes ni monjas. No puede precisarse la fecha exacta de la erección del Santuario, ni de la aparición de la Virgen, si bien por antiguos escritos se sabe que en el s. X ya existía la devoción a la Virgen bajo la advocación de la Virgen de Rabanillo. Abundan en el santuario exvotos que recuerdan la fe de nuestros antepasados.

Según nos relata Mª Jesús Morejón Martín en su libro "Historia de la ermita de Rabanillo" las antiguas columnas y capiteles que podemos apreciar en el templo son de estilo románico, por lo que se puede deducirse que ya en el s. XII o XIII había una iglesia construída y de cuyos restos se extrajeron estos materiales. Los arcos de piedra de las ventanas son arcos conopiales (típicos de los s. XIV y XV).

La imagen de la Virgen se remonta al s. X lo que prueba la antigüedad legendaria de su devoción y la querencia por su santuario. Su construcción tiene su particular leyenda, transmitida de generación en generación. Según esta se intentó edificar el santuario en otro lugar (El Castellar) bastante alejado del actual y en el límite entre Valderrábano y Ayuela. Pero las piedras colocadas durante el día en aquel lugar aparecían misteriosamente trasladadas por la noche al lugar que ocupa hoy en día.

Igualmente la autora piensa que es muy probable que la actual ermita fuera construída a mediados del s. XV. Posteriormente se fundaría en sus dependencias anejas un hospital para los pobres (con capacidad para una decena de enfermos) atendido por una hospitalera que solía ser una mujer viuda. El hospital se mantenía con las rentas de los terrenos de la Cofradía. Es posible que el cierre del hospital (de lo que no consta fecha) esté en el origen de la llamada "Cruz de los pobres" (costumbre de esos pueblos de atender por turno a peregrinos y mendicantes que se organizaba mediante una cruz que se pasaba de familia en familia y que establecía que, cuando tocara a cada cual, debía proporcionar alojamiento (pajar o similar) y algo de comida si era posible a los menesterosos. Este hospital sería, en palabras de Mª Jesús, una donación (tanto el lugar como el equipo) de una edificación más antigua (casona o pequeño castillo empleado para la caza) del matrimonio de nobles Antonia de Luna y Enríquez de Almansa y Cristóbal Portocarrero Osorio, 2º Conde de Montijo. Uno de sus parientes, Juan de Almansa, colaboró creando una capellanía (lugar donde se encuentra el altar actual) con la sacristía y los escudos de su familia.
Los orígenes del primitivo Santuario, dedicado a la Virgen de Rabanillo se pierden, por tanto, en la penumbra de los siglos. Cronistas hubo que escribieron que ya existía en el s. X o le hacen de la misma época que la Virgen del Brezo por la similitud artística de las imágenes. No disponemos de fundamentos históricos par tal aserto. Por relación con otros hechos, podemos saber algo de su antigüedad y nos consta que perteneció a la Abadía de Sahagún. En la Historia de Sahagún leemos: "En Valdavia, en el alfoz de Saldaña hubo "otro" monasterio llamado Santa María de Cavarrosa, que pudo ser bien antiguo; porque en el año 1093 ya era de los unidos a Nogal, que don Alfonso VI unió con él a Sahagún, quien tiene aún algunas haciendas en el término de dicho monasterio" (Dato hallado en el Real Monasterio de San Pedro de las Dueñas). En el Archivo Histórico Nacional existe un documento de 1148 que dice: "Alfonso VII da el Monasterio de Sahagún Valderrabanillo por entero con los términos comprendidos o limitados por la carretera de Pascual, que viene de la Laguna Herrera y va a la carrera que va de Tabanera a Carrión, y vuelve hasta la carretera de Tabanera que se llama de Tras Otero, y baja al agua que viene de Fuentes Carboneras que van por medio del Valle hasta el arroyo de Hesillas (siguen los términos) hasta el agua que viene por medio del Valle de Ayuela".
En este documento se expresan términos de Tabanera, Ayuela y Valderrábano, cuyas tres parroquias tienen voz y voto en las cosas del Santuario. Posteriormente, hacia el año 1170, a la vera de la ermita de Nuestra Señora de Rabanillo, se fundó el Priorato de benedictinas, tal vez de la misma época que el del Valle, que fundó doña Mayor, nacida en Saldaña. Ambos ya desaparecidos.

Hoy en día el lugar, acondicionado por el ICONA, es un lugar visitado también por excursionistas, parroquianos, familiares emigrados, nostálgicos y cazadores. La presencia de dos fuentes canalizadas, un pequeño pilón , la sombra de los robles, las mesas rústicas, la silueta de la Ermita...  hacen del lugar una isla acogedora en medio del paisaje castellano. La aparición de cazadores que acampan allí en verano ponen contrapunto al sentido del lugar . No debería permitirse su instalación con vehículos, tiendas de campaña y aglomeración en un supuesto lugar de paz. En las proximidades se realizan campamentos de jóvenes de manera organizada y, siempre con la consigna del respeto a la naturaleza. En fechas señaladas la ermita es ruta de paso en los populares itinerarios ciclistas que, con personas de todas las edades, se celebran en la comarca. Buen lugar para un descanso -tras la empinada cuesta con que acaba el camino desde Valderrábano- y tomar un refresco junto a algunos choricillos... Existe también algún itinerario para bicicletas todoterreno que la incluye en alguna de sus rutas.


La romería

La fiesta tradicional consistía en una romería que, desde los tres pueblos y por sus respectivos caminos, atravesaba hermosas campiñas, páramos, prados, vegas, valles y campos de cereal hasta que, en lontananza, aparecía el blanco Santuario, erguido entre tomillos y brezos. Por la mañana se celebraba solemne misa con sermón especialmente preparado por clérigo de renombre después se organiza la procesión alrededor de la ermita en medio de impresionante silencio sólo interrumpido por las explosiones de los cohetes, la música de la orquesta o los cantos de los romeros.. . Previamente tenía  lugar la subasta de los brazos. En "La Campera" se situaban algunas atracciones, música y el típico "carro del vino" (hoy motorizado). Terminada la función de la tarde iban desapareciendo los romeros, regresando a sus moradas.teniendo lugar después la comida campera. Ya por la tarde, rosario, plática, subasta por el sistema de pujas a la llana, y entrega de limosnas y donativos. La romería se celebra igualmente, aunque 
el tiempo no acompañe.

La fiesta se celebra todos los años con gran solemnidad en el mes de septiembre, en el primer domingo después de la Natividad de la Virgen María.


La pelea de mozos de los tres pueblos

NOTA: En primer lugar hemos de advertir de una posible confusión en las fechas. Hay una discrepancia entre 1905 y 1915. Efectivamente 1905 fue la fecha del incidente; sin embargo varias fuentes. La web del propio Ayuntamiento de Ayuela y las fuentes más elaboradas refieren el suceso como «el altercado de 1915» (que es en realidad la fecha de la consecuencia institucional -el reglamento del obispo-, no del incidente.)

La mayor parte de los datos que apuntamos a continuación han sido recopilados del libro de Mª Jesús Morejón Martín, nacida en Tabanera, maestra y licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Deusto. Mª Jesús ha publicado dos libros relacionados con nuestros pueblos:




El incidente en su contexto:


Los tres pueblos valdavieses pugnaban desde siempre por ocupar el primer lugar en la devoción ante el Santuario de Rabanillo: Tabanera, Valderrábano y Ayuela. Esa rivalidad era tan intrínseca a su idiosincrasia que habáin surgido alguna vez riña y disputas, a veces de gravedad, como el de 1905.


La rivalidad entre los jóvenes de los tres pueblos era ancestral, sobre todo en lo relativo a la fiesta de su patrona común. Ocasionalmente se originaban altercados, pero ninguno como el de 1905. En el origen preciso de aquellos hechos apunta la investigadora Mª Jesús Morejón Martín en su libro la posibilidad de una broma pesada: el robo de las tortillas de la comida durante la misa, algún comentario desagradable dirigido a las mozas de otro pueblo, o el destrozo de un tamboril.


La versión más llamativa sobre el detonante tiene que ver con el salto sobre el tamboril: un mozo de Tabanera dio un salto y aterrizó sobre el tambor de los de Ayuela, destrozándolo. Pero existía ya un ambiente enrarecido desde tiempo atrás, con indicios de cierta premeditación por parte de los mozos de Tabanera, pues las coplas hablan de una reunión la noche anterior en casa de un vecino (mencionado como «el tío Gasparín») para planear «una lección» a los rivales.


Las gentes de Ayuela tenían por costumbre protagonizar un desfile alrededor de la ermita a son de tambor y acaparaban los brazos de la Virgen en la procesión, que entonces no se adjudicaban en subasta sino gratuitamente. Esto generaba tensión con los otros dos pueblos, que percibían la situación como un privilegio desigual, aunque Tabanera contaba con otros privilegios: guardar la imagen en su iglesia, estar la ermita en su término municipal, y monopolizar el «carro del vino».


El desarrollo de "la pelea"


La batalla campal acabó con todos más o menos descalabrados. La mayoría de las heridas fueron en la cabeza, y la imagen de rostros ensangrentados en los caminos de regreso a sus respectivos pueblos resultaría ciertamente impactante. Alguien avisó a la Guardia Civil de Buenavista, que acudió e intentó poner orden pero se vio impotente al estar los ánimos muy caldeados. Hubo detenidos, aunque no quedó totalmente claro de qué pueblo fueron los arrestados. Mª Jesús Morejón afirma que los mozos de Ayuela se salvaron gracias a los buenos oficios de Benito Díez, secretario de Ayuela con notable influencia.


Las mujeres casadas en un pueblo pero originarias del otro tomaron partido (las de Ayuela casadas en Tabanera apoyaron a sus maridos llevándoles piedras, y por ello fueron duramente criticadas). Las de Tabanera con maridos de Ayuela recibieron, al parecer, muestras de frialdad y aislamiento social posterior.


Las «coplas de ciego»: la fuente más viva



El suceso quedó inmortalizado en coplas populares recogidas por la Fundación Joaquín Díaz, interpretadas en grabación original por Avelino Montes Tejedor de Villanuño de Valdavia, y completadas con la memoria oral de vecinos de los tres pueblos y con el libro Historia de la ermita de Rabanillo de Mª Jesús Morejón Martín. Estas coplas nombran personajes reales con nombre propio y apodo, lo que confiere al documento un valor etnográfico importante.


El autor de este blog donde se resume el suceso es descendiente directo de algunos participantes: su abuelo "Marcial" fue de los de Ayuela, y los hijos de su bisabuela «la Eusebia» (siete varones) figuran entre los que fueron llevados a la cárcel, aunque el alcalde logró que liberasen al más joven.


La consecuencia institucional: el reglamento de 1915



Años después el obispo de León, don José Álvarez Miranda, dictó un reglamento el día 2 de abril de 1915 regulando el culto en el santuario y declarando a la Virgen de Rabanillo patrona de los tres pueblos. Existe una junta compuesta por los párrocos de Ayuela, Tabanera y Valderrábano que es la facultada para organizar todos los actos en el santuario y fuera de él. [Ayuela]


La «quema de Juan y Medio»




A primeros de agosto del año siguiente (1906), en la fiesta de San Esteban de Ayuela, se quemó un muñeco representando a «Juan y Medio», el corpulento alcalde de Tabanera, al que acusaban de incitar a sus paisanos a la pelea. Este dato, recogido por Mª Jesús Morejón, añade una dimensión política al conflicto: la responsabilidad del altercado se atribuyó popularmente al alcalde de Tabanera.


Video de la quema de "Juan y Medio" en la hoguera de la fiesta en fecha sin datar.
(Esta costumbre bien pudiera ser reflejo de aquella quema que ser realizó en
Ayuela del alcalde de Tabanera, señalándole como culpable de iniciar el conflicto.)


Fuente principal para profundizar


La fuente más completa sobre este suceso es el libro "Historia de la ermita de Rabanillo", de "Mª Jesús Morejón Martín" (Editorial Círculo Rojo), maestra y licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Deusto, nacida en Tabanera. La grabación sonora de las coplas está custodiada por la Fundación Joaquín Díaz de Urueña (Valladolid), entidad de referencia en el estudio del folclore castellano. La consulta de la prensa de la época en las hemerotecas digitales de la Prensa Histórica no arrojó ninguna referencia al suceso, lo que sugiere que el incidente no trascendió más allá del ámbito local, aunque no puede descartarse que existan documentos en el obispado de León o en los archivos municipales.


REVISTA DE PRENSA

A Rabanillo (23-09-2011)
Ayuela de Valdavia pide ayuda para poder arreglar la ermita del Rabanillo

Nortecastilla.es 4-2-2010  

 Noticias de la Diputación de Palencia 3-2-2010

Germán Diez y Luciano Gutiérrez promueven los atractivos de Buenavista de Valdavia a través de una vuelta cicloturista por toda la comarca 
Romería de la Virgen de Rabanillo 2006

MULTIMEDIA





sábado, 28 de febrero de 2026

La escuela

 La escuela



En 1936, en el pueblecito de Ayuela de Valdavia, estaba de maestro Don Lucas Martín Labrador. Sin llegar a ser un martir fue sin embargo represaliado por sus ideas y suspendido de empleo y sueldo. Mi madre, por entonces con 12-13 años, recuerda muchas anécdotas de aquellos años y algunas muy vívidas de la escuela. Con ayuda de sus relatos y algunas fotos de la época (muchas de ellas de la propia localidad y sus habitantes) he reconstruido el ambiente de aquellos días en esta institución que pasó en cuestión de días de un ideología progresista a la rigidez de la dictadura en la posguerra. Me inspiro en la música de "La de la escuela" del grupo asturiano "Los Berrones" para componer este poema musicado con ayuda de la IA de Suno. Espero que os guste y que, a algunos de vosotros ya mayorcitos, os traiga algunos recuerdos. 

LETRA 
Años antes de la guerra 
aún es de noche en Ayuela;
ya están cantando los gallos 
y la gente se despierta.

Un cacho pan con membrillo, 
salen los niños afuera;
suben la Calle del Lobo, 
es la calle de mi abuela,
llegan al ayuntamiento 
donde se encuentra la escuela. 

Abre la puerta el maestro 
y entra un rebaño de ovejas. 
Pasa el maestro la lista 
mientras abren la cartera; 
sacan los libros, cuadernos, 
tintero y la pluma nueva. 

Don Lucas habla de España, 
República comunera, 
debajo de La Alegoría 
que llevaba la bandera. 

(Ah, Ah) 

(Ah, Ah) 

Un dibujo en la pizarra, 
de Machado algún poema; 
una copia los pequeños,
los mayores un problema. 

Y cuando llega el recreo, 
si acabaron la tarea, 
sacan muñecas de trapo, 
juegan a punzón, tijera; 
con las canicas de barro,
 con tabas o lo que fuera. 

Todos con pantaloncicos 
y con las faldas muy viejas, 
con coderas y zurcidos, 
remiendos en las culeras. 
Don Lucas sale a llamarlos 
porque otra clase comienza. 

Les pican los sabañones 
en los días en que hiela, 
tienen los dedos helados 
y han de escribir a la fuerza. 

El inspector de visita 
pregunta a un niño cualquiera: 
-- Escríbeme en la pizarra 
la palabra que tú quieras 

Una niña, Margarita, 
escribe "vaca" contenta.
Don Lucas mira aliviado 
como el inspector lo aprueba. 
que corren muy malos tiempos 
y muchos hablan de guerra. 

(Ah, Ah) 

(Ah, Ah) 

Al mediodía, corriendo, 
salen todos de la escuela; 
llegan a casa y ayudan 
que en casa hay mucha faena.


Los maestros de Ayuela por aquellos años:
(He podido recopilar con ayuda de la prensa histórica, nombramientos o/y ceses de algunos maestros de Ayuela de aquellos años (entre 1914 y 1936). Hay constancia de los siguientes)


1930  Gregorio Carucelo Santo

1932 Ángel López Corcuera 

¿? Lucas Martín Labrador 


¿Qué se sabe de Don Lucas Martín Labrador?


Sabemos que aprueba la oposición (se publica oficialmente) el 01/12/1931, según la revista "El magisterio español : Revista General de la Enseñanza": Número 8913 - 1931 Diciembre 01)

En 1932 estuvo destinado en Sotillo de Sanabria-Cobrezos (Zamora) Residencia Martín Muñoz de la Dehesa (Segovia).

En 1936 estaba dando clases en Ayuela de Valdavia. En agosto de 1936 se incoa un expediente de depuración y se le destituye del puesto. 

En noviembre de 1936 se repone en su cargo; pero con otro destino y sin sueldo pendiente. Efecto de la disposición 17 de febrero de 1937. 

 11 de diciembre de 1937 Nombramiento para Barrio de Santa María (Palencia)

Nombramiento provisional (¿provisional desde Barrio de Santa María en Palencia? a la Unitaria de Rapariegos (Segovia). 11/12/1937

En 1954 Aparece en publicación de Falange, que lo sitúa en Rapariegos, en relación con la concesión de la «MEDALLA CONMEMORATIVA DEL XX ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE LA FALANGE» POR SU ASISTENCIA A LOS ACTOS CELEBRADOS EL 29 DE OCTUBRE EN MADRID DE ACUERDO CON LA ORDEN DE FECHA 27 DE NOVIEMBRE, QUE CREABA TAL DISTINCION.

En los años 90 (aprox.) recibe la visita de Margarita y Cecilio (de Ayuela y antiguos alumnos suyos) en su localidad de residencia (Rapariegos). Está jubilado.  

¿Cómo era Don Lucas, maestro de Ayuela según su antigua alumna Margarita?

Por lo que sabemos debía ser muy joven (había aprobado la oposición cinco años antes. 

Su mujer, afirma, era de Ayuela (hermana de Manolo, casado con la Virgilia, que era hermana de Anastasio y vivía donde mi abuela Perpetua). La hija del Franciscón y La Primitiva no la miraban bien, acota personalmente).

Según cuenta Teodoro en su libro "Ayuela de valdavia: un recuerdo nostálgico" Don Lucas fue el primero en comprar una radio en Ayuela en 1936.

Fue a parar a un pueblo pequeño cerca de Arévalo (Rapariegos, posiblemente). Allí le encontró mi madre, ya jubilado: pues pasando cerca le fueron a visitar. La mujer de Lucas (la que era de Ayuela supongo) ya no se acordaba de ella. La hija fue a buscarle al bar: "Ahora le llamo para que venga".

Después de tantos años parece que al llegar la reconoció pues le comentó textualmente "Espero que las vacas de Ayuela sigan dando leche" Parece que en realidad lo que escribió Margrita fue realmente esa frase -el error se debe a mi mala memoria-. Pero en esencia la anécdota es la misma. 

Mi madre recuerda que le hicieron un regalo para su boda que fue en Ayuela. Lo fueron a comprar a Renedo. Le escribieron con él una nota que decía. 

"Por lo mucho que nos quiere
y lo bien que se  ha portado
este ramo de rosquillas
los niños le hemos regalado"

Don Lucas solo le preguntó en toda su actividad de maestro dos veces porque "se lo sabía todo" (y no era bueno significarla). Mi madre recibía enseñanzas complementarias en su casa por parte de sus tíos, hermanos...


Depuración de Don Lucas

El 19 de agosto de 1936 es cesado y causa baja en la escuela de Ayuela. 


El 8 de noviembre de 1936 es repuesto en el cargo (efectos de aplicación el 17 de febrero)

        


Sobre los maestros represaliados en la Provincia de Palencia

Eufemio Lorenzo Sanz, en la presentación de su libro en el Ateneo Republicano de Valladolid manifestó que “en la provincia de Palencia hubo un porcentaje muy elevado de docentes represaliados, y con castigos graves, pese a que esta provincia no entró en guerra", lo que en su opinión se debe a la afección generalizada de los maestros hacia la República. Así, tan solo el 3,1 % de los docentes se quedó sin depurar, y de los depurados el 27 % recibió algún tipo de sanción. También fueron represaliados muchos alumnos.

Otro campo del trabajo de Sanz es el repaso de las sanciones impuestas a los docentes, que iban desde suspensiones, destituciones, traslados, depuraciones…hasta el asesinato (una veintena). Fueron numerosos los maestros y maestras ejecutados por resistirse al alzamiento, sobre todo en la comarca del Cerrato. En septiembre de 1936, tras ser detenidos en Palencia y decirles que iban a ser trasladados a Burgos, a mitad camino, en Quintana del Puente, fueron asesinados previo aviso al alcalde y al cura de esta localidad, lo que prueba la premeditación de estos hechos.

NOTA: 


El historiador Eufemio Lorenzo Sanz acaba de publicar su último trabajo "Represión y depuración de los maestros de la provincia de Palencia en la guerra civil. De los anhelos republicanos a la resignación en el franquismo")Eufemio Lorenzo Sanz, natural de San Martín de Tábara (Zamora) es catedrático de Historia, doctor en Historia de América, y autor de una amplia producción investigadora.

El libro está editado por el Instituto de Investigaciones Antropológica de Castilla y León, Institución Tello Álvarez de Meneses, Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Arte, y Diputación de Palencia.

El prólogo es de Pablo García Colmenares, autor de Víctimas de la guerra civil en la Provincia de Palencia, obra de contenido más general no centrada en exclusiva en los maestros y que también recoge los datos completos de todos los represaliados en la provincia palentina.




La escuela de Ayuela en tiempos en los años previos a la Guerra Civil

TRANSCRIPCIÓN DE ENTREVISTA A MARGARITA GUTIÉRREZ     

[JESÚS]
Antes de que se me olvide El maestro ese que tú fuiste a visitar ¿Dónde dijiste? ¿A qué pueblo?

[MARGARITA] 
Arevalo (*Se refiere a un pequeño pueblo, Rapariegos, a escasos 9 kilómetros en coche desde Arévalo)

[JESÚS]
¿Es el tal Lucas?

[MARGARITA] 
Lucas, Lucas Martín me parece que era. Era del pueblo que está allí pegando Arévalo. O sea, fuimos todos a verle. Uno pequeñín que está pegando a Arévalo

[JESÚS]
U
na pregunta ¿Ese era el de la época de la República o el de después?

 [MARGARITA]
Ese fue… cuando La República. Me parece que cuando entró allí estaba todavía el rey… Porque teníamos en la escuela teníamos… Eso ya no me acuerdo si era el rey; sí que cuando vino la República pusieron la alegoría.

 [JESÚS]
La alegoría de la República ¿Que es una especie de estatua de mujer con una bandera?

[MARGARITA]
Sí, sí y esa ya se quitó cuando la guerra

[JESÚS]
O sea que este es al que querían que dijerais que...

[MARGARITA]
Que había escrito un anónimo (*se refiere a una declaración anónima incriminándole como republicano)

[JESÚS]
El tío Benito

[MARGARITA] 
Sí, le quería...

 [JESÚS]
Ya, ya, ya

[MARGARITA]
Que lo dijéramos. ¡Eso es bonito hombre! Quería el alcalde, el pobre hombre, el tío Justo; se creía que ese artículo de la ley era una falta grande (* El que recitaran en clase ese artículo para aprenderlo). Y no se me olvida “España es una República Democrática de trabajadores…”

 [JESÚS]
 ¿Y eso era una falta grande?

[MARGARITA] 
Él creía que era eso. El tío Justo y los de entoces. El tío Justo y los falangistas“Que se organiza en régimen de libertad y de justicia”  

....................................................

[JESÚS]
Yo una vez estuve en la escuela de Ayuela cuando era pequeñajo. ¿Tú te acuerdas de haberme llevado?Yo creo que estuve en la escuela y ya no sé si era, creo que todavía había clases y que estuve allí un día. Porque me acuerdo de la estufa y me acuerdo de la leche en polvo.

 [MARGARITA]
A lo mejor te llevó La Pere (Mª Jesús Peregrina, prima suya mayor que él). ¿Eh? Debe ser La Pere.

 [JESÚS]
Pues igual fue La Pere, yo qué sé. Pero yo recuerdo haber estado un día por lo menos. Es más, yo sabía que la escuela estaba en el piso de arriba porque yo subía al piso de arriba.  Y porque, ya te digo, había una estufa de leña que estaba más o menos en el medio. No estaba en un rincón, estaba más metida para acá. Y que echaban leña que cada cual tenía que llevar leña o no llevaba leña.

 [MARGARITA]
Un día iban todos con cestos.

[JESÚS]
O sea, un día cada equis tiempo, cada mes o cada semana.

[MARGARITA]
Al principio del invierno iban todos los niños al ser todos allá a la cuesta de Buenavista. Había unos brezos que estaban como pegados, pegados a toda la pared. No eran altos.  

[JESÚS]
O sea, que lo que echabais ahí era leña, brezos que llevabais vosotros. Al principio del invierno y que si hacían falta más pues se volvía a pedir, claro.

[MARGARITA] 
Habían unos cestos así (que llevaba)  la Asunción que tenían mucha fuerza. Traía un cesto y después era el pincho. Una vez que lo subían al cesto, cogían un palo grande y le picaban y eso era el pincho. Y poner más. Hasta aquí hasta le ponían a eso y le echaban de aquí encima.

[JESÚS]
¿Quién se cargaba de la lumbre? ¿El maestro o los chicos?

[MARGARITA]
Yo creo que el maestro. No me acuerdo. Yo fui poco a eso.

[JESÚS]
¿Cómo funcionaba la escuela? A ver... Porque estabais de todas las edades. Entonces, ¿cómo funcionaba aquello? Llegabais y... ¿Los pequeños iban con los pequeños? ¿O cómo era?

[MARGARITA]
Los grandes se ponían en un rincón, unos en otro rincón otros... 
Entrábamos. "Buenos días, tengo usted". Pedimos al señor que nos ilumine. Hacíamos una oración. Cada uno iba a su sitio.

[JESÚS]
¿Ibais a la mesa?

[MARGARITA]
A la mesa a enseñar las manos.

[JESÚS]
¿Para qué?

[MARGARITA]
Para limpiar (ver si estaban limpias).

[JESÚS]
Buenas costumbres. Que alguno vendría con las manos sucias.

 [MARGARITA]
Sí, vale, bien (decía el maestro)

[JESÚS]
¿Llegabais? ¿Cogíais las cosas o qué hacíais?

[MARGARITA]
Cada uno tenía su mesa allí ya.

[JESÚS]
¿Iba ya? ¿Se podía escribir o leer?

[MARGARITA]
Como que fuera. Si era lectura...

[JESÚS] 
¿Pero luego el maestro qué hacía?

[MARGARITA]
Ah, pues mirar cada día (los deberes, supongo).

[JESÚS]
Pero al principio se diría, bueno, hoy tal cosa.

[MARGARITA]
Sí, claro.

[JESÚS]
¿Y cómo funcionaba? ¿Los mayores enseñabais a los pequeños o cómo? 

[MARGARITA] 
Yo creo que sí.

[JESÚS]
¿No te acuerdas? ¿Cómo aprendiste tú a leer?

[MARGARITA] 
Yo como aprendí en casa...
Pues ya se ha vuelto a leer. Yo luego a preguntar... ¡A mí que nunca me preguntaba el maestro!  Y siempre me ponía la primera o la segunda. Decía que porque lo sabía ya.

 [JESÚS]
A ver, a ver. Me contaste una vez ¿qué te escapaste y te escondiste debajo de la escalera? ¿Con qué cura? O Dios, ¿con qué cura?

 [MARGARITA]
Todo era don Lucas, hombre. Yo siempre estuve mezclada con don Lucas.

[JESÚS]
Pero si luego cambiaste de maestro, cuando ya pasó la guerra, ¿cómo se llamaba el siguiente?

[MARGARITA]
No, no he tenido más maestros yo. En el pueblo, cambiaron. Pero yo ya no iba a la escuela.

 [JESÚS]
Ah, dejaste de ir a la escuela cuando acabó la guerra. Pero sí que tienes algún cuaderno de después.

[MARGARITA]
Una vez que salió la guerra, yo no volví a la escuela. No iba, porque si fue algún día, porque sabían más que menos que yo a quién nombraban.

[JESÚS]
¿Para qué vas a ir allí si ya no sabías? Pero bueno, y porque además harías falta en casa. Pero que sí que tienes algún cuaderno de haber ido.  Ya escribías como más rápido, sin tanto cuidado. Pero al principio con mucho cuidado, con mucho cariño. Luego ya, como con prisas.

 [MARGARITA]
Pero no (iba). Y Faustiniano nos enseñaba algo. No estaba... (yo estaba) fuera. A casa todo el día.  Después vino la guerra (cuando la guerra)  ya fue de secretario o Bellota del Duque.

 

Actividades típicas de la escuela en Ayuela en aquellos años

Se preparaban actividades como funciones teatrales, Día del árbol..

17/02/1930


El Día de Palencia. 14 de abril de 1925

   



Los cuadernos de mi madre Margarita, niña.
(Del blog "Una imagen por mil palabras" del autor)


¿Te has imaginado a tu mamá, con pocos años, en la escuela? Yo lo hice más de una vez. Algunas veces porque ella misma me contó  capítulos de su infancia o los escribió en unas pequeñas memorias que hemos publicado para los íntimos. Otros los he imaginado a partir de sus viejos cuadernos escolares. Son antiguos cuadernos manuscritos con más de 80 años. El papel amarillea en ellos y los dibujos han palidecido, pero conserva el cuidado y el primor que  ponen las niñas aplicadas intentando hacer bien la letra de caligrafía inglesa con su tinta azul cuidando copiar los textos lo mejor posible. Las lineas se aprietan y los huecos se cubren con dibujos, algunos inventados, la mayoría copiados de la pizarra o de algún libro de la escuela.
Mi madre conserva veinte de aquellos cuadernos, numerados por orden cronológico. Lo que más sorprende es que abarcan casi todo el periodo de la Segunda República y el comienzo de la Guerra Civil de 1936. Es curioso constatar un cambio de enfoque en los contenidos, el cambio de maestro, la diferente ideología...  En 1932, año en que comienzan, enternece descubrir sus grandes expectativas; comienza incluso dando vivas a la escuela y su maestro, Don Lucas. Hasta el 36 se estudiaban personajes como Giner de los Ríos, acontecimientos como Los Carnavales e incluso, el 23 de mayo de 1936, escribe sobre un discurso de Castelar en el Parlamento apelando a la democracia. Un dictado, inventado al vuelo por el maestro a lo que parece, reza así:
"Yo soy español porque he nacido en España y porque mis padres eran españoles; amo a España, mi patria, porque me asegura la libertad, la igualdad, la justicia y la cultura. 
Yo soy español y, solamente por ello, soy ciudadano libre y, mediante el estudio, puedo aspirar a los más altos cargos de la nación, de la sociedad y del gobierno. España tiene un gobierno republicano democrático que hace a todos los españoles iguales ante las leyes, que concede a todos derecho a los cargos públicos y a tomar parte activa en la gobernación del estado.
En otros tiempos había  personas privilegiadas que disfrutaban preferencias especiales, solamente por el hecho de haber nacido de padres que tenían también esas preferencias."
Ayuela, 3-3-33 
El estallido de la guerra civil, el 17 de julio, encontró a mi madre en la escuela trabajando en sus cuadernos. Apenas diez días después aparecen los primeros apuntes de propaganda en pro del Movimiento: se trata de una pequeña copia que dice:
¡Viva España! Una grande y libre. ¡Viva el Movimiento salvador de España que quiere separarse de esas hordas marxistas!
Era el último día de escuela. A la vuelta, profusión de copias, dictados y problemas. Temas neutros, pero de vez en cuando , bajo la fecha, se escribía: 
¡Viva España! ¡Arriba España!
Mi madre, a los 12 años, quería ser poetisa para expresar la hondura de sus sentimientos. Ella misma lo confiesa en un ejercicio de redacción. Tuvo que pensar que sería poco menos que imposible porque enseguida añadió que también le encantaría ser actriz, pues representar obras teatrales le parecía maravilloso y sorprendente. Busco con atención aquellos ejercicios de redacción donde mi madre volcaba sus intereses y sentimientos. Muestra en ellos su miedo al comienzo escolar por temer haber olvidado lo aprendido el año anterior, sus deseos de portarse bien y aprovechar la escuela, su intención de aprender para ser alguien el día de mañana, su pena por alguna compañera enferma...  El resto lo forman ejercicios de dictado, resúmenes de lecciones, apuntes de temas varios y ejercicios de matemáticas. Siempre aparece intercalado algún dibujo primorosamente realizado coloreado delicadamente con lápices de colores.  En todo momento se trabajan los aspectos prácticos: las  cuatro reglas, problemas, la corrección escrita, los personajes históricos relevantes... Aparecen frecuentemente pequeños poemas, muy relacionados con el ámbito rural, que mi madre aprendió de memoria y, muchas veces, nos recita(conoce al dedillo varios de Gabriel y Galán). Se aprecian los momentos de calma con letra cuidada y también contrastan con ellos los días de trabajo en el campo que la obligan a escribir con rapidez y cierto desorden.

 El último cuaderno conservado guarda fechas de octubre de 1936. La guerra se libra en varios frentes. Su pequeño pueblo, Ayuela, está en el bando nacional. Su hermano mayor ha partido como voluntario a los dieciséis años en los primeros días del conflicto. Su otro hermano, estudia en la preceptoría de un pueblo cercano. La casa se ha quedado sin brazos y ella ha de contribuir en las faenas del campo. Tiene que hacer la comida para sus padres y tíos. Ha de relegar la escuela para cuando puede. Su padre, observando su buenas dotes para el estudio, tenía previsto que estudiara en una academia de Saldaña, la población importante del contorno. Una mula estaba reservada para costear sus estudios. Pero la guerra lo cambió todo. Hubo de emplear el capital de la mula para otros menesteres. 

Mi madre conserva gratos recuerdos de sus días de escuela. Adoraba a sus maestros. Hasta hace pocos años, mientras vivieron, aún visitaba a alguno con el que mantenía amistad. Sus maestros la apreciaban. Casi nunca la reñían ni castigaban pues sabían de su esfuerzo y su viva inteligencia. Incluso, agradecidos, la felicitaron más de una vez por dejar en buen lugar el trabajo del maestro en las visitas de la inspección. Cuando estalló la guerra recibió presiones de su tío y otras personas del pueblo para que denunciar a su maestro a lo que se negó con infantil valentía.
También en ocasiones, pocas, fue traviesa; pero con una niña inocencia. Al terminar la escuela siguió haciendo obras de teatro con sus amigas y participó siempre en el grupo que componía las letrillas que se cantaban en las bodas del pueblo. Muchos sueños se rompieron en el trascurso de su vida. Pero a mí me gusta imaginarla de niña soñando componer preciosos poemas o de actriz, encandilando auditorios tras las candilejas.



Las fotos de alumnos y maestros conservadas

La escuela de los abuelos
(Clase de finales de los años 20)
Sus caras


1- Jesús
2- Anastasio
3- Balbino
4- Sócrates
5- Lucila
6- Luciana
7- Eugenio
8- Aurora
9- Ovidio
10- Aventino
11- Dionisio
12- Macario
13- Jacinta
14- Baudilia
15- Victorina
16- Anastasia
17- Felicísimo
18- Rafael
19- Ediberto
20- Mariano
21- Carmelo
22- Poli
23- Julián
24- Similian
25- Emilio
26- Floriana
27- Eduardo
28- Plácido
29- Feliciano
30- Marino
31- Marina
32- Encarnación ?
33- Guadalupe
34- Mariana
35- Francisco
36- Cándido
37- Constantino
38- Paco
39- Carlos
40- Ricardo
41- Benilde
42- Teodora
43- Ana
44- Juana Mª
45- María
46- Esther



En 1940 aproximadamente.



Escuela de Ayuela (grupo de los niños)
(Años 1946-47 aproximadamente)
Sus nombres:
Serviliano
Martín
Plácido
Martín
Teodoro
Díez
Eutiquiano
Campos
Joaquín
Grande
Pascual
Rojo
Avencio
García
Miguel
Rojo
David
Diez
Ramiro
Diez
Teódulo
Rodríguez
Esteban
Tejedor
Antonio
Campo
?Nicolás
Montes
Perrilla del tío JustoVale
(maestra)
Mariano
Fernández
Virgilio
Rodríguez
Jesús
Laso
Onésimo
Rojo

* FOTO cedida por Joaquín Grande Campo (Recuerdan sus nombres: Cecilio Grande, Margarita Gutiérrez y Joaquín Grande).


Los cuadernos de mi madre niña




La escuela en la zona de La Valdavia en la posguerra

(Extracto del relato de Donato Vargas (agustino natural del cercano pueblo Arenillas de San Pelayo) Recopilación de escritos

(sobre las fiestas del pueblo. Antes de...)
"...Nadie se quedaba mirando. Los chiguitos y chiquitas, después de salir de la escuela, cogíamos el 
cesto o canasto, la azadilla o el tranchete y con un buen trozo de pan como merienda, salíamos a las tierras a coger aballicas y amapolas para los conejos y cardos para los “gochos”.

(Sobre el maestro de Arenillas)

...Y ya que estamos, hablemos un poco de la escuela y el maestro Don Nazario. Me es muy difícil enjuiciarlo. Eran otros tiempos, otras normas y nosotros éramos el diablo. En Historia, en los Frailes me enseñaron una norma muy savia. “No se pueden enjuiciar hechos pasados, con criterios actuales”.  Era un señor ya entrado en años. Muy callado y prudente, cumplidor de su deber. Aficionado a la caza de la perdiz, con reclamo, al ojeo y a la espera. No hablaba mucho. Frío de sentimientos. No aparentaba ser muy piadoso, pero era bien cumplidor con su cargo y con la religión. También era honrado, leal y buen ciudadano. Ajeno a todo chismerío y política. 

En la escuela era constante en su trabajo y exigente. Nunca faltó de clase. Nunca le vi enfermo. Aun persistía entonces la ley de que: “las letras con sangre entran”, y con una varilla o la regla, la ponía en práctica de vez en cuando. Tenía el defecto de llamar por el mote a los alumnos, aunque se veía que su intención no era mala, sino que lo hacía para que entendiéramos. Recuerdo una vez que fui a la escuela sin la pizarra. Y cuando había que copiar los deberes que nos ponía, yo no copié nada claro es. Me llamó al orden y le dije que me había olvidado la pizarra en casa. ¿Cómo se te ocurre venir a la escuela sin la herramienta? -me dijo-. Es lo mismo que si tu padre va arar y se deja el arado en casa”. La cosa es que no me había olvidado, sino que se me había roto. Al llegar a casa se lo dije a mi padre y me respondió: “¡Hombre, el arado no cabe en el cabás!”. Vete en casa de la Sra. Sabina y dile que te dé una, que ya se la pagaré yo. Inmediatamente, sin pensar en más me fui. Pero cuando estoy por llamar a la puerta, me entran las dudas. ¿Desde cuando la tía Sabina vende pizarras, nunca lo he oído? ¡Ah, ya sé…¡Mi padre me la está mangando! A la señora Sabina la llamaban de mote pizarra. Ya estaba por caer como aquella vez que me mandó a buscar la romana de pesar, en casa de la Sra. Romana (la madre de Janines), y me respondió que ella de romana solo tenía en nombre. 

Y hablando de cabás, creo que habrá que explicar qué era. Pues era, como un portafolio pequeño sin cerradora, de madera, como un botiquín, donde metíamos los pocos enseres que teníamos para la escuela. Los había de cuero, y de cartón prensado. Los más pobres, usaban un fardel para tal efecto. 

 

Quizás sobresalían en Don Nazario más las virtudes, porque el maestro anterior, -decía la gente-, que no enseñaba nada.

Visto a la distancia, su labor era encomiable. Es difícil (imposible, diríamos hoy) llevar una escuela, de un aula sola, mixta, con bancas corridas, con tinteros que al menor movimiento se derramaba la tinta, en donde veintitantos niños de 8 a 14 años teníamos que aprender, desde hacer palotes, hasta memorizar los ríos y provincias pasando por el catecismo del P. Astete, que se tenía que saber de memoria, y darlo en la iglesia después del rosario delante de todos, durante la cuaresma. Y si te cortabas, tus padres hermanos o abuelos, desde el banco, tenían que soplarte. Y si no lo sabías no hacías la primera comunión.  Para la música no tenía cualidades, pero sí voluntad. Me acuerdo que a base de repetir y repetir, nos enseñó, en el mes de María (Mayo), aquella canción que dice: 

“Venid y vamos todos, / con flores a María, / con flores a porfía / que Madre nuestra es.”


Y la forma de estudiar, en aquel entonces, era en voz alta y con tonada, como la regla de multiplicar. Aprendía uno más de oído, que por fijación en el libro. De tal forma que cuando nos tocaba aprenderla, ya la sabíamos de haberla escuchado tantas veces a los mayores. Aún recuerdo la pregunta de la enciclopedia de Historia de España. Decía: ¿Cuantos fueron los Reyes Godos? Respuesta: Los Reyes Godos fueron 33, pero los más notables fueron: Ataulfo, Recadero, Wamba y Don Rodrigo.

En invierno teníamos una estufa a leña, que daba más humo que calor, sobre todo los días de viento, pues el tubo salía por la ventana y no tiraba bien. Y para sacar el humo, había que abrir las ventanas. Total que para lo único que servía, era para calentarnos las ateridas manos en el tubo y poder así escribir algo. Pero no faltaban los que te empujaban las manos contra el tubo y te quemabas. 

Se jubiló, o mejor dicho se retiró, -como se decía entonces-, estando yo en la escuela. Y a pesar de que le teníamos respeto y algunos hasta miedo, cuando terminábamos el último día de clase, más de uno lloraba, sobre todo las chigitas.


Estaba de cura, en aquel entonces, Don Jesús Largo Treceño. Un santo barón, muy querido por todos y muy dado al pueblo. Todo el día estaba visitando a la gente y sobre todo los chiguitos no nos separábamos de él.

Pues Don Jesús, propuso que no se podía despedir a un maestro así, sin más. Que había que hacer algo. Y se lanzó ha preparar la despedida que consistía en sainetes, poesías y cantos.

Y se logró una despedida como se merecía. Trabajó duro y parejo para hacernos aprender los papeles a base de ensayos y ensayos, pero al fin salió bien. Se hizo en el salón de arriba del convento y acudieron hasta de los pueblos vecinos. Aún hay algunos y algunas que recuerdan de memoria la poesía que les tocó echar. Yo recuerdo el canto del coro que decía: 


“A la puerta del molino 

hay un ratón con un diente,

 mirando a la molinera 

como bebe el aguardiente. 

El peral de molino no tiene peras 

que se las ha comido la molinera, 

la molinera niña la molinera,

 el peral del molino no tiene peras”.  


Ahí, en el pueblo, en lo que actualmente es el Teleclub, ahí era la escuela. Y hasta hace poco había una lápida de mármol que lo recordaba. ¡Lo de la gallina no, ni lo del rosario…! ¡La despedida de Don Nazario…!