lunes, 31 de agosto de 2026

Los segadores de Ayuela

La fascinación por las tareas veraniegas del campo (sobre todo si tenías un tío que te admitía a su lado y te facilitaba integrarte un poco en ellas) hacían que prestara mucha atención a todos aquellos trabajos y que les recuerde con nostalgia. Aún llegué a conocer (¡y montar!) en las viejas segadoras, subí como pude a los carros y sentí su nula amortiguación en mi trasero cuando me sentaba en su piso, le di a la manivela de las veldadoras y... ¡sobre todo! subí a los trillos durante largas horas hablando con  mi tío, coleccionando pajas de colores o ayudando a la conducción y la limpieza del grano (o sea, que me encargaba de sujetar la lata para que las boñigas no cayeran dentro de la trilla). También llegué a utilizar (un poquito) la hoz y probar suerte con el dalle (la guadaña) con gran espanto de mitío que enseguida vino a reprenderme. 

Poco a poco esas tareas fueron sustiuídas por la maquinaria moderna. Empezaron con pequeñas y vetustas cosechadoras y llegaron a las eficientes y estilizadas máquinas de hoy en día. En el año 1957, los americanos realizaron un vuelo fotográfico sobre la península. Las fotos aún se conservan y pueden contemplarse en el visor del IGN. Mostramos una comparativa (actualidad/año57) para contrastar los cambios. En la imagen antigua se observan aún las eras al lado sur del Valcuende. 


Pero hay otra imagen (correspondiente a otra pasad en distinta fecha) en la que se observa muy bien la distribución de las eras y la cantidad de trillas que se realizaban. La hemos recreado en color para destacar los círculos donde se faenaba. 


Igualmente, conociendo de primera mano el ambiente y el duro trabajo bajo el sol, me emocioné al escuchar algunas canciones de segadores propias del folclore de la Castilla de entonces. Una de ellas fue "La Riberina". Interpretada a capela por una de las integrantes femeninas del grupo resulta impresionante en su pureza vocal, sin acompañamiento ni adorno alguno, tal como la cantaría una segadora en aquellos tiempos...

Adapté la letra a aquel recuerdo nostálgico y puse a trabajar a SUNO en una versión que presento aquí. Espero que te guste. A mí me emociona. 


Los segadores de Ayuela



Mi abuelo a dalle,
con hoz mi abuela,
padre en el Valle
con segadora.

Siegan ahora
aquí en Ayuela
siegan y amuelan
cosechadoras.

No hacen gavillas
los segadores;
tampoco trillan
los labradores...

Ayuelenses ¿dónde están
los carros, las segadoras?
¿Y los trillos dónde están?
¿Dónde están las veldadoras?

Ya no hay trigo por las eras,
no hay carros en los portales;
ya no hay trigo en las paneras,
ya no hay paja en los pajares.

Siegan ahora
aquí en Ayuela
siegan y amuelan
cosechadoras.

No hacen gavillas
los segadores;
tampoco trillan
los labradores...


Y mis coplas porqué son

Nací en el Hospital Provincial de Palencia hace ya 67 años. Por entonces mis padres vivían en Ayuela de Valdavia y allí me llevaron a los pocos días de nacer. Durente un año viví en la casa de mi madre, casa que heredó el año anterioir, al poco de fallecer mi abuelo Marcial. Apenas dos o tres fotografías me quedan de aquel tiempo. Mi padre aprobó las oposiciones a agente judicial y tuvimos que trasladarnos a Carrión y después a Burgos, años después. Cada verano volvíamos a Ayuela por vacaciones. Conservo algunos recuerdos de aquellos tiempos, sobre todo, las visitas a la casa de mi tío Felicísimo y su compañía durente los trabajos del verano. Mis mejores juguetes en la vida fueron los campos, la huerta, el río Avión, los trillos, el carro, los hierros de la hornera (almacén y taller de mi tío y que aún conservaba el horno), los animales… Mis compañeros de correrías algunos niños de mi edad en el pueblo, aunque por mi caracter reservado me costaba encontrar amigos (yo era chico de ciudad y ellos de pueblo).


Ahora, al crear estas canciones, he reivido aquella época; nuestros juegos (el bote, las tabas, los zancos, ir a buscar gamusinos, pescar peces y ranas, cazar murciélagos y hacerles fumar un pitillo… y también nuestras “peligrosas” aventuras: hurgar en los avisperos, subir a las salgueras junto al río Avión, colarnos en las casas de los familiares “a explorar”, retarnos a “comer” una de las enormes pastillas que se daban a las vacas enfermas… Algunas tuvieron resultado dramático; es extraordinario que sigamos vivos.


También hubo tiempo, y muchas ganas, de escuchar las historias que nos contaban nuestros mayores: las leyendas de Ayuela, las historias de la guerra de mi tío Felicísimo, la forma de vida que llevaron nuestro mayores años atrás, las aventuras de mi madre niña… Todo ello lo he volcado en estos versos a los que con gran cuidado puse música con ayuda de la inteligencia artificial del programa SUNO. Hubiera querido componerlas y cantarlas personalmente (y, tal vez lo hubiera logrado, pues afición, talento y voz no me faltaron) pero por efecto de una hipoacusia sobrevenida he perdido las cualidades necesarias para manejar correctamente la melodía y el canto. Por eso doy gracias a esta nueva tecnología que permite que mis versos (esos sí, completamente míos) puedan ser cantados con una melodía de calidad más que notable.



¿Y mis coplas por qué son?



¿Y mis coplas por qué son?
¿Qué se me perdió en Ayuela?
¿A qué viene mi atención?
- Es el pueblo de mi abuela,
soy su nieto y es mi son.

Fue fuente de sinsabores,
pero también de ilusión,
que los niños soñadores
volaban junto al Avión:
eran niños aviadores.

Y mis padres son de Ayuela,
mis tíos también lo son,
y mis primos, y mi abuela,
aquí fueron a la escuela;
y mi hermano aquí nació.

¿Y mis coplas por qué son?
¿Qué se me perdió en Ayuela?
¿A qué viene mi atención?
- Es el pueblo de mi abuela,
soy su nieto y es mi son.

Y aunque no naciera aquí
(que nací en el hospital)
me vine un año a vivir
y volví a veranear
desde allá donde me fui.

Quizá no sepa escribir.
quizá no sepa cantar;
no tuve aquí que vivir
ni un campo que trabajar;
Pero vine, estuve aquí.

¿Y mis coplas por qué son?
¿Qué se me perdió en Ayuela?
¿A qué viene mi atención?
- Es el pueblo de mi abuela,
soy su nieto y es mi son.

Digo las cosas que sé,
también las que me contaron,
aventuras que pasé;
aquí las cuento: pasaron,
que nunca las olvidé.

Aquel que no se lo crea
allá él, yo no le obligo
a escucharlas, ya lo ve.
las digo pues soy testigo: 
Lo que vi, lo contaré



NOTAS SOBRE EL ESTILO: Unas quintillas que mezclan una rima limpia consonante ( 3, 4, 5 y 7) con otras menos estrictas (son/nació, hospital/veranear, cantar/trabajar con aquí solo asonante, crea/ve/contaré). Puestos a escoger entre la variedad de estilos que ofrece SUNO (AI) podría haberme decantado por la copla castellana tradicional o el romance narrativo íntimo. Escogí este último con aires de romance  y toques de nostalgia, tempo lento, guitarra acústica y mínima percsución. Para la edición del video acudí a mi archivo personal de fotos y recreé algunas escenas a partir de imágenes de mis tiemos en que tocaba la guitarra y cantaba sin que la gente escapara de mi alrededor.  Los escenarios, como comprobarán los habitantes de Ayuela son del pueblo con algunas modificaciones.

jueves, 6 de agosto de 2026

Anagrama de Ayuela de Valdavia: Ayuda: vive la aldea.

 Ayuda: vive la aldea



Al darlo a la editorial
Y aunque faltan muchas cosas
Un montón, y muy curiosas,
Escribo el punto final.

Lo que acabas de leer
Armado con gran cariño
Dedico a los que, de niño,
Escoltaron mi crecer.

Voy cerrando mi libreta,
Apago ya mis canciones,
Liquido mis invenciones,
Doy descanso al yo poeta.

Ayuela duerme a su suerte
Viene y va de la memoria:
Insisto en contar su historia,
Ayudo a que se despierte.




Ayuela, pequeña aldea,
Yace dormida en su sueño;
Un sopor sin un empeño
De crecer, sin una idea.

Arrimar el hombro todos,
Venir a ayudar con fuerza.
Imitar al que se esfuerza,
Volcarse codo con codo...

Empieza a asumir el reto
Luchando porque no muera,
Asume alguna tarea,
Ayuda; no te estés quieto.

La villa espera, la sabia
De brotes nuevos, la vida
En sus retoños reviva
A mi Ayuela de Valdavia.


Beatus Ille (El garrapatillo).

Beatus Ille (El garrapatillo de Ayuela)





LETRA


Vino a vivir en Ayuela
alguien, no sé bien quién;
(¡Este pueblo tiene tela
los de aquí lo saben bien!)

Nada más pisar la aldea:
"beatus ille" exclamó;
(Pero ahí se equivocó:
¡veremos como se "arrea"!)

Exclamó ante su parcela:
"¡Es mi locus amoenus!"
("Docto en latines habemus",
pensó la gente de Ayuela)

Llegó en verano: ¡qué bien!
¡qué de campo! ¡qué verdor!
más después llegó el calor,
y los tábanos también.

Pista polideportiva...
(la hay, en el quinto pino...
¡si cuando llego al destino
ya estoy cansao! ¡qué fatiga!)

Y probó hacer senderismo:
"Ruta del colesterol".
En Gatuñal con el sol...
(¡Me paro ya, y aquí mismo!)

¡Hay cangrejos! (no los veo)
¡Conejos! (No vi ninguno)
Ganado ovino y vacuno
(pisé la mierda, ¡lo creo!)

¡Níscalos a patadas!
decían, por el otoño;
(¡pero hay que pagarlos, coño!
¡Sin licencia no haces nada!)

(Saldré un momento a la calle
para echar una parlada
con la gente campechana
¡está vacía, no hay nadie!)

Pues de paseo a la ermita:
(¡Está aquí: que ya he llegao!
Pero a la iglesia han dejao
muy lejos; nada cerquita.)

Hay piscina, merenderos
y aforo en el parquecillo:
(en el parque seis chiquillos,
y seis viejos el madero)

Busco una caña fresquita
¡Joder, que no tienen bar,
Lo tuvieron que cerrar!
¿y la sed con qué se quita?

Esta tarde, ¡qué emoción:
la peli en el teleclub!
(¡Cambia el canal, oye tú,
que juega la selección!)

¡A ver: ambiente local:
qué fiestas, qué pancetadas,
qué paellas, qué fabadas...!
¡Y se sirve cada cuál!

¡Que viva el pueblo de Ayuela!
(este arrambla con el pote
y no echa ni un duro al bote)
"¡Mejor que guste que duela!"

Va y se acerca a las cazuelas,
se zampa lo que le eches:
torreznos, los escabeches...
(Se le mira con cautela)

Me haré labrador ahora;
voy a comprarme un tractor...
(¡tendrás que echar muchas horas
para acabar la labor!)

Pica el calor en verano
y en otoño azota el viento.
Sabañones en invierno
y en primavera los granos.

¿Y quién calienta la casa
con este frío que pela;
el adobe se congela
y la humedad te traspasa.

Se marchó el garrapatillo,
otros vendrán que no entienden
¡Este es un pueblo, no aprenden:
a la ciudad con su hatillo!

viernes, 31 de julio de 2026

Ayuela heróica II: "Lección de Historia"

 Lección de  Historia


De aquellos tiempos de Adanes,
de aquellos tiempos de Evas
nada quedó de los clanes
que pasaron por Ayuela.

Las Cavernas, sus hogares,
estaban allá, en Cervera
y en el Brezo; son lugares
con calizas, rocas, cuevas.

Cazaron con gran talento,
tallaron sus pedernales,
y plantaron campamentos
con las pieles de animales.

¡Seguro que los cangrejos
y las truchas del Avión
fueron su alimentación
junto a ciervos y conejos!

Y así pasaban las horas
junto a verdes enebrales
cazando los animales
recolectando las moras...

Pero en llegando el invierno
volvían a sus cavernas:
alumbrados por lucernas
y encendiendo fuego dentro.

Cuando supieron plantar
y domar los animales
la empezaron a poblar,
a construir sus corrales.

Aún no tenían metales,
pero sabían plantar;
con barro fueron a alzar
cabañas muy singulares.

Aprendieron a fundir
el cobre, después el hierro.
de lobos hicieron perros,
mejoraron su vivir.

Ya comerciaban con trigo,
con adobes construían;
ya buscaban el abrigo
bajo tejas que cocían.

Empezaron a juntarse
y fundaron los poblados;
algunos se han encontrado
mucho después de enterrarse.

Pero en Ayuela, pequeña,
no cabía mucha gente
un valle no es suficiente
para tribus como aquellas.

Muy cerca estaban los castros
de tamáricos, vaceos
(su huella está en los museos
pero de Ayuela ni rastro.)

Entre luchas y pillajes
vuelan las aves de Ayuela
desplegando su plumaje:
las pequeñas aviuelas.

Y llegaron las legiones
con la Cuarta Macedónica
luchando en estas regiones
así lo dicen las crónicas.

En Herrera hubo legión
y sitiaron a La Loma
y fueron pueblos de Roma
Palencia y también Carrión.

No era una villa romana;
tampoco estaba baldía:
seguro que se vendía
bien su trigo, bien su lana.

Ayuela criaba yeguas
sacando buenas monedas:
se vendían a la Olmeda
que distaba cinco leguas.

Aprendimos el latín,
y conocimos las villas:
eran una maravilla
si eras romano o afín.

Llegaron los visigodos,
con capital en Toledo:
aquí impusieron su credo
y vivieron a su modo.

Ayuela, poco importante,
medio escondida en un valle
aceptará gobernantes,
y nobles que la avasallen.

España se despoblaba,
por la peste y las sequías.
también Ayuela estaría
hambrienta y desesperada.

Desembarcado Tarik
llegó a León por Amaya
y Ayuela lo vio venir
por el valle del Valdavia.

Por más de doscientos años
en Ayuela apenas nada:
solo algunos ermitaños
y casas deshabitadas.

Y los pocos que quedaron
pagaron gizyas, impuestos,
harag por labrar, expuestos
a que el moro se enfadara.

Las haciendas se ocultaban,
las personas se escondían
no era bueno que notaran
que allí la gente vivía.

Al llegar el siglo nueve
vuelven las tropas cristianas
y a allende el Duero se mueven
las mesnadas musulmanas.

Y en el Brezo, en la montaña
En San Román de Entrepeñas
Banu Gómez, por más señas,
funda Valdavia y Saldaña.

Pero el suelo está baldío
y los pueblos despoblados
El rey no quiere vacíos
los campos reconquistados.

Para que allí se asentaran
los nobles, título en mano,
trajeron foramontanos,
gente que los trabajaran.

En Buenavista un castillo,
subsidiario de Saldaña
protegió el verde pasillo
que era el valle del Valdavia.

En el siglo once, al fin,
a Ayuela se documenta:
un documento lo cuenta
lo deja escrito en latín.

Villabasta, Villanuño,
Villaeles, Villasila,
llamaron a sus terruños
como su nombre de pila.

Desde entonces son Valdavia,
sus diez villas, despoblados,
con León por obispado,
sus iglesias centenarias...

Nunca faltó devoción,
vocaciones religiosas,
ni leyendas milagrosas
en pueblos de esta región.

Personajes, unos cuantos
son de especial importancia
Antolín, uno de tantos
tiene especial relevancia.

Guerras hubo, las sufrieron,
sus gentes participaron,
fueron llamados, lucharon,
combatieron y murieron.

Isabelinos, carlistas,
y rojos republicanos,
azules nacionalistas,
que luchaban entre hermanos.

Ayuelenses por el mundo
hay muchísimos, no miento;
son viajeros, vagabundos;
culos de muy mal asiento.

Y el futuro ¿cuál será?
¿qué pasará con Ayuela?
todo cambia, todo vuela...
¡también sobrevivirá!

martes, 21 de julio de 2026

¿Y los niños dónde están?

 ¿Y los niños dónde están?


LETRA

 ¿Y los niños dónde están?
¿Dónde estarán, dónde?
¿Y los niños dónde están?
¿Qué les pasó?

¿Y los niños dónde están?
- Se hicieron hombres ya
¿y cuándo volverán?
¿Y cuándo volverán?

 ¿Y los hombres dónde están?
¿Dónde estarán, dónde?
¿Y los hombres dónde están?
¿Qué les pasó?

¿Y los hombres dónde están?
se fueron a casar
¿y cuándo volverán?
¿Y cuándo volverán?

¿Los casados dónde están?
¿Dónde estarán, dónde?
¿Los casados dónde están?
¿Qué les pasó?

¿Los casados dónde están?
se fueron a emplear
¿y cuándo volverán?
¿Y cuándo volverán?

¿Y sus hijos dónde están?
¿Dónde estarán, dónde?
¿Y sus hijos dónde están?
¿Qué les pasó?

Ellos tienen que estudiar
muy lejos ¿dónde?
¿y cuándo volverán?
¿Y cuándo volverán?

¿Y los padres dónde están?
¿dónde están, dónde?
¿Y los padres dónde están?
¿Qué les pasó?

Se fueron a jubilar
Vuelven entonces
¿Y qué preguntarán?
¿Y qué preguntarán?

¿Y los niños dónde están?
¿Dónde estarán, dónde?
¿Y los niños dónde están?
¿Qué les pasó?

¿Y los niños dónde están?
- Se hicieron hombres, ya
¿y cuándo volverán?
¿Y cuándo volverán?


AYUELA HERÓICA I: Lección de geología

 AYUELA HERÓICA

Lección de geología



LETRA

Desde que el mundo nació
han pasado muchas cosas.
De aquella brasa espantosa
que en el éter se fundió
se formó al final la hermosa
aldea que habito yo.

Tras atropar a las rocas
que estaban alrededor
fundida por el calor
hervía como una loca.

Cuando por fin se enfrió
la corteza que flotaba
se partía y trasladaba
como sopa en un tazón.

Ayuela, menos que nada,
estaba al fondo del todo
de un mar de Tethis de lodo
del continente Gondwana

Tanto apretó sus entrañas
el barro que acumuló
que aquí en Palencia formó
las rocas de su montaña.

Pero el mundo estaba loco:
y el fondo empezó a empujar,
nos izaron sobre el mar
a tomar el sol un poco.

Luego vino un achuchón
de Europa y África al son.
Y en Cantabria el horizonte
se llenó de muchos montes

(Esto nos da una lección
que a muchos tapa la boca:
"somos hermanos de roca")

De parecer el Caribe
a ser como el Himalaya:
pasamos desde una playa
a tener varios seismiles.

Se fueron desmoronando
los picachos del lugar
se amocharon hasta el mar
como terrones arando.

Las rocas del Brezo y Potes
estaban cerca del mar
se fueron a levantar
más tarde no te equivoques.

Los dinosaurios pastaban
cerca de un mar tropical;
nuestro paisaje ancestral:
Golfo Pérsico, Bahamas...

Giramos contrareloj
chocando en los Pirineos
¡Por fin fuimos europeos!
¡y antes de haber reloj!

Pero África empujaba:
la gran orogenia alpina
nos empujó hasta la cima:
toda Cantabria se alzaba

Y Por Palencia pasaban
ríos de lodo y cantos
por eso es tierra de miga
y cantos tenemos tantos.

El Valdavia el cuaternario
empezó a excavar su curso
eso nos dice el discurso
sobre el río milenario.

Y no hay rocas sino cantos:
por ser tierra de aluvión,
la roca por la erosión,
se pulió: ¡sufrieron tanto...!