martes, 7 de julio de 2026

Leyenda de Las Degolladas

 En el contexto en que se sitúa la leyenda nos encontramos con el avance militar en paralelo a un proceso de repoblación. Mientras las tropas cristianas avanzan hacia el sur recuperando los antiguos territorios, en el norte de Europa (Holanda), en el s. XII, surge un movimiento protagonizado por mujeres que, emancipandose de los varones, y no simpatizando mucho con las órdenes religiosas al uso, se retiran a vivir en comunidad ayudando a sus semejantes con independencia de los hombres. Serán denominadas "beguinas" (el movimiento ha continuado hasta el siglo pasado). Su influencia llegó a España (probablemente por la influencia de los movimientos de peregrinación a Santiago) dos siglos después (quizás antes). En España fueron denominadas "beatas". Se trató de un movimiento feminista sorprendente que ilumina favorablemente la "oscura Edad Media".

Leyenda de Las Degolladas


"Desde la ermita de la Virgen de Rabanillo se contempla el monte Bascarrión, también llamado Sahagún, por haber pertenecido a la abadía benedictina de dicho nombre. En sus inmediaciones existe un manantial llamado de "Las Degolladas". La tradición nos cuenta que allí existió un antiguo monasterio y que las monjas que lo habitaban fueron degolladas por los moros.


"Las Degolladas" fue nombre puesto seguramente a posteriori de algún acontecimiento sangriento en el lugar. Hay referencias documentales al Valle y Rabanillo en el s. XII, pero como iglesias o "monasterio propio" y parece raro no conocer ningún documento posterior con tal nombre. Se entiende monasterio propio como abundaban en la iglesia hispana, antes del rito latino. En definitiva no sería un monasterio como hoy entendemos, por muy pequeño que haya sido. No existe base para pensar que haya sido más que una ermita con casa aneja. Aunque la tradición cuenta que las monjas fueron degolladas por los "moros", esto sería imposible en esa época (Hacia 1172, fecha en que algunas fuentes suponen fundado el monasterio, los árabes estaban ya arrinconados al sur de España, más abajo de Toledo y nunca volvieron por esta comarca del norte). Podría haber sido un monasterio visigótico, destruido cuando la invasión de los árabes (no hay ninguna constancia documental) o un monasterio prebenedictino de tantos como se fundaron en el s. X (monasterios insignificantes y de muy pocos monjes), pero tampoco hay documentación alguna en los archivos de las órdenes religiosas de la época).
(1)

(1) De investigar su veracidad histórica se ocupó durante bastante tiempo D. Faustiniano Gutiérrez, hijo del pueblo, realizando consultas y gestiones en numerosos archivos: Monasterio Cisterciense de Osera (Orense), Real Abadía de Samos, Monasterio de S. Pedro de Dueñas, Universidad Pontificia de Comillas... así como varias consultas a historiadores y personas relevantes.


En la "Historia de Sahagún" se lee "En la Valdavia, en el alfoz de Saldaña, hubo otro monasterio llamado Santa María de Kavarrosa, que pudo ser bien antiguo; porque en el año 1093 ya era de los unidos a Nogal, que don Alfonso VI ya unió con él a Sahagún, quien tiene aún algunas haciendas en el término de dicho monasterio", pero no está claro si puede referirse a "Las Degolladas".

A propósito de la zona en que se encuentra, según la leyenda, tenemos una referencia en el "Archivo histórico Nacional" (Sahagún. Carpeta 897, número 19. Copia facsímil del s. XIII, con signo real mal puesto) encontramos estas reseña: "Alfonso VII da al monasterio de Sahagún Valderrabanillo por entero con los términos comprendidos o limitados por la carrera de Pascual que viene de Laguna Herrera y va a la carrera que va de Tabanera a Carrión, y vuelve hasta la carrera de Tabanera que se llama de Tras Otero, y baja al agua que viene de Fuentes Carboneras que va por el medio del valle hasta el arroyo de Hesillas... (siguen los términos) hasta el agua que viene por medio valle de Ayuela."


lunes, 6 de julio de 2026

Fray Antolín Merino de Relea

 Fray Antolín Merino de Relea 

Fray Antolín Merino, 1831. Por Rosa Ruiz de la Prada del Mazo
 (pintura a partir de un grabado anterior)

  1. Estudio biográfico sobre el personaje
  2. Contexto de su trabajo como historiador.
  3. Análisis grafológico de una de sus cartas y firma autógrafa.




VIDEO BIOGRÁFICO
 "Fray Antolín"

Biografía gráfica y cantada de Fray Antolín Merino de Bolea, ilustre agustino que ocupó los más latos cargos de la orden además de ser miembro supernumerario de la Academia de la Historia de España. Investigador y escritor publicó y colaboró en grande obras de la literatura religiosa como la Eapaña Sagrada y ediciones comentadas de Fray Luis de León. A su muerte quedaron sin publicar unas memorias del insigne poeta que se han perdido.




LETRA: 

Un niño nació en  Ayuela  
a orillas del río Avión, 
hijo de Andrés y de Andrea, 
buenos cristianos los dos.

Allá en la Valdavia vieja, 
no muy lejos de Saldaña
notaron que por las letras
mostraba interés y maña.

Notó el padre que el latín 
hablaba cual virtuoso, 
le mandó a Valladolid 
con corazón generoso.

Estudió Filosofía, 
se hizo bachiller en Artes, 
por su saber se le abrían 
las puertas en todas partes. 

Del trato con agustinos 
nació su gran ilusión: 
Cumplir allí su destino: 
con hábito y profesión.

El padre:  "Yo no me creo  
que sea su vocación" 
pero el hijo era sincero, 
y se impuso con razón.

Al cumplir ya la veintena
tomó el hábito con fe
profesó,  y su vida plena
dedicó entera al saber. 

Aprendió griego y hebreo 
en Salamanca estudió, 
saber lenguas, ya lo creo,
Le hizo entenderlo mejor. 

De Toledo hasta Madrid 
y luego en Santa María, 
enseñó ciencia y latín 
y mientras tanto escribía.

Filosofía enseñaba 
y fue rector del colegio;
para la España Sagrada 
su saber fue un privilegio.

Sobre Fray Luis de León
escribió claro y concreto
rescató su producción
Hizo seis tomos completos.

Cuando entraron los franceses 
ardió la nación en fuego, 
le acogió por largos meses 
Esteban, un hombre bueno.

Esteban, que era escultor, 
era también su cuñado,
con su hermana se casó.
y un busto le ha dedicado.

Requisaron ejemplares, 
de obras que ya pagó
Antolín, sin que le callen,
al ministro visitó.

Ni qué decir tiene, claro
que allí los recuperó.
Atrevido era intentarlo,
aún con valor y  razón. 

Le dieron la canonjía
de Palencia, era  un honor
y la paga suponía
mucho dinero, un montón;

pero no quiso venderse
por buen sueldo al invasor.
Renunció, no quiso verse
esclavo del opresor.  

Su tiempo lo consagraba
a escribir una gran obra:
Era la España Sagrada
Era trabajo de sobra.

De San Felipe el Real,
lugar donde trabajó,
se hizo cuartel general
y cuadra del invasor.

El estudio lo arrasaron
el fondo se destruyó
lo valioso lo robaron
y lo demás se vendió.

Cuando el francés se marchaba
Él fue el primero en volver
no quedaba casi nada; 
solo mucho por hacer.

Académico de Historia, 
la obra continuó 
escribiendo la memoria
de la iglesia y la Nación.

Y pasados los ochenta
cuando la vista perdió
Le brindaban su asistencia
los frailes en su labor.

En mil ochocientos treinta
en marzo, en el veintidós,
con cuatro más ya que ochenta
nuestro fraile falleció.

Sus restos se trasladaron
a Puerta de Fuencarral;
pero después, se exhumaron, 
hasta la Sacramental. 

Si hoy les buscas, cristiano,
pues no los vas a encontrar
un día fueron echados 
a la huesa comunal.

En Ayuela recordamos, 
a Antolín, aquel zagal, 
que  jugaba en nuestros campos
antes de ser provincial,

Fue vicario y académico,
y un escritor colosal:
y hoy Ayuela saca pecho
por ser su pueblo natal. 




VIDEO BIOGRÁFICO
 "Niño Antolín"

Video dedicado a la infancia de Fray Antolín Merino De Bolea, un personaje histórico
señero en la historia del pequeño pueblo palentino de Ayuela de Valdavia.

LETRA: 

Bautizo había
allá en Ayuela
de un chiquitín
(el de la Andrea,
la de Bolea).
Era esa día
"San Antolín"
¿Cómo llamarle?
Pues... Antolín.

Niño Antolín, 
hijo de Andrés
(Merino es)
y de la Andrea 
(La de Bolea)
Tú no lo sabes
(Tampoco Ayuela)
que te reserva
San Agustín.

Pierde a su madre
de pequeñín,
y ayuda al padre 
en su trajín.
Cayó del carro
bajo las ruedas:
¿Señor, ruín, 
porqué te llevas
mi querubín?

Llora su madre
rota en dolor,
y brama el padre
frente al horror...
Los ojos abre,
gana color,
y se levanta
¡Ay, Virgen Santa,
Dios le dio un don!

Rizos dorados,
cara infantil:
es educado,
es aplicado
lee sin fin;
y, sin pereza,
trabaja y reza.
Tiene cabeza 
para el latín.

Con sus ojillos
tiernos, risueños,
lee los libros,
mira sus sueños;
los compañeros, 
los de la escuela,
el día entero
juegan y juegan
sobre las eras.


él, en el suelo,
contando estrellas
sueña en un cielo
que es biblioteca...
¿Y cuántos libros
cabrán en ella?
¡Pero; Antolín!
¡Vamos, despierta!
¿Qué haces ahí?

Y los vecinos
tanto se admiran
que con buen tino
a Andrés lo animan:
"Deja a Antolín:
quiere estudiar,
Valladolid, 
si quiere ir
es buen lugar"

- Él es mi hijo:
me ha de ayudar
para él elijo
el trabajar.
Llora Antolín,
se pone a arar...
Vuelve a rezar
porque por fin
pueda marchar.

Adios, Ayuela, 
Adiós, Avión,
Da, San esteban,
tu bendición
Me marcho fuera
por vocación:
Valladolid
allá me espera...
¿Si al final fuera
Fray Antolín?

Niño Antolín,
marchaste al fin.
Y en tu viaje,
muy lejos llegas,
muy alto vuelas
(con sangre y sabia
de la Valdavia:
como árbol y ave
de aquí, de Ayuela)

lunes, 29 de junio de 2026

Las cabras del tío Estanislao

 “Las cabras del Tío Estanislao” 

o “La Casa embrujada” 

 


      "En la casa que durante muchos años fue del médico sucedían por las noches extraños ruidos que empezaron a alarmar y preocupar a esta autoridad. Muchos vecinos fueron a hacerle compañía por turnos en las noches de aquellos sucesos. Dos vecinos de los tachados más valientes aseguraban que aquello era una burda mentira. Ellos mismos comprobaron una noche que tales ruidos extraños no eran explicables para la mente humana. Propusieron quemar todos los libros de la casa que habían pertenecido a algún morador en el pasado de este lugar. Las autoridades religiosas ( dicen algunos que La Santa Inquisición) estuvieron a punto de intervenir. Llegaron a pensar en espíritus fantasmales, en algún alma que no había encontrado el descanso definitivo. Después de muchas noches de insomnio, descubrieron las buenas gentes que se trataba de las cabras del tío Estanislao, cabras de un vecino próximo, que se subían al carro y golpeaban con sus cuernos y patas en el mismo"


viernes, 26 de junio de 2026

Leyenda de la Ermita de Rabanillo

Leyenda de la Virgen de Rabanillo 
(Recogida en el libro "Ayuela, un recuerdo nostálgico", de Teodoro Fontecha)


La ermita de Rabanillo se quiso construir en El Castellar, a mitad de camino entre Ayuela y Valderrábano. Las piedras que se lograban poner durante el día, empezaron a
aparecer en el término de tres pueblos (Ayuela, Tabanera y Valderrábano) donde está hoy día construida. En un principio, creyeron que era cosa de los hombres.
Establecieron una vigilancia en las noches siguientes. La primera llegaron a dormirse y nada anormal advirtieron, pero había vuelto a suceder lo mismo. Procuraron en noches siguientes interceptar los caminos posibles de traslado de los materiales. Nada ni a nadie vieron.
Siguieron levantando la ermita. Las autoridades pagaron las siguientes noches a una cuadrilla de mozos la vigilancia celosa de las obras. Unas noches fueron noches tormentosas y lluviosas, otras, cerradas en extremo y de total oscuridad. Y en las mañanas que siguieron a esas noches, siempre faltaba trabajo hecho y parte de los materiales acumulados por el día. Se encontraban como en otras ocasiones en el lugar que hoy figura la ermita. El pueblo terminó entendiendo el mensaje de La Virgen y accedió a sus deseos.

jueves, 25 de junio de 2026

El pozo de la yegua


Esta historia la contaban nuestros bisabuelos. Ocurrió hace unos 150 años.

"Cierto día un paisano de Ayuela llamado Andrés "El Pipa" llevó una yegua a pacer a la orilla del río, en un lugar entre Bernuyo y La Venta, donde las aguas se ensanchaban y formaban el llamado Pozo del Dujo. La yegua se espantó. Marchó corriendo y cayó a la poza que formaba el río. El Pipa intentó sacarla pero no pudo y cayó él mismo en esa poza.

Esto piensan las gentes de Ayuela que sucedió. Lo suponen porque la yegua llegó sola al pueblo. La mujer del Pipa aún esperó que llegara su marido pero no venía. Fueron a buscarle y no le encontraron.

Hubo alguno que aconsejó ir a por la Vela María, ponerla en una tabla y dejarla en pozo (la vela María era la última que se apagaba cuando había Oficio de Tinieblas y tenía fama de muy milagrosa). Dejaron la tabla en el río y se movió flotando por el agua. Poco después la vela quedó finalmente inmóvil en un determinado lugar. Buscaron allí y encontraron al Pipa ahogado en ese punto.

Desde entonces el Pozo del Dujo se le conoce también por el Pozo de la Yegua. Hasta hace pocos años había allí una gran piedra con una inscripción que daba cuenta del suceso. Tras la concentración parcelaria dicha piedra desapareció.

Pasaron los años y el recuerdo del Pozo del Dujo (o de la Yegua) parecía dormirse en la memoria de las gentes de Ayuela. Sin embargo cuando se acercaban hasta allí aún notaban encogerse el corazón con un sentimiento entre la reverencia y el miedo.

A finales del s. XIX un trágico suceso vino a remover las aguas del pozo y de los recuerdos. Leoncia Martín, vecina de Ayuela y viuda con hijos, se encontraba cierto día en la cuadra de su casa afanada en sus diarios quehaceres. Unos desconocidos -posiblemente vecinos del pueblo que le querían gastar una broma- se apostaron en el lugar para asustarla. Con ruidos extraños y voces de ultratumba le aterrorizaron de tal manera que la pobre Leoncia perdió la razón. Varios años estuvo trastornada sin que ninguno de los remedios que intentaron lograra sanarla. Cuentan que se pasaba los días enteros sola y sentada en unos cercados que había cerca de su casa. Consultaron a médicos y especialistas y ninguno logró que volviera a la cordura. Hasta que un día, un médico amigo de la familia, les sugirió como último recurso una solución tan original como terrible: "Si un susto la volvió loca, sólo un susto tan grande o mayor la curará".

Apenados y, casi desesperados, los hijos decidieron jugar esta última carta con gran dolor de su corazón. Prepararon cuerdas, mantas, reconstituyentes y el crucifijo. Luego fueron a buscar a su madre y la llevaron con engaños hasta el pozo de la Yegua. Cuando estuvieron en la misma orilla la arrojaron dentro. Leoncia -sorprendida y desesperada- reaccionó en ese mismo instante pidiendo socorro y suplicando que le ayudaran. Con grandes voces aseguraba que estaba cuerda y que quería salir. Muy contenta se abrazó a sus hijos que la cubrían con una manta y lloró agradecida. Desde aquel día Leoncia recobró completamente el conocimiento y siguió su vida normalmente. Se volvió a casar y tuvo algunos hijos más."



He dividido esta leyenda en dos partes. En la primera cuento la historia de "El Pipa". La canción sigue bastante fielmente el texto de la leyenda. 


(El pozo de La Yegua)

Leyenda de El Pipa



Andrés, el Pipa, llevó
su yegua a pastar al río.
Hacia Bernullo y La Venta
enfiló al trote con brío.

Allí, en el Pozo del Dujo,
crece fresco un pasto fino;
allí el cauce ¡es profundo
y se forman remolinos.

Algo a la yegua asustó
y se apartó del camino
la yegua se encabrió
hasta caerse en el río.

El Pipa aprisa corrió
para ayudar a su equino
pero no pudo, cayó
y se ahogó en un suspiro.

La yegua, en tanto, salió
y desandando el camino
hasta su casa volvió:
Su mujer que la encontró
intuyó su mal destino.

Le buscaron en la orilla,
batieron cerca del río
solo encontraron la silla
bajo un fresno muy sombrío.

Un vecino aconsejó
traer la vela María
y ponerla en un tablón
sobre el agua, a la deriva.

Era la última vela
la que aclaraba las nieblas
la última centinela
del oficio de Tinieblas...

Tenía fama y honor
de milagro y profecía
de enigmas sin solución:
donde parara estaría...

En un oscuro rincón
paró la santa bujía:
y de pronto se apagó.
Allí encontraron al Pipa.

Sacaron al Pipa yerto,
lo llevaron a enterrar

y el pozo quedó desierto.
Lo fueron a bautizar:
el de "La yegua" por esto.


jueves, 18 de junio de 2026

La partida de El Pastor

La partida de El Pastor


D. Pedro Santiago, el Pastor de La Puebla, aparece como un personaje fascinante al investigar los incidentes documentados sobre actividad carlista en Ayuela. No sólo por la cercanía de su lugar de nacimiento (La Puebla está a unos 10 km de Ayuela  por carretera y algo menos por los caminos) sino también por su profesión (pastor) y por el tipo de acciones que desarrolló en esta guerra (guerrillas). Es muy posible que tuviera por referente al Cura Merino, famoso guerrillero de la Guerra de la Independencia y que continuó su acividad en el bando carlista siendo uno de los más destacasdos y carismáticos líderes carlistas en Castilla La Vieja (sobre todo en la zona de Burgos y, ocasionalmente, Palencia). A la espera de descubrir más datos sobre este personaje mostramos el breve perfil que nos proporcina un suscriptor del periódico monárquico carlisa "La Esperanza", referente del movimiento realista en la época.  


LA ESPERANZA (27/08/1872)




LA ESPERANZA (4/9/1872)


Lo que parece desprenderse de las fuentes encontradas es que El Pastor fue uno de los cabecillas de partidas carlistas que actuaron en la zona de la Montaña Palentina, especialmente en las comarcas de La Valdavia y La Ojeda durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840). El historiador Javier de la Cruz, en su estudio sobre las guerras carlistas en Palencia, lo cita entre los principales jefes de partidas que operaron en el norte palentino entre 1835 y 1838, junto a Modesto de Celis y otros cabecillas. Estas partidas eran relativamente pequeñas, normalmente entre 10 y 200 hombres, y realizaban ataques rápidos, emboscadas y acciones de guerrilla contra las fuerzas isabelinas. El apodo «El Pastor» probablemente procede de su oficio o condición social anterior a la guerra, algo muy habitual entre los jefes guerrilleros de la época. La denominación «de La Puebla» apunta casi con total seguridad a La Puebla de Valdavia, localidad situada en el corazón de la comarca donde desarrolló buena parte de su actividad. La comarca de La Valdavia fue un territorio especialmente favorable para las partidas carlistas debido a su relieve, la cercanía de la montaña y el apoyo que recibían de parte de la población rural. Existen incluso topónimos y recuerdos históricos relacionados con aquellos combates, como la «Mata de los Carlistas» en Ayuela de Valdavia o, incluso coplas en la zona de La Puebla que recuerdan la despedida de nuestro personaje al incorporarse a las tropas carlistas como jefe de gavilla autónoma actuando al margen y por cuenta propia en la comarca:

"Adios ovejas papadas,
adión chorro de madera (*1)
que me voy con los carlistas
que me lo m anda Escalera"

(*1)  NOTA: Tengo mis dudas de que el término "chorro" bien pudiera ser en el original "concho" (típico cerramiento de un manantial con un tronco hueco de madera, habitual en Ayuela y otros pueblos en medio del campo)


Algunas fuente han  mencionado a este personaje en sus libros sobre el conflicto en esta zona. 

III Guerra Carlista: dos incidentes destacados.
Por la zona operaban partidas carlistas, normalmente poco numerosas, algunas incluso formadas en la zona (Buenavista) y con objetivos centrados en guerrillas de acoso y hostigamiento mezcladas con incursiones para provisionarse o conseguir dinero (robo de contribuciones, recaudación o aprovisionamiento de víveres). Dos partidas en particular son citadas frecuentemente: La del Pastor (facción “Penagos”, otras veces denominada “del Vierzo”) cuyo nombre real era Pedro Santiago (pastor de La Puebla); y la de Hierro (Francisco Hierro).

El teniente coronel Piñena Mijares de la Guardia Civil, al frente de la columna de su nombre, comandaba las fuerzas liberales (números de la guardia civil) y batió a ambos: a Hierro en Prádanos de Ojeda; y a Pastor en Ayuela y Tablares. Ambas acciones por sorpresa.

Sobre los incidente en Ayuela (según el boletín oficial, recogido después por otros periódicos que publicaban resúmenes de prensa) parece que los hechos fueron así:

Incidente de 1872

En agosto de ese año se habla de que la pequeña partida de Pastor campeaba desde hacía tres meses en la zona perseguida por la Guardia Civil. Pastor se incorporó en mayo a la guerrilla reuniendo 13 jinetes y entrando en poblaciones importantes como Saldaña y Cervera (con objeto de arrebatar fondos de las administraciones, pero -se afirma- sin causar daño a la población que, en general, le era favorable). En un exceso de confianza los amadeistas, en el pueblo de Ayuela jurisdicción de Saldaña fueron sorprendidos; parece que en dicho pueblo fueron delatados haciendo que los carlistas perdiesen un voluntario que en una descarga a quemarropa, fue muerto por los de Amadeo dentro de un corral. Dos carlistas fueron hechos prisioneros y se requisaron cinco caballos, que hubieron de abandonar en su precipitada salida.

En agosto de 1872 se cita que tres prisioneros cogidos en Ayuela, fueron conducidos atados a Herrera de Pisuerga, y desde allí á Saldaña con sólo cinco ó seis Guardias, pasando por Sotobañado un día de mercado, estando Hierro y Pastor en las cercanías. El corresponsal se pregunta por qué no intervinieron para liberarlos.

Hacia noviembre de 1872 un corresponsal en la zona afirma que los carlistas habrían dado una paliza a “tres o cuatro pilletes” que delataron al Pastor en Ayuela (resaltan que podrían habérselo hecho pagar con la vida, pero que fueron magnánimos con ellos).

Incidente de 1873

Un acontecimiento más determinante tuvo lugar a finales de mayo de 1873. Una partida de carlistas al mando de Pedro Santiago (El Pastor de la Puebla) de unos 30 guerrilleros se aposentó en un lugar indeterminado de Ayuela. La partida fue sorprendida por una columna de la Guardia Civil de 46 miembros al mando del teniente coronel Piñena Mijares que perseguía en la zona los carlistas que operaban por allí. En la confrontación hubo un muerto y varios heridos, se capturaron ocho prisioneros (tres de ellos jefes) nueve caballos con sus monturas, varias armas, municiones, provisiones de boca, herrajes y otros efectos. El resto de la partida fue disperso.

Con respecto a nuestra leyenda nos, los incidentes de 1872 y 1873 nos parecen los más sugerentes como origen de la misma.


INTERPRETACIÓN PERSONAL DE LA LEYENDA Y RECREACIÓN VIRTUAL:

"La gavilla de El Pastor"Este personaje, tan sugerente, es el que más me llama la atención. Su existencia está probada y descrita por la prensa. La Esperanza (periódico oficial carlista) por medio de su corresponsal en la zona describe en agosto de 1872 a Pedro Santiago (ese era su nombre) como un jefe carismático, de origen humilde, ya mayor (61 años) y romántico. Había nacido en La Puebla e incluso existen algunas coplas dedicadas a él en la zona. Su foco de actividad estaba situado en la zona de La Valdavia, la Peña y La Ojeda; habiendo constancia también de estancias en Potes. Parece que fue herido y detenido en la zona de la Dehesa de Tablares (Palencia) el 22 de septiembre; sin embargo vuelven a aparecer noticias suyas en 1973 (aspecto a confirmar; pues es confundido a veces con Penagos). 
Pero el personaje tiene entidad como para componer una tonada con aire guerrillero y romántico. Hay una cierta semejanza con el Curro Jiménez que veía en mi niñez por televisión... La canción se torna dramática y emotiva al final.


 La partida de El Pastor (versión libre)



La partida de El Pastor
(Versión libre de la Leyenda de la mata de los Carlistas de Ayuela)


Se publicó en La Esperanza
un periódico de época:
"Vino a acampar El Pastor
en una mata de Ayuela.

Tenía sesenta y pico
y en su vida solo penas.
Era un jefe guerrillero
que fue pastor en la Puebla.

Así cantaba el carlista
cuando trotaba en su yegua;
conduciendo su gavilla
por la Valdavia y La Peña:

“Adiós, ovejas papadas;
adiós, chorro de madera,
que me voy con los carlistas
pues me lo manda Escalera”

En la mata, los carlistas,
descansan de su faena:
el asalto oportunista
y la lucha guerrillera

recaudar contribuciones
requisar en las aldeas
y reclutar a los mozos
de los pueblos donde llegan.

No están solos les ayudan
mucha gente en las aldeas.
¿Acaso no les defienden
contra las nuevas ideas?

Ellos solos se financian,
y combaten por su cuenta.
hostigan desde los montes
y duermen sobre la tierra.

Se conocen los senderos
y se esconden en las sierras
de las brigadas de Guardo
o los guardias de Palencia.

Apoyado contra un roble
llora un mozo con su pena:
deja a sus padres muy solos:
pobres, rotos en Ayuela.

Le obligaron a alistarse,
a luchar en esta guerra;
él no quería marcharse;
pero cualquiera se niega...

No es de extrañar que esa noche
salga su padre de Ayuela
y cabalgue hasta Saldaña
a dar parte de la leva.

Se siente Judas, el hombre,
pero sin treinta monedas...
Solo es un padre que quiere
salvar a su hijo: que vuelva.

Ya pasó la media noche
y en la mata nadie vela
cuarenta guardias civiles
en silencio les rodean:

Los mosquetes resonaron
y los carlistas se alertan
algunos quedan heridos,
otros huyen por la cuesta...

Un mozo, casi un chiquillo
queda tendido en la tierra:
Tiene un balazo en el pecho,
y siente la muerte cerca.

Han pasado ya dos meses
y un aldeano se acerca.
Con cantos hace una cruz
llora cansado y reza.


martes, 26 de mayo de 2026

La Mata de los Carlistas

LA LEYENDA:

 “La Mata de los carlistas” 


      Se trata de una mata cerrada de leña de roble, antes mucho más que ahora. Transcurría el año 1837, y era ya el cuarto año de la Primera Guerra Carlista que enfrentaba a los partidarios de Isabel II (menor de edad) y a los partidarios de D. Carlos (hermano de Fernando VII). Un destacamento de soldados carlistas encontraron acomodo y refugio durante un tiempo en la ladera sur de La Manguilla. Pronto las tropas isabelinas supieron de su situación. Una noche desgraciada para ellos, los centinelas no se percataron de su llegada y fueron hechos presos y muertos. Dos de ellos logran escapar. A la mañana siguiente, uno de ellos encuentra a un labrador de Ayuela. Le pide sus bragos que le servirán para simular su aspecto y lograr escapar definitivamente de las tropas isabelinas. El otro resultó ser uno de los capitanes del destacamento, Capitán Portillo, que sería descubierto malherido un poco más allá del río. Diéronle caza y muerte en el paraje que hoy se denomina “Mataportillo” o “Portillas”. Desde entonces ha existido una gran cruz de piedra en el lugar llamado “Mata de los carlistas”, realizada sobre el suelo. Muchas veces el paso del tiempo o el ganado deterioró la cruz, pero otras tantas fue reconstruida. Nadie sabe quién lo hace ni por qué.


NOTAS: 

La historia está tomada del libro "Ayuela, un recuerdo nostálgico" escrito  por Teodoro Fontecha que lo recogió directamente de la tradición oral en el pueblo. 

Existen otran versiones libremente adaptadas de la leyenda, basada en este mismo relato, que pueden encontrarse en: 

"Leyendas y Relatos Palentinos" de F. Roberto Gordaliza Aparicio

Reposición de la Cruz de la «Mata de los Carlistas» en Ayuela de Valdavia,  publicada en el blog "Tradición Viva" de la Asociación Editorial Tradicionalista.