jueves, 20 de octubre de 2016

Nobel para un juglar



Mi sorpresa fue mayúscula:
Tantos años escuchando su canción
cantándola arrobado en mi banco.
Tantas almas al unísono rezando,
Tantas ofrendas del pan...

Mi sorpresa fue mayúscula:
La melodía era robada,
la letra una impostura;
el cantante ni existía,
su poema no importaba

Mi sorpresa fue mayúscula:
Su voz nasal sonaba sacrílega,
su forma de tocar irreverente,
heréticos sus orígenes judíos,
¡Aquel hombre no pudo componerla!

Mi sorpresa fue mayúscula:
Canté una canción protesta,
Alguien me engañó en la iglesia,
Las ancianas que cantan no lo saben:
hacen coro a un fumador de porros.

Mi sorpresa me hizo curioso:
nuevos oídos escucharon la canción,
ojos nuevos leyeron el poema.
Puse rumbo a las baladas nuevas,
y aprendí a escuchar su voz nasal.

Mi sorpresa creció con los años:
Tantos poemas fascinantes,
Tantos viejos poemas renovados,
Deslumbrantes, originales poemas...
entre tantas esperas impacientes.

Hoy mi sorpresa fue mayúscula
premiaron al juglar en Estocolmo:
¡Cuánto tiempo hubo de pasar
hasta que aprendieron a escuchar!
Mi sorpresa fue mayúscula
mi alegría inmensa:
premiaron a un juglar,
premiaron a un poeta.

sábado, 8 de octubre de 2016

Viajando en autobús.

En el autobús de Medina de Rioseco a Valladolid, al finalizar la ruta del Canal de Castilla escribí estos pareados. Los acabo de encontrar y los rescato ahora. Están fechados hace doce años, el diecisiete de mayo de 2004.


Murmullos, temblores, 
run-run de motores, 
revueltas, inercias, 
arritmias, cadencias... 

Invitan al sueño 
los campos trigueños.

La chica de al lado
se acuesta de lado.
Son negros, muy bellos, 
sus largos cabellos.

Por la ventanilla
desfila Castilla.

Y llegamos al fin, 
a Valladolid. 

jueves, 6 de octubre de 2016

Los metros castellanos: El endecasílabo


Hacer sonetos por placer no ansío
Lo hago por poder ganar destreza
lo mismo que uno lucha y otro reza
por ser mejor soldado o ser más pío.

Por eso dije sí a tu desafío:
extraña musa azota mi pereza,
dormida mano toma con presteza
la pluma antigua, el pliego blanco y frío.

Tocando los tambores de las pares,
marchando en linea los cuartetos antes
ya llegan dos tercetos singulares.

Y cierran el desfile, renqueantes,
dos versos forzados y vulgares:
logré finalizar sin ser cargante.   


lunes, 3 de octubre de 2016

Los metros castellanos: "El decasílabo"


Versos de diez sílabas busqué
versos de medida decimal
rimando en consonante en su final
y un cuarteto decimal logré.

Proseguí buscando más, pensé, 
no es difícil ni saldrá tan mal;
solo tengo que insistir. Cabal, 
ya los ocho versos terminé.

Vienen dos tercetos por detrás
decasílabos también los dos
¡Cuánto cuesta contar diez,  quizás

no es lo mío insistir en pos
de estos versos que me cuestan más.
pero acabo ya y juzgarlo vos.