sábado, 28 de febrero de 2026

La escuela

 La escuela



En 1936, en el pueblecito de Ayuela de Valdavia, estaba de maestro Don Lucas Martín Labrador. Sin llegar a ser un martir fue sin embargo represaliado por sus ideas y suspendido de empleo y sueldo. Mi madre, por entonces con 12-13 años, recuerda muchas anécdotas de aquellos años y algunas muy vívidas de la escuela. Con ayuda de sus relatos y algunas fotos de la época (muchas de ellas de la propia localidad y sus habitantes) he reconstruido el ambiente de aquellos días en esta institución que pasó en cuestión de días de un ideología progresista a la rigidez de la dictadura en la posguerra. Me inspiro en la música de "La de la escuela" del grupo asturiano "Los Berrones" para componer este poema musicado con ayuda de la IA de Suno. Espero que os guste y que, a algunos de vosotros ya mayorcitos, os traiga algunos recuerdos. 

LETRA 
Años antes de la guerra 
aún es de noche en Ayuela;
ya están cantando los gallos 
y la gente se despierta.

Un cacho pan con membrillo, 
salen los niños afuera;
suben la Calle del Lobo, 
es la calle de mi abuela,
llegan al ayuntamiento 
donde se encuentra la escuela. 

Abre la puerta el maestro 
y entra un rebaño de ovejas. 
Pasa el maestro la lista 
mientras abren la cartera; 
sacan los libros, cuadernos, 
tintero y la pluma nueva. 

Don Lucas habla de España, 
República comunera, 
debajo de La Alegoría 
que llevaba la bandera. 

(Ah, Ah) 

(Ah, Ah) 

Un dibujo en la pizarra, 
de Machado algún poema; 
una copia los pequeños,
los mayores un problema. 

Y cuando llega el recreo, 
si acabaron la tarea, 
sacan muñecas de trapo, 
juegan a punzón, tijera; 
con las canicas de barro,
 con tabas o lo que fuera. 

Todos con pantaloncicos 
y con las faldas muy viejas, 
con coderas y zurcidos, 
remiendos en las culeras. 
Don Lucas sale a llamarlos 
porque otra clase comienza. 

Les pican los sabañones 
en los días en que hiela, 
tienen los dedos helados 
y han de escribir a la fuerza. 

El inspector de visita 
pregunta a un niño cualquiera: 
-- Escríbeme en la pizarra 
la palabra que tú quieras 

Una niña, Margarita, 
escribe "vaca" contenta.
Don Lucas mira aliviado 
como el inspector lo aprueba. 
que corren muy malos tiempos 
y muchos hablan de guerra. 

(Ah, Ah) 

(Ah, Ah) 

Al mediodía, corriendo, 
salen todos de la escuela; 
llegan a casa y ayudan 
que en casa hay mucha faena.



Sobre los niños en Ayuela
(Lo cuenta Margarita en el libro de memorias escrito en colaboración con sus hermanos)

A los 6 años a la escuela. Éramos unos 45 niños y niñas con solo un maestro. A las nueve se entraba y a las 12 se salía. Luego a las 2 se volvía a ir y allí permanecíamos hasta las cuatro. Todo el tiempo sin clase eran momentos para jugar. Jugábamos a varios juegos: “Esconderse”, a la “Salta la mula”, a “la comba”, “a coger” y muchos más. Teníamos tantos juegos…



Los maestros de Ayuela por aquellos años:
(He podido recopilar con ayuda de la prensa histórica, nombramientos o/y ceses de algunos maestros de Ayuela de aquellos años (entre 1914 y 1936). Hay constancia de los siguientes)


1930  Gregorio Carucelo Santo

1932 Ángel López Corcuera 

¿? Lucas Martín Labrador 


¿Qué se sabe de Don Lucas Martín Labrador?

 Sabemos que aprueba la oposición (se publica oficialmente) el 01/12/1931, según la revista "El magisterio español : Revista General de la Enseñanza": Número 8913 - 1931 Diciembre 01)

En 1932 estuvo destinado en Sotillo de Sanabria-Cobrezos (Zamora) Residencia Martín Muñoz de la Dehesa (Segovia).

En 1936 estaba dando clases en Ayuela de Valdavia. En agosto de 1936 se incoa un expediente de depuración y se le destituye del puesto. 

En noviembre de 1936 se repone en su cargo; pero con otro destino y sin sueldo pendiente. Efecto de la disposición 17 de febrero de 1937. 

 11 de diciembre de 1937 Nombramiento para Barrio de Santa María (Palencia)

Nombramiento provisional (¿provisional desde Barrio de Santa María en Palencia? a la Unitaria de Rapariegos (Segovia). 11/12/1937

En 1954 Aparece en publicación de Falange, que lo sitúa en Rapariegos, en relación con la concesión de la «MEDALLA CONMEMORATIVA DEL XX ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE LA FALANGE» POR SU ASISTENCIA A LOS ACTOS CELEBRADOS EL 29 DE OCTUBRE EN MADRID DE ACUERDO CON LA ORDEN DE FECHA 27 DE NOVIEMBRE, QUE CREABA TAL DISTINCION.

En los años 90 (aprox.) recibe la visita de Margarita y Cecilio (de Ayuela y antiguos alumnos suyos) en su localidad de residencia (Rapariegos). Está jubilado.  

¿Cómo era Don Lucas, maestro de Ayuela según su antigua alumna Margarita?

Por lo que sabemos debía ser muy joven (había aprobado la oposición cinco años antes. 

Su mujer, afirma, era de Ayuela (hermana de Manolo, casado con la Virgilia, que era hermana de Anastasio y vivía donde mi abuela Perpetua). La hija del Franciscón y La Primitiva no la miraban bien, acota personalmente).

Fue a parar a un pueblo pequeño cerca de Arévalo (Rapariegos, posiblemente). Alli le encontró mi madre, ya jubilado: pues pasando cerca le fueron a visitar. La mujer de Lucas (la que era de Ayuela supongo) ya no se acordaba de ella. La hija fue a buscarle al bar: "Ahora le llamo para que venga".

Después de tantos años parece que al llegar la reconoció pues le comentó textualmente "Espero que las vacas de Ayuela sigan dando leche" Parece que en realidad lo que escribió Margrita fue realmente esa frase -el error se debe a mi mala memoria-. Pero en esencia la anécdota es la misma. 

Mi madre recuerda que le hicieron un regalo para su boda que fue en Ayuela. Lo fueron a comprar a Renedo. Le escribieron con él una nota que decía. 

"Por lo mucho que nos quiere
y lo bien que se  ha portado
este ramo de rosquillas
los niños le hemos regalado"

Don Lucas solo le preguntó en toda su actividad de maestro dos veces porque "se lo sabía todo" (y no era bueno significarla). Mi madre recibía enseñanzas complementarias en su casa por parte de sus tíos, hermanos...


Depuración de Don Lucas

El 19 de agosto de 1936 es cesado y causa baja en la escuela de Ayuela. 


El 8 de noviembre de 1936 es repuesto en el cargo (efectos de aplicación el 17 de febrero)

        


Sobre los maestros represaliados en la Provincia de Palencia

Eufemio Lorenzo Sanz, en la presentación de su libro en el Ateneo Republicano de Valladolid manifestó que “en la provincia de Palencia hubo un porcentaje muy elevado de docentes represaliados, y con castigos graves, pese a que esta provincia no entró en guerra", lo que en su opinión se debe a la afección generalizada de los maestros hacia la República. Así, tan solo el 3,1 % de los docentes se quedó sin depurar, y de los depurados el 27 % recibió algún tipo de sanción. También fueron represaliados muchos alumnos.

Otro campo del trabajo de Sanz es el repaso de las sanciones impuestas a los docentes, que iban desde suspensiones, destituciones, traslados, depuraciones…hasta el asesinato (una veintena). Fueron numerosos los maestros y maestras ejecutados por resistirse al alzamiento, sobre todo en la comarca del Cerrato. En septiembre de 1936, tras ser detenidos en Palencia y decirles que iban a ser trasladados a Burgos, a mitad camino, en Quintana del Puente, fueron asesinados previo aviso al alcalde y al cura de esta localidad, lo que prueba la premeditación de estos hechos.

NOTA: 


El historiador Eufemio Lorenzo Sanz acaba de publicar su último trabajo "Represión y depuración de los maestros de la provincia de Palencia en la guerra civil. De los anhelos republicanos a la resignación en el franquismo")Eufemio Lorenzo Sanz, natural de San Martín de Tábara (Zamora) es catedrático de Historia, doctor en Historia de América, y autor de una amplia producción investigadora.

El libro está editado por el Instituto de Investigaciones Antropológica de Castilla y León, Institución Tello Álvarez de Meneses, Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Arte, y Diputación de Palencia.

El prólogo es de Pablo García Colmenares, autor de Víctimas de la guerra civil en la Provincia de Palencia, obra de contenido más general no centrada en exclusiva en los maestros y que también recoge los datos completos de todos los represaliados en la provincia palentina.




La escuela de Ayuela en tiempos en los años previos a la Guerra Civil

TRANSCRIPCIÓN DE ENTREVISTA A MARGARITA GUTIÉRREZ     

[JESÚS]
Antes de que se me olvide El maestro ese que tú fuiste a visitar ¿Dónde dijiste? ¿A qué pueblo?

[MARGARITA] 
Arevalo (*Se refiere a un pequeño pueblo, Rapariegos, a escasos 9 kilómetros en coche desde Arévalo)

[JESÚS]
¿Es el tal Lucas?

[MARGARITA] 
Lucas, Lucas Martín me parece que era. Era del pueblo que está allí pegando Arévalo. O sea, fuimos todos a verle. Uno pequeñín que está pegando a Arévalo

[JESÚS]
U
na pregunta ¿Ese era el de la época de la República o el de después?

 [MARGARITA]
Ese fue… cuando La República. Me parece que cuando entró allí estaba todavía el rey… Porque teníamos en la escuela teníamos… Eso ya no me acuerdo si era el rey; sí que cuando vino la República pusieron la alegoría.

 [JESÚS]
La alegoría de la República ¿Que es una especie de estatua de mujer con una bandera?

[MARGARITA]
Sí, sí y esa ya se quitó cuando la guerra

[JESÚS]
O sea que este es al que querían que dijerais que...

[MARGARITA]
Que había escrito un anónimo (*se refiere a una declaración anónima incriminándole como republicano)

[JESÚS]
El tío Benito

[MARGARITA] 
Sí, le quería...

 [JESÚS]
Ya, ya, ya

[MARGARITA]
Que lo dijéramos. ¡Eso es bonito hombre! Quería el alcalde, el pobre hombre, el tío Justo; se creía que ese artículo de la ley era una falta grande (* El que recitaran en clase ese artículo para aprenderlo). Y no se me olvida “España es una República Democrática de trabajadores…”

 [JESÚS]
 ¿Y eso era una falta grande?

[MARGARITA] 
Él creía que era eso. El tío Justo y los de entoces. El tío Justo y los falangistas“Que se organiza en régimen de libertad y de justicia”  

....................................................

[JESÚS]
Yo una vez estuve en la escuela de Ayuela cuando era pequeñajo. ¿Tú te acuerdas de haberme llevado?Yo creo que estuve en la escuela y ya no sé si era, creo que todavía había clases y que estuve allí un día. Porque me acuerdo de la estufa y me acuerdo de la leche en polvo.

 [MARGARITA]
A lo mejor te llevó La Pere (Mª Jesús Peregrina, prima suya mayor que él). ¿Eh? Debe ser La Pere.

 [JESÚS]
Pues igual fue La Pere, yo qué sé. Pero yo recuerdo haber estado un día por lo menos. Es más, yo sabía que la escuela estaba en el piso de arriba porque yo subía al piso de arriba.  Y porque, ya te digo, había una estufa de leña que estaba más o menos en el medio. No estaba en un rincón, estaba más metida para acá. Y que echaban leña que cada cual tenía que llevar leña o no llevaba leña.

 [MARGARITA]
Un día iban todos con cestos.

[JESÚS]
O sea, un día cada equis tiempo, cada mes o cada semana.

[MARGARITA]
Al principio del invierno iban todos los niños al ser todos allá a la cuesta de Buenavista. Había unos brezos que estaban como pegados, pegados a toda la pared. No eran altos.  

[JESÚS]
O sea, que lo que echabais ahí era leña, brezos que llevabais vosotros. Al principio del invierno y que si hacían falta más pues se volvía a pedir, claro.

[MARGARITA] 
Habían unos cestos así (que llevaba)  la Asunción que tenían mucha fuerza. Traía un cesto y después era el pincho. Una vez que lo subían al cesto, cogían un palo grande y le picaban y eso era el pincho. Y poner más. Hasta aquí hasta le ponían a eso y le echaban de aquí encima.

[JESÚS]
¿Quién se cargaba de la lumbre? ¿El maestro o los chicos?

[MARGARITA]
Yo creo que el maestro. No me acuerdo. Yo fui poco a eso.

[JESÚS]
¿Cómo funcionaba la escuela? A ver... Porque estabais de todas las edades. Entonces, ¿cómo funcionaba aquello? Llegabais y... ¿Los pequeños iban con los pequeños? ¿O cómo era?

[MARGARITA]
Los grandes se ponían en un rincón, unos en otro rincón otros... 
Entrábamos. "Buenos días, tengo usted". Pedimos al señor que nos ilumine. Hacíamos una oración. Cada uno iba a su sitio.

[JESÚS]
¿Ibais a la mesa?

[MARGARITA]
A la mesa a enseñar las manos.

[JESÚS]
¿Para qué?

[MARGARITA]
Para limpiar (ver si estaban limpias).

[JESÚS]
Buenas costumbres. Que alguno vendría con las manos sucias.

 [MARGARITA]
Sí, vale, bien (decía el maestro)

[JESÚS]
¿Llegabais? ¿Cogíais las cosas o qué hacíais?

[MARGARITA]
Cada uno tenía su mesa allí ya.

[JESÚS]
¿Iba ya? ¿Se podía escribir o leer?

[MARGARITA]
Como que fuera. Si era lectura...

[JESÚS] 
¿Pero luego el maestro qué hacía?

[MARGARITA]
Ah, pues mirar cada día (los deberes, supongo).

[JESÚS]
Pero al principio se diría, bueno, hoy tal cosa.

[MARGARITA]
Sí, claro.

[JESÚS]
¿Y cómo funcionaba? ¿Los mayores enseñabais a los pequeños o cómo? 

[MARGARITA] 
Yo creo que sí.

[JESÚS]
¿No te acuerdas? ¿Cómo aprendiste tú a leer?

[MARGARITA] 
Yo como aprendí en casa...
Pues ya se ha vuelto a leer. Yo luego a preguntar... ¡A mí que nunca me preguntaba el maestro!  Y siempre me ponía la primera o la segunda. Decía que porque lo sabía ya.

 [JESÚS]
A ver, a ver. Me contaste una vez ¿qué te escapaste y te escondiste debajo de la escalera? ¿Con qué cura? O Dios, ¿con qué cura?

 [MARGARITA]
Todo era don Lucas, hombre. Yo siempre estuve mezclada con don Lucas.

[JESÚS]
Pero si luego cambiaste de maestro, cuando ya pasó la guerra, ¿cómo se llamaba el siguiente?

[MARGARITA]
No, no he tenido más maestros yo. En el pueblo, cambiaron. Pero yo ya no iba a la escuela.

 [JESÚS]
Ah, dejaste de ir a la escuela cuando acabó la guerra. Pero sí que tienes algún cuaderno de después.

[MARGARITA]
Una vez que salió la guerra, yo no volví a la escuela. No iba, porque si fue algún día, porque sabían más que menos que yo a quién nombraban.

[JESÚS]
¿Para qué vas a ir allí si ya no sabías? Pero bueno, y porque además harías falta en casa. Pero que sí que tienes algún cuaderno de haber ido.  Ya escribías como más rápido, sin tanto cuidado. Pero al principio con mucho cuidado, con mucho cariño. Luego ya, como con prisas.

 [MARGARITA]
Pero no (iba). Y Faustiniano nos enseñaba algo. No estaba... (yo estaba) fuera. A casa todo el día.  Después vino la guerra (cuando la guerra)  ya fue de secretario o Bellota del Duque.

 

Actividades típicas de la escuela en Ayuela en aquellos años

Se preparaban actividades como funciones teatrales, Día del árbol..

17/02/1930


El Día de Palencia. 14 de abril de 1925

   



Las fotos de alumnos y maestros conservadas

La escuela de los abuelos
(Clase de finales de los años 20)
Sus caras


1- Jesús
2- Anastasio
3- Balbino
4- Sócrates
5- Lucila
6- Luciana
7- Eugenio
8- Aurora
9- Ovidio
10- Aventino
11- Dionisio
12- Macario
13- Jacinta
14- Baudilia
15- Victorina
16- Anastasia
17- Felicísimo
18- Rafael
19- Ediberto
20- Mariano
21- Carmelo
22- Poli
23- Julián
24- Similian
25- Emilio
26- Floriana
27- Eduardo
28- Plácido
29- Feliciano
30- Marino
31- Marina
32- Encarnación ?
33- Guadalupe
34- Mariana
35- Francisco
36- Cándido
37- Constantino
38- Paco
39- Carlos
40- Ricardo
41- Benilde
42- Teodora
43- Ana
44- Juana Mª
45- María
46- Esther



En 1940 aproximadamente.



Escuela de Ayuela (grupo de los niños)
(Años 1946-47 aproximadamente)
Sus nombres:
Serviliano
Martín
Plácido
Martín
Teodoro
Díez
Eutiquiano
Campos
Joaquín
Grande
Pascual
Rojo
Avencio
García
Miguel
Rojo
David
Diez
Ramiro
Diez
Teódulo
Rodríguez
Esteban
Tejedor
Antonio
Campo
?Nicolás
Montes
Perrilla del tío JustoVale
(maestra)
Mariano
Fernández
Virgilio
Rodríguez
Jesús
Laso
Onésimo
Rojo

* FOTO cedida por Joaquín Grande Campo (Recuerdan sus nombres: Cecilio Grande, Margarita Gutiérrez y Joaquín Grande).



La escuela en la zona de La Valdavia en la posguerra

(Extracto del relato de Donato Vargas (agustino natural del cercano pueblo Arenillas de San Pelayo) Recopilación de escritos

(sobre las fiestas del pueblo. Antes de...)
"...Nadie se quedaba mirando. Los chiguitos y chiquitas, después de salir de la escuela, cogíamos el 
cesto o canasto, la azadilla o el tranchete y con un buen trozo de pan como merienda, salíamos a las tierras a coger aballicas y amapolas para los conejos y cardos para los “gochos”.

(Sobre el maestro de Arenillas)

...Y ya que estamos, hablemos un poco de la escuela y el maestro Don Nazario. Me es muy difícil enjuiciarlo. Eran otros tiempos, otras normas y nosotros éramos el diablo. En Historia, en los Frailes me enseñaron una norma muy savia. “No se pueden enjuiciar hechos pasados, con criterios actuales”.  Era un señor ya entrado en años. Muy callado y prudente, cumplidor de su deber. Aficionado a la caza de la perdiz, con reclamo, al ojeo y a la espera. No hablaba mucho. Frío de sentimientos. No aparentaba ser muy piadoso, pero era bien cumplidor con su cargo y con la religión. También era honrado, leal y buen ciudadano. Ajeno a todo chismerío y política. 

En la escuela era constante en su trabajo y exigente. Nunca faltó de clase. Nunca le vi enfermo. Aun persistía entonces la ley de que: “las letras con sangre entran”, y con una varilla o la regla, la ponía en práctica de vez en cuando. Tenía el defecto de llamar por el mote a los alumnos, aunque se veía que su intención no era mala, sino que lo hacía para que entendiéramos. Recuerdo una vez que fui a la escuela sin la pizarra. Y cuando había que copiar los deberes que nos ponía, yo no copié nada claro es. Me llamó al orden y le dije que me había olvidado la pizarra en casa. ¿Cómo se te ocurre venir a la escuela sin la herramienta? -me dijo-. Es lo mismo que si tu padre va arar y se deja el arado en casa”. La cosa es que no me había olvidado, sino que se me había roto. Al llegar a casa se lo dije a mi padre y me respondió: “¡Hombre, el arado no cabe en el cabás!”. Vete en casa de la Sra. Sabina y dile que te dé una, que ya se la pagaré yo. Inmediatamente, sin pensar en más me fui. Pero cuando estoy por llamar a la puerta, me entran las dudas. ¿Desde cuando la tía Sabina vende pizarras, nunca lo he oído? ¡Ah, ya sé…¡Mi padre me la está mangando! A la señora Sabina la llamaban de mote pizarra. Ya estaba por caer como aquella vez que me mandó a buscar la romana de pesar, en casa de la Sra. Romana (la madre de Janines), y me respondió que ella de romana solo tenía en nombre. 

Y hablando de cabás, creo que habrá que explicar qué era. Pues era, como un portafolio pequeño sin cerradora, de madera, como un botiquín, donde metíamos los pocos enseres que teníamos para la escuela. Los había de cuero, y de cartón prensado. Los más pobres, usaban un fardel para tal efecto. 

 

Quizás sobresalían en Don Nazario más las virtudes, porque el maestro anterior, -decía la gente-, que no enseñaba nada.

Visto a la distancia, su labor era encomiable. Es difícil (imposible, diríamos hoy) llevar una escuela, de un aula sola, mixta, con bancas corridas, con tinteros que al menor movimiento se derramaba la tinta, en donde veintitantos niños de 8 a 14 años teníamos que aprender, desde hacer palotes, hasta memorizar los ríos y provincias pasando por el catecismo del P. Astete, que se tenía que saber de memoria, y darlo en la iglesia después del rosario delante de todos, durante la cuaresma. Y si te cortabas, tus padres hermanos o abuelos, desde el banco, tenían que soplarte. Y si no lo sabías no hacías la primera comunión.  Para la música no tenía cualidades, pero sí voluntad. Me acuerdo que a base de repetir y repetir, nos enseñó, en el mes de María (Mayo), aquella canción que dice: 

“Venid y vamos todos, / con flores a María, / con flores a porfía / que Madre nuestra es.”


Y la forma de estudiar, en aquel entonces, era en voz alta y con tonada, como la regla de multiplicar. Aprendía uno más de oído, que por fijación en el libro. De tal forma que cuando nos tocaba aprenderla, ya la sabíamos de haberla escuchado tantas veces a los mayores. Aún recuerdo la pregunta de la enciclopedia de Historia de España. Decía: ¿Cuantos fueron los Reyes Godos? Respuesta: Los Reyes Godos fueron 33, pero los más notables fueron: Ataulfo, Recadero, Wamba y Don Rodrigo.

En invierno teníamos una estufa a leña, que daba más humo que calor, sobre todo los días de viento, pues el tubo salía por la ventana y no tiraba bien. Y para sacar el humo, había que abrir las ventanas. Total que para lo único que servía, era para calentarnos las ateridas manos en el tubo y poder así escribir algo. Pero no faltaban los que te empujaban las manos contra el tubo y te quemabas. 

Se jubiló, o mejor dicho se retiró, -como se decía entonces-, estando yo en la escuela. Y a pesar de que le teníamos respeto y algunos hasta miedo, cuando terminábamos el último día de clase, más de uno lloraba, sobre todo las chigitas.


Estaba de cura, en aquel entonces, Don Jesús Largo Treceño. Un santo barón, muy querido por todos y muy dado al pueblo. Todo el día estaba visitando a la gente y sobre todo los chiguitos no nos separábamos de él.

Pues Don Jesús, propuso que no se podía despedir a un maestro así, sin más. Que había que hacer algo. Y se lanzó ha preparar la despedida que consistía en sainetes, poesías y cantos.

Y se logró una despedida como se merecía. Trabajó duro y parejo para hacernos aprender los papeles a base de ensayos y ensayos, pero al fin salió bien. Se hizo en el salón de arriba del convento y acudieron hasta de los pueblos vecinos. Aún hay algunos y algunas que recuerdan de memoria la poesía que les tocó echar. Yo recuerdo el canto del coro que decía: 


“A la puerta del molino 

hay un ratón con un diente,

 mirando a la molinera 

como bebe el aguardiente. 

El peral de molino no tiene peras 

que se las ha comido la molinera, 

la molinera niña la molinera,

 el peral del molino no tiene peras”.  


Ahí, en el pueblo, en lo que actualmente es el Teleclub, ahí era la escuela. Y hasta hace poco había una lápida de mármol que lo recordaba. ¡Lo de la gallina no, ni lo del rosario…! ¡La despedida de Don Nazario…! 

 


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