(Descarga el documento completo: Episodios carlistas en las cercanías de Ayuela)
Tenemos noticias legendarias de la estancia de los Carlistas en Ayuela y alrededores. Incluso la toponimia nos aporta el término "Mata de los carlistas" o "Mataportillo" (también llamado “Portilla”) acompañada por la leyenda de la cruz de piedra en el suelo que algún desconocido se ocupaba de restaurar cada año. Por otro lado, parece a algunos también que, en el alto del Cutral, que domina la posición circundante, se excavaron trincheras (hoy muy deterioradas) para desde allí defenderse e incluso bombardear el vecino pueblo de Valderrábano (visible desde lo alto tras una colina).
Actualmente, con la apertura de los archivos digitales de la prensa histórica de la época, han aparecido algunas noticias concretas sobre acciones aisladas en Ayuela y alrededores que recogemos.
Veamos que se ha podido conocer de aquellos hechos u otros relacionados. Pero empecemos por situar el tema:
CONEXTO HISTÓRICO
La expresión Guerras Carlistas es empleada para
referirse a las tres guerras civiles españolas del siglo XIX entre los
carlistas(absolutistas), partidarios de Carlos María Isidro de Borbón y sus
descendientes, y los liberales, partidarios de Isabel II de España.
Primera Guerra Carlista (1833–1840);
Segunda
Guerra Carlista (1846–1849);
Intentona carlista: «Ortegada» (1860);
Tercera Guerra Carlista (1872–1876).
Primera Guerra Carlista (1833–1840)
Origen del conflicto en el contexto nacional
El 29 de marzo de 1830 se promulgó la “Pragmática Sanción” por la que se pretendía derogar el Reglamento de sucesión de 1713 aprobado por Felipe V, comúnmente denominado como “Ley Sálica”, que impedía que las mujeres accedieran al trono. A los pocos meses, su cuarta esposa dio a luz a una niña, Isabel, que fue proclamada princesa de Asturias. Cuando, en otoño de 1832, Fernando VII cayó gravemente enfermo, los seguidores de su hermano, Carlos María Isidro de Borbón, consiguieron que el rey firmara la derogación de la Pragmática Sanción (los llamados Sucesos de La Granja), lo que supondría que este heredaría el trono.
Ante la situación terminal del rey en octubre de 1832, la reina María Cristina tuvo que formar un gobierno interino, designando de nuevo al “moderado” Cea Bermúdez para que lo presidiera, y para calmar los ánimos decreta una amnistía tanto para los liberales exaltados como para los apostólicos. Mientras tanto, la infanta Luisa Carlota, todo un carácter, se apoderó del documento de anulación: se presentó en el despacho del ministro Tadeo Calomarde reclamando el documento, él se lo presentó y ella se lo arrancó de las manos; él fue a decir algo y ella le propinó un bofetón antes de marcharse del despacho con el documento. El ministro, ante la cara de pasmo de su secretario, que lo había visto todo, dijo la famosa frase “manos blancas no ofenden”, dejando correr la cosa. Todo un carácter el de la infanta, que poco después aprovechó una breve mejoría del rey para que firmara de nuevo la anulación de la pragmática, que finalmente se promulgó el 31 de diciembre de 1832 para que no hubiera marcha atrás: la niña Isabel sería reina de España. Después de eso, el infante Carlos María Isidro no pudo hacer más que negarse a jurar el reconocimiento de Isabel como Princesa de Asturias, y por ello en junio de 1833 fue desterrado a Portugal.
El 29 de septiembre de 1833, muere el rey Fernando VII, subiendo al trono su hija de tres años como Isabel II de España. La reina viuda María Cristina establece una regencia como “reina gobernadora”, hasta que la niña Isabel alcanzara la mayoría de edad y pudiera asumir sus poderes como reina, contando con el respaldo de los “moderados” monárquicos y liberales a los que llamarán “cristinos” o “isabelinos”. Frente a ellos, el infante Carlos María Isidro no aceptó la sucesión y en Portugal se proclama rey como Carlos V con el apoyo de los “apostólicos”, que desde entonces serán llamados “carlistas”.
En un cálculo del número de
guerrilleros carlistas que operaron en esta fase (La Guerra de los Diete Años)
realizado por el marqués de Londonderry (hecho público en la Cámara de los
Lores) había un total de 35.000 combatientes en las partidas carlistas (3.500
en las dos Castillas) y 700 específicamente en la provincia de Palencia (León).
Otros estudiosos estiman difícil cuantificar su número real pues una gran
mayoría de los combatientes legitimistas castellanos se integraron en los
batallones que conformaron la gran unidad que fue la División de Castilla, que
era parte orgánica del ejército carlista del Norte.
Evolución del conflicto en el Norte Palentino.
1833
En los primeros días de octubre de 1833 se sucedieron las insurrecciones en varios puntos de España, protagonizadas por agrupaciones locales de Voluntarios Realistas, en general con poco éxito, excepto en el País Vasco, Navarra y Logroño, pero sin llegar a controlar más que por poco tiempo las ciudades de dichos territorios. Las sublevaciones no tuvieron el apoyo del ejército. Así, el general Ladrón de Cegama, sin mando en Valladolid (residencia de la Capitanía General de Castilla la Vieja) y el coronel Tomás de Zumalacárregui (retirado, pero viviendo en la plaza fuerte de Pamplona) huyeron de sus lugares de residencia para pronunciarse sin arrastrar consigo fuerza alguna de las guarniciones de las plazas en las que se encontraban. La guerra se considera como comenzada cuando el general Ladrón de Cegama proclamó rey al infante don Carlos con el nombre de Carlos V el 6 de octubre de 1833 en Tricio (La Rioja), apoderándose con los voluntarios sublevados de Logroño y pasando a Navarra a unirse con los sublevados de esta provincia. La unión de estos voluntarios en Navarra fue el embrión de las tropas de las que se hizo cargo Tomás de Zumalacárregui y que hicieron posible que la guerra durase siete años.
En ambas Castillas los movimientos carlistas también existieron. Fueron más importantes en Castilla la Vieja. En las zonas cercanas a las provincias Vascongadas y Navarra, los carlistas, bajo la presión de las tropas isabelinas, acabaron amparándose en los carlistas vasco-navarros, formando los batallones castellanos. Sus jefes más importantes fueron Balmaseda, Basilio García, Jerónimo Merino y Cuevillas. Organizaron correrías por el territorio controlado por el bando isabelino, llegando en ocasiones hasta La Mancha. Los húsares de Ontoria, una unidad selecta formada por expertos jinetes castellanos y dirigida por Balmaseda, fue la unidad más importante de caballería castellana que terminó combatiendo con Cabrera. No pudiendo cruzar el Ebro en la fase final al caer el Maestrazgo en manos de Espartero, intentaron huir a Francia dando el rodeo por Cuenca, Soria, Burgos, La Rioja y Navarra, desolando con sus tropelías y robos las poblaciones que atravesaban. Gran parte de ellos fueron finalmente interceptados en Navarra, cuando Cabrera hacía ya tiempo que se encontraba en Francia y, por lo tanto, la guerra había finalizado. Por ello fueron considerados como bandoleros y ejecutados.
Estos conflictos afectaron de manera muy notable a la provincia de Palencia, sobre todo a la zona norte y especialmente a las comarcas de La Ojeda y La Valdavia; sin embargo; hay muy poco escrito sobre el tema.
Fueron especialmente importantes en la primera guerra carlista entre 1833 y 1839. Durante este periodo pasaron por la Montaña Palentina dirigentes militares tan destacados como Espartero, el cura Merino o los generales Santiago Wall, Miguel Gómez e Ignacio Negri. A nivel local, los principales cabecillas de las partidas carlistas fueron Santiago Villalobos, Modesto de Celis y Agustín Rey, que fueron perseguidos sin descanso por figuras como los coroneles Saturnino Albuín o Benito Losada. En uno y otro bando, miles de hombres participaron en decenas de enfrentamientos de distinta entidad que se extendieron a todos los rincones de la comarca. La amenaza de ataques carlistas llegó a ser tan considerable que las autoridades liberales ordenaron construir sendos fuertes en Cervera y Aguilar, en ambos casos en torno a las principales iglesias de dichas localidades. Años más tarde, durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) el norte de la provincia volverá a registrar nuevos encuentros armados, aunque no llegarán a alcanzar la dimensión de los vividos en el primer periodo de la guerra.
En Castilla y León el centro del levantamiento se localiza en Burgos, una de las plazas con mayores simpatías hacia el carlismo y territorio del cura Merino, adalid del absolutismo. Pero Burgos no será el único gran foco de rebeldía. Otro aparece en la Montaña Palentina, zona que contaba con numerosos partidarios del carlismo y a la que se dirige el coronel de caballería Ignacio Alonso-Cuevillas. Apartado del ejercicio militar por sus tendencias carlistas, había sido confinado en Sevilla, desde donde viaja a Palencia tras obtener el retiro el 3 de agosto de 1833. El 8 de octubre abandona la capital provincial y parte al encuentro del teniente coronel Santiago Villalobos. Ambos tratarán de controlar el sur de Cantabria y el norte palentino, espacio que convierten en el escenario de sus actuaciones durante todo el conflicto bélico. Para ello, se apoyan en los distintos batallones de voluntarios realistas existentes en la zona: en Guardo había un batallón de infantería, otro en la Merindad de Valdeolea, un tercero en la Merindad de Valderrible y otro más en Cervera de Pisuerga. En Aguilar de Campoo, además de un batallón de voluntarios había un escuadrón de caballería.
Alonso-Cuevillas, nombrado comandante general del ejército carlista en la zona, envía órdenes a los voluntarios realistas para que se sumen al levantamiento y se dirijan a Cervera de Pisuerga, pueblo elegido como lugar de encuentro. Por su parte, Santiago Villalobos recorre el sur de Cantabria y el norte palentino reclutando fuerzas.
El día 14 de octubre de 1833, Epifanio Carrión: “Villoldo” o “Cherín” (antiguo combatiente junto Jerónimo Merino) se une a las tropas que mandaba el teniente coronel Santiago Villalobos, donde dada su experiencia militar, sería reconocido como alférez con la antigüedad de su presentación.
El 18 de octubre de 1833 llega a Aguilar, donde hace formar al Batallón de Voluntarios Realistas y proclama a Carlos V. Ese mismo día abandona la localidad para continuar su marcha y sumar adeptos. Entre ellos se encuentra Antonio Villalobos Villalobos quien, hasta su reciente cese motivado también por sus simpatías carlistas, había sido comandante del batallón de Aguilar. El 19 de octubre los comandantes de los batallones de Valdeolea y Valderredible se suman al pronunciamiento. Igualmente, el Batallón de Voluntarios Realistas de Herrera de Pisuerga, encabezado Manuel Rodríguez y compuesto por 285 hombres, se pronuncia a favor del pretendiente y marcha hacia el norte para unirse a Villalobos. La suma de los voluntarios de Aguilar, Cervera, Herrera, Valdeolea y Valderredible, a los que se añaden algunos de otras localidades, tiene como resultado la formación de siete batallones que en total suman 1.800 hombres. A ellos se unen, ya en los primeros días de noviembre, algunos voluntarios de Baltanás y de Melgar de Yuso, dirigidos por su capitán Enrique Martín, y de Astudillo, encabezados por el comandante Ángel Piña Gallardo. Tras sublevarse en sus localidades se apropian de las armas que pueden conseguir y ponen rumbo al norte, para integrarse en el ejército carlista. También siguen el mismo ejemplo algunos voluntarios de Frómista. Parte de éstos, sin embargo, deciden volver a sus casas a mitad de camino, a pesar de lo cual en la primera semana de noviembre llegan a Cervera unos 300 voluntarios. Aunque Villalobos había partido con su ejército hacia Burgos, Cervera seguía siendo el punto de reunión. Al mismo tiempo, varias partidas recorren los pueblos de la provincia tratando de captar nuevos hombres, además de armas y caballerías.
El 7 de noviembre, si tomamos como ciertas las cifras facilitadas por el entonces capitán general de Castilla la Vieja, Santiago Villalobos comandaba un ejército de más de 6.000 hombres.
El 11 de noviembre, entre Cubillo
de Ojeda y Perezancas, no pudo resistir el ataque de la columna del general
Armildez de Toledo que les dispersó completamente. Villalobos se refugio en
Valderredible. Tras recorrer parte del Cerrato palentino, el cabecilla carlista
vuelve hacia el norte y se dirige a Herrera. Por el camino deja pequeñas
partidas encargadas de seguir reclutando gente, una de las cuales es localizada
y apresada por las tropas isabelinas. Desde Herrera, Villalobos continúa hasta
Prádanos de Ojeda y desde allí parte a Cervera, donde llega el 11 de noviembre.
En su persecución sale una columna del ejército isabelino comandada por el general Santiago Wall, conde Armildez de Toledo, que avanza en dirección a Aguilar, donde sospecha, erróneamente, se han dirigido las fuerzas carlistas. Cuando Wall llega a La Vid de Ojeda es informado del movimiento seguido por Villalobos y se entera de que tres batallones rebeldes que caminan retrasados han abandonado Prádanos hace apenas dos horas en dirección a Cervera, por lo que decide salir en su persecución. Lo sucedido a continuación aparece publicado en la Gazeta Extraordinaria de Madrid:
El 11 de noviembre de 1833 el general del bando isabelino Santiago Wall, conde Armildez de Toledo, ataca y dispersa a tres batallones carlistas en las inmediaciones de Cubillo de Ojeda. Será el primer enfrenta miento de importancia registrado en la Montaña Palentina durante las guerras carlistas. Wall acantona un batallón en Aguilar y se dedica a perseguir los sublevados por Valderredible hacia Reinosa.
En el resto de Castilla los
carlistas son también derrotados provocando su éxodo. Merino y Alonso Cuevillas
llegan a Portugal visiblemente diezmados. Villalobos se instala en la divisoria
entre Santander y Palencia manteniendo activa su partida. El resto de carlistas
se une a las agrupaciones del País Vasco.
1834
Aunque fracasado en su levantamiento las partidas carlistas realizan incursiones desde Portugal (Cuevillas y Merino) y se renuevan las acciones desde el País Vasco y norte de Burgos. Surgen nuevos grupos en la Montaña Palentina recorriendo los pueblos para reclutar gente, armas, dinero y sobre todo caballos que ser convierten en un elemento fundamental de la guerra (el gobierno isabelino dicta numerosas órdenes para requisar las caballerías pero que son desobedecidas por los dueños por necesitarlas para su trabajo). La supervivencia de los carlistas fue posible gracias a la complicidad de los habitantes de los pueblos de la Montaña Palentina (estaban integradas por voluntarios realistas, naturales de la zona donde mantenían domicilios, familiares y amigos). Se mantuvieron activos con la relevante misión de hostigar y detraer fuerzas isabelinas contribuyendo al equilibrio de fuerzas entre ambos bandos (muy desigual). De forma permanente el mando isabelino hubo de mantener sendas columnas permanentes en Cervera y Aguilar. Tras la invernada del 33-34, que dificultaba los desplazamientos, en primavera se prodigan las incursiones carlistas.
Otros combates librados por aquellos días fueron la acción de Artieta (Burgos) y la de Hontoria del Pinar (Burgos), ambas el 27 de febrero. De regreso a Vizcaya, las fuerzas expedicionarias del coronel Arroyo invadieron el valle de Guriezo (Santander), sorprendiendo a las fuerzas cristinas. Fue hecho prisionero por los carlistas el comandante de los urbanos de dicho valle, Ángel González Gil, y se le fusiló en represalia de los fusilamientos llevados a cabo por los cristinos con los prisioneros carlistas. A la acción de Guriezo el 26, siguió la de Almpuero, el 28 de febrero. Regresado el coronel Arroyo a Vizcaya, volvió el coronel Villalobos al teatro de sus operaciones, que eran la vertiente sur de la montaña de Santander y el norte de la provincia de Palencia.
La columna expedicionaria carlista mandada por el comandante Arroyo perseguía extender la agitación armada por toda Castilla. Así, estas tropas cruzaron el norte de la provincia de Burgos hasta alcanzar las montañas cántabras, incursionando en el valle de Liébana y Potes, de donde fueron desalojados por soldados cristinos del teniente coronel Menéndez el 7 de abril; al día siguiente, de regreso a su base, volvieron a sostener un duro combate con esta columna enemiga en la zona montañosa palentina (Guardo). Poco después han de huir ante la llegada el 13 de abril de una columna móvil isabelina de 120 soldados que los dispersa (la dispersión ante un enemigo más poderoso es la táctica habitual). Unos días después capturan al cabecilla de una agrupación carlista Barrio (sobrino de Villalobos) en Valderredible, en la localidad cántabra de Villanueva la Mía un sobrino, llamado Barrio, del infatigable jefe carlista castellano Santiago Villalobos, que hubo de padecer, además, la prisión de su indefensa esposa. Los combatientes de Arroyo siguieron por territorio palentino, cruzando Triollo y Vidrieros en dirección al valle de Redondo. También en tierras cántabras se menciona la actividad de una partida carlista que recorría por entonces el valle de Toranzo, donde sostuvo una escaramuza con milicianos urbanos de Torrelavega. Como consecuencia, fueron hechos prisioneros dos guerrilleros legitimistas, pasados por las armas el 10 de abril en Meruelo.
El 23 de abril el cura Merino es alcanzado en Herrera por fuerzas del brigadier Albuín y sufren un descalabro en hombres (44 muertos y 8 heridos) caballos (36) y armamento. Merino agrupa sus fuerzas en Osorno y se refugia en las sierras de Burgos. Villalobos vuelve a Valderredible agrupa las partidas dispersas haciéndose dueño absoluto de la zona cántabra próxima a Valderredible. Las tropas liberales de la zona (Sur de Cantabria y Norte Palentino) inician su búsqueda. El 10 de mayo localizan una de sus partidas en Quintanilla de An, cerca de Polientes.
El 25 de octubre se localiza la facción de Villalobos en Soncillo (Burgos) y sufre un descalabro. Son perseguidos hasta Matamorisca donde deciden dispersarse.
En Baltanás (Palencia) el coronel
Nieto venció a la columna cristina del capitán Pablo Ramos.
1835
Villalobos sigue activo entre Santander y Palencia con más de 200 hombres a caballo. Actuaban dividiéndose en pequeños grupos (las menores de hasta solo 5 hombre). Un objetivo primordial era el aprovisionarse de armas, dinero y alimentos en la zona enemiga. En sus incursiones trataban de imponer una “ley del silencio”. Amigos, conocidos y familiares respetaban dicha ley; pero no así otros que se sentían perjudicados. Villalobos amenazó a los confidentes con cortarles las orejas (y lo hizo sin dudar) ensartándolas en una cuerda que llevaba como escarmiento. Otras veces los fusilaba directamente. El secreto se hacía necesario pues en la mayoría de los encuentros directos con los isabelinos llevaban siempre las de perder.
El 28 de enero, tras un arriesgado desplazamiento desde sus bases al norte hasta Frómista Villalobos fue sorprendido por la columna de Saturnino Albuín (murieron 50 carlistas y hubieron de dispersarse de nuevo, volviendo al norte).
Se mantienen constantes escaramuzas con numerosas entradas inmunes de los carlistas en las localidades para aprovisionarse y reclutar. Se ordena cerrar las entradas y fortificar pueblos en lo posible. En Cervera, Aguilar y Carrión se habilitan fuertes en torno a sus construcciones más sólidas.
Reunidos los coroneles Villalobos, Arroyo y el Pasiego, concentrando 500 hombres, partieron de Báscones de Ojeda y se presentaron el 18 de febrero en la importante villa de Saldaña (Palencia), entrando en la misma y apoderándose de los fusiles de los urbanos, que ascendían a 170, un cañón pedrero, 10.000 cartuchos y una arroba de pólvora suelta. El golpe era serio para los cristinos, porque desmentían las afirmaciones liberales que constantemente anunciaban la dispersión de las fuerzas carlistas mandadas por ambos jefes, hasta el extremo de considerar que había llegado a extinguirse la de Villalobos. Se movilizaron entonces contra los carlistas todas las fuerzas que estaban en la posibilidad de converger contra los carlistas, tales como las columnas de Morán, Tello, con 190 hombres, que entregó su mando al coronel Losada y a Barrionuevo. Este último brigadier, enterado en Buenavista de la noticia de la ocupación de Saldaña y sabedor de que se dirigían hacia Guardo, marchó contra los carlistas en retirada, consiguiendo entablar combate con los mismos en el pueblo de Guardo (Palencia) a las tres de la tarde, acción que terminó el mismo día 19 de febrero por la noche, con la retirada de los carlistas, que dejaron abandonado el cañón pedrero cogido por ellos en Saldaña y que, dada la clase de guerra que se hacía, no les servía para nada.
Aunque vencidos, sus acciones provocaron un enorme despliegue de tropas isabelinas (desde Carrión, Valladolid y Palencia) que mermaba efectivos a otros frentes. Así las columnas isabelinas se veían obligadas a desplazamientos continuos en persecución de las partidas carlistas cuya supervivencia dependía de sus incursiones en los poblados. El 21 de febrero el brigadier Barrionuevo se deslazó de nuevo a Buenavista, Iriarte a Salinas de Pisuerga y el Comandante Militar de Palencia a Herrera. Guardo fue visitada con frecuencia (en febrero y marzo es visitada por la agrupación de José Arroyo. Por allí pasa también Modesto de Celis (9 de marzo y 4 y 28 de mayo) para provisionarse.
El 13 de marzo Villalobos y Ramírez son sorprendidos con 39 jinetes en unos montes cercanos a Aguilar. Se dispersan en cuadrillas pequeñas (de 2-3 hombre). Al día siguiente encuentran de nuevo a Villalobos (con 50 hombres a caballo) y resulta herido junto a otro de sus oficiales. El día 15 es localizado con solo 11 hombres en la venta de Becerridejo con un muerto en la escaramuza subsiguiente.
Otra de las columnas que operaban contra dichos jefes, mandada por el coronel cristino Benito Losada, tuvo un combate con las fuerzas carlistas a las órdenes de Epifanio Carrión, cerca de Cornoncillo (Palencia), el día 26 de mayo (?)
El día 15, se señala una pequeña escaramuza entre la caballería carlista del capitán Carrión y un destacamento de caballería del RC-2 de la Reina mandado por el alférez Juan Losada, en las cercanías de Becerril del Campos (Palencia).
En el pueblo de Vergaño (Palencia), habían establecido los carlistas un taller de sastrería para dotar de uniformes a los voluntarios castellanos. El 17 de marzo, llegó a dicho pueblo la columna cristina del coronel Losada, y pudo detener a dos de los sastres y recoger 16 pares de pantalones de paño pardo y 10 chaquetas, todo confeccionado, así como una cantidad de paño y lienzo.
A comienzos de mayo, la fuerza carlista que mandaba Modesto de Celis y que tenía por campo de acción la parte occidental de Castilla, tuvo un combate con una tropa cristina en Payo de Ojeda (Palencia).
El 19 de mayo, en Congosto de Valdavia (Palencia), las columnas cristinas que mandaba el coronel Losada y el comandante Morón lucharon contra una pequeña partida carlista, que se vio obligada a abandonar el pueblo.
El 28 de mayo, Losada, al pasar por Viduerna recibe noticias de que Modesto de Celis está en las cercanías de La Puebla de Valdavia. Lanza una avanzada con el capitán Manuel Aguirre que le envía noticias el 29 de que los carlistas marchan hacia Báscones de Ojeda por entre páramos y majadas. Adivina su llegada a Payo de Ojeda donde les sorprende (3 muertos, 9 prisioneros, 13 caballos…)
En junio se rumorea que los carlistas intentarán una operación sobre Reinosa encabezada por Arroyo y Villalobos.
El 22 de junio sorprenden otra partida de Villalobos en Berzosilla desbaratando la partida.
El 29 de junio, el tan activo brigadier Losada, entra en Barcenilla de Pisuerga buscando a Modesto de Ceis. Éste logra huír; pero son capturados sus lugartenientes “El Toresano” y “Herrador de Salinas”. Después se reúne con el teniente Lorenzo Martínez en Perapertú que viene de derrotar otra partida en Salcedillo y se dirigen juntos a Aguilar (el mayor centro de apoyo carlista de la provincia).
El 24 de junio muere el general Zumalacárregui. Los dirigentes carlistas planean entonces expediciones en columnas móviles que, partiendo de la zona vasco-navarra- se desplacen hacia castilla y después al resto de la geografía española. Se materializan 5 expediciones, algunas de las cuales pasarán por el norte Palentino.
El 11 de julio encuentra la gavilla de Baldomero Vivanco cerca de Herrera (26 hombres) que huye hacia Hinojal del Río Pisuerga (Burgos) a través del Soto de Herrera.
El 18 de julio de da cuenta del enfrentamiento de unos aduaneros carlistas contra fuerzas del gobierno de Madrid en la raya de las provincias de Burgos y Palencia, en los alrededores de Olmos del Río Pisuerga (Palencia).
El 20 de julio es interceptado en San Martín del Monte (cerca de Herrera) el grupo de Agustín Rey por fuerzas del teniente cristino Echevarría. Como de costumbre: dispersión y abandono de material.
El 29 de agosto, se libró otro pequeño combate en Pisón de Castrejón (Palencia).
El 18 de octubre, entre Roscales y Castrejón, es localizada la partida de Modesto Celis (68 hombres). En el enfrentamiento es herido Modesto y muerto “el Serranillo”, uno de sus sargentos natural de Cervera. Modesto se refugia en la ermita del Amparo de Guardo seguido de cerca por las tropas isabelinas.
El 22 de octubre tiene lugar una refriega en el entorno de la ermita Cristo del Amparo, protagonizada por Modesto de Celis (a quién unos días antes los cristinos habían dicho que el jefe carlista había sido herido) y el capitán Pedro Rodríguez, que había partido de Renedo de Valdavia a la par que ell comandante Francisco Valverde se posiciona sobre Mantinos. Modesto huye hacia Otero de Guardo pasando por Velilla solo con 5 hombres. Los isabelinos pernoctan en Otero; pero pierden el rastro de Modesto. Los destacamentos enviados al Priorato del Brezo y la Peña no logran encontrarle. Los restos de su partida van cayendo en distintos lugares.
El 26 de octubre dos de ellos en Aguilar. En las inmediaciones de Reinosa otros dos y algunas detenciones más en el límite con León. Se dicta una orden de captura exclusiva sobre Modesto.
1836
En febrero de 1836, Villalobos se ha unido a Cuevillas y Merino para reorganizar el ejército en el norte de Burgos. Se movilizan fuerzas isabelinas contra ellos, también desde Palencia: Batallón del Príncipe (810 hombres) situados sen Prádanos, 300-400 de la nueva quinta para Herrera, desde Carrión El Batallón de Granada hacia Cervera y otra columna con 2 piezas de artillería hacia Aguilar. Con estas movilizaciones en zona norte de Palencia cesan las incursiones carlistas que pasan a situarse en las provincias limítrofes o al Cerrato palentino.
En abril de 1836 la partida de Escalera, El Pastor, Pío y Patricio Rodríguez empieza a actuar por la comarca. En su persecución caen cerca de La Puebla de Valdavia los dos últimos jefes citados. Huye el resto.
Otra partida, por estas fechas (la de Escandón, Cayón y Vega) es perseguida igualmente.
En este mismo mes, Modesto de Celis, reaparece en Castrejón en una pequeña partida de tres hombres y asalta a un oficial de carabineros de la Real Hacienda escoltado por 14 hombres al que arrebatan 43.000 reales de la paga de sueldos del ejército isabelino.
A finales de junio, parte de Amurrio, la expedición móvil de Miguel Gómez (3000 hombres), que inicialmente avanza hacia Asturias y Galicia. Mientras en nuestra zona aparecen nuevas partidas.
1 de julio es visto un grupo en Villavega que se desplaza a San Martín de Peraplertú y Herreruela de Castillería. El coronel Losada intenta cortarles el paso e impedirles que pasen a la Liébana para unirse a la expedición de Gómez. Otras agrupaciones carlistas parten de Guardo y San Salvador de Cantamuda.
El 2 de julio llega Espartero a Salinas de Pisuerga para perseguir a Gómez. Al día siguiente pasa por Resoba y parte el 4 en dirección a Potes. Le apoyan desde Guardo Albuín y desde Aguilar, Losada. Gómez rehúye el encuentro y han de volver a sus bases pues las partidas carlistas siguen operando allí. Modesto de Celis sigue recorriendo el partido de Cervera y Losada ha de perseguirle.
1 de agosto. Gómez da la vuelta en Galicia y vuelve sobre León donde entre ese día. Cuando abandona la capital dirige sus pasos hacia Riaño.
El 7 de agosto Gómez pasa por Guardo y Velilla.
El 8 deja, como cebo, en Riaño algunas tropas para atraer a Espartero; pero este ataca por un flanco inesperado y han de dispersarse hacia Asturias, aunque volverán a la carga después de reponerse en Cangas de Onís.
Mientras Espartero protege Oviedo, Gómez retorna a los puertos leoneses acercándose a Potes para absorber la brigada de Arroyo que espeaba en el valle de Liébana. Desde Santander entre por Piedrasluengas en Palencia, rebasa Cervera y se desvía en Perezancos para llegar hasta Prádanos de Ojeda donde convoca una Junta de Mandos. Allí deciden continuar hacia el interior.
El 20 de agosto ocupan Palencia. Ese mismo día Espartero, que les persigue, ha llegado a Prádanos. Tras abandonar Palencia prosiguen hacia el sur: Valladolid, después Castilla La Mancha, Andalucía… En esta expedición tomaron parte los cabecillas del norte palentino Modesto de Celis y Villalobos. Este último murió en la conquista de Córdoba.
El 7-8 de noviembre pasa por San Salvador y Cervera la nueva columna de Pablo Sainz (800 hombres) que se batía en retirada tras ser derrotada. Intentan llegar a Vizcaya a través de Cabuérniga y Torrelavega. Elrechazo y la hostilidad de la población del norte palentino hace que sean apresados 30 de sus hombres en la zona.
A finales de diciembre se opera para acabar con la partida de Ramírez, instalada en el norte palentino. El hijo del cabecilla es detenido.
1837
En Castilla la Vieja, solo escaramuzas, pequeñas incursiones, ligeros combates, señalan los primeros meses del año 1837, muy particularmente en las comarcas fronterizas de Santander, Burgos y Logroño. La crudeza del invierno y los escasos contingentes de las guerrillas carlistas reducían la actividad; pues los mozos preferían pasar al Norte para alistarse en los batallones de Castilla, que tanta fama tenían, o en los lanceros castellanos, que también la habían adquirido. Ello explica que la crónica registre pocos acontecimientos hasta la expedición de Zaratiegui.
En el verano de 1837 la nueva expedición móvil de Zariategui no discurre por el norte palentino, aunque sí alcanza a asediar, sin éxito, Palencia. Otra expedición en 1837, la expedición real encabezada por Carlos, no tiene incidencia en Palencia.
En septiembre, buena parte de
Castilla la Vieja era de dominio carlista. Aranda de Duero y Segovia estaban
controladas por sus tropas. En Nava del Rey y Tordesillas se producían
insurrecciones y Zariategui entraba en Valladolid el 18 de septiembre. Con el
intento de afianzar su conquista, se enviaron pequeñas facciones a las
provincias de Palencia, León, Zamora y Salamanca. Tras unos días en Valladolid,
la expedición Zariategui recibió la orden de unirse a la del pretendiente don
Carlos, con lo cual abandona la ciudad.
El 31 de agosto, el Capitán General del distrito militar de Castilla La Vieja dicta un bando sobre medidas represivas para contener a las partidas carlistas que asolan la zona.
En el norte palentino continúan operando, cada vez más dispersas y divididas y con pocos efectivos, algunas partidas. Las columnas de Cervera y Aguilar, junto a la columna móvil, protagonizan algunos apresamientos, escaramuzas y persecuciones (8 facciosos en las inmediaciones de Cervera, una partida de 12 hombre que trataba de penetrar en Saldaña el dos de diciembre…).
1838
El 14 de marzo, parte de Orduña (Vizcaya) el carlista conde de Negri, protagoniza una nueva expedición con dos brigadas y un total de 3000 hombres. Ignacio de Negri Mendizábal contaba con 8 BIs castellanos, 4 escuadrones y 2 piezas de montaña.
El 17, tras atravesar el norte de Burgos, alcanza Los Carabeos.
El 19 llega a la Pernía. Dividen las fuerzas para penoctar en Lebanza, Vañes y San Salvador de Cantamuda. El general Merino se separaba del cuerpo expedicionario de Negri el 19 de marzo en Quintanas de Hormiguera dirigiéndose a tierras de Burgos y después a Soria.
El 20 se dividen en dos columnas y pasa a la provincia de Santander. Una hacia Piedrasluengas para seguir hasta la Liébana y otra en Casavegas. Mientras las tropas del general Manuel Lastre que les seguían desde Cervera y Aguilar, llegan en su persecución a San Salvador.
El 21 de marzo se reagrupan los carlistas en Vendejo y les hacen frente. Ese violento combate dejó la expedición dividida y en malas condiciones.
El 23, a contramarcha, Negri regresa a San Salvador y se apodera de un convoy de suministros. En Camasobres queda su segundo comandante protegiendo a los heridos.
El 24 Negri con dividiendo sus fuerzas pernocta en Cillamayor y Matamorisca.
El 25 decide trasladar y dejar a los heridos en Cillamayor bajo la responsabilidad de las autoridades (con arreglo al tratado Elliot). La expedición deja tierras palentinas y se dirige a la población burgalesa de Urbel del Castillo.
La dispersión de tropas carlistas en Vendejo produce un incremento de las partidas carlistas en la zona.
El 24 de febrero, era la partida mandada por el Pastor la que tenía un encuentro en Guardo (Palencia), y el mismo día, esta misma fuerza combatía en Villodre (Palencia).
Principios de abril: grupos rebeldes atacan Aguilar y destruyen su fuerte aprovechando la ausencia de tropa (en persecución de Negri).
El 1 de abril Negri había enviado a dos destacados y veteranos jefes guerrilleros castellanos, Epifanio Carrión y Modesto de Celis, para que operasen en la provincia de Palencia. En consecuencia, durante los primeros días de ese mes, tras apoderarse de Herrera del Río Pisuerga, incursionaron por Canduela, Peracanazas y Cervera del Pisuerga, donde batieron y aprisionaron a su guarnición.
El 9 de abril se da cuenta de que, en Saldaña, se ha de hacer frente a una partida de más de 200 hombres.
El 10 de abril, Modesto de Celis y Epifanio Carrión encabezando una partida de soldados dispersos de las tropas de Negri se enfrentan y son rechazados en Canduela, pero aparecen después en Perazancas rindiendo su pequeña guarnición. Con la estratagema de vestirse con los vestidos de la guarnición rendida se presentan en Cervera logrando engañar a la avanzadilla que les recibió.
El día 15 apresaron a más de 60 hombres en la burgalesa Basconcillos de Tozo (recurriendo para conseguirlo a quemar la casa donde se habían refugiado). Sus actividades por la zona continuaron con buen éxito, atrayendo la atención de numerosas columnas enemigas, por lo que tuvieron que refugiarse en el Norte a comienzos del verano.
Al ser descubiertos hubo una escaramuza de la que volvieron con algunos presos, armas y efectivos. El 15 se dirigen a Villadiego y, en Vasconcillos, rinden a un grupo de 50 provinciales y 10 caballos francos. Los días siguientes operan por Tierra de Campos molestando a los perseguidores de Negri.
Negri y el resto de su expedición, tras llegar a Segovia y después a Valladolid, Dueñas, Sahagún y Mayorga donde sufre una nueva derrota el 15 de abril.
El 16 de abril, en retirada, se dirige a Fresno del Río, donde pernocta la segunda división, mientras la primera lo hacía en Pino del Río, en retaguardia.
El 17 de abril, pasan por Guardo y pernoctan en La Villa y Villafría.
El 18 dejan en La Villa los prisioneros hechos en Sahagún y Dueñas y prosiguen hacia Potes para reponerse en La Liébana, pasando por el puerto de La Palomera en dirección a Reinosa.
El 24 de abril regresan a la Montaña Palentina pernoctando en Cantuela y Quintanilla de las Torres.
El 25 de abril llegan a Aguilar con el objetivo de reponerse. No pudieron tomar el fuerte defendido con fiereza por menos de 100 hombres.
El 26, Negri, continua hacia Pomar de Valdivia donde pernocta.
El 26, Modesto y Epifanio, reciben la orden de Negri de sumarse a su expedición.
El 27 de abril llega a Fresno de
Rodilla y después a Villasur de Herreros donde ha de enfrentarse con Espartero
siendo derrotado y su expedición disuelta.
Ese mismo día, tres cabecillas carlistas fugados de la prisión de Palencia y que se habían desplazado allí, son abatidos y enterrados: Miguel Martín (“El Estrella), Fernando Gorgollo Noriega y Tomás Gallego.
Celis y Epifanio, escoltan al general Fernando Zabala, hasta Polinetes. Poco después se enfrentan a la guarnición de Soncillo sin claro vencedor.
Carrión, después de haber dejado a salvo en el Norte a Zabala y compañeros, regresó a la provincia de Palencia, donde seguían luchando Rey y Cordalias, a los que se unió la fuerza mandada por Celis, independiente de Carrión. Este recorrió Prádanos de Ojeda y Recueva, combatiendo contra Manuel Carande. Unido de nuevo a Celis, sorprendió la guarnición de Saldaña, el 17 de mayo; siguieron luego por Ribero de la Cueza (Palencia), combatieron el 19 en Cervatos de la Cueza y el mismo día entraron en Frómista. La activa persecución de que Carrión fue objeto después por las columnas combinadas de Carande, Padilla y otros, obligándole a entrar en la provincia de Santander.
El 13 de mayo reaparecen en Prádanos donde se concentran más de 350 hombre (150 infantes, 130 lanceros y 34 tiradores). Se proponen tomar Cervera atacando a la columna de Carande.
El 17 sorprenden a una pequeña guarnición en Saldaña pasando después a la zona de Campó.
El 25 rondan de nuevo Cervera; pero escapan a Valderredible ante la previsible llegada de refuerzos.
El 26 llegan a Polientes.
No estaba ocioso Carrión, que, con la caballería de Modesto de Celis y el escuadrón que mandaba, junto a la infantería de Agustín Rey, recorrían Saldaña y Frechilla (Palencia), y el 3 de junio entraba en Villada (Palencia), de donde pasó a Cisneros y el 6 llegaba frente a Carrión de los Condes. Los días 7, 8 y 9 recorrió Medina de Ríoseco y Villalón de Campos (Valladolid). En Salazar de Amaya (Burgos) libró combate, del que salió victorioso, contra las columnas reunidas de Nalda, Carande y Losada, el 20 de junio, regresando luego a la provincia de Palencia y pasando después a la de León, llevando 50 prisioneros, mientras que los cristinos de Losada se refugiaban en Aguilar de Campoo.
A mediados de julio, Gago, que había entrado en Sahagún (León), amenaza hacer lo mismo en Villalón de Campos (Valladolid). A su regreso de las provincias vascongadas, el comandante Carrión libró combate en Guardo (Palencia) contra la columna de Carande, en la que llevó la peor parte el jefe carlista. El comandante Carrión, después de su encuentro en Guardo con los cristinos, sorprendió un convoy de calzado para el ejército cristino en Espinilla (Santander). Marchó luego a Valdenoceda (Burgos), cuya guarnición se le rindió.
En las semanas siguientes protagonizan golpes audaces en Villada, Villadiego, Herrera, Almansa, Valderrueña, Riaño y Sahagún. Estas acciones hacen que se intensifique su persecución viendose obligados a buscar refugio en zonas afines al carlismo. Se origina un periodo de calma de varios meses.
Durante el segundo semestre de 1838 el cura Merino por Herrera, las cercanías de Aguilar y Los Carabeos al objeto de conseguir hombres y armas para el frente de Vizcaya.
Hacia el 26 de agosto continúan algunas pequeñas partidas de facciosos (carlistas) recorriendo los pueblos de corto vecindario de los partidos de Baltanás y Saldaña sin los isabelinos poder exterminarlos por sus tácticas de dispersión.
El 1 de septiembre, el comandante Carrión entró en Astudillo (Palencia); el 4, el comandante Rey luchaba contra el cristino Carande en Fresno del Río (Palencia); el día 5, se combatía en Parapertú (Palencia).
Gago combatió y entró en Melgar de Fernamental (Burgos); en Puebla de Valdavia combatió el 14 de septiembre el comandante Carrión, y el 15, había entrado Gago en Saldaña, después de hacer lo mismo, dos días antes, en Mayorga (Valladolid). Al salir de Saldaña, Gago fue batido el 16 por Carande.
Lucas Murgía sufrió una derrota en los montes de Parapertú (Palencia), territorio en el que se había batido ya el día 5, también con la columna de Nalda.
En noviembre Merino abandona Soria y, pasando por Burgos, llega hasta llegar a Baltanás (Palencia), siguiendo de allí por Palenzuela (Palencia) a Castrojeriz (Burgos), a donde se llegó el 4 de noviembre, recaudando por todas partes las contribuciones. Hay que seguirte el 4 por Melgar de Fernarnental (Burgos), el 5 por Osorno y Herrera de Pisuerga (Palencia) y el 6 por Canduela, reclutando además voluntarios por los pueblos que recorría. El 7 estaba en Los Carabeos (Santander), cruzando el río Ebro por Aldea de Ebro, y se dirigió a Soncillo (Burgos).
En torno al 9 de noviembre Carlistas mandados por Juan Díaz luchaban y entraban en Saldaña (Palencia) y luego hacían su entrada en Carrión de los Condes (Palencia).
1839
La guerra está próxima a su conclusión. El 5 de enero, en Prádanos de Ojeda, es detenida una partida de 4 personas.
El 7 de febrero se busca en Ventosa que es alcanzado el 8 en Olmos de Pisuerga (Logran huir, pero abandonan 154 caballos).
La partida mandada por Escalera, después de haber entrado en Villasarracino (Palencia), combatió en Villadiezma (Palencia), copando a una fuerza cristina que cayó toda ella prisionera, y que estaba mandada por el alférez Mena. Los prisioneros fueron todos desarmados y puestos en libertad, no habiendo querido tomar parte con sus enemigos sino el oficial que los mandaba. Después, Escalera intentó un golpe igual, pero no tuvo éxito, en Villorquite de Herrera (Palencia).
El 11 de febrero de 1836 un informe declara que en el Norte Palentino siguen actuando algunas partidas (más de 100 con caballo) formadas por desertores y sin mandos claros, en grupos de 10-60 hombres insubordinados y sin disciplina que buscan solo sobrevivir o robar. Es ya un carlismo en fase de descomposición. Desde Valderredible hasta Tierra de Campos, las partidas eran sin importancia y además estaban independizadas de todo mando superior; por lo que se había dado orden al comandante Francisco Rodríguez para que las reorganizara, esperando que el Teniente Coronel Tomás de la Iglesia España y el comandante Agustín Rey podrían auxiliarle en esa labor. El principal cabecilla (y el mejor) de todas esas partidas es Agustín Rey, gran conocedor de la zona.
El 18 de marzo, una partida encabezada por Rey, ataca y hace prisioneros en Villanueva de Abajo, trasladándose después a La Puebla y Báscones. El 18 fue el comandante Rey el que entraba en Castejón de la Peña (Palencia) y el 25 de marzo se señala un combate habido en Calahorra de Boedo (Palencia).
El 24 de marzo una fuerte opinión en la prensa exige enviar nuevas fuerzas al ejército en el norte de la provincia (se citan múltiples acciones de Rey, Terán, Iglesias, Escalera y el fraile Murgía; en zonas de Herrera y Prádanos huyendo después a Valderredible. La presión de la prensa surte efecto y se refuerza con algunos soldados la zona para pesegirlos.
El 29 de marzo la partida de Rey con 20 hombres a caballo penetra en Castrejón.
El 7 de abril se produce un tiroteo en Cervera del Río Pisuerga (Palencia) y un combate de poca mayor importancia en Valdespino de Aguilar (Palencia).
El 9 de mayo es alcanzada la
pequeña gavilla de El Lobo que resulta muerto.
El 21 se desarticula otra facción de 18 hombres en Carabeos (3 muertos y el resto presos).
El 1 de mayo se captura la gavilla de “Caín” (de la facción de Escalera) al que abaten.
A finales de junio, el cabecilla Bravo de la partida de Rey, es apresado en Cervera y otra gavilla es perseguida hasta más allá de la provincia.
La partida que mandaba el guerrillero Bravo combatió en Payo de Ojeda (Palencia), contra la columna cristina del capitán don Jerónimo Villarrubia. Además de los citados comandantes Rey y Bravo, seguían operando con tenacidad las pequeñas partidas mandadas por Cuadrado y Escalera.
El 15 de julio es detenido el fraile Murgía en Resoba.
El 21 se localiza la partida de Rey y Escalera (su partida queda reducida entonces a solo 5 personas).
El 22 Escalera se acoge al indulto y abandona su actividad. Rey prosigue.
En agosto llegan refuerzos a Aguilar para capturar las partidas de Hierro y Rey (Pedro Hierro Varona, antiguo compañero de Santiago Villalobos, actuaba por el norte de Burgos; pero a veces se llegaba a la Montaña Palentina.
El 25 de agosto se conoce el fin de la guerra. El 28 se firma el Acuerdo de Vergara.
Al conocerse el Convenio de Vergara, todavía cundió mayor desaliento, ya que Castilla la Vieja estaba más ligada a la guerra del Norte que la de Aragón y Valencia. El comandante Carrión conservaba todavía su escuadrón de 150 caballos y seguía operando por la provincia de Palencia, pero al recibir una copia del texto del Convenio, decidió acogerse a sus beneficios, lo que hizo en Villavega (Palencia), de donde pasó luego a Herrera de Pisuerga, entrando por fin en Burgos, donde juró lealtad a Isabel II.
Aquellos que no se acogieron al indulto continuarán escondidos en el monte con una vida dedicada al pillaje y la supervivencia.
RECOPILACIONES DE PRENSA
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Partes recibidos en la secretaria de Estado y del Despacho de la Guerra. El capitán general de Castilla la Vieja con fecha 20 de febrero, entre otras cosas, dice lo que sigue: «Exmo. Sr.:
Con sumo sentimiento participo á V. E., que según el parte que traslado por
separado del comandante militar de Palencia, los cabecillas Arroyo y
Villalobos entraron antes de ayer por la mañana en la villa de Saldaña, de
donde se llevaron 170 fusiles de los urbanos, un cañón, que estos tenían 103
cartuchos y una arroba de pólvora suelta. El comandante militar de Palencia
salió con 118 soldados del 2ª ligeros de infantería a Carrion de los Condes,
y proseguirá en seguimiento de la facción, la que dice iba seguida de cerca
por la columna de Morón. A pesar de
que tengo destinadas contra las predichas facciones las columnas de Moran ,
Tellez y Barrionuevo , y las tropas del brigadier Liarte , he creído
conveniente mandar que de Valladolid salga otra, compuesta de las fuerzas
posibles de ambas armas, y mañana saldrá de esta ciudad el coronel don Benito
Losada, conocedor de todo ese terreno por haber hecho en él la guerra de la
independencia, con 20 caballos del 6ª ligero, para que tome el mando de la
columna de Tellez; y he prevenido al brigadier Barrionuevo que la refuerce
con el número de callos que crea conveniente, a fin de que así dicho
brigadier como Losada persigan con fruto y sin descanso las gavillas
insinuadas. Dios etc. El mismo capitán general con ficha del 22 traslada el parte siguiente del brigadier Barrionuevo, su fecha en Guardo a las doce de la noche. «Consiguiente a lo que tuve el honor de decir á V.E. en el dia de ayer desde Báscones de la Ojeda, y ya con la seguridad de que la facción de Arroyo, Villalobos y el titulado Panego, reunidos en número de ??? hombres de ambas armas, se habían dirigido a Saldaña, emprendí mi marcha para ver si podía darles alcance con la columna de mi mando, compuesta de 190 hombres del Regimiento Cataluña 6º ligero. Al llegar a la inmediación del pueblo de Buenavista adquirí noticias más recientes, instruyéndome de que los enemigos después de haber entrado en Saldaña, y permanecido en él algunas horas, salieron con dirección a Guardo a las cuatro de esa misma larde. Con este motivo y para forzar la marcha, como … cogí la referida columna, di a esta un pequeño descanso en el indicado pueblo de Buenavista, facilitándola un poco de vino y pan en aquellos momentos. Seguí adelante y me puse en marcha con toda celeridad para el pueblo de Guardo, dando vista a este pueblo a las nueve de la tarde ; no bien se presentó la guerrilla de caballería al mando del porta D. Manuel Barrionuevo , cuando éste oficial nos avisó estar de la parte de acá del pueblo la avanzada de los enemigos, y poniéndome al trote llegué a la altura que domina a Guardo, el cual situado en un hondo valle al pie de la escabrosa y nevada montaña de mismo nombre, y circunvalado de colinas en todas direcciones , observé que los enemigos, sin duda con alguna noticia de mi aparición se hallaban en posición parapetados en un castillo antiguo derruido que domina las casas, habiéndola tomado igualmente en esta y en las avenidas de la población; en este estado, y conociendo que iban a hacer una obstinada defensa, les presente la batalla ínterin llegaba la infantería que se dirigía a corta distancia. En el momento rompieron un fuego horroroso sobre mi escuadrón, el cual fue contestado por la guerrilla de infantería al mando del teniente don Juan Manuel Navarro , del digno regimiento Voluntarios de Aragón, 3 ligero, previniendo al mismo tiempo al teniente coronel comandante accidental de dicha tropa don Vicente García, enviase una compañía por el flanco izquierdo, para que atacase a la vez, lo que fue ejecutado por el teniente 2º ayudante don Antonio Navarro, del mismo cuerpo, y que el expresado capitán marchase, sosteniendo con el resto de su fuerza, compuesta de la [?] compañía, mandada por el teniente comandante accidental don Francisco Fernandez Rienda, reforzando la izquierda con 30 hombres, al cargo del teniente don Romualdo Nieva, del dicho regimiento. Distribuidas así las tres compañías de infantería, y a la voz de viva Isabel II, vamos sobre el pueblo, haciendo de una parte y otra un vivísimo fuego, no sirviendo de obstáculo a esta valiente tropa la formidable posición que ocupaba el enemigo, de la cual fueron arrojados con la mayor bizarría y decisión, tomando aquellos otra nueva sobre la sierra, de la que igualmente fueron arrojados, y sucesivamente de cuantas ocuparen hasta el término de más de una legua, y casi sobre lo más encrespado de la sierra de Guardo cubierta de nieve. A pesar de la escabrosidad del terreno dispuse que una mitad de caballería, al mando del alférez don Antonio Yesle (¿), se dirigiese sobre el flanco izquierdo con el objeto de apoyar la guerrilla de infantería de aquella parte, ínterin yo con el resto de mi escuadrón lo verificaba por los demás puntos, pues, con alguna anticipación, la caballería enemiga emprendió su retirada por la sierra, protegida por su infantería, la que disputaba con firmeza los puntos que sucesivamente iba ocupando. Así total dispersión en todas direcciones por lo más encumbrado de la indicada sierra y la noche, puso término a este día de gloria para las armas que sostienen la legitimidad; siendo su resultado haber quedado en el campo más de 40 muertos , y según el rastro de sangre llevaban algunos heridos, entre ellos, según noticias , un comandante , y dejando en nuestro poder un cañón pedrero y municionado, 130 fusiles con sus bayonetas, dos cajones de pólvora y balas , cuatro cajas de guerra , 16 caballos, y una porción de morriones y otros efectos de poco valor, libertando todos los mozos solteros que habían alistado a la fuerza para llevárselos. Por, nuestra
parte solo hemos tenido la desgracia de que fuese gravemente herido el
soldado del regimiento de caballería de Cataluña Julian Hernández; el de
infantería de Aragon; el cabo (¿), pasado un muslo de un balazo; Juan Ramos,
y el carabinero Francisco Merayo, herido no de consideración…
LA ABEJA
(Madrid) 14/10/1935 La Guardia nacional de Vertavillo (¿), provincia de Palencia, ha dado una nueva prueba de su desvelo en favor de la justa causa de S. M. y la libertad de la patria en la no che del 3 del actual, que conducida por su bizarro comandante, soportaron una marcha penosa consiguiendo aprehender en el pueblo de Villaconancio a los partidarios del rebelde Merino, Manuel Asensio y José Encinas que en la noche del 27 último robaron y mal hirieron a dos pasajeros en el camino de Cevico de la Torre.
BOP Palencia
26/10/1835 El Señor Comandante General de esta Provincia con fecha 20 del actual me dice lo siguiente. “Despues de
una persecucion que ha dias he hecho y estoy haciendo con parte de la Columna
de mi mando sobre el rebelde Modesto que capitanea 18 ladrones, se encuentra
el Capitan Don Pedro Rodriguez de la Seguridad de Palencia con la partida de
su mando el 18. A las 9 de la mañana entre Roscales y Castrejon con el
cabecilla y satélites a quienes les cargo al sable, logrando sin embargo de la
superioridad de fuerzas que tenían los rebeldes, ponerlos en huida,
matándoles dos hombres, y herido a
golpe de sable el Capitan Rodriguez al citado rebelde Modesto, y
cogiéndoles un par de pistolas, un fusil recortado, un sable, varias ropas y
un caballo. De los dos muertos el uno se titulaba Sargento vecino de Cervera,
conocido por el apodo de Serenillo que fué enterrado en Castrejon. En este
dia continúo en persecucion del enemigo con la Caballería que tengo á mis
ordenes, para ver de exterminar este puñado de ladrones de la Provincia. Que
es cuanto tengo el honor de participar a V. S. para su gobierno y fines
consiguientes." Lo que se
hace saber al público para su satisfacción y la de los beneméritos que no
perdonan fatiga para el restablecimiento de la tranquilidad.
BOP Palencia
26/10/1835 (?) Palencia 22 de Octubre de 1835. EI Coronel Comandante Militar interino, Cayetano García Olloqui. Comandancia Militar de Palencia y su Provincia. El Comandante general de esta Provincia y Gefe de la columna en persecucion de facciosos Don Fran isro Velarde, con fecha 22 del actual desde Cuar to me dice lo que copio. “Despues de seis dias continuos de marcha sin descanso alguno salí ayer de Renedo de Valdavia a las seis y media de la mañana con sesenta caballos la mayor parte de la compañía de Lanceros de Salamanca con su Capitan y dos Subalternos y el Capitan Don Pedro Rodriguez con su partida del Escuadron de Seguridad de esta Provincia. Al llegar a Polvorosa, dividí los sesenta caballos en dos mitades, encargando la una al citado Capitan Rudriguez para que dirigiéndose por la derecha cayese sobre la Villa de Guardo, mientras yo con la otra lo hacía por Ayuela á Mantinos: en este pueblo ya supe que ol rebelde Modesto con diez y siete hombres se hallaba en la Ermita del Amparo, tomando las raciones que la Justicia de Guardo le había remitido. Al momento y sobre la hora de las tres y media de la tarde, subi el monte que media entre la rivera y la Ermita avistandoles, mandé a la guerrilla que cargase a los rebeldes que nos esperaron frente de la casa del Ermitaño, habiéndose aparapetado varios con sus trabucos entre los carros los que se sostuvieron algunes minutos; pero mandando volver a la carga y abanzando con quince Lanceros que tenía en batalla desalojaron el puesto y se pusieron al gran galope en completa fuga por el próximo y espeso monte que tenían a un tiro de pistola, quedando en el campo cuatro muertos, varias armas blancas y de fuego, tres caballos cogidos y otros que han abandonado para salvarse en las grandes montañas de este pais que es lo que ha contribuido para poderse eludir pues de otra manera el atroz Modesto y sus 353 secuaces hubieran concluido. Continué la persecucion por el terreno montañoso hasta llegar a Otero de Guardo habiéndo dado solo un pequeño descanso en Velilla, y antes de llegar a dicho pueblo perdí de vista al cabecilla Modesto que continuaba su fuga con solo cinco honbres. Siendo ya las siete de la noche y hallándose la caballería fatigada pernocté en el referido Otero, y Don Pedro Rodriguez llegó a Velilla ya tarde no pudiendo haber tenido parte en el encuentro con los rebeldes. A las ocho de este dia mandé al Capitan Rodriguez pasase con una partida de su mando a los 24 pueblos de la peña y Priorato del Brezo para acabar con Modesto y el resto de la facción si ha caido sobre aquellos pueblos como espero. Como es el octavo dia que he tenido de marcha sobre la misma y hallarse la Caballería de mi mando con necesidad de descanso, quedo en esta Villa en el dia de hoy para salir mañana á acabar de exterminar los rebeldes que quedan. Se hallaban á mis órdenes en el dia de ayer los Señores Don Luca de la Peña, Capitan de la compañía de Lanceros de Salamanca, Don José Salgado, Subteniente de la misma, que mandaba la Guerrilla y Don Luis Gonzalez, Subteniente de la compañía de infantería de id. haciendo funciones de Ayudante. No puedo menos de recomendar a V. S. muy particularmente al Sargento 1º de la comparñía de Lanceros de Salamanca Custodio Martin y al trompeta de la misma. Tambien se halló en esta ocasion el Escribano Don Dámaso Gareía de Abia de la Guardia Nacional de Cervera de Pisuerga, que hace cinco dias me acompaña con Don Juan Velez, otro individuo de la misma que en esta jornada iba incorporado con el Capitan Rodriguez. Lo que se
inserta en el Boletin oficial para que sirva de satisfaccion a todos los
amantes del orden y tranquilidad del pais. Dios guarde á V. muchos años.” Palencia 24
de Octubre de 1835. El Coronel Comandante Militar interino, Cayetano García
Olloqui. Señor Redactor del Boletin oficial de esta Provincia.
LA ABEJA
(Madrid). 18/11/1835 PALENCIA 13 de noviembre. Comandancia militar de Palencia y su provincia. Estoy encargado por el Exemo. Sr. capitán jeneral de Castilla la Vieja de exterminar las gavillas de facciosos titulados carlistas, y no quedando en el día en la provincia de mi mando más que el rebelde cabecilla Modesto, y tres o cuatro de su gavilla, todos dispersos que se han salvado (de la batida que les di el 21 del pasado en el Cristo del Amparo, y no habiendo dejado este cabecilla la provincia, protejido por los enemigos ocultos del gobierno de S. M. la Reina Doña Isabel II ; por tanto ordeno y mando lo siguiente: 1. Las justicias de los pueblos deben darme parte de la entrada del cabecilla Modesto, ó de cualquiera de sus dispersos, tomando para el efecto cuantas disposiciones sean mas convenientes, noticiando también al mismo tiempo al comandante de las tropas mas cercanas la presencia de los rebeldes, y en el caso que alguna justicia faltare a lo prevenido sufrirá la pena marcada en el bando del Exemo. Sr. capitán jeneral de esta provincia. 2. El que recibiese al cabecilla Modesto en su
casa y al momento no diese parte á la autoridad del pueblo, será tratado como
enemigo de S. M.la Reina. [… roto...]
LA ABEJA
(Madrid). 9/1/1836 Se ha asegurado que el coronel de caballeria D. Benito Losada que ha hecho la guerra en el norte de la provincia de Palencia y confines del alto Ebro con el acierto que es público , batiendo á Las facciones de Villalobos, Arroyo, Rey, Modesto, Ramiro y demas ha sido recibido por S. M. la Reyna Gobernadora con la mayor afabilidad y ha prometido darle el grado efectivo de coronel que ya le tenia ofrecido , y volverle el mando de la columna que bajo sus órdenes ha combatido con tanta gloria. Éste digno militar lleno de heridas y apoyado en dos muletas, pero inflamado del mas puro patriotismo, desea volver al campo del honor para esterminar las hordas rebeldes, y el pais que ya conoce aguarda con impaciencia esta reposición. Losada, práctico en aquel terreno , sabrá corresponder á la confianza de .S. M. , y los facciosos sentirán de masiado la presencia de este caudillo.
LA ABEJA (Madrid). 20/2/1836 Con fecha 14 del corriente dicen de Palencia lo siguiente: Antes de ayer marchó á toda priesa el rejimiento del Príncipe para Cervera. Aqui entró el capitán jeneral con 400 infantes y un poco de caballería, y con toda la artillería están para marchar dispuestos. Anoche entró también un posta, de cuyas resultas salieron dos para Zamora y León, para que los portugueses se pongan en movimiento. Se observa gran actividad, pues se dice que está Maroto hacia la parte de Reinosa , aunque no se sabe de cierto. Igualmente
entraron ayer en esta los chapelgorris, y a mi parecer esta provincia de
Palencia va a hacerse ahora teatro de la guerra. Se esperan 400 caballos mas,
de manera que se juntarán por aqui tal vez 8000 hombres con las fuerzas que
ya habia. Las postas
se cruzan unas con otras.
LA ABEJA
(Madrid). 13/4/1836 Burgos, 9 de abril. Hoy han entrado
presos en la cárcel de esta ciudad el obispo de Palencia, un familiar suyo ,
un criado y do (?), el uno de esta ciudad. Dirijíanase con pasaporte supuesto
a Santander; y aunque de la causa que se esta instruyendo aparecerá mas
seguramente el objeto del abandono de su diócesis, vario (?) “antecedentes y
las circunstancias” de su captura persuaden de que se encaminaba a la facción.
Noticioso el pueblo de su captura, salieron muchas gentes al encuentro , no
dejando de haber algunos tachados de carlistas: unas por curiosidad, otra “por
complacencia, el odio público a persona” (?) de tan elevada categoría que atacan al mismo
gobierno que los distingue y halaga produjo alguna fermentacion en los
ánimos, voces de que entrasen a pie, amenazas y muertes, que la popularidad que
justamenle goza el gobernador civil interino y el acomplañamiento de guardias
nacionales lograron contener. Si bien se nota algún retraso en la
comunicación del gobernador civil de Palencia sobre la fuga del obispo, de
que nos alegrariamos que aquel funcionario pudiera sincerarse, la
circunstancia de haberla remitido por estraordinario al gobernador civil de esta
provincia acompañando noticias útiles acerca de la ruta que podria haber tomado,
comprobadas por el resultado hablan en su favor […]
EL ESPAÑOL
(Madrid. 1835). 13/4/1836, n.º 165 Ya estamos en disposición de dar razón circunstanciada y exacta del objeto y resultado de la espedicíon militar que tenia á los burgaleses en la mas viva espectacion. A las doce y
media de la noche del 7 recibió por estraordinario el señor de Quinta, un
parte del señor Pérez Roldan, gobernador civil de Palencia, en que parece le
decía con fecha del 6, que en la mañana de aquel día se babia fugado de su diócesis
aquel obispo, ignorando el trage que llevaba, y los que le acompañaban; pero
le indicaba los motivos en que fundaba las sospechas de que el fugitivo debía
cruzar esta provincia de Burgos. Púsose en movimiento inmediatamente la actividad del señor de Quinta, y auxiliado del no menos celoso y patriota el señor de (¿), comandante general de la provincia, no eran todavía las dos de la mañna cuando aquel se hallaba fuera de la ciudad al frente de la fuerza mencionada, debiendo notarse la estraordinaria celeridad con que, espontáneamente y por puro patriotismo se aprestaron los nacionales de caballería y de la compañia de artillería, modelos verdaderos de noble civismo. No obstante
lo destemplado de la estación se plantaren en pocas horas en el pueblo de
Hormazas, donde había alguna sospecha de que el obispo errante debía haber
tocado. Pero el señor de Quinto creyó que sin datos seguros y positivos, de
los cuales carecia, no le permitía ni su justificación, ni su legalidad atropellar
la seguridad personal de ninguno de aquella población, y todos sus vecinos
fueron respetados. Se trasladó
la pequeña columna á Villadiego, y la Guardia Nacional se puso inmedíatamente
sobre las armas, así como algunos de caballería del escuadrón Franco de
Palencia que alli se hallaban de guarnición. En breve rato cubrieron rodas
las avenidas de Villadiego vigilantes centinelas, y el señor de Quinto
espidió desde allí en todas direcciones las oportunas órdenes para que se
retuviese á todo transeúnte que según las instrucciones que acompaña les
inspirase el menor recelo, así como se pusiese singular esmero en no vejar al
que marchase con su pasaporte en regla y sin motivo para sospechar de su
persona. Así
dispuesto el plan de batida que oportunamente hahia concebido la autoridad
civil de la provincia, regresó esta anticipadamente á tomar nuevas luces,
acompañado de cuatro nacionales de caballeria; y sin descansar mas que muy
cortas horas, volvió a emprender su espedicíon entre las tinieblas de una noche
oscura y frigídísima, porque le manifestó un arriero que en Villalta habían
detenido los carabineros á varías personas sospechosas.
EL
CONSTITUCIONAL (Madrid. 1837) 19/2/1837 Valladolid. El capitán general ha salido para Palencia, adonde ha reunido una fuerte columna para el caso de una Incursion de facciosos. Se está fortificando aquella ciudad, como Igualmente esta, para evitar un golpe de mano, que aunque momentáneo causaria perjuicios a sus habitantes. Los rebeldes confian en la celeridad de sus piernas, sus cabecillas los animan con la esperanza del saqueo.
LA ESPAÑA
(Madrid. 1837). 6/9/1837 Valladolid 31 de agosto. El Capitán
general de este distrito militar ha (¿) bando que ha tenido a bien publicar
desde Langa en 22 del corriente, declarando en estado de guerra a esta
provincia, cuyo tenor es el siguiente: Don Santiago
Mendez Vigo, caballero de la nacional y militar (‘) tercera clase de San
Fernando, de la (¿) Hermenegildo, condecorado con varias cruces de distinción
por diferentes acciones de guerra, mayordomo de semana de S. M. la Reina Doña
Isabel II, mariscal de campo de los ejercito nacionales, capitán general de
Castilla la Vieja, Inspector de los cuerpos francos de su distrito, etc. etc.
etc. Por el bando
que espedí con fecha 7 del actual desde mi cuartel general de Villacastin,
declaré en estado de sitio la provincia de Segovia; y en uso de las
facultades que me estan concedidas, resolví por el artículo 4 (¿) que quedara igualmente en el mismo estado
cualquiera provincia del distrito de mi mando desde el momento que fuese
invadida por alguna faccion. Los avisos y partes que he recibido me han hecho
conocer que aquella medida no produce completamente el efecto deseado, y que
si bien todas las autoridades del distrito cooperan muy eficazmente con los
comandantes generales à la defensa y conservación de las provincias, no es
suficiente, y la necesidad exige medidas represivas que contengan a los
malvados. Este convencimiento ha hecho ceder mi natural reticencia a reasumir
atribuciones que siempre haré respetar tanto a los funcionarios a quienes están encargadas, y que solo egercere si al interés de la causa que defendemos es absolutamente necesario. Considerando pues lo que me prescribe mi deber para conservar la seguridad interior del distrito, ordeno lo siguiente; Art. 1º Las provincias de Avila. Valladolid, Palencia, Burgos y Soria quedan declaradas, en estado de guerra, ademas de la de Segovia según mi referido bando del 7 del actual. Art. 2º Las
autoridades de las mismas continuarán ejerciendo sus funciones con arreglo a las
leyes. Las audiencias territoriales conservarán su legal independencia. Los
comandantes generales dependen siempre de la autoridad superior confiada o de
la capitanía general de mi cargo. Art. 3º
Ademas de los delitos de que ya conoce el consejo de guerra ordinario, será
de su atribución egercer igual jurisdicción en los de espionage,
inteligencia, complicidad ó cooperación con los enemigos; conjuración,
maquinación ú otro acto que pueda resultar en favor de los mismos, ó escitar
a la rebelión. También conocerá de los de desobediencia a las autoridades,
los que provoquen la desunión entre los defensores de la patria, o traten de
perturbar el órden; los que en puntos fortificados procuren de cualquier modo
que sea entorpecer o debilitar las disposiciones de su defensa, é igualmente
de introducir la confusion ó desorden, en las operaciones o actos del
servicio militar. Art. 4º
Estarán sujetos a la jurisdicción del mismo consejo los que publiquen ó
esparzan proclamas y papeles de los facciosos, y los que los reciban a la
hora de (¿) en su poder por el correo ú otro conducto no les entregasen a las
autoridades. Se considera en el mismo caso toda correspondencia recibida de
los rebeldes que contenga noticias, ó se dirija á favorecer sus proyectos. Art. 5º Los
alcaldes y justicias de los pueblos deberán dar parte a la autoridad militar
del partido mas inmediato de cualquier movimiento de los rebeldes, y para
juzgarse de su exactitud ó morosidad se computará el tiempo dé hora y media
por legua de la distancia del punto invadido; y no cumpliendo con este deber,
si la falta procede de descuido o negligencia , sufrirá la multa de 200
ducados, y si fuese maliciosa, y con objeto de favorecer á los rebeldes,
serán presos y juzgados con todo el rigor de las leyes del reino. Igualmente remitirán, bajo la misma responsabilidad, toda comunicación u orden que los enemigos les dirigiesen. Y las justicias, de los pueblos están en obligación de resistir a los rebeldes según sus fuerzas y vecindario y no prestar auxilio a las pequeñas partidas de facciosos que se presentasen, y en el caso de que siendo posible la defensa no la hiciesen, serán juzgados por el espresado consejo de guerra con el cura párroco del pueblo, el secretarlo del ayuntamiento y los dos vecinos mas pudientes. El mozo ó individuos de un pueblo que se guardase a la facción voluntariamente, si fuese aprehendido será pasado por las armas , y los padres y demas personas cuya dirección se hallase aquel, serán responsables v se procederá contra ellos a exigirles la cantidad de 4000 reales u otra pena equivalente. Si el pueblo fuese sorprendido é invadido por una facción, y los mozos fuesen compelidos y violentados á ir se con los facciosos, los padres y personas arriba referidas, si fuesen conocidamente leales, quedarán sin responsabilidad alguna, mas en el caso contrario pagarán la multa de 2000 reales; y la justicia, cura párroco y secretario de ayuntamiento serán juzgados militarmente como contraventores de lo mandado por regla general de trasladar los mozos a la capital o puntos seguros. Art. 8º Las causas que se promuevan para averiguación y castigo de los delitos correspondientes á la jurisdicción del consejo de guerra ordinario por las disposiciones de este bando, se sustanciaran y juzgarán en las respectivas provincias, convocándose el consejo en los respectivos casos conforme dispone el decreto de las Cortes de 17 de abril de 1821, restablecido por real decreto de 29 de agosto del año próximo anterior, asistiendo el asesor de la misma comandancia general. Las penas qué deberán imponerse por los delitos espresados serán las prevenidas por dicho decreto de las Cortes de 17 de abril de 1821, las leyes del reino y ordenanza del ejército , y señaladas en este bando. Las multas serán precisamente adicadas á las atenciones de la guerra, y tendrán entrada en la ordenacion militar, que dará los correspondientes recibos... Art. 9º En
los demas delitos no comprendidos, en el presente tratado continuarán
conociendo y administrando justicia los jueces y tribunales establecidos. Art. 10º
Otro bando determinará el levantamiento de estado de guerra en las provincias
referidas en el artículo (¿) y mientras este no se publique, la Milicia
nacional obedecerá y cumplirá las
órdenes de la autoridad militar de las mismas (¿) ordenanza, quedando á la misma arma en general y a los
cuerpos en particular el libre egercicio de sus funciones e instituto. Art. 11º Los comandantes generales de las demas
provincias del distrito de esta capitanía general quedan respectivamente autorizados
para declarar en estado de guerra en provincia de su (¿), siempre que lo
consideren conveniente para contener las máquinaciones de los enemigos,
quedando obligados a darme parte por estraordinario. Desde su publica declaración tendrá efecto y puntual cumplimiento el presente bando. Langa 22 de
agosto de 1837.—Santiago Mendez de Vigo.—
EL ESPAÑOL
(Madrid. 1835) n.º 709; 11/10/1837 PALENCIA. 30 de septiembre. Abandonada á sí propia, sin esperanza de ser socorrida, con una corta guarnición, sin concluir sus fortificaciones, y cuando una ciudad vecina y populosa a siete horas de distancia, llena de materiales y recursos acababa de ser ocupada por un ejército enemigo , parece que la suerte de Palencia estaba determinada en un temerario empeño, a ser abandonada y sucumbir a las fuerzas formidables que la amenazaban; pero sus dignos habitantes, su valiente guarnición, y bizarros gefes conocen el peligro, pero no desconocen sus deberes, defenderla o morir es el grito que eléctricamente se hace sentir en todo su recinto, todos acuden á las armas, y la ciudad presenta un aspecto tan imponente que los enemigos en seis días que estuvieron a tan corta distancia no pasaron a atacarla. E1 25, sin embargo, a las doce (?) de la noche y cuando (?) todas la mas silencios (?) solo interrumpidas por las "alertas," de los centinelas, se siente el fuego que se hace en uno de los puntos mas débiles de la fortificación, la causa se ignoraba, pero el peligro se suponía, y lo que hasta entonces había sido aparato se convierte en realidad; sin esperar órdenes ni generala, quince minutos después, todos y hasta los que de ordinario apenas se les ve en las formaciones ocupaban sus puestos. El comandante militar interino de la plaza y el de artillería dan las disposiciones convenientes para la defensa, todos se preparan con bizarría a ella, y si bien (?) solo era un grupo que se presentó con un objeto que se ignora, (?) para salvar á Palencía y con ella un punto importante que hubiera sido difícil arrancarles, y que ha contribuido poderosamente a la salvación de Castilla. Honor de su digno vecindario representado por su milicia, que valiente en los peligros, es sumisa y obediente a las leyes en la paz. Honor á los bizarros gefes y digna guarnición que estimuló y se preparó á tan importante defensa, sea un recuerdo, único pago al menos, de la valentía que todos mostraron.
LA ESPAÑA (Madrid.
1837) 28/12/1837 Paléncia. El comandante general de está provincia, ha salido A recorrerla con una columna para esterminar varias partidas que se han presentado por distintos puntos, aunque insignificantes, pero que su objeto es robar y alterar la tranquilidad de los pueblos indefensos.
EL MUNDO (Madrid.
1836) 5/3/1838 Burgos l de Marzo. El antiguo cabecilla titulado el Pasiego se presentó el 27 del mes último con 20 hombres bien montados y vestidos en el pueblo de (?), a la parte occidental de esta provincia pero el mismo dia fueron alcanzados por el comandante de carabineros de Palencia, que con 40 de aquellos venia en su persecución. (?) ya tuvieron necesidad de hacer frente, y à poco tiempo de combatir se dispersaron desordenadamente, quedando en poder di los carabineros 4 facciosos; dos de ellos muy mal heridos: los nacionales de Villadiego salieron inmediatamente á auxiliar la persecución, y ayer continuaban tras de un grupo de 8 que volvieron á reunirse en la Peña de Amaya y huían hácia Valderedible.
LA ESPAÑA (Madrid. 1837). 23/4/1838 Palencia 18 de abril. El 16, a la
una da la tarde, llegó a Saldaña la facción de Negri con la fuerza de 3060
hombres que se hallan en muy mal estado; y se dirijian hacia Cervera. El general
Iriarte entró en el mismo pueblo de Saldaña a las tres de aquella larde; y
aunque el terreno que ha 1ogrado ganar la facción favorece su fuga, debemos
concluir en que nuestros valientes conseguirán esterimnarla. En todos los
pueblos de esta provincia se han recogido los mozos dispersos que llevaba la
facción, arrancados de sus hogares, pues son muchos los facciosos que se
presentan, e innumerables los mozos que regresan a sus casas de las
provincias de Soria, Segovia y Valladolid.
LA VERDAD (Valencia.
1838). 28/4/1838 PALENCIA 15 de abril. Esta poblacion ha presentado el cuadro mas (?) inmínente que jamas vieran sus moradores: habiendose sabido que la faccion en todas partes rechazada, en todas partes escarmentada con oprobio, se dirigia a esta capital, se tomaron medidas activas y energicas para demostrar que no dormíamos en letargo : el dia 12 pernoctó en Dueñas la faccion, dos leguas distante de esta poblacion, y aquella misma noche velaron en sus recpectivas baterías todos los artilleros, tanto nacionales como los destinados al servicio de esta plaza. Con incesante afan estuvieron aprestando todo lo neresario para el servicio de las piezas: hasta las dos de la mañana duraria esta operacion, a cuya hora solo la cumpañia de tiradores nacionales era la viva espectadora del trabajo que prestaban los artilleros; mas tan pronto como se traslució que la faccion tomaba movimiento, á los pocos toques de generala todo vecino honrado capaz de sostener un fusil, estaba en posicion hostil. La mañama pasó entre la alegria producida por el entusiamo y el temor de que se frustaran nuestros incesantes votos. Ya desde las torres se les babia visto hacer movimiento, y el contento general se disminuia, cuando se extendió la voz de que su direccion era cortar por Tariego, privándonos del placer de verlos, para que se hiciese general el desprecio con que las poblaciones de Castilla les recibian; pero como entre doce y media y una de la tarde se presentó a nuestra vista una pequeña avanzada de caballeria por la falda del canal, divisarla y aumentarse el entusiasmo en que ardian todos los defensores de este pueblo, fue cosa de un momento. Las piezas de la batéria del Salitre, colocadas 'en direccion inversa, se pusieron al frente del enemigo, sin esperar órden para efectuarlo: sin embargo, se mandó aviso al comandante de artilleria Don José Alvares-Reyero, que se hallaba incesantemente recorriendo las baterias, y animando, si era posible mayor presteza y entusiasmo, a los artilleros de toda clase ¡cuando se presentó a nuestra vista no se oian mas voces que hacerles fuego, nuestro comandante. Este, con la instruccion de todos reconocida, se hizo cargo de la distancia del enemigo, del numero que se nos presentaba, y esperó algunos momentos por ver si pasaban las masas que ya se divisaban ; en (?) igual número de plaza estaban colocados en sus respectivos puestos, y a la voz de fuego dada por el comandante Reyero, las dos piezas tan bien servidas como dirigidas probaran al enemigo nuestro ardor y la pericia de quien nos mandaba. La bala rasa dirigida por el cañón les plantó en medio del camino, habiendose llevado la leugüeta a un carro; y muerto a dos caballos, segun ha dicho algun (?). Tal acierto, que ellos no esperaban, suspendieron la marcha por unos momentos; y despues de calcular algun rato, tomaron el partido mas seguro, pero el mas infamante, el de los cobardes; empezaron a trepar por la cordillera del monte, para lograr el paso fuera de tiro de cañón pero como el camino del monte estúviese en mala disposicion para egecutar sus planes, túvieron que sucumbir á la suerte de sér insultados y provocados a combate, ya que otra cosa era inconceible. Volvieron a su primitivo camino del cánal y los artilleros del salitre no cesaron de dirigirles tiros bién certeros, los primerós bajo lá direccion del comandante Reyero, y los últimos con la del apreciable jóven oficial D. Genero Henuosa; que de tránsito se encontraba en esta ciudad, no menos meditados y ciertos que los primeros, Tuvo prevision de abandonar esta batería el comandante por ver si désde la de Carcabilla se les podia hacer algun estrago, y jugar a la vez las dos baterias colocadas en equella diréccion; en efecto, un péqueño intervalo de tiempo habria trascurrido, cuando oimos el estruendo dél cañon, y vimos con indecible placer que el Sr, Reyero habia sido tan feliz en la direccion como en la primera bateria, pues la bala pasó por medio.de las filas enemigas. Cada tiro dirigido por estas dos baterias llamaba seriamente la atencion de los facciosos, pues se arremolinaban palpando no muy buenos efectos en su tropa. Pocos momentos habremos disfrutado de mas alegría de un placer tan fraternal como el del dia 15 (?) de abril: los artilleros de las restantes baterias que rodean esta capital han tenido el sentimiento de no poder prestar sus servicios, pues el enemigo desfiló solo por un puntó y han tenido una noble envidia á sus compañeros: porque la suerte les deparó aquel punto, al que todos querian acudir: ninguno por lo tanto es digno de una distincion particular. El batallon de Milicia nacional ocupó sus puestos con el mayor orden, y su digno comandante, aunque jóven, no ha descansado un momento animándolas á la mas empeñada defensa; los individuos de la diputacion provincial acudieron por fusiles y se incorporaron con el batallon, Tan buenos deseos, tanto ardor y contento se inutilizaron por cada vez pues los infames se alejaron sin dejarnos mas que el consuelo del aparato que ha presentado este pueblo, que no hollarán jamas con sus plantas. Los nacionales de caballeria han prestado muy buenos servicios deshaciendo grupos que al principio se notaron, y practicando algunos reconocimientos: el jóven ingeniero, oficial de la artilleria nacional D. Francisco Kchende, ha tenido a su cuidado uno de los puntos mas importantes; pero su celo y conocimientos tampoco han brillado en esta ocasion, porque el enemigo egecutó el paso en direccion opuesta. Muchas comunicaciones se estenderán sobre este pequeño simulacro; pero pocas mas exactas, pues he sido testigo ocular de cuanto ha ocurrido en el punto donde principió el fuego, y como continuamente (?) al Sr. Comandante general, y comandante de artilleria, nos ponia al cuorriente de cuanto ocurria en todas partes. Ninguno se ha señalado particularmente; todos han demostrado sus buenos deseos, por lo mismo todos son acreedores al reconocimiento general.
EL MUNDO (Madrid. 1836) 25/5/1838 Palencia 20 de mayo. La faccion de Modesto y Villoldo entro el 17 en fuerza con 20 caballos en la villa de Saldaña, donde permaneció hasta las doce de la noche que salió para Cervatos de la (?) y desde este pueblo para el de Fromista, en donde se hallaba ayer. En Saldaña exigieron violentamente demandando de los (?) de derechos 19,996 rs á que (?) el importe del trimestre vencido, y pusieron en (?) sal al precio de 20 rs. fanega, déla que no pudieron vender mas que siete fanegas. El juez de primera (?) y algunos particulares, conocidos por su adhesión (?) fueron presos y amenazados de que los (?) Irían
consigo; pero afortunadamente los dejaron en el (?) sin causarles ningún
daño.
(?)
10/6/1838 Palencia 10 de junio 1838 El
comandante Garande alcanzó a las facciones de Villoldo y Modesto en las
alturas que dominan a la villa de Saldaña, obligándoles a huir a la Valdavia
, en donde se encuentran actualmente; pero se cree que según la persecución
que sufren sea de muy corta duración su permanencia en esta provincia
LA ESPAÑA (Madrid. 1837). 18/6/1838 Palencia 13 de junio. La facción de Villoldo y Modesto, que se habia retirado á la parte del Norte, ha bajado hasta la villa de Sahagun, donde se hallaba ayer a la una de la tarde según noticias recibidas en esta ciudad. El coronel Losada va en seguimiento de ellos con su columna, y deseamos que logre alcanzarla, en cuyo caso no dudamos que será destruida.
LA ESPAÑA (Madrid.
1837). 5/7/1838 El señor comandante general de la provincia de Palencia avisa a S. E. con fecha de 25 del corriente desde Aguilar de Campóo, manifestándole que ha llegado a aquel punto, en donde se han reunido todas las fuerzas destinadas a sus órdenes, y que las facciones Villoldo y Modesto han marchado á Valderedible, dejando libre toda la provincia. A todas las
fuerzas espresadas que se encuentran destinadas a perseguir las gavillas que
quedan citadas, se han comunicado órdenes é instrucciones por el Exemo. Sr.
capitán general para que dirijan sus movimientos y operaciones contra los
enemigos, protegiendo el pais para librarlo en cuanto sea posible de las
rapiñas y devastaciones con que aquellos pretenden arruinarle. En todas las
demas provincias del distrito no ocurre novedad particular.
LA ESPAÑA (Madrid. 1837). 9/7/1838 REINOSA 3 de julio. Escuchó el gobierno nuestras suplicas y ha mandado las suficientes tropas para reducir a nada las facciones que nos infestan : 600 caballos y la necesaria infantería se han destinado para perseguir a Carrion , Modesto y demás cabecillas; solo el comandante general de Palencia tiene a sus órdenes 600 infantes y 300 caballos. Con tan
importante fuerza Ilegó dicho gefe a Aguílar de Campoo el dia 25 de junio
último: descanso el 26 y salió el 27 para esta villa, en la cual se
proporciono a su columna cuatro raciones de toda especie, 196 herraduras, mas
de 2,000 clavos, 30 pares de zapatos, y pidió dinero que no pudo facilitar el
ayuntamiento. Salió de aqui el 29 por la mañana, volviendo a Aguilar de
Campoo, donde permanece sin duda con el objeto de estar a la mira de los
movimientos de la facción, a cuyo fin ha espedido circulares à los pueblos
para que le den noticia del paradero de los rebeldes, del día y hora de su
llegada a ellos, de su salida y de la dirección que lleven, con otra porción
de circunstancias. Y del cumplimiento de esta disposicion hace responsables
con sus personas y bienes a los ayuntamientos y señores curas,
apercibiéndoles con castigos ejemplares. Cuando el señor comandante general
de Palencia salió el día 27 de Aguilar con dirección à esta, tuvo la mas
oportuna coyuntura que puede presentarse para batir la facción que se hallaba
á menos de dos leguas de Caraveo donde el estuvo. Por ahí dicen que el no
haber racionado aquel día la tropa, fue la causa de no haber aprovechado tan
bella ocasión. Sensible es que el señor comandante general no haya podido
aprovechar y estraño que fallase la ración á la tropa, siendo aquel un pueblo
de etapa y de 309 vecinos. Y lo miramos tanto mas sensible porque hasta se
presentó la ventaja de encontrarse aquel mismo día con el activo y practico
en el país Nalda, cuyas dos columnas reunen la fuerza de 900 infantes y muy
cerca de 400 caballos, pudiendo haber destruido la facción sin esposicion
alguna, ó al menos hubieran causado la total dispersion de mas de 330 mozos,
que con algunos carros de víveres, introdujeron en la noche del dia siguiente
en los puntos ocupados por Castor. Esto lo sabemos por tres mozos que
vinieron a esta frutados de sus filas y que han hecho relación de cuanto
llevamos dicho al señor comandante militar de este punto. La facción,
en virtud de lodos estos paseos militares, se halla dividida en diferentes
grupos, de los cuales se ocupan algunos en apremiar a los ayuntamientos para
que entreguen todos los mozos útiles bajo las atroces penas de pasar por las armas
a los padres que ocultasen sus hijos y otras a este tenor. El
infatigable Nalda, siempre en campaña y con deseos de trabajar, con fecha 30
oficia desde Ramales dando parte de haber batido una partida de 40 ó 50
aduaneros o salteadores, de los cuales mató dos è hizo otros dos prisioneros,
rescatando 20 machos que llevaban cargados de vino, cogiendo ademas otras
seis cargas de este líquido que tenían ocultas en el monte. La faccion de Carrion (a) Villoldo no consta de la fuerza de 1 000 infantes y 350 caballos como se dice en el articulo de Burgos, en el número 130 del Correo, pues solo asciende a unos 300 de los primeros y 230 dé los segundos.
LA ESPAÑA
(Madrid. 1837). 15/7/1838 REINOSA 6 de julio. La necesidad de poner en ejecución en este pais la real órden de 1º de abril último expedida el ministerio de la Gobernación de la Península relativa trasladar a punto seguro todos los jóvenes que vivan en país ocupado por la facción, ha sido ya reconocida por el señor (?) político de esta provincia, quien con la diputación provincial ha dictado las convenientes disposiciones para llevarla á del (?) electo. De esperar era que el conocido celo y acreditado pactismo de estas autoridades no se mostrase indiferente á una medida de tanta urgencia en los momentos que los rebeldes están arrebatando la juventud de estos pueblos: y ojala que en la provincia de Palencia se hubiera adoptado igual disposición. Ocasión tiene de practicarlo ahora su comandante general, que se halla en las inmediaciones de los puntos donde Carrion y sus comisionados han hecho y hacen la mayor extracción de mozos. Sin embargo este jefe sigue situado con su fuerte columnada en Aguilar de Campoo por espacio ya de ocho días sin hacer nada para evitar que en los pueblos de su comandancia repitan los facciosos semejantes excesos. No es malo
que acantonado en uno de los primeros pueblos que marcan los límites de su
provincia se haya constituido en constante centinela de ellos. Pero es
sensible que estando en posición de un pueblo situado sobre el camino de
Castilla, le prive acaso la estricta observancia de una orden superior de
poner espedito este mismo camino protegiendo a los transeuntes a quienes
continuamente vejan , maltratan y sacrifican las partidas de aduaneros o
salteadores que lo cofiscan. Hoy mismo han llegado aqui una porción de infelices
carreteros lamentándose unos de haber perdido las parejas robadas por una
partida de 40 infantes y ocho caballos a las (?) leguas y media de Aguilar,
casi á la vista de una imponente fuerza militar; y oíros de haber sido
robados y estropeado salvando a duras penas, y ofreciendo dar en otro viage
dos onzas de oro, las harinas que conducían y de las que perdieron bastante
por haberles llenado los sacos de cuchilladas.
LA ESPAÑA
(Madrid. 1837). 3/8/1838 BALTANAS (Palencia) 27 de julio. El dia 24 fuimos sorprendidos por 12 ó 13 caballos al mando de los infames Saturio García (de Almuguillo) y el desertor Feliz Malallana. Cercaron la casa del juez de primera instancia, que la tarde anterior se había ido a Palencia, y sacaron atado al amo de ella D. Juan Martin Alienza. Se tocó a rebato y fueron rechazados habiendo tenido, tres heridos y un caballo. Entoncés se fueron a las eras de donde se llevaron a un joven de 19 años, en union con dicho D. Juan y el albeitar de Hornillos. Saturio los mandó matar a pesar de que en nada se habian mezclado, en efecto Matallana mató de un sablazo en la cabeza y un tiro en el pecho al D. Juan Martin Alienza, y en seguida al desgraciado joven le dieron un sablazo en la cabeza que se la abrieron hasta los sesos, otro en un brazo y varios en la espalda; viendo que todavía no habia muerto trataron de acabarle de matar y haciéndole poner de rodillas le tiraron dos tiros y le dejaron en el monte por muerto a las cinco y media. Exagüe y en tan triste estado pudo levantarse y llegar a dar vista a esta villa, donde le recogieron y trajeron a su casa. Aquellos
tigres se dividieron despues de esto; siete capitaneados por Matallana fueron
à Antigüedad, y el resto mandado por Saturio á Castrillo. Sé dieron
partes a Palencia y al comandante de armas de Torquemada; pero ningún
resultado han tenido.
LA ESPAÑA (Madrid. 1837). 13/8/1838 PALENCIA 8 de agosto. El infatigable comandante de carabineros D. Manuel Garande, despúes de la derrota que hizo experimentar a la gavilla de Gago en el pueblo de San Bartolone de que di
conocimiento a V. E. en mi citado oficio del 5, se nos ha ocupado sin
descanso en perseguir a los dispersos, de los (?) segun parle del iuez de primera
instancia Ho (?) les, según parle del juez de primera instancia de Cérvera han
muerto tres, y hecho cuatro prisioneros y 10 caballos.
EL MUNDO (Madrid. 1836). 23/8/1838 Según los partes recibidos hoy de los destacarnentos, no ha ocurrido novedad en los respectivos distritos. El
comandante de carabineros de hacienda de la provincia de Palencia D. Manuel
Garande, despues de haber destruido totalmente la gavilla de Gago; estaba
encargado por el comandante general de León de combinar nuevas operaciones
con una columna de la misma provincia para perseguir la infantería de
Villoldo y Modesto, que al mando del cabecilla Rey, ha quedado en aquel pais,
y hallándose la noche del 10 en el pueblo de Besande con solos nueve
carabineros montados, fue atacado por (?) hombres, de los que pudieron
librarse felizmente entrando en Palencia este bizarro gefe el dia 14 con la
satisfacción de no haber perdido hombre alguno
EL MUNDO
(Madrid. 1836). 30/8/1838 Palencia 26 de agosto. Continúan algunas pequeñas partidas de facciosos recorriendo los pueblos de corto vecindario de los partidos de Baltanas y Saldaña, eludiendo con su táctica el que pueda exterminárseles con la brevedad que se deseara, pues diseminados en muchos puntos a un tiempo, no es posible que la columna destinada a su persecución por él señor comandante general de Burgos, ni las fuerzas que con el mismo objeto existen en esta provincia, operen con éxito rápido y decisivo. Ayer salió a
las tres de la madrugada una columna compuesta de 20 individuos del escuadrón
franco de esta provincia con un capitan, un teniente y un oficial, un aventajado
y tres carabineros montados de la Hacienda pública á las órdenes de su digno
y valiente comandante D. Manuel Corande y a la una de la tarde del mismo dia
ya había batido completamente la facción de aquel cabecilla sobre el pueblo
de Hermeces, quedando en su poder el mismo García y siete individuos de los
nueve que acaudillaba, cogiéndoles 11 caballos con sus monturas, armas y otros
pertrechos, y cuatro yeguas que llevaban con equipage. Este hecho de armas es
de la mayor importancia, porque aquel infame partidario tenia aterrado el
pais con sus asesinatos y en esta
hora que son las once de la mañana, van a entrar los prisioneros: se ve
rebosar la alegría y satisfacción mas completa en todos los semblantes.
EL MUNDO (Madrid. 1836) 5/10/1838 Sedano 28 de setiembre. Ya dije en mi última que el cabecilla Carrion al marchar a las provincias llevaba entre los prisioneros a un teniente coronel llamado Cotoner y en esto hubo equivocación, pues el prisionero no es este, sino el comandante Garande que fue sorprendido en Sahagun por aquel cabecilla. Es muy sensible la pérdida de este gefe, y lastimoso el que siendo tan bizarro en el campo, haya tenido tan poca vigilancia; bien es verdad que la astucia y cobardía de nuestros enemigos proporcionan estos lances desagradables. Merino y
Carrion saquearon completamente los pueblos por donde pasaron al meterse en
las provincias, y dicen que se manifestaba su gente poco deseosa de regresar
á Castilla. No obstante, yo creo que con una columna de 200 caballos y 500
buenos infantes que recorriese continuamente la provincia de Palencia y de
Valdevredible se evitarian muchos males, y bastaría aquella fuerza para hacer
abandonar a Carrion el designio de invadir a Campos o le costaría caro si lo
intentase. Las 14.000
raciones que el enemigo pidió á Carriedo, se han reducido a mera
fanfarronada.
LA ESPAÑA (Madrid. 1837). 6/12/1838 León 29 de noviembre. El
reconocimiento que han practicado de la sierra de Guardo las tropas
estacionadas en la provincia de Palencia, arrojó a la parte oriental de la de
mi mando algunos grupos pequeños de facciosos que huían de la persecución. La columna
que guarda dicha parte, arrostrando horrorosas lluvias, desnudos los
infantes, desherrados los caballos, y atravesando arroyos con el agua a la
cintura, no ha perdonado medio para exterminar a los enemigos. En la noche
del 26 del corriente sorprendió en un pueblo llamando la Red (?) una partida
que siendo de 14 hombres de infantería se habia reducido a 10 porque los
facciosos habían reñido entre si y separadose cuatro. Nuestros valientes
hicieron siete prisioneros y ahuyentaron el resto sin esperimentar desgracia
alguna; de manera que en la provincia no queda otro rastro de enemigos mas
que un pequeño grupo de seis ó siete caballos, al que se persigue sin
descanso
|
- “Las guerras carlistas en la Montaña Palentina: un escenario desconocido de la contienda” Javier de la Cruz Macho. COLECCIÓN DE HISTORIA MONTAÑA PALENTINA, Nº 8.
- “Arre, caballo” (Web que recopila la historia militar vista desde el punto de vista de caballería)
- Revista de la Montaña Palentina “El Roble” (1977)
- PRENSA HISTÓRICA
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