lunes, 29 de junio de 2026

Las cabras del tío Estanislao

 “Las cabras del Tío Estanislao” 

o “La Casa embrujada” 

 


      "En la casa que durante muchos años fue del médico sucedían por las noches extraños ruidos que empezaron a alarmar y preocupar a esta autoridad. Muchos vecinos fueron a hacerle compañía por turnos en las noches de aquellos sucesos. Dos vecinos de los tachados más valientes aseguraban que aquello era una burda mentira. Ellos mismos comprobaron una noche que tales ruidos extraños no eran explicables para la mente humana. Propusieron quemar todos los libros de la casa que habían pertenecido a algún morador en el pasado de este lugar. Las autoridades religiosas ( dicen algunos que La Santa Inquisición) estuvieron a punto de intervenir. Llegaron a pensar en espíritus fantasmales, en algún alma que no había encontrado el descanso definitivo. Después de muchas noches de insomnio, descubrieron las buenas gentes que se trataba de las cabras del tío Estanislao, cabras de un vecino próximo, que se subían al carro y golpeaban con sus cuernos y patas en el mismo"


viernes, 26 de junio de 2026

Leyenda de la Ermita de Rabanillo

Leyenda de la Virgen de Rabanillo 
(Recogida en el libro "Ayuela, un recuerdo nostálgico", de Teodoro Fontecha)


La ermita de Rabanillo se quiso construir en El Castellar, a mitad de camino entre Ayuela y Valderrábano. Las piedras que se lograban poner durante el día, empezaron a
aparecer en el término de tres pueblos (Ayuela, Tabanera y Valderrábano) donde está hoy día construida. En un principio, creyeron que era cosa de los hombres.
Establecieron una vigilancia en las noches siguientes. La primera llegaron a dormirse y nada anormal advirtieron, pero había vuelto a suceder lo mismo. Procuraron en noches siguientes interceptar los caminos posibles de traslado de los materiales. Nada ni a nadie vieron.
Siguieron levantando la ermita. Las autoridades pagaron las siguientes noches a una cuadrilla de mozos la vigilancia celosa de las obras. Unas noches fueron noches tormentosas y lluviosas, otras, cerradas en extremo y de total oscuridad. Y en las mañanas que siguieron a esas noches, siempre faltaba trabajo hecho y parte de los materiales acumulados por el día. Se encontraban como en otras ocasiones en el lugar que hoy figura la ermita. El pueblo terminó entendiendo el mensaje de La Virgen y accedió a sus deseos.

jueves, 25 de junio de 2026

El pozo de la yegua


Esta historia la contaban nuestros bisabuelos. Ocurrió hace unos 150 años.

"Cierto día un paisano de Ayuela llamado Andrés "El Pipa" llevó una yegua a pacer a la orilla del río, en un lugar entre Bernuyo y La Venta, donde las aguas se ensanchaban y formaban el llamado Pozo del Dujo. La yegua se espantó. Marchó corriendo y cayó a la poza que formaba el río. El Pipa intentó sacarla pero no pudo y cayó él mismo en esa poza.

Esto piensan las gentes de Ayuela que sucedió. Lo suponen porque la yegua llegó sola al pueblo. La mujer del Pipa aún esperó que llegara su marido pero no venía. Fueron a buscarle y no le encontraron.

Hubo alguno que aconsejó ir a por la Vela María, ponerla en una tabla y dejarla en pozo (la vela María era la última que se apagaba cuando había Oficio de Tinieblas y tenía fama de muy milagrosa). Dejaron la tabla en el río y se movió flotando por el agua. Poco después la vela quedó finalmente inmóvil en un determinado lugar. Buscaron allí y encontraron al Pipa ahogado en ese punto.

Desde entonces el Pozo del Dujo se le conoce también por el Pozo de la Yegua. Hasta hace pocos años había allí una gran piedra con una inscripción que daba cuenta del suceso. Tras la concentración parcelaria dicha piedra desapareció.

Pasaron los años y el recuerdo del Pozo del Dujo (o de la Yegua) parecía dormirse en la memoria de las gentes de Ayuela. Sin embargo cuando se acercaban hasta allí aún notaban encogerse el corazón con un sentimiento entre la reverencia y el miedo.

A finales del s. XIX un trágico suceso vino a remover las aguas del pozo y de los recuerdos. Leoncia Martín, vecina de Ayuela y viuda con hijos, se encontraba cierto día en la cuadra de su casa afanada en sus diarios quehaceres. Unos desconocidos -posiblemente vecinos del pueblo que le querían gastar una broma- se apostaron en el lugar para asustarla. Con ruidos extraños y voces de ultratumba le aterrorizaron de tal manera que la pobre Leoncia perdió la razón. Varios años estuvo trastornada sin que ninguno de los remedios que intentaron lograra sanarla. Cuentan que se pasaba los días enteros sola y sentada en unos cercados que había cerca de su casa. Consultaron a médicos y especialistas y ninguno logró que volviera a la cordura. Hasta que un día, un médico amigo de la familia, les sugirió como último recurso una solución tan original como terrible: "Si un susto la volvió loca, sólo un susto tan grande o mayor la curará".

Apenados y, casi desesperados, los hijos decidieron jugar esta última carta con gran dolor de su corazón. Prepararon cuerdas, mantas, reconstituyentes y el crucifijo. Luego fueron a buscar a su madre y la llevaron con engaños hasta el pozo de la Yegua. Cuando estuvieron en la misma orilla la arrojaron dentro. Leoncia -sorprendida y desesperada- reaccionó en ese mismo instante pidiendo socorro y suplicando que le ayudaran. Con grandes voces aseguraba que estaba cuerda y que quería salir. Muy contenta se abrazó a sus hijos que la cubrían con una manta y lloró agradecida. Desde aquel día Leoncia recobró completamente el conocimiento y siguió su vida normalmente. Se volvió a casar y tuvo algunos hijos más."



He dividido esta leyenda en dos partes. En la primera cuento la historia de "El Pipa". La canción sigue bastante fielmente el texto de la leyenda. 


(El pozo de La Yegua)

Leyenda de El Pipa



Andrés, el Pipa, llevó
su yegua a pastar al río.
Hacia Bernullo y La Venta
enfiló al trote con brío.

Allí, en el Pozo del Dujo,
crece fresco un pasto fino;
allí el cauce ¡es profundo
y se forman remolinos.

Algo a la yegua asustó
y se apartó del camino
la yegua se encabrió
hasta caerse en el río.

El Pipa aprisa corrió
para ayudar a su equino
pero no pudo, cayó
y se ahogó en un suspiro.

La yegua, en tanto, salió
y desandando el camino
hasta su casa volvió:
Su mujer que la encontró
intuyó su mal destino.

Le buscaron en la orilla,
batieron cerca del río
solo encontraron la silla
bajo un fresno muy sombrío.

Un vecino aconsejó
traer la vela María
y ponerla en un tablón
sobre el agua, a la deriva.

Era la última vela
la que aclaraba las nieblas
la última centinela
del oficio de Tinieblas...

Tenía fama y honor
de milagro y profecía
de enigmas sin solución:
donde parara estaría...

En un oscuro rincón
paró la santa bujía:
y de pronto se apagó.
Allí encontraron al Pipa.

Sacaron al Pipa yerto,
lo llevaron a enterrar

y el pozo quedó desierto.
Lo fueron a bautizar:
el de "La yegua" por esto.


jueves, 18 de junio de 2026

La partida de El Pastor

La partida de El Pastor


D. Pedro Santiago, el Pastor de La Puebla, aparece como un personaje fascinante al investigar los incidentes documentados sobre actividad carlista en Ayuela. No sólo por la cercanía de su lugar de nacimiento (La Puebla está a unos 10 km de Ayuela  por carretera y algo menos por los caminos) sino también por su profesión (pastor) y por el tipo de acciones que desarrolló en esta guerra (guerrillas). Es muy posible que tuviera por referente al Cura Merino, famoso guerrillero de la Guerra de la Independencia y que continuó su acividad en el bando carlista siendo uno de los más destacasdos y carismáticos líderes carlistas en Castilla La Vieja (sobre todo en la zona de Burgos y, ocasionalmente, Palencia). A la espera de descubrir más datos sobre este personaje mostramos el breve perfil que nos proporcina un suscriptor del periódico monárquico carlisa "La Esperanza", referente del movimiento realista en la época.  


LA ESPERANZA (27/08/1872)




LA ESPERANZA (4/9/1872)


Lo que parece desprenderse de las fuentes encontradas es que El Pastor fue uno de los cabecillas de partidas carlistas que actuaron en la zona de la Montaña Palentina, especialmente en las comarcas de La Valdavia y La Ojeda durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840). El historiador Javier de la Cruz, en su estudio sobre las guerras carlistas en Palencia, lo cita entre los principales jefes de partidas que operaron en el norte palentino entre 1835 y 1838, junto a Modesto de Celis y otros cabecillas. Estas partidas eran relativamente pequeñas, normalmente entre 10 y 200 hombres, y realizaban ataques rápidos, emboscadas y acciones de guerrilla contra las fuerzas isabelinas. El apodo «El Pastor» probablemente procede de su oficio o condición social anterior a la guerra, algo muy habitual entre los jefes guerrilleros de la época. La denominación «de La Puebla» apunta casi con total seguridad a La Puebla de Valdavia, localidad situada en el corazón de la comarca donde desarrolló buena parte de su actividad. La comarca de La Valdavia fue un territorio especialmente favorable para las partidas carlistas debido a su relieve, la cercanía de la montaña y el apoyo que recibían de parte de la población rural. Existen incluso topónimos y recuerdos históricos relacionados con aquellos combates, como la «Mata de los Carlistas» en Ayuela de Valdavia o, incluso coplas en la zona de La Puebla que recuerdan la despedida de nuestro personaje al incorporarse a las tropas carlistas como jefe de gavilla autónoma actuando al margen y por cuenta propia en la comarca:

"Adios ovejas papadas,
adión chorro de madera (*1)
que me voy con los carlistas
que me lo m anda Escalera"

(*1)  NOTA: Tengo mis dudas de que el término "chorro" bien pudiera ser en el original "concho" (típico cerramiento de un manantial con un tronco hueco de madera, habitual en Ayuela y otros pueblos en medio del campo)


Algunas fuente han  mencionado a este personaje en sus libros sobre el conflicto en esta zona. 

III Guerra Carlista: dos incidentes destacados.
Por la zona operaban partidas carlistas, normalmente poco numerosas, algunas incluso formadas en la zona (Buenavista) y con objetivos centrados en guerrillas de acoso y hostigamiento mezcladas con incursiones para provisionarse o conseguir dinero (robo de contribuciones, recaudación o aprovisionamiento de víveres). Dos partidas en particular son citadas frecuentemente: La del Pastor (facción “Penagos”, otras veces denominada “del Vierzo”) cuyo nombre real era Pedro Santiago (pastor de La Puebla); y la de Hierro (Francisco Hierro).

El teniente coronel Piñena Mijares de la Guardia Civil, al frente de la columna de su nombre, comandaba las fuerzas liberales (números de la guardia civil) y batió a ambos: a Hierro en Prádanos de Ojeda; y a Pastor en Ayuela y Tablares. Ambas acciones por sorpresa.

Sobre los incidente en Ayuela (según el boletín oficial, recogido después por otros periódicos que publicaban resúmenes de prensa) parece que los hechos fueron así:

Incidente de 1872

En agosto de ese año se habla de que la pequeña partida de Pastor campeaba desde hacía tres meses en la zona perseguida por la Guardia Civil. Pastor se incorporó en mayo a la guerrilla reuniendo 13 jinetes y entrando en poblaciones importantes como Saldaña y Cervera (con objeto de arrebatar fondos de las administraciones, pero -se afirma- sin causar daño a la población que, en general, le era favorable). En un exceso de confianza los amadeistas, en el pueblo de Ayuela jurisdicción de Saldaña fueron sorprendidos; parece que en dicho pueblo fueron delatados haciendo que los carlistas perdiesen un voluntario que en una descarga a quemarropa, fue muerto por los de Amadeo dentro de un corral. Dos carlistas fueron hechos prisioneros y se requisaron cinco caballos, que hubieron de abandonar en su precipitada salida.

En agosto de 1872 se cita que tres prisioneros cogidos en Ayuela, fueron conducidos atados a Herrera de Pisuerga, y desde allí á Saldaña con sólo cinco ó seis Guardias, pasando por Sotobañado un día de mercado, estando Hierro y Pastor en las cercanías. El corresponsal se pregunta por qué no intervinieron para liberarlos.

Hacia noviembre de 1872 un corresponsal en la zona afirma que los carlistas habrían dado una paliza a “tres o cuatro pilletes” que delataron al Pastor en Ayuela (resaltan que podrían habérselo hecho pagar con la vida, pero que fueron magnánimos con ellos).

Incidente de 1873

Un acontecimiento más determinante tuvo lugar a finales de mayo de 1873. Una partida de carlistas al mando de Pedro Santiago (El Pastor de la Puebla) de unos 30 guerrilleros se aposentó en un lugar indeterminado de Ayuela. La partida fue sorprendida por una columna de la Guardia Civil de 46 miembros al mando del teniente coronel Piñena Mijares que perseguía en la zona los carlistas que operaban por allí. En la confrontación hubo un muerto y varios heridos, se capturaron ocho prisioneros (tres de ellos jefes) nueve caballos con sus monturas, varias armas, municiones, provisiones de boca, herrajes y otros efectos. El resto de la partida fue disperso.

Con respecto a nuestra leyenda nos, los incidentes de 1872 y 1873 nos parecen los más sugerentes como origen de la misma.


INTERPRETACIÓN PERSONAL DE LA LEYENDA Y RECREACIÓN VIRTUAL:

"La gavilla de El Pastor"Este personaje, tan sugerente, es el que más me llama la atención. Su existencia está probada y descrita por la prensa. La Esperanza (periódico oficial carlista) por medio de su corresponsal en la zona describe en agosto de 1872 a Pedro Santiago (ese era su nombre) como un jefe carismático, de origen humilde, ya mayor (61 años) y romántico. Había nacido en La Puebla e incluso existen algunas coplas dedicadas a él en la zona. Su foco de actividad estaba situado en la zona de La Valdavia, la Peña y La Ojeda; habiendo constancia también de estancias en Potes. Parece que fue herido y detenido en la zona de la Dehesa de Tablares (Palencia) el 22 de septiembre; sin embargo vuelven a aparecer noticias suyas en 1973 (aspecto a confirmar; pues es confundido a veces con Penagos). 
Pero el personaje tiene entidad como para componer una tonada con aire guerrillero y romántico. Hay una cierta semejanza con el Curro Jiménez que veía en mi niñez por televisión... La canción se torna dramática y emotiva al final.


 La partida de El Pastor (versión libre)



La partida de El Pastor
(Versión libre de la Leyenda de la mata de los Carlistas de Ayuela)


Se publicó en La Esperanza
un periódico de época:
"Vino a acampar El Pastor
en una mata de Ayuela.

Tenía sesenta y pico
y en su vida solo penas.
Era un jefe guerrillero
que fue pastor en la Puebla.

Así cantaba el carlista
cuando trotaba en su yegua;
conduciendo su gavilla
por la Valdavia y La Peña:

“Adiós, ovejas papadas;
adiós, chorro de madera,
que me voy con los carlistas
pues me lo manda Escalera”

En la mata, los carlistas,
descansan de su faena:
el asalto oportunista
y la lucha guerrillera

recaudar contribuciones
requisar en las aldeas
y reclutar a los mozos
de los pueblos donde llegan.

No están solos les ayudan
mucha gente en las aldeas.
¿Acaso no les defienden
contra las nuevas ideas?

Ellos solos se financian,
y combaten por su cuenta.
hostigan desde los montes
y duermen sobre la tierra.

Se conocen los senderos
y se esconden en las sierras
de las brigadas de Guardo
o los guardias de Palencia.

Apoyado contra un roble
llora un mozo con su pena:
deja a sus padres muy solos:
pobres, rotos en Ayuela.

Le obligaron a alistarse,
a luchar en esta guerra;
él no quería marcharse;
pero cualquiera se niega...

No es de extrañar que esa noche
salga su padre de Ayuela
y cabalgue hasta Saldaña
a dar parte de la leva.

Se siente Judas, el hombre,
pero sin treinta monedas...
Solo es un padre que quiere
salvar a su hijo: que vuelva.

Ya pasó la media noche
y en la mata nadie vela
cuarenta guardias civiles
en silencio les rodean:

Los mosquetes resonaron
y los carlistas se alertan
algunos quedan heridos,
otros huyen por la cuesta...

Un mozo, casi un chiquillo
queda tendido en la tierra:
Tiene un balazo en el pecho,
y siente la muerte cerca.

Han pasado ya dos meses
y un aldeano se acerca.
Con cantos hace una cruz
llora cansado y reza.