La ermita de Rabanillo se quiso construir en El Castellar, a mitad de camino entre Ayuela y Valderrábano. Las piedras que se lograban poner durante el día, empezaron a
aparecer en el término de tres pueblos (Ayuela, Tabanera y Valderrábano) donde está hoy día construida. En un principio, creyeron que era cosa de los hombres.
Establecieron una vigilancia en las noches siguientes. La primera llegaron a dormirse y nada anormal advirtieron, pero había vuelto a suceder lo mismo. Procuraron en noches siguientes interceptar los caminos posibles de traslado de los materiales. Nada ni a nadie vieron.
Siguieron levantando la ermita. Las autoridades pagaron las siguientes noches a una cuadrilla de mozos la vigilancia celosa de las obras. Unas noches fueron noches tormentosas y lluviosas, otras, cerradas en extremo y de total oscuridad. Y en las mañanas que siguieron a esas noches, siempre faltaba trabajo hecho y parte de los materiales acumulados por el día. Se encontraban como en otras ocasiones en el lugar que hoy figura la ermita. El pueblo terminó entendiendo el mensaje de La Virgen y accedió a sus deseos.
La leyenda de la Ermita de la Virgen de Rabanillo
La leyenda pertenece al género de las leyendas fundacionales de santuario, uno de los más extendidos en la tradición oral hispánica y europea.
- Intención humana: se decide construir la ermita en un lugar concreto (El Castellar, entre Ayuela y Valderrábano).
- Resistencia sobrenatural: las piedras colocadas durante el día aparecen noche a noche trasladadas a otro emplazamiento distinto.
- Incredulidad y vigilancia: los hombres lo atribuyen primero a causas humanas e intentan interceptar al culpable. El fracaso reiterado de las guardias —incluso en noches tormentosas— demuestra el origen sobrenatural del fenómeno.
- Revelación del mensaje: el pueblo comprende que es la Virgen quien señala el lugar donde quiere ser venerada.
- Aceptación y fundación: se acata la "voluntad de la Virgen" y se erige la ermita en el término compartido por Ayuela, Tabanera y Valderrábano.
II. El tipo leyendario: el "emplazamiento elegido por la divinidad"
Esta leyenda pertenece a un tipo folkórico amplísimamente documentado en España, Portugal, Francia, Italia y toda la Europa cristiana, que los folkloristas denominan habitualmente "leyenda de traslado milagroso" o "leyenda del emplazamiento elegido por la imagen".
Variante A (traslado de imagen): una imagen de la Virgen o un santo es llevada a un templo del pueblo, pero regresa sola al lugar de su aparición. El pueblo construye allí el santuario.
Variante B (traslado de materiales/edificio): como en Rabanillo, los materiales de construcción o incluso la obra ya levantada se trasladan nocturnamente al lugar que la divinidad prefiere.
Mientras que la A,es claramente el modelo de la Leyenda de Tabanera de la Virgen de Cabarrosa (que incluímos al final), la leyenda de Rabanillo corresponde con claridad a la variante B, más rara y dramáticamente más elaborada, con el elemento adicional de la vigilancia fracasada que intensifica el componente sobrenatural.
III. Paralelos hispánicos documentados
Los ejemplos son numerosísimos. Aquí los más ilustrativos:
1. N.ª S.ª de Chamorro (Ferrol, Galicia)
La imagen fue bajada en procesión al pueblo, pero al día siguiente había desaparecido y fue hallada de nuevo entre las rocas del monte. El pueblo entendió que era allí donde la Virgen quería estar, y levantó la ermita en ese lugar.
2. Santuarios marianos de Cantabria
En al menos un santuario cántabro, el cura comenzó a edificar el templo en otro término, y por la noche toda la fábrica se trasladaba al lugar de la roca primigenia. Según la tradición, la propia Virgen, guiando una carreta de bueyes y ayudada por dos ángeles, era quien trasladaba las piedras. En otro caso, la ermita que se comenzaba a construir por la noche era desbaratada por ángeles, mientras sus materiales eran transportados por toros al lugar actual del templo.
3. Virgen de la Peña (Aniés, Aragón)
La tradición afirma que desde el templo de San Pedro la imagen fue restituida una o más veces al cóncavo del peñasco donde fue hallada, por lo que los vecinos de Aniés, venerando la voluntad de Nuestra Señora, le erigieron la iglesia en ese lugar.
4. N.ª S.ª de Pietas (El Frasno, Zaragoza)
Unos pastores de Inogés intentaron por tres veces llevarse la imagen a su localidad, pero siempre regresaba al lugar de su aparición.
5. Virgen de Montserrat (Cataluña)
El obispo de Manresa intentó trasladar la imagen a la ciudad, pero se encontró con la resistencia milagrosa de la misma. Ante ello, decidió erigir una ermita en el lugar.
IV. Raíces más profundas: el sustrato precristiano
La investigadora Marina Gurruchaga Sánchez, en un estudio publicado en la Revista de Folklore (Fundación Joaquín Díaz, 2021), señala que estas leyendas fundacionales marianas guardan patrones similares agrupables en categorías homogéneas que remiten a mitemas procedentes de tradiciones religiosas anteriores al Cristianismo, datables en la Edad del Hierro y su prolongación en época romana. Las cosmovisiones célticas locales llegaron prácticamente inalteradas al siglo VIII y se conservaron parcialmente en el folklore rural hasta bien entrado el siglo XX.
En el fondo de estas leyendas late el antiguo concepto de los loca sacra o lugares de poder inherente: parajes que la tierra misma —o sus divinidades tutelares— marcaban como sagrados antes de que el cristianismo llegara a resignificarlos. La Virgen, en estas narraciones, no "elige" un lugar nuevo; más bien ratifica una sacralidad que ya existía, heredada de cultos anteriores.
El topónimo Rabanillo (diminutivo del latín raphanulus, el rábano silvestre) y la ubicación junto al arroyo Madre son también indicios: los manantiales, arroyos y vegetación silvestre son marcas habituales de emplazamientos de culto precristiano en la Meseta Norte.
V. La función social de la leyenda
Más allá de su dimensión religiosa, el relato cumple varias funciones sociales:
- Territorialidad compartida: la ermita queda en término de los tres pueblos, convirtiendo un posible foco de conflicto en un espacio de unidad comarcal. Cada septiembre, los vecinos de Valderrábano, Tabanera de Valdavia y Ayuela siguen participando en la romería de la Virgen de Rabanillo, que refuerza los lazos entre estas comunidades. Son conocidos los enfrentamientos entre esos pueblos por el protagonismo y competición por demostrar mayor devoción a la Virgen. Incluso se crearon unas coplas a propósito de una pelea de mozos en el año 1905 con resultado de muchos heridos y varios detenidos.
- Autoridad suprahumana: la leyenda "resuelve" la disputa apelando a una instancia superior a cualquier poder civil o eclesiástico.
- Transmisión identitaria: el relato crea una historia fundacional compartida que da cohesión a una microcomarca con vida propia.
La ermita se menciona con cierta antigüedad, aunque la imagen románica sugiere que el culto comenzó posiblemente en los siglos XII-XIII. La devoción compartida entre las tres localidades data mucho antes de 1915, según las referencias documentadas. La leyenda, sin embargo, es con casi total seguridad anterior y habría ido tomando su forma actual a lo largo de los siglos, incorporando detalles realistas (las cuadrillas de mozos pagados para vigilar, las noches tormentosas) que apuntan a una narración enriquecida y reelaborada en la tradición oral moderna.
ANEXO:
Leyenda de la Virgen de Cavarrosa (Tabanera)
Roberto Gortaliza en su libro "Leyendas de la Valdavia y Boedo-Ojeda) da cuenta de otra leyenda, en parte similar, pero relativa al pueblo vecino de Tabanera y la Virgen de Cavarrosa.
Nos cuenta el autor que antiguamente, Barriosuso (Agorio de Suso, o Agüero de Arriba) qeu actualmente es un barrio de Buenavista (Agüero de Abajo) tenía en las cercanías un pequeño poblado llamado San Salvador de Cabrosa. Además de un castillo defensivo cercano había una abadía o manasterio dedicado a Santa María. Con el paso del tiempo ambos edificios perdieron su uso y se desmoronaron.
Tras el abandono del antiguo monasteriom ya en ruinas, su iglesia se convirtió en ermita y aún guardaba la hermosa imagen de la Virgen de Cavarrosa. Los habiatanes de lugar, ya casi despoblado, seguían cuidando de ella. Los vecinos de Tabanera, en vista del abandono, decidieron llevarse, con la mejor intención, la imagen de la Virgen a su pueblo para cobijarla debidamente. Pensaron hacerlo de noche para evitar enfrentamientos con los pocos vecinos que quedaban.
Una noche cerrada se dirigieron a la ermita y, tomando la Virgen con cautela, salieron con ella dirigiéndose al pueblo. Pero era tal la oscuridad que se perdieron varias veces, confundiéndose en las encrucijadas y desandando sin darse cuenta el camino hecho. Eastuvieron toda la noche andando y, sin pretenderlo, acabaron donde habían empezado: a la puerta de la ermita de Cavarrosa.
Esto les hizo comprender que la Virgen no deseaba moverse de su histórico lugar. La Virgen se quedó ya para siempre en aquel paraje.



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