Hacía falta una Oda al enebro, el árbol totémico de Ayuela. Se hacía necesaria después de tantas y tantas hogueras donde fue sacrificado. ¿Cómo ho hacer un homenaje a esta planta que presta su nombre a la Peña del pueblo? bajo sus auspicios se organizan fiestas, se preparan actividades, se arreglan fuentes, se disfruta de sabrosas paellas, guisos de ciervo o jabalí, pancetadas...
Además, si la estudias un poco, verás que es una planta sorprendente. Sus bondades las tienes listadas abajo; pero además es protagonista literario: El enebro (cuento de los Hermanos Grimm), remedio natural en muchos ambientes rurales, planta de adaptaciones asombrosas (El enebro rastrero de Doñana, por ejemplo), especia sabrosa que presta su amargor a la ginebra y planta que crece emergiendo desde la tierra al cielo como símbolo espiritual.
Las bondades del enebro son muerosas y variadas:
Medicinales y terapéuticas
Las bayas (gálbulos) tienen propiedades diuréticas, antisépticas y digestivas. Se han usado tradicionalmente para tratar afecciones renales, reumatismo, flatulencias y como desinfectante de vías urinarias. El aceite esencial es expectorante y antiinflamatorio.
Gastronómicas
Los gálbulos maduros son especia clásica para carnes de caza, adobos y escabeches. Son ingrediente esencial en la elaboración del gin (ginebra), cuyo nombre deriva precisamente del término neerlandés jenever, que significa enebro.
Ecológicas
Es una planta pionera que coloniza suelos degradados, erosionados o calcáreos donde casi nada más sobrevive. Fija el suelo, retiene humedad y crea microhábitat para otras especies. Sus bayas alimentan a zorzales, mirlos y otras aves que dispersan sus semillas.
Maderables y artesanales
Su madera es muy dura, aromática y resistente a la pudrición, lo que la ha hecho valiosa para tornería, fabricación de utensilios domésticos, cajitas y pequeñas tallas. También se ha empleado como combustible de alta calidad y para ahumar carnes.
Simbólicas y culturales
En la tradición rural castellana ha sido planta de protección y purificación: se quemaban sus ramas para ahuyentar el mal y desinfectar establos. Su longevidad y resistencia lo han convertido en símbolo de tenacidad del paisaje de páramo.
Ornamentales
Su porte perenne, su color verde azulado y su adaptación extrema lo hacen muy valioso en jardinería de secano y paisajismo de zonas áridas.
Todas ellas las verás reflejadas en esta Oda con carácter heróico y resonancias celtas.
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