El niño del cura. Emotiva historia sobre la imagen del niño que se besa en la misa del gallo. Inspirada en hechos reales y con un malentendido que se mantiene en vilo hasta el final.
El niño del tío cura
Cuando el tío cura entró
llevaba un niño en las manos
tan desnudito y liviano
que a todos impresionó.
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
Tan rubito y delicado,
con sus ricitos de oro,
era más bien un tesoro
perseguido y deseado.
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
Miraba con sus ojazos
y su sonrisa graciosa
queriendo decirte cosas
mientras te abría los brazos.
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
Con sus ojitos castaños,
con sus piernas regordetas,
con sus manos incompletas;
no aparentaba ni un año...
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
El pequeño sonreía
con los labios entreabiertos;
No lo dudéis, es muy cierto
que yo me lo comería.
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
Aunque algo sucio y llagado,
aunque indefenso y desnudo
a Margarita le pudo
la ternura demasiado:
¡Qué guapo el niño, por Dios!
dijo su joven sobrina.
- Cuando termine mi vida
os dejaré el niño a vos.
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
Y el día de Navidad
tras de la Misa del Gallo
os lo diré, no me callo,
le besan con gran piedad.
Todo bondad y dulzura,
así era el niño del cura
Y un beso le da, feliz,
cada feligrés de Ayuela.
¿Qué se pensaba esa abuela
¿Qué el cura tuvo un desliz?
Porque era una escultura
el niño que compró el cura.
El tío cura (Don Mariano) era un tío de mi madre que nació, vivió y fue párroco en el pueblo de Ayuela de Valdavia allá por los años 30 del pasado siglo. Mi madre le recuerda con cariño y guarda como un bien precioso la pequeña escultura de un niño Jesús que el cura compró para que la besaran los feligreses al acabar la misa del Gallo. Con este recuerdo construyo un villancico que juega desde el principio con el equívoco; pero desde una perspectiva tierna e inocente. La música acompaña en todo momento resultando conmovedora.
El 1 de diciembre saldrá en antena el villancico titulado "Las Navidades en Ayuela", que es un relato musicado de cómo eran las navidades de hace un siglo en un pequeño pueblo palentino, en la comarca de La Valdavia. Tengo la suerte de tener una madre con vocación escritora (limitada por la pobreza en su infancia y la dureza de la vida de una madre de familia numerosa en el franquismo) y que le encanta transmitirnos oralmente las costumbres de su infancia y juventud en su pueblo natal. Es así como conocemos bastante bien cómo eran aquellas navidades. Contrapuestas a las actuales sentimos perplejidad y nostalgia ajena: el espíritu de la Navidad se perdió por el camino del nuevo siglo.
El pequeño niño en su cunita preside el salón de la casa de mi madre. Tallado en madera y bellamente policromado aparenta una fitura real aunque su tamaño viene a ser la mitad del de un bebé real. Su rostro, con expresión dulce y risueña, parece mirar sobre tu cabeza alzando los ojos hacia un cielo imaginado. Aparece ya, a estas alturas, sucio y ajado y con algunos deditos amputados, el pobre... Realiza el gesto de abrir los brazos y parece señalar al infinito, como si esperara la visita de su divinidad paterna.
Según cuenta mi madre, Don Mariano, su tío que convivía con ellos en la misma casas, lo compró para que, después de la misa del Gallo, la gente del pueblo pudiera acudir en fila a besarlo. Muchos besos rudos, devotos y cariñosos ha recibido este niño. Como era una compra personal y el dinero salió de su bolsillo, la propiedad de la pequeña estatua era del cura y, puesto que su sobrina Margarita, era su preferida y la tenía mucho cariño se lo dejó en herencia. Mi madre lo ha conservado toda su vida (101 años) y aún ocupa sitio de honor en el aparador del salón. Incluso yo he contribuído al homenaje componiéndo un pesebre de paja para que descanse convenientemente.
Quise realizar una pequeña broma en este villancico haciendo creer que el cura había cometido un desliz. Me dedico a alimentar las sospechas de algunas mentes maliciosas para, al final, ejecutar un golpe jocoso y demoledor a los malpensantes. Y creo que lo consigo. Si no hubieras leído estas líneas seguro que habrías caído en "la trampa".
Con respecto a la música, le pedí a Suno (el programa de AI musical) que intentara los estilos folk español, country, blues, soul, indie; con referentes a villancico, Navidad, épico, acoustic, dreamy e instrumentos concretos como violin, guitarra y piano. Lo que me entregó, más o menos ajustado a mis peticiones, me sorprendió por lo emotivo. Escuchémoslo.
CANCIÓN EDITADA (con imágenes de estilo realista y escenarios familiares)
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