Estudio biográfico sobre Fray Antolín Merino De Relea

 Fray Antolín Merino de Relea 

Fray Antolín Merino, 1831. Por Rosa Ruiz de la Prada del Mazo
 (pintura a partir de un grabado anterior realizado entre 1827-1830)

CRONOBIOGRAFÍA DE FRAY ANTOLÍN MERINO DE RELEA

Agustino, historiador y erudito español (1745–1830)

Fray Antolín Merino de Relea representa una figura clave de la erudición religiosa ilustrada española: partiendo de una pequeña aldea palentina, llegó a ser el más calificado editor de fray Luis de León de su tiempo, continuador de la mayor enciclopedia eclesiástica española, y un religioso que supo mantener su dignidad y su trabajo intelectual incluso en los años más turbulentos de la España napoleónica y fernandina.


ORÍGENES Y FAMILIA · Ayuela de Valdavia, Palencia

Fray Antolín Merino de Relea nació el 2 de septiembre de 1745 en Ayuela de Valdavia, localidad palentina con privilegio de behetría, siendo bautizado el 12 de septiembre de ese mismo año. Fue hijo legítimo de Pedro Merino y Andrea de Relea, labradores. Los abuelos paternos eran oriundos del cercano pueblo de Pino del Río. Ambos eran acomodados labradores en tierras de Valdavia, y el joven Antolín aprendió las primeras letras en su localidad natal. 

Debe su nombre al santo del día del nacimiento "San Antolín", Santo del día (Patrón de Palencia y de la orden de San Agustín) y se le dio por abogado al evangelista San Mateo. 

Perdió a su madre de muy niño (antes de los cinco años). Su padre se encarga de la educación. Alterna trabajo y escuela. Cuando tenía de 6-7 años sufrió la caída de un carro que conducía, pasando la rueda por su cuello; pero logró sobrevivir tras un rato de inconsciencia.
Talento, aplicación y afición a actos religiosos. Lo orientan al estudio. Le ponen un maestro en latín (se supone que en el pueblo) .Afortunadamente se halló con un maestro que sabía enseñarla y manejar con inteligencia los autores clásicos y toma gusto por ellos hasta el punto de que después, ya en Valladolid, cuando tuvo que manejar los autores que escribieron la que llamaban Filosofía en un latín semibárbaro le causaban hastío y se le caían los libros de la mano.

Ayuela de Valdavia, ubicada en el corazón de la comarca de la Valdavia, es una localidad mencionada ya en documentos del siglo XI, con una tradición histórica marcada por su iglesia de San Esteban, erigida en el siglo XVII. De esta pequeña villa palentina saldría uno de los eruditos religiosos más relevantes de la Ilustración española tardía.



FORMACIÓN JUVENIL  (c. 1760–1764)

En España, desde el 10 de agosto de 1759, reina Carlos III.

Viendo su mente despierta, algunos amigos de su padre le animaron a que le dedicara al estudio, y así se trasladó a Valladolid a cursar Filosofía, graduándose bachiller en Artes por aquella Universidad.

Con deseos de saber, en 1760 y con 15 años, su padre le envió a Valladolid para cursar Filosofía en la Universidad (según propia confesión con una enseñanza en latín macarrónico y malas escuelas). Pese a ello, y en tres años, se graduó bachiller en Artes con sobresaliente y aplausos de maestros y discípulos. Fueron años formativos en los que entró en contacto con el ambiente intelectual universitario castellano y, según los testimonios, también con religiosos agustinos que dejaron huella decisiva en su vocación.

En Valladolid estuvo bajo la dirección espiritual de un Dominico familiarizado con los Agustinos. Este, pese a pertenecer a otra orden, le orientó hacia los agustinos cuyo prior le acogió contento.  Decidió ser eclesiástico (dudó entre secular y regular: el regular vive en comunidad (monasterios/conventos) bajo una regla específica (ej. franciscanos), mientras que el secular vive en la sociedad, sirviendo en parroquias bajo la autoridad directa del obispo) 

En 1762-63 aproximadadmente su padre viaja hasta Valladolid plara traerle de vuelta a casa al comunicarle Antolín su decisión. en 1964 logra convencer a su padre de que le permita proseguir con su vocación.

INGRESO EN LA ORDEN AGUSTINIANA  (1765–1770)

Del trato con algunos agustinos nació su deseo de ingresar en la vida religiosa, no sin cierta resistencia de su padre, que quiso comprobar la sinceridad de la vocación que manifestaba. Tomó el hábito el 9 de enero de 1765 con 19 años con amabilidd, obediencia y modestia y profesa un año después, siendo trasladado al Convento de Salamanca para cursar Teología —muy influido entonces por la obra del agustino Lorenzo Berti— y que él simultaneó con el estudio de Griego y Hebreo.

En enero de 1765, cuando aún no tenía cumplidos 20 años, ingresó en la Orden de San Agustín, profesando en Valladolid; luego es enviado a Salamanca, donde estudió Teología, griego y hebreo. Su formación salmantina fue especialmente intensa en lenguas clásicas y bíblicas, competencias que luego resultarían fundamentales para su labor erudita y editorial.

En 1968 ya figura en la nómina del convento de Salamanca. 


PRIMEROS CARGOS DOCENTES  (c. 1770–1779)

En Salamanca se hizo "actuante de casa" y "de Universidad" como consumado maestro. Fue además "oponente" a las lecturas de Filosofía en el colegio de Dña. María de Aragón (1 año). Posteriormente se presentó a las oposiciones de lector en el colegio agustiniano de Doña María de Aragón de la Corte (sede del Senado), obteniendo la plaza del Convento de Toledo.


Tras ordenarse sacerdote y superar las oposiciones correspondientes, obtuvo en oposición la cátedra de Filosofía del Colegio Doña María de Aragón y en segundas oposiciones obtuvo ser Lector de su convento en Toledo. Esta época de enseñanza le consolidó como figura académica dentro de la Provincia agustiniana de Castilla, reconocida por sus superiores.


INCORPORACIÓN A LA ESPAÑA SAGRADA  (1775)

Dadas sus cualidades, en 1775 los superiores le asociaron al proyecto historiográfico de la España Sagrada, del que, tras la muerte del padre Enrique Flórez, había sido nombrado continuador el padre Manuel Risco (comisionado por el rey para tal labor contndo con librería, gabinete  de Hª Natural y monetario copioso)  y a esta empresa se dedicó con ilusión y entrega, siendo su primer trabajo el estudio de las Sentencias de Tajón que se publicaron en el tomo XXXI. Su primer  trabajo consistió en  copiar e Ilustrar los 5 libros de las "Sentencias de Tajón" (T. XXXI de la España Sagrada)

Igualmente rectifica la compilación de obras de S. Isidoro realizada por Francisco Lorenzana (obispo de Toledo). Hace además el prólogo (impresión de Ulloa). Esto último se lo reservó sin darlo a conocer hasta casi su muerte. 

La España Sagrada era la obra historiográfica más ambiciosa de la España moderna: una enciclopedia de historia eclesiástica iniciada por el agustino Enrique Flórez en 1747. A la muerte de Flórez en 1773, la Orden Agustiniana continuó la publicación y encargó a Manuel Risco la edición de los tomos preparados por Flórez, prosiguiendo la obra investigadora hasta el tomo XLII. Merino se integraba así en una cadena de erudición agustiniana de primera magnitud.

 En 1977 termina su colaboración de 4 años con el P. Risco y es nombrado para enseñar en el Colegio de Dª María de Aragón. Promueve el estudio de Literatura eclesiástica y Filosofía. Es regente de Teología. 





ENCARGO DEL CURSO FILOSÓFICO  (1779)

Ya en el capítulo de 1779 la Provincia le encargó que escribiera un Curso Filosófico. Este encargo reflejaba la confianza que sus superiores depositaban en él como sistematizador del pensamiento filosófico dentro de la formación agustiniana castellana. Le encomiendan escribir un curso análogo al de Fray Lorenzo Berti (que conocía), aunque parece que no lo desarrolló. 

En 1780 el maestro Antolín estableció la cátedra de Matemáticas en el colegio de Doña María de Aragón.

Tras 3 años de enseñanza) vuelve a colaborar con el P. Risco. (Realiza viajes para documentación).



MAGISTERIO Y ASCENSO ACADÉMICO  (1789)

En 1788   muere el rey Carlos III (14 de diciembre de 1788). Le sucede Carlos IV.

En 1789 le fue otorgado el magisterio al fallecer el padre Manuel Buencuchillo. El título de Maestro en la Orden era el grado académico más elevado que podía alcanzarse dentro de la jerarquía intelectual agustiniana, y su concesión supuso el reconocimiento definitivo de su categoría como teólogo e historiador.

En 1790 imprime "Agustinus sui interpres in explicanda gratia creaturae innocenti necesaria" (de Fr Manuel María Pignone del Carreto)



RECTORADO DEL COLEGIO DOÑA MARÍA DE ARAGÓN (1800)

En 1800 era ya rector del Colegio Doña María de Aragón y publicó Opúsculos de San Agustín. El Colegio de Doña María de Aragón, uno de los principales centros agustinianos de la Corte, era una institución de gran prestigio, y su rectorado representaba una de las posiciones más relevantes dentro de la Provincia de Castilla. En ese mismo año, el 21 de septiembre de 1800 se le dio licencia para representar junto a otro fraile y como procuradores a la Provincia de Santa Fe de Bogotá, y en octubre de ese año era ya Secretario General. 

En 1800 imprime 7 tomos de opúsculos del Santo Agustín. Empieza a trabajar sobre Fr. Luis de León.



EDICIÓN DE LAS OBRAS DE FRAY LUIS DE LEÓN  (1804–1816)

En 1804 publica los II Primeros tomos de las obras de Tr. Luis de León (La exposición de Job). En 1805 publica dos tomos más: Nombres de Cristo y La Perfecta casada; y el Cantar de los Cantares). Aparece una exposición parafrástica atribuible a Fr. de León en la biblioteca de SW.M. Obtiene permiso para estudiarla y publicarla.

La empresa más monumental de su vida intelectual fue la edición crítica de las obras completas del gran poeta y teólogo agustino fray Luis de León. Al mismo tiempo preparó su magna edición crítica de las obras de fray Luis de León y ya en 1804 publicó los dos primeros tomos de los cinco que tendría hasta 1806; la obra fue un éxito y fue muy reimpresa.

Sin olvidar su filiación agustiniana, recogió algunos opúsculos y obras pequeñas del obispo de Hipona, cotejando las pruebas de su versión con la edición de los maurinos y formando un "curso de teología" de siete tomos; posteriormente emprendió la edición de las obras castellanas del maestro Luis de León y pasó después a la edición de las latinas. Realizó una monumental edición de las Obras del Maestro Fr. Luis de León en seis volúmenes (1814–1816).

Esta edición, fruto de años de cotejo de manuscritos y fuentes, estableció el texto crítico de referencia de uno de los autores capitales de la literatura española del Siglo de Oro, y constituyó un hito de la filología hispánica de la época.

En 1807 se produce la entrada de las tropas napoleónicas. Con la Invasión napoleónica  se esquilma y segrega a los religiosos en sus celdas. Merino sigue trabajando.

En 1808 aparece ya como Secetario Geneal de la provincia de Castilla. 

En 1809 publica los tres tomos de la paráfrasis.

Nombrado Vicario de en España. (Durante la guerra fue el vicario Geneal de la orden en Españay sus colonias)




VICARIATO DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA  (Mayo de 1808)

En mayo de 1808 quedó de vicario en España de su Orden porque fue al Congreso de Bayona el padre Rey. La coyuntura de la invasión napoleónica colocó a Merino en una posición de liderazgo institucional dentro de los agustinos de España en el momento más crítico para la nación.


Se traslada a casa de su cuñado Esteban de Agreda junto a José Apráiz. Trabaja en la impresión de "Trabajos de Jesús". Pero el gobierno intruso les había expropiado todo, incluso dejándoles el adeudo a Ibarra (impresor) de esta obra. (2)


(2) Como hemos explicado, de los libros sacrmentales de Ayuela, la hermana de Antolín que casó con su cuñado Esteban de Agreda bien  pudo ser Andrea Merino Diez (nacida el 15-10-1959 e hija de Pedro y Engracia). Andrea, 14 años más joven que Antolín, que era su hermanastra, sería hija de su padre Pedro  y  Engracia Díez. Su padre se habría casado en terceras nupcias con ella). 



LA INVASIÓN FRANCESA Y EL EXILIO INTERIOR  (1808–1814)

En 1808 abdica Carlos IV. El 2 de mayo suceden los famosos fusilamientos en Madrid. 

Retrato realizado por Goya del General José Manuel Romero

En vísperas de la invasión francesa había acometido la reedición de los Trabajos de Jesús, obra clásica espiritual del agustino portugués fray Tomé de Jesús, en colaboración de su compañero José Apráiz, refugiados ya ambos en la casa del hermano político de Antolín, Esteban de Ágreda. Incautada la edición del tomo primero por los agentes del Gobierno intruso, junto con todo lo demás que no había sido saqueado del Convento de San Felipe, se dirigió al ministro del Interior, Manuel Romero, exponiéndole la situación y solicitando se le entregasen los ejemplares de la obra de fray Tomé que eran de su propiedad. El ministro autorizó la entrega de esos volúmenes, al tiempo que se le concedía permiso para continuar con su trabajo de investigación.

La actitud de Merino ante el Gobierno josefino fue de resistencia sin estridencia: los josefinos le ofrecieron una canonjía en Palencia, pero rechazó patrióticamente el nombramiento; con la restauración cesó en 1814 como vicario y pasó al cargo de Asistente General de la Orden.

En 1809 sucede la expulsión y saqueo de biblioeca y documentos en San Felipe el Real.  Nombrado canónigo del cabildo de la Catedral de Palencia, en agosto de 1809, por el ministro de Asuntos Eclesiásticos del mismo Gobierno, señor Azanza, renunció a la prebenda, lo que fue mal visto y criticado por algunos. Continúa la reimpersión de los Trabajos de Jesús y coordina el tomo sexto de Fr. Luis de León (que contenía sus poemas)


REPRESENTACIÓN ANTE LAS CORTES  (1814)

Con VV. AA., suscribió la Atenta representación, que los Prelados Regulares de esta capital de la monarquía presentan a las Cortes Generales Ordinarias sobre la restitución de sus conventos y propiedades, de que fueron despojados por el Gobierno intruso, Madrid, 1814. Merino se convirtió así en voz colectiva del clero regular ante los poderes constitucionales restaurados.

En 1814 cesa de Vicario y pasa a ser Asistente General.


INGRESO EN LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA  (1815)

El 31 de marzo de 1815 fue nombrado miembro  supernumerario de la Real Academia de la Historia y un año más tarde continuador oficial de la España Sagrada de Flórez.

Defensa del P. Risco, leída por Merino en la junta celebrada por la Real Academia de la Historia el 16 de junio de 1815. Con este discurso defendió la labor de su predecesor en la España Sagrada frente a críticas que habían surgido contra ella, demostrando tanto su lealtad filial a la tradición agustiniana como su rigor historiográfico.


CONTINUACIÓN DE LA ESPAÑA SAGRADA · 1816–1826

El 6 de junio es nombrado continuador de España Sagrada junto al P. La Canal. (Sustituye a Fernández de Rojas)

Nuevo impulso tomó la España Sagrada con Antolín Merino (1745–1830), que después de la Guerra de la Independencia publicó, juntamente con José de la Canal, los tomos XLIII y XLIV. En 1819 y 1826 editó los tomos XLIII y XLIV de esta obra.

El tomo XLIII (1819) estaba dedicado a la Iglesia de Gerona en su estado antiguo, y el tomo XLIV (1826) a la misma Iglesia en su estado moderno, constituyen el último aporte de Merino a esta magna obra historiográfica.

En 1816 también editó el Tomo VI obras de Fr. Luis de León. 

Entre 1820-21 acaecen sucesos aciagos que interrumpen ediciones sucesivas de la Eapaña Sagrada. Antolín está ya perdiendo vista.

1821 Está trabajando en las Memorias de Fr. Luis de León (no llegaron a publicarse)



PROCURADOR GENERAL Y VICARIATO DE LOS AGUSTINOS  (1819–1827)

A la muerte del padre Juan Fernández de Rojas en 1819, fue nombrado Procurador General y en 1823 Vicario de los Agustinos; algunos le acusaron de haber ocupado el cargo intrusamente y en 1825 es cesado por el Nuncio de S S;  pero en el Capítulo General de 1827 protestó y fue borrada esa injuria del registro general.

Esta controversia, que acompañó sus últimos años de actividad institucional activa, refleja las tensiones internas propias de las órdenes religiosas en una España convulsa entre el Trienio Liberal (1820–1823) y la Década Ominosa. 827 Presenta un Memorial defendiéndose de  la injuria de intrusismo. Sin embargo, la restitución de su honorabilidad en el Capítulo de 1827 cerró dignamente su trayectoria al frente de la Orden. 1

En 1826 se publica el Tomo XLIV de la España Sagrada. Su vista se deteriora casi hasta la ceguera. "Ahora es tiempo de meditar ya que no se puede leer") Los hermanos le leían unas horas. 



OBRAS TARDÍAS · 1824

Confesiones de San Agustín, traducción del P. Ceballos, Madrid, 1824, 2 tomos; Meditaciones, Soliloquios y Manual del Gran Padre San Agustín, traducción del P. Ceballos, Madrid, 1824. Ya en edad avanzada, Merino siguió ejerciendo su labor de difusión del pensamiento agustiniano a través de la revisión y edición de textos patrísticos.


DECLIVE Y MUERTE · 1827–1830

Durante 1830 se debilita progresivamente. Muy enfermo y casi ciego, murió el 22 de marzo de 1830, a los 84 años, 6 meses y 20 días de su nacimiento.

Fue sepultado en el cementerio de la Puerta de Fuencarral, desde donde posteriormente sus restos fueron trasladados, junto a los de José de la Canal, a la Sacramental de San Ginés y San Luis donde reposaron en un nicho costeado en 1850 por Doña. Rosa Ruíz de la Prada. Posteriormente, ante el abandono ydestrucción de los nichos estos se desalojaron los huesos siendo depositados en la huesa comunal. Su retrato, obra de Rosa Ruiz de la Prada, se conserva en la Real Academia de la Historia.


LEGADO Y OBRA PÓSTUMA

No obstante de una vida literaria tan laboriosa, como lo acabamos de ver, el P. Merino no compuso ninguna obra a la cual diera su nombre: fue editor o colaborador solamente de las de otros, dejando sus trabajos propios ineditos o incompletos. 

El Ensayo histórico de la vida literaria del Mtro. Fr. Antolín Merino, de la Orden de S. Agustín, continuador de la España Sagrada, é individuo de la real Academia de la Historia, leído al presentar su busto esculpido por su hermano político Esteban de Agreda, por el Padre Fr. José de la Canal, Madrid, 8 de octubre de 1830 , constituyó el primer homenaje académico a su figura, publicado apenas meses después de su fallecimiento.

Dejó inéditas las Memorias de fray Luis de León en 4 tomos. Entre sus obras publicadas cabe también citar la Paraphrástica explicación y traducción de los Psalmos, Himnos y Canciones divinas, Madrid, 1809, en 3 tomos.

Antolín Merino (1745–1830) fue Vicario General de los Agustinos y Académico de la Historia, y es recordado como el hijo ilustre más destacado de Ayuela.

El Padre José de la Canal describe en su Ensayo Histórico a su compañero y maestro en los siguientes términos: 

""Virtuoso sin gazmoñería, 
religioso sin superstición,
humilde sin hipocresía,
modesto sin violencia,
tolerante hasta donde permite la religión,
compasivo, benéfico, moderado, sufrido,
más propenso a favores a enemigos que a amigos..."

 


SÍNTESIS CRONOLÓGICA

AñoHecho
1745Nacimiento en Ayuela de Valdavia (Palencia), 2 de septiembre
c. 1760Traslado a Valladolid; estudios de Filosofía
c. 1763Bachiller en Artes por la Universidad de Valladolid
1765Toma de hábito agustino, 9 de enero
1766Profesión religiosa en Valladolid
c. 1766–1770Estudios de Teología, griego y hebreo en Salamanca
c. 1770Ordenación sacerdotal
c. 1771Obtención de plaza en las oposiciones al Colegio Doña María de Aragón; Lector en Toledo
1775Incorporación al proyecto de la España Sagrada
1779Encargo de redactar un Curso Filosófico por la Provincia
1789Concesión del Magisterio de la Orden
1800Rector del Colegio Doña María de Aragón; Secretario General; Opúsculos de San Agustín
1804–1806Primeros tomos de la edición de las obras de fray Luis de León
Mayo 1808Vicario en España de la Orden durante la invasión francesa
1808–1814Exilio interior; edición confiscada de Trabajos de Jesús
Agosto 1809Rechaza una canonjía ofrecida por el Gobierno josefino
1814Representación colectiva ante las Cortes; Asistente General de la Orden
1814–1816Edición completa de las obras de fray Luis de León (6 vols.)
31 marzo 1815Nombrado supernumerario de la Real Academia de la Historia
16 junio 1815Defensa del P. Risco en la Real Academia
1816Nombrado continuador oficial de la España Sagrada
1819Tomo XLIII de la España Sagrada (con José de la Canal); Procurador General de los Agustinos
1824Edición de las Confesiones y Meditaciones de San Agustín
1826Tomo XLIV de la España Sagrada
1823Vicario de los Agustinos en España
1827Rehabilitación en el Capítulo General de la Orden
22 marzo 1830Fallecimiento en Madrid, casi ciego y gravemente enfermo
8 octubre 1830Homenaje póstumo en la Real Academia de la Historia


Fray Antolín Merino de Bolea representa una figura clave de la erudición religiosa ilustrada española: partiendo de una pequeña aldea palentina, llegó a ser el más calificado editor de fray Luis de León de su tiempo, continuador de la mayor enciclopedia eclesiástica española, y un religioso que supo mantener su dignidad y su trabajo intelectual incluso en los años más turbulentos de la España napoleónica y fernandina.

 

 

LA ESFERA PERSONAL Y FAMILIAR DE FRAY ANTOLÍN MERINO DE BOLEA  (3)

 (3) Las fuentes históricas disponibles sobre fray Antolín Merino son casi exclusivamente de carácter académico e institucional. Al tratarse de un fraile del siglo XVIII que vivió en clausura conventual, los documentos que han perdurado recogen sobre todo su obra erudita, sus cargos y su trayectoria religiosa. La vida privada, los afectos cotidianos y las amistades personales de los religiosos de esa época raramente quedaban registradas por escrito. Dicho esto, aquí tienes todo lo que las fuentes sí permiten reconstruir sobre su dimensión humana y relacional.

En el caso concreto de Fray Antolín, su amigo más intimo el Padre José de  la Canal, que convivió y trabajó en estrecha colaboración durante 26 años, manifiesta en su "Ensayo historico de la vida del maestro Fray Antolin Merino de la orden de San Agustin, individuo supernumerario que fue de la Real Academia de la Historia" lo difícil que era conocer detalles íntimos y familiares por la absoluta discreción y la poca relevancia que daba a esos detalles, consideranado humildemente que su trabajo debía centrarse en sus estudios históricos y religiosos, y eso pese a interesarse por ellos en muchas ocasiones. 

 "Hácese esto mucho más imposible cuando se trata del hombre verdaderamente virtuoso que quiere más serlo que aparentarlo; del sabio que encubre con el velo encantador de la humildad y modestia el caudal de conocimientos que acumuló á fuerza de estudios y meditación en una larga vida consagrada enteramente á la virtud y á los conocimientos propios de su estado [...] Quisiera formar de este hombre, venerable para mí por tantos títulos, un elogio digno de él y del sabio Cuerpo que me escucha y le admitió en su seno: más aun cuando se hallase en mí el talento necesario para tamaña empresa, ¿cómo podría lograr mi deseo habiéndome él ocultado obstinadamente las noticias necesarias, a pesar de insinuaciones disimuladas a veces, y otras claramente manifestadas, hechas con previsión de este lance en el espacio de veintiséis años de continuo é íntimo trato?' 

Del mismo modo, cuando Con respecto a escritos de otro género nos habla el P. La Casnal dedicándoles el siguiente párafo: 

"Las consultas a que respondió, las censuras de obras que despachó, las defensar que hizo de otras en los muchos años que fue Calificdor del tribunal de la Inquisición, formarían algunos volúmenes en los que se vería su ciencia, su celo ilustrado y su tino; pero ya sea por una modestia acaso excesiva, ya por hacer sus observaciones en papeles sueltos para ordenarlos luego sin quedarse con copias, lo cierto es que no dejó sino apuntes."


LA FAMILIA DE ORIGEN: EL HOGAR DE AYUELA

Los padres: Andrés Merino y Andrea de Bolea (4)

(4) De entre los numerosos documentos publicados y consultados sobre el nacimiento de Fray Antolín, solamente el Padre José de la Canal, en su "Ensayo historico de la vida del maestro Fray Antolin Merino" acierta con los datos de su filiación y nacimiento. Prácticamente todos los documentos le citan como hijo de Andrés Merino y Andrea de Bolea; siendo la verdad que su padre se llamaba Pedro y su madre se apellidaba "De Relea". 

Exponemos copia escaneada del libro de nacimientos de la parroquia de San Esteba de Ayuela de Valdavia donde su cura propio Clemente Gutiérrez lo inscribe y da cuenta de su nacimiento. 



Por la redacción de su inscripción en el libro de nacimientos de Ayuela (firmada el día 13) podemos concluir que nació el 2 de septiembre de 1745, siendo bautizado el 12. Los abuelos paternos (Dionisio Merino y Philipa Barrionuebo) procedían de la cercana localidad de Pino del Río y los maternos (Andrés de Relea y María Ramos) de Ayuela. Fue bautizado con el nombre de Antolín (el santo del día del nacimiento, 2 de septiembre) y puesto bajo la protección como abogado del evangelista San Mateo. Fueron sus padrinos Jerónimo Gómez y Josefa Gutiérrez (naturales de El Barrio y de Barriosuso respectivamente). Fueron testigos Juan Caro y Bernabé de Villegas, de la villa de Ayuela. 

Fue hijo legítimo de Andrés Merino y de Andrea de Bolea, acomodados labradores en tierras de Valdavia, donde aprendió las primeras letras. El apellido materno, De Relea, que el fraile llevaría con orgullo toda su vida añadiéndolo al paterno, era el de una familia de labradores establecida en esa comarca palentina. (4)

No eran campesinos miserables: el calificativo de "acomodados" que usa la Real Academia de la Historia indica una posición económica desahogada dentro del mundo rural castellano, capaz de sustentar el estudio de un hijo fuera de casa.

(4) Por los libros sacramentales conservados y custodiados por el Archivo Diocesano de Palencia sabemos que sus padres se casaron el 4/10/1739. Cuatro años después, el  20-10-1743, mace su hermano mayor Manuel y seis años después de su boda, el  12/09/1745, nace Antolín.  A diez años  pasados de la boda , el 27/8/1749, su padre Pedro se casa de nuevo en segundas nupcias con Francisca Oteros Gutiérrez (hija de Mateo y Nicaela). En 15-10-1759 nace una tal Andrea Merino Diez (Hija de su  padre Pedro Merino y Engracia ) (Podría ser la hermana pequeña que se casó con Esteban de Ágreda; pero no coincide la madre como cónyuge. Es posible que se casara en terceras nupcias con Engracia) 


La relación padre-hijo: admiración y resistencia

La relación con su padre fue afectuosa pero con tensión en el momento clave de la vocación religiosa. Viendo su mente despierta, algunos amigos de su padre le animaron a que le dedicara al estudio, y así se trasladó a Valladolid. El impulso de mandar al hijo a estudiar no partió directamente del padre, sino de amigos de la familia que reconocieron el talento del muchacho. Es decir, fue el entorno social de los Merino quien convenció al padre de apostar por la educación del joven Antolín.

Luego, cuando el joven quiso dar el paso definitivo hacia la vida religiosa, el trato con algunos agustinos nació su deseo de ingresar en la vida religiosa, no sin cierta resistencia de su padre, que quiso comprobar la sinceridad de la vocación que manifestaba. El padre no se opuso frontalmente, pero sí puso a prueba a su hijo: quería asegurarse de que aquella decisión tan radical no era un impulso juvenil pasajero. Es un detalle muy humano y revelador del carácter de Andrés Merino: un labrador pragmático, que admira a su hijo pero desconfía un poco de las vocaciones repentinas.


LOS VÍNCULOS FAMILIARES TRAS EL INGRESO EN LA ORDEN

Una vez tomado el hábito, Antolín no cortó lazos con su familia. El testimonio más concreto y emotivo de ello es su relación con su hermano político (es decir, un cuñado, probablemente casado con una hermana suya), Esteban de Ágreda. (5)

Esteban de Ágreda: el cuñado que le acoge en tiempos de crisis

En vísperas de la invasión francesa había acometido la reedición de los Trabajos de Jesús, obra clásica espiritual del agustino portugués fray Tomé de Jesús, en colaboración de su compañero José Apráiz, refugiados ya ambos en la casa del hermano político de Antolín, Esteban de Ágreda.

Este detalle es extraordinariamente revelador de la dimensión humana de Merino. Cuando los conventos de Madrid fueron ocupados o saqueados por las tropas napoleónicas, el anciano fraile (tendría entonces unos 63 años) no buscó refugio en otra casa religiosa, sino en el hogar de su familia política. Esteban de Ágreda lo acogió bajo su techo, junto con otro fraile compañero, en un momento de máximo peligro y desamparo. Esto nos habla de que el fraile había mantenido durante décadas una relación íntima y cálida con la familia de su hermana (o cuñada), a pesar de vivir en conventos. El hogar de los Ágreda fue, literalmente, el refugio humano de Merino cuando todo lo institucional se derrumbó.

(5) Aunque nombres y filiación de los personajes masculinos de la época se datan y conservan bien; no era costumbre reflejar el de sus respectivas mujeres. De la revisión de los registros accesibles de los libros sacramentales de Ayuela podemos inferir que es posible que la hermana de Antolín, Andrea Merino Diez (14 años menor) fuera la hermana con la que se casó el escultor Esteban De Agreda, su hermano politico.  


LAS AMISTADES Y COMPAÑEROS DE VIDA RELIGIOSA

Fray José Apráiz: el compañero de exilio

Fray Apráiz y Merino se refugiaron juntos en casa de Esteban de Ágreda durante la invasión napoleónica. Los dos trabajaron codo con codo en la reedición de los Trabajos de Jesús, lo que implica una convivencia intensa y cotidiana en aquel exilio forzado. Apráiz era un compañero de comunidad en quien Merino confiaba lo suficiente como para compartir no solo el trabajo intelectual sino también el cobijo de la casa familiar.

Fray José de la Canal: la amistad más profunda y duradera

La relación con el padre José de la Canal fue, con diferencia, el vínculo personal más significativo de la segunda mitad de la vida de Merino. Fueron compañeros de trabajo en la España Sagrada, colaboradores directos en los tomos XLIII y XLIV, y su unión trascendió incluso la muerte.

En 1850 fueron exhumados sus restos, junto con los de su compañero el padre La Canal, y trasladados a la sacramental de San Luis. Este traslado conjunto, veinte años después de la muerte de Merino, refleja la voluntad de mantener unidos en la muerte a quienes habían sido inseparables en vida. La Canal fue también quien, apenas fallecido Merino, pronunció en la Real Academia de la Historia el Ensayo histórico de su vida literaria el 8 de octubre de 1830, al presentar su busto ante los académicos. Nadie más indicado: La Canal era quien mejor le conocía.

Fray Andrés del Corral: el colega del Convento de San Felipe

Merino se alegró de que otro religioso de San Felipe, el padre Andrés del Corral —cuyo gran monetario sirvió para completar el de Flórez y que luego pasaría a los fondos de la Real Academia de la Historia—, pudiese encontrar, reconocer y salvar del fuego de las casas de la Inquisición de Valladolid el proceso original seguido en aquel Tribunal contra fray Luis de León. Esta alegría compartida con un colega que salvó documentos fundamentales para su propia obra editorial revela el ambiente de complicidad intelectual y afecto que existía entre los frailes agustinos del entorno de Merino.

La comunidad del Convento de San Felipe el Real

Durante la mayor parte de su vida adulta, Merino convivió en el Convento de San Felipe el Real de Madrid (en la Puerta del Sol, esquina con la calle Mayor), uno de los centros culturales más activos de la capital. Fue de los primeros religiosos que volvió al Convento de San Felipe y se encontró la desolación por asiento en aquellos ámbitos; comenzó a limpiar y a restablecer la vida conventual tras la marcha de los franceses. Este detalle, el de ser de los primeros en regresar, revela un apego hondo a su casa religiosa, a los lugares y a las personas que la habían habitado.


EL RETRATO: QUIÉN LE VIO Y CÓMO ERA

Junto con los otros agustinos académicos, Rosa Ruiz de la Prada le hizo un retrato que, a su muerte, pasó a los fondos de la Real Academia de la Historia. Rosa Ruiz de la Prada fue una pintora de retratos activa en Madrid en ese período. El hecho de que posara para ella indica que hubo al menos un encuentro personal entre Merino y la artista, un momento de quietud en el que el fraile debió sentarse, probablemente ya mayor, ante una mujer pintora en la España fernandina, algo nada trivial en su tiempo. (6)

 (6) Rosa Ruiz de la Prada del Mazo, nacida en Penilla de Cayón (Cantabria) en 1791 y fallecida en Madrid en 1865 fue una pintora académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde retrató a varios hostoriadores de la entidad.

Pedro Sainz de Baranda afirma que Rosa Ruiz de la Prada era “Justamente apasionada de los maestros Merino y Canal [...]”. De ella se tienen muy pocos datos. Se cree que era de origen madrileño y debió de nacer a finales del siglo XVIII. Contrajo matrimonio con un miembro de la nobleza, un caballero madrileño, que tenía una buena posición en la Corte, pues consta la presencia de Rosa en el entorno social del Palacio Real de Madrid. Aprovechando su situación en la Corte, intercedió ante Fernando VII para conseguir el levantamiento del destierro decretado contra fray José de la Canal, quien había sido confinado en el Convento abulense de Nuestra Señora del Risco. Con posterioridad a esta fecha, ella misma se declaraba su “hija espiritual” y se sabe que el padre La Canal fue, durante años, su confesor. Tras la proclamación de las leyes de exclaustración y desamortización de 1836, suprimido el Convento de agustinos de Madrid, Rosa Ruíz de la Prada acogió a fray José de la Canal en su propia casa, sita en la madrileña calle del Espejo, lugar donde el religioso escribió algunos de sus más brillantes trabajos y donde murió el 17 de abril de 1845. Su admiración por los autores de la España Sagrada le llevó a construir un panteón en el cementerio de San Luis y a exhumar los restos del padre Risco y de fray José de la Canal, que habían recibido sepultura en el cementerio de Fuencarral; así, trasladó sus cadáveres para depositarlos, definitivamente, junto a los restos de su esposo y dispuso en el mismo mausoleo una sepultura para ella.
Ruíz de la Prada fue mujer culta e instruida, sensible al conocimiento de la historia eclesiástica y aficionada a la pintura. Se sabe que poseía una buena biblioteca y que frecuentó los círculos intelectuales de los hombres de letras que rodeaban al padre La Canal.
Fue nombrada académica de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando el 1 de octubre de 1815. En su museo se conservaba, según Manuel Ossorio, un Ecce Homo, copia de Murillo, ejecutado por ella, y se tiene noticia (a través del mercado) de la existencia de otras obras suyas que copian cuadros originales de la pintura española del Siglo de Oro.
A su pincel se debe un conjunto de retratos de los autores de la España Sagrada que pintó para el padre La Canal, quien, a su muerte, dejó dispuesto en su testamento que se regalasen, junto a sus libros, a la Real Academia de la Historia, lo que Rosa Ruiz llevó a cabo el 19 de julio de 1862. La serie, de muy modesta ejecución, estaba formada por cinco lienzos que mostraban las efigies del Padre Fray Enrique Flórez, Fray Francisco Méndez, Fray Manuel Risco, Fray Antolín Merino
(7) y Fray José de la Canal. Exceptuando el último, que fue pintado del natural, todos los demás se sacaron de láminas, dibujos o estampas y se fechan, todos ellos, entre 1827 y 1830.
En 1862, y siendo viuda, hizo cumplir la voluntad expresada por el religioso agustino. Falleció tres años después.

(7) El retrato al óleo más conocido de Fray Antolín y fechado en 1831 (un año después de su muerte)  está creado probablemente a partir de un grabado anterior (entre 1827-1830). En ese momento, Antolín era ya muy anciano con unos 80 años de vida gastada en los libros). 




CARÁCTER PERSONAL: LO QUE SE INFIERE DE LOS HECHOS

Aunque no existen memorias ni diarios personales, los hechos documentados permiten esbozar rasgos de carácter:

Lealtad y honor: Cuando algunos le acusaron de haber ocupado el vicariato de los agustinos de manera irregular, en el Capítulo General de 1827 protestó y fue borrada esa injuria del registro general. No calló ni aceptó la deshonra: la combatió institucionalmente hasta obtener satisfacción pública.

Patriotismo sin oportunismo: Los josefinos le ofrecieron una canonjía en Palencia, pero rechazó patrióticamente el nombramiento. Renunciar a una canonjía (un cargo eclesiástico con renta fija) en tiempos de penuria y persecución revela una integridad personal que sus contemporáneos valoraron y que él mismo explicó alegando razones de conciencia.

Tenacidad ante la adversidad: Cuando el gobierno napoleónico le confiscó la edición del tomo primero de los Trabajos de Jesús, se dirigió al ministro del Interior, Manuel Romero, exponiéndole la situación y solicitando se le entregasen los ejemplares de la obra de fray Tomé que eran de su propiedad. El ministro autorizó la entrega de esos volúmenes, al tiempo que se le concedía permiso para continuar con su trabajo de investigación. Un hombre de 63 años, refugiado en casa ajena, que negocia con el ministro del ocupante y recupera su obra: eso habla de sangre fría y de no rendirse fácilmente.

Declive digno: Muy enfermo y casi ciego, murió el 22 de marzo de 1830. Los últimos años, con la ceguera avanzando sobre un hombre cuya vida entera había girado en torno a la lectura y la escritura, debieron ser especialmente duros. Sin embargo, siguió publicando hasta 1826, con 81 años.


SEPULTURA Y MEMORIA PÓSTUMA

Fue sepultado en el cementerio de la Puerta de Fuencarral, desde donde posteriormente sus restos fueron trasladados, junto a los de José de la Canal, a la Sacramental de San Ginés y San Luis. Posteriormente fueron arrojados al osario común de dicho camposanto debido a la restauración del entorno vandalizado por entonces. Junto con los otros agustinos académicos, Rosa Ruiz de la Prada le hizo un retrato que, a su muerte, pasó a los fondos de la Real Academia de la Historia.El destino final de sus restos, siempre junto a los de su gran amigo y colaborador La Canal, es el último testimonio de un vínculo que la muerte no separó.




 

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