jueves, 6 de agosto de 2026

Beatus Ille (El garrapatillo).

Beatus Ille (El garrapatillo de Ayuela)





LETRA


Vino a vivir en Ayuela
alguien, no sé bien quién;
(¡Este pueblo tiene tela
los de aquí lo saben bien!)

Nada más pisar la aldea:
"beatus ille" exclamó;
(Pero ahí se equivocó:
¡veremos como se "arrea"!)

Exclamó ante su parcela:
"¡Es mi locus amoenus!"
("Docto en latines habemus",
pensó la gente de Ayuela)

Llegó en verano: ¡qué bien!
¡qué de campo! ¡qué verdor!
más después llegó el calor,
y los tábanos también.

Pista polideportiva...
(la hay, en el quinto pino...
¡si cuando llego al destino
ya estoy cansao! ¡qué fatiga!)

Y probó hacer senderismo:
"Ruta del colesterol".
En Gatuñal con el sol...
(¡Me paro ya, y aquí mismo!)

¡Hay cangrejos! (no los veo)
¡Conejos! (No vi ninguno)
Ganado ovino y vacuno
(pisé la mierda, ¡lo creo!)

¡Níscalos a patadas!
decían, por el otoño;
(¡pero hay que pagarlos, coño!
¡Sin licencia no haces nada!)

(Saldré un momento a la calle
para echar una parlada
con la gente campechana
¡está vacía, no hay nadie!)

Pues de paseo a la ermita:
(¡Está aquí: que ya he llegao!
Pero a la iglesia han dejao
muy lejos; nada cerquita.)

Hay piscina, merenderos
y aforo en el parquecillo:
(en el parque seis chiquillos,
y seis viejos el madero)

Busco una caña fresquita
¡Joder, que no tienen bar,
Lo tuvieron que cerrar!
¿y la sed con qué se quita?

Esta tarde, ¡qué emoción:
la peli en el teleclub!
(¡Cambia el canal, oye tú,
que juega la selección!)

¡A ver: ambiente local:
qué fiestas, qué pancetadas,
qué paellas, qué fabadas...!
¡Y se sirve cada cuál!

¡Que viva el pueblo de Ayuela!
(este arrambla con el pote
y no echa ni un duro al bote)
"¡Mejor que guste que duela!"

Va y se acerca a las cazuelas,
se zampa lo que le eches:
torreznos, los escabeches...
(Se le mira con cautela)

Me haré labrador ahora;
voy a comprarme un tractor...
(¡tendrás que echar muchas horas
para acabar la labor!)

Pica el calor en verano
y en otoño azota el viento.
Sabañones en invierno
y en primavera los granos.

¿Y quién calienta la casa
con este frío que pela;
el adobe se congela
y la humedad te traspasa.

Se marchó el garrapatillo,
otros vendrán que no entienden
¡Este es un pueblo, no aprenden:
a la ciudad con su hatillo!






Nos cuenta Teodoro Fontecha en su libro: "Ayuela de Valdavia: un recuerdo nostálgico" sobre la fuerte  emigración  que Ayuela ha experimentado en el último siglo. 

La emigración que ha asolado a todos los pueblos castellanos, no se olvidó de Ayuela. Con el Desarrollismo de los años 50 y 60 comenzará la marcha a todas las partes de la geografía española e internacional. Esta diáspora va a resultar masiva en las décadas siguientes. Primero de jóvenes solteros y más tarde de familias enteras que dejarán desmanteladas, en parte, su casa del pueblo.

Para los ayuelenses no habrá fronteras. Desde California a Taiwan, pasando por Nueva York, centroamérica, Venezuela, Argentina,Israel, Alemania, Suiza, Holanda ,Francia o Austria, serán algunos de los destinos inciertos a los que se aventuraron estas gentes intrépidas. Prácticamente, todas las regiones de España serán destino de esta “huída” masiva sin precedentes. La gente se fue, pero la gente
vuelve. Se fue en busca de oportunidades, pero vuelve buscando la paz. Se fue buscando la comodidad, pero vuelve buscando la salud. Se fue buscando la cultura, pero vuelve buscando reposo.

 

Cualquier período del año, especialmente los meses de verano, es aprovechada para volver a las raíces, para compartir un tiempo y unos recuerdos o simplemente para “merendar a pata suelta” en cualquier rincón del lugar. Por último, se me ocurre decir, que es muy curioso el apelativo generalizado y cariñoso de “garrapatillos”, que se dedica a los que regresamos de vez en cuando a estos lares."

No son pocos los que, invitados por los paisanos que retornan en los veranos a su publo natal, se animan a conocer el pueblo. Suelen alabar el encanto de sus parajes naturales, sus ríos cangrejeros, sus níscalos en los pinares, sus conejos e incluso corzos y jabalíes, su piscina rural "la Chorca", sus fiestas y paelladas organizadas por la Peña Los Enebros... Algunos incluso se dejan seducir por estas bondades y piensan en instalarse. En esta pequeña sátira (mucho más ácida que la del propio Horacio, autor de la expresión) nos referimos a aquellos que llegan al pueblo, casi sin referencias, y caen rendidos por los imaginarios placeres de la vida rural.  

"Beatus Ille" es una de las más conocidas expresiones de poeta latino Horacio. El "Feliz aquel" (su traducción más sencilla) es una de las cuatro aspiraciones del hombre del Renacimiento, que son: el "beatus ille", el "carpe diem" (disfruta el momento), el "locus amoenus" (lugar idílico, idealización de la realidad) y el "tempus fugit" (tiempo que corre) y la consciencia de ello. Según algunos críticos, es probable que Horacio no escribiese sino una crítica contra los ricos que se retiran solamente en teoría al campo, despegándose de la riqueza terrenal. "El garraptillo" es un apelativo cariñoso que se da en Ayuela a los que, esporádicamente o en vacaciones, vuelven a su pueblo natal. Por extensión podría dedicarse a quienes, habiendo conocido el pueblo, deciden quedarse y aprovechar sus bondades. Dice Teodoro Fontecha en su libro Ayuela de Valdavia, un recuerdo nostálgico: "Cualquier período del año, especialmente los meses de verano, es aprovechada para volver a las raíces, para compartir un tiempo y unos recuerdos o simplemente para “merendar a pata suelta” en cualquier rincón del lugar. Por último, se me ocurre decir, que es muy curioso el apelativo generalizado y cariñoso de “garrapatillos”, que se dedica a los que regresamos de vez en cuando a estos lares." 

Conocidos también como sampedritos, paulillas… son insectos pertenecientes al orden de los Hemípteros. Presentan piezas bucales en forma de estilete, adaptadas para perforar y succionar.Las larvas aparecen en primavera y son muy voraces, alimentándose al chupar la savia de las hojas de los cereales o plantas silvestres. Para el verano son ya adultas causando entonces mayores daños en los sembrados. A partir de estas ideas nace esta canción cómico-satírica. No son pocos los que idealizan la vida en el campo. Sirva esta parodia para curar ingenuos e idealistas. En los pueblos siempre se echan unas risas sobre estos personajes. 

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