jueves, 5 de noviembre de 2020

La Virgen presa (Villancico)



Presa en la cárcel de Herodes Antipas
llorando tu pena, a todos suplicas:
- ¡Dejadme a mi niño, volvedle a mi pecho!
¡Que no tiene culpa, que él nada ha hecho:
dejadlo en mi lecho!

A Egipto viajaba con su contrabando:
llevaba su hijo que estaba temblando:
- ¡Tantos niños muertos...! Y por eso huyeron.
Aquellos soldados que la detuvieron
llorando  la vieron.

Presa, sin papeles, con otras reclusas
no oculta el delito, ni alega una excusa: 
- Pasaba un alijo, una joya preciosa:
Pasaba a mi hijo, no soy peligrosa
ni soy una intrusa. 

Tejes ropillas con rueca prestada
vestidos azules con cintas doradas
construyes cunitas con áspero esparto
sin niño nacido. Recuerdas el parto
y el portal sin nada.

De día imaginas sus pasos primeros
en la noche sueñas con sus dos luceros
Tu pecho echa en falta su dulce mejilla
y tus manos buscan sus dos manecillas:
- Mi niño te quiero.

San José está solo. A su lado el niño
le pide comida, demanda cariño.
- Si mamá estuviera, si mamá te viera...
Si con su cabello envolver pudiera 
tu cuerpo de armiño...

Y María escribe pidiendo un indulto:
- Herodes, Rey grande, mi falta no oculto: 
Ni he sido violenta, ni sufro codicia, 
más quiero a mi hijo con santa avaricia: 
Te pido justicia. 

1 comentario:

  1. NO me salen "redondos", pero me encantan estos villancicos protagonizados por personajes sorprendentes. Y doy las gracias a quienes me los inspiran. En este caso una reclusa que escribió una carta al Rey para solicitar un indulto.

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