lunes, 31 de agosto de 2026

Y mis coplas porqué son

Nací en el Hospital Provincial de Palencia hace ya 67 años. Por entonces mis padres vivían en Ayuela de Valdavia y allí me llevaron a los pocos días de nacer. Durente un año viví en la casa de mi madre, casa que heredó el año anterioir, al poco de fallecer mi abuelo Marcial. Apenas dos o tres fotografías me quedan de aquel tiempo. Mi padre aprobó las oposiciones a agente judicial y tuvimos que trasladarnos a Carrión y después a Burgos, años después. Cada verano volvíamos a Ayuela por vacaciones. Conservo algunos recuerdos de aquellos tiempos, sobre todo, las visitas a la casa de mi tío Felicísimo y su compañía durente los trabajos del verano. Mis mejores juguetes en la vida fueron los campos, la huerta, el río Avión, los trillos, el carro, los hierros de la hornera (almacén y taller de mi tío y que aún conservaba el horno), los animales… Mis compañeros de correrías algunos niños de mi edad en el pueblo, aunque por mi caracter reservado me costaba encontrar amigos (yo era chico de ciudad y ellos de pueblo).


Ahora, al crear estas canciones, he reivido aquella época; nuestros juegos (el bote, las tabas, los zancos, ir a buscar gamusinos, pescar peces y ranas, cazar murciélagos y hacerles fumar un pitillo… y también nuestras “peligrosas” aventuras: hurgar en los avisperos, subir a las salgueras junto al río Avión, colarnos en las casas de los familiares “a explorar”, retarnos a “comer” una de las enormes pastillas que se daban a las vacas enfermas… Algunas tuvieron resultado dramático; es extraordinario que sigamos vivos.


También hubo tiempo, y muchas ganas, de escuchar las historias que nos contaban nuestros mayores: las leyendas de Ayuela, las historias de la guerra de mi tío Felicísimo, la forma de vida que llevaron nuestro mayores años atrás, las aventuras de mi madre niña… Todo ello lo he volcado en estos versos a los que con gran cuidado puse música con ayuda de la inteligencia artificial del programa SUNO. Hubiera querido componerlas y cantarlas personalmente (y, tal vez lo hubiera logrado, pues afición, talento y voz no me faltaron) pero por efecto de una hipoacusia sobrevenida he perdido las cualidades necesarias para manejar correctamente la melodía y el canto. Por eso doy gracias a esta nueva tecnología que permite que mis versos (esos sí, completamente míos) puedan ser cantados con una melodía de calidad más que notable.



¿Y mis coplas por qué son?



¿Y mis coplas por qué son?
¿Qué se me perdió en Ayuela?
¿A qué viene mi atención?
- Es el pueblo de mi abuela,
soy su nieto y es mi son.

Fue fuente de sinsabores,
pero también de ilusión,
que los niños soñadores
volaban junto al Avión:
eran niños aviadores.

Y mis padres son de Ayuela,
mis tíos también lo son,
y mis primos, y mi abuela,
aquí fueron a la escuela;
y mi hermano aquí nació.

¿Y mis coplas por qué son?
¿Qué se me perdió en Ayuela?
¿A qué viene mi atención?
- Es el pueblo de mi abuela,
soy su nieto y es mi son.

Y aunque no naciera aquí
(que nací en el hospital)
me vine un año a vivir
y volví a veranear
desde allá donde me fui.

Quizá no sepa escribir.
quizá no sepa cantar;
no tuve aquí que vivir
ni un campo que trabajar;
Pero vine, estuve aquí.

¿Y mis coplas por qué son?
¿Qué se me perdió en Ayuela?
¿A qué viene mi atención?
- Es el pueblo de mi abuela,
soy su nieto y es mi son.

Digo las cosas que sé,
también las que me contaron,
aventuras que pasé;
aquí las cuento: pasaron,
que nunca las olvidé.

Aquel que no se lo crea
allá él, yo no le obligo
a escucharlas, ya lo ve.
las digo pues soy testigo: 
Lo que vi, lo contaré



NOTAS SOBRE EL ESTILO: Unas quintillas que mezclan una rima limpia consonante ( 3, 4, 5 y 7) con otras menos estrictas (son/nació, hospital/veranear, cantar/trabajar con aquí solo asonante, crea/ve/contaré). Puestos a escoger entre la variedad de estilos que ofrece SUNO (AI) podría haberme decantado por la copla castellana tradicional o el romance narrativo íntimo. Escogí este último con aires de romance  y toques de nostalgia, tempo lento, guitarra acústica y mínima percsución. Para la edición del video acudí a mi archivo personal de fotos y recreé algunas escenas a partir de imágenes de mis tiemos en que tocaba la guitarra y cantaba sin que la gente escapara de mi alrededor.  Los escenarios, como comprobarán los habitantes de Ayuela son del pueblo con algunas modificaciones.

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