lunes, 12 de diciembre de 2022

Villancico del montrisco

Villancico de Montrisco



Solo en su cabaña

Montrisco la ve

tras una montaña

camino a Belén.


La estrella le llama:

- ¡Ven, Montrisco, ven

y deja ya la braña 

 que ya va a nacer!


Se pone una capa,

se abriga muy bien 

es fría la etapa

que queda a Belén.


Sandalias de esparto

y calzas de piel;

morral con un cuarto

de migas y miel.


Al cinto un cuchillo

un gorro en la sien;

al hombro un hatillo

con una sartén.


Un viento asesino

le empuja en vaivén.

Nieva en el camino.

Hay hielo en Belén.


Le asaltan los lobos,

un oso le ve,

una gris serpiente

se enrosca a sus pies.


El río crecido

sin puente lo ve.

Los puertos cerrados.

Los pasos también.


Veintitrés bandidos,

que solo le ven,

están escondidos 

tras un terraplén.  


Allá en la posada

no le miran bien:

nadie quiere nada

de aquel montañés.


La guardia de Herodes

ya formó un retén.

Le buscan, feroces,

por todo Belén.

 

Se cuela en la aldea

y en un santiamén,

antes que lo vean,

le da el parabién.


Se asusta, se espanta,

José que lo ve.

María protege

al niño, su bien.


Le ofrece, aunque es pobre,

un poco de miel,

la leche de un odre:

- ¡Ten, mi niño, ten!


El niño sonríe,

mirándole a él;

y se calma el viento

y el frío se fue...


Y huele a tomillo,

a romero y a miel,

a hierbas del monte

y a flores también.


En esto amanece

el sol ya se ve.

Montrisco ya vuelve,

ya sube otra vez.



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